POEMA PARA UN ALMA DESPIERTA
No intentes cambiar a nadie:
limítate a iluminar…,
Porque es tu luz la que invita
a tu prójimo a cambiar…,
Que en estos tiempos extraños
en que elegiste volver,
tu tarea, compañero,
no es otra que la de "Ser".
Y si ese que va a tu lado
se encuentra dormido acaso,
respeta su desarrollo
y su aparente retraso…
Contémplalo con ternura
y acéptalo tal cual es,
y déjalo que prosiga
marchando sobre sus pies.
No te olvides que él está
siguiendo su "plan de vida":
ese que le armó su alma
al preparar su venida.
Y tú no puedes lograr
que eleve sus vibraciones,
ni con presiones abiertas
ni sutiles empujones….,
porque hay ciclos en la vida
que no se pueden forzar:
¡ya su corazón un día
se abrirá de par en par!
Y entenderá cabalmente
de forma clara y certera,
que esta vida es solamente
una ilusión pasajera…
Tú entra en tu propio silencio,
y en forma suave y callada,
deja que tu luz interna
se filtre por tu mirada.
Tu impronta suave y serena
produce su propia acción,
y esparce sobre las cosas
silenciosa inspiración…
Y cuando dejas que el otro
transmute su propia cruz,
no intentas cambiar a nadie…
¡pero los cambia tu luz!
Jorge Oyhanarte
Las leyes son como la manifestación de Dios, el despliegue de su vestido, en un haz de colores. El amor está en los pequeños detalles. En abrazar. En dormir. En leer un libro junto al ser que se ama. En sentarse juntos. En estar esperando una llamada. En acostarse y dejar que vengan los pensamientos de felicidad. En oler la colonia del ser amado. En sonreír porque vienen a la cabeza recuerdos. Es el amanecer. Un puesta de sol. Es la luz de las estrellas. Es la lluvia, el viento y todo lo que nos habla de ese amor, de eso que llamamos Dios. Todo es bonito porque Él lo ha hecho para nosotros. Saber que una mano invisible nos cuida, que piensa en mí, que todo irá bien.
Cuando la tormenta pase
Y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo.
Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.
Y le daremos un abrazo
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.
Y entonces recordaremos
todo aquello que perdimos
y de una vez aprenderemos
todo lo que no aprendimos.
Ya no tendremos envidia
pues todos habrán sufrido.
Ya no tendremos desidia
Seremos más compasivos.
Valdrá más lo que es de todos
Que lo jamas conseguido
Seremos más generosos
Y mucho más comprometidos
Entenderemos lo frágil
que significa estar vivos
Sudaremos empatía
por quien está y quien se ha ido.
Extrañaremos al viejo
que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre
y siempre estuvo a tu lado.
Y quizás el viejo pobre
era tu Dios disfrazado.
Nunca preguntaste el nombre
porque estabas apurado.
Y todo será un milagro
Y todo será un legado
Y se respetará la vida,
la vida que hemos ganado.
Cuando la tormenta pase
te pido Dios, apenado,
que nos devuelvas mejores,
como nos habías soñado.









Sabemos que ciertas rutinas ayudan a estar bien, como también tomar el sol (vitamina D), buena alimentación, tener aficiones que quizá no podíamos desarrollar normalmente (como recetas de cocina, o dedicar más tiempo a cosas que nos gusten). Y divertirnos: nos dicen que tal libro, o serie o película es muy buena, y así la vemos y compartimos la opinión con nuestros amigos. Pero aún así puede entrar cierta angustia, y estamos; sin hacer pie; en el mar de nuestra vida, desencantados e inseguros ante pensamientos negativos que se amontonan en la cabeza en desorden… pérdida de trabajo, de salud…
A mí personalmente no me han faltado esos amigos que me han sostenido, pienso que Dios –tú puedes pensar que es el universo- nos ha puesto en el camino esas personas en el momento oportuno. Una vez existen esas personas ni siquiera hace falta ya verlas. Cuando
Recuerdo cuando vivía yo en Roma que un mendigo al verme correr por las calles me dijo: «¿por qué vas tan deprisa? No hace falta correr… Tómate la vida con más calma». A veces cuesta entrar en nuestra verdad interior, y nos duele enfrentarnos a nosotros mismos.


