viernes, 16 de agosto de 2024

15 deagosto: Solemnidad de la Asunción de la SantísimaVirgen: María es el Arca de la Alianza que nos ha traido el Cielo a la tierra ycuando Jesús ha ido al cielo ella ha ido con su hijo, donde nos espera y nosayuda como Madre

 

15 de agosto: Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen: María es el Arca de la Alianza que nos ha traido el Cielo a la tierra y cuando Jesús ha ido al cielo ella ha ido con su hijo, donde nos espera y nos ayuda como Madre

 

A. Lecturas:

   1. Apocalipsis 11,19a;12,1-6a.10ab. Se abrieron las puertas del templo celeste de Dios y dentro de él se vio el Arca de la Alianza.

   Hubo rayos y truenos y un terremoto: una tormenta formidable.

   Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Estaba encinta, le llegó la hora, y gritaba entre los espasmos del parto.

   Apareció otro portento en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas.

   Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra.

   El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera.

   Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos.

   Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. Mientras tanto la mujer escapaba al desierto.

   Se oyó una gran voz en el cielo: «Ya llega la victoria, el poder y el reino de nuestro Dios, y el mando de su Mesías».

   2. Salmo 44,11.12ab.16: Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna.

   Prendado está el rey de tu belleza; póstrate ante él, que él es tu señor.

   Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real.

   3. I Corintios 15,20-26. Hermanos: Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto; primero Cristo como primicia; después, cuando él vuelva, todos los cristianos; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.

   Cristo tiene que reinar hasta que Dios «haga de sus enemigos estrado de sus pies».

   El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque dice la Escritura: «Dios ha sometido todo bajo sus pies».

   4. Lucas 1,39-56. En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: -¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú, que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

   María dijo: -Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres-, en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.

   María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

 

B. Comentario: 

   1. Cada uno de los pasajes de la vida humilde de la Virgen María resaltan su fe y su humildad, pero puede ser la fiesta de hoy la gran fiesta que supera todas las demás fiestas de la Virgen María, porque hoy celebramos que va unirse al cielo en cuerpo y anima con su hijo amado, y ella que estuvo en vida tan unida a Jesús le siguió al cielo donde está completamente unida a su Hijo. Por eso resplandece como un signo de esperanza firme y de consuelo para todos nosotros, podemos decirle que ella que ha llegado arriba a la cima nos prepare un camino seguro para llegar nosotros también. Ella ya posee en plenitud lo que nosotros creyentes tenemos sólo en la esperanza, como dice la primera lectura de la Misa: "apareció en el cielo un gran prodigio: una mujer que tenía el sol por vestido, la luna bajo sus pies y llevaba en la cabeza una corona de doce estrellas..."

   Hoy celebramos la victoria final de la Virgen, entra en la gloria como Reina de los cielos y de la tierra y Mediadora universal entre Dios y los hombres. Desde siempre, los cristianos han creído en el misterio de la pascua de María, su traspaso. Nuestro pueblo siente profundamente esa solemnidad. Ya hace siglos que nuestras iglesias parroquiales tienen la litera de Nuestra Señora durmiendo, antes de su glorificación. En 1950 el Santo Padre Pío XII proclamó este dogma.

   El Apocalipsis es un libro que nos habla de simbologías misteriosas y un templo celeste con el Arca de la Alianza, de "una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas". El dragón quería luchar contra ella… el demonio que se llevó muchos ángeles con él, y quería hacer daño al niño, pero no pudo. Las 12 estrellas que rodean a la Virgen son las tribus de Israel, que simbolizan todo el mundo. Se inspiraron en esa imagen para hacer la bandera de la Unión Europea. Ella representa la gloria, con su vestido de sol. La luna representa el tiempo.

   María es el Arca de la Alianza que nos trae a Jesús. La celebramos este día en muchos pueblos y le dedicamos nuestros mejores regalos, para demostrarle nuestro cariño. Es un buen día para decirle a nuestra Madre que queremos estar junto a Jesús, en sus brazos. Que nos proteja, y nos guía al cielo donde ella está con su Hijo y con Dios Padre y el Espíritu Santo. Que le ofrecemos nuestro corazón para que esté con el suyo y nos enseñe a amar como ella ama, a perdonar y hacer las paces enseguida, a arreglar las cosas y desenfadarnos enseguida, a ser generosos con lo nuestro.

   Ella ha sido llevada al cielo para que desde allí sea la Madre de la Iglesia, de cada uno de nosotros, y nos guía como una estrella para que no equivoquemos el camino

   AVE es al revés de EVA, María arregla con el "sí" que le dijo al ángel cuando la saludó con AVE el estropicio del "no" que dijo EVA cuando la tentó el demonio. Ella vence al dragón rojo, que es la serpiente del primer pecado. La imagen del dragón con siete cabezas aparece ya en los textos mitológicos de Ugarit y significa la irrupción brutal y la superioridad aplastante con que aparece el mal. Se puede ver en el fondo de esta descripción una alusión a la lucha entre Satanás y los ángeles en el cielo; la serpiente y el hombre en el paraíso.

   2. El Salmo habla de "las nupcias del rey..." y "la esposa predilecta..." Jesús es un enamorado, "ama a su pueblo" y "el reino de Dios es semejante a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo".

   Con María comienza la Iglesia. Ella, que acompañó el nacimiento de la Iglesia católica, al igual que engendró a su Hijo también todos los cristianos somos hijos suyos, y Jesús lo dijo bien claro cuando proclama a su Madre: "he aquí a tu hijo" mirando a Juan y mirando a cada uno de nosotros.

  A veces nos preguntamos: ¿se encuentra aquí o allá la reliquia de este santo? La Iglesia ha dicho bien claro que no hace falta seguir buscando: María ha sido llevada al cielo. Lo dice así el último Concilio: "La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta a la gloria celestial en cuerpo y alma" (LG 59). Los ángeles se alegran. Es toda una Corte celestial que sale a recibir a su Reina, y que preguntan a corazón: "¿Quién es ésta que sube del desierto de la tierra, apoyada sobre su Amado. Y dicen que llevas a Dios Padre contestó: -Ésta es mi Hija predilecta, en la que el pecado no ha tenido ni la parte más pequeña: alabadla. Y que mientras los ángeles cantaban su gloria, contestó también a Dios hijo: -Esa es mi madre, la que fue digna de que tomara la humana carne de la que me revestí; y Dios Espíritu Santo contestó: -Esta es mi esposa, la que me ha hechizado con una mirada de sus ojos, con un pelo de su cabeza, y se ha convertido en habitación mía preferida, en la que he formado el cuerpo del hombre-Dios.

  Y Jesucristo, Rey del cielo y la tierra, levanta a su Madre a lo más arriba por encima del corazón de los ángeles y de todos los espíritus celestiales hasta el mismo trono de la divinidad, el lugar que ocupa la Virgen María en el cielo. Bendita seas, hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa de Dios Espíritu Santo, ¡más que tú sólo Dios! María es la cima de la humanidad, la persona que recibe el mayor don divino, y que es la persona más importante después de Dios.

   3. Y acogió a Juan ya los primeros de la Iglesia como madre; y después dice la tradición que cuando fue llegado el momento de ir al cielo llamó a los Apóstoles, que la acompañaron en el traspaso, que fue un adormecimiento en éxtasis de amor, y así sin estremecimiento de su cuerpo, ni la más pequeña perturbación ni corrupción, habiendo seguido a Jesús en todo lo que hizo, le acompañó también como sierva en su ida al cielo, y también nosotros iremos después, como dice la segunda lectura: "Cristo el primero, después... quienes son de Cristo".

   El valor de la vida no depende de la realización de las grandes empresas que soñamos, sino de la aceptación fiel de la voluntad de Dios. Pidámosle hoy que nos ayude a seguir el camino que nos muestra, "que con la mirada fija en lo celestial, merecemos de tener parte en su gloria". Ella es nuestra Madre y tenemos derecho a pedir su ayuda, seguros de que no puede fallarnos, Jesús no puede decir que no a su Madre, y ella es intermedia de todas las gracias de Dios, todas las ha puesto a Dios en sus manos de madre, y ella es nuestro consuelo y esperanza.

  No debemos tener miedo a nuestra flaqueza, pues ella se compadece, es la Madre de la misericordia. Está en el cielo, nuestra guerra por la salvación está ganada, aunque perdamos alguna batalla. Su asunción es una anticipación de la nuestra. La fe nos dice que todo tiene un sentido divino, la historia es como un tapiz que se teje entre Dios y nosotros y que nunca vemos totalmente pues por el lado que se teje no se ve el diseño completo por los nudos y remiendos. Encomendémonos a ella con toda confianza y sentiremos cómo Ella nos acompaña por el camino de la vida hacia donde ella ya ha llegado, la felicidad del cielo.

  Cristo es la primicia de los resucitados. Es la primera gavilla de la gran cosecha que Dios recoge de la siembra en el mundo. La primera gavilla indica que la cosecha ha empezado. María es la segunda en subir al cielo. La primera totalmente humana, o sola mujer, que es la esperanza de que nosotros también estaremos con ella, nuestra madre. Es como si nos tuviera de la mano y nos lleva con ella hacia arriba con Jesús.

   4. En el Evangelio vemos qué tiene esta Señora, Princesa del mundo entero, qué hizo aquella doncella sencilla que fue a la montaña a ver a su prima Isabel, y la saludó como decimos al Ave María: "bendita entre todas las mujeres y bendito el fruto de tus entrañas". Esta pequeña oración del avemaría expresa nuestro amor filial. Ella conservaba en su corazón todas las cosas, las meditaba, y es modelo de interioridad para nosotros. María contestó a su prima: "mi alma magnifica al Señor ...porque ha mirado la pequeñez de su sirvienta. Desde ahora todas las generaciones me dirán bienaventurada, porque el Todopoderoso obra en mí maravillas... ensalza a los humildes". Ella alaba a Dios y se ve pequeña, esclava del Señor, tanto amó la voluntad de Dios que busca sólo cumplirla y esa humildad la hace feliz, bienaventurada.

   El canto que María hace, dando gracias a Dios, es como un resumen de tantas profecías sobre la fe, como proclama Isabel: "dichosa tu porque has creído".

   En la Misa de hoy pedimos a María que nos conceda "el premio de la gloria", que "lleguemos a participar con ella de su misma gloria en el cielo". Como la Virgen prorrumpió en el canto del Magnificat, así nosotros expresamos nuestra alegría y nuestra admiración por lo que Dios hace, en cantos, en aclamaciones y, sobre todo, en la Plegaria Eucarística. Es nuestra respuesta a la acción de Dios: nuestro "Magnificat" continuado según las palabras de Jesús: "quien come mi Carne y bebe mi Sangre tendrá la vida eterna, y yo le resucitaré el último día".

Llucià Pou Sabaté

jueves, 15 de agosto de 2024

Martes de la 19ª semana de Tiempo Ordinario: El Reino de Dios es de los pequeños, que son la predilección del Señor

Martes de la 19ª semana de Tiempo Ordinario: El Reino de Dios es de los pequeños, que son la predilección del Señor

 

A. Lecturas:

   1.   Ezequiel (2,8–3,4): Así dice el Señor: «Tú, hijo de Adán, oye lo que te digo: ¡No seas rebelde, como la casa rebelde! Abre la boca y come lo que te doy.» Vi entonces una mano extendida hacia mí, con un documento enrollado. Lo desenrolló ante mí: estaba escrito en el anverso y en el reverso; tenía escritas elegías, lamentos y ayes. Y me dijo: «Hijo de Adán, come lo que tienes ahí, cómete este volumen y vete a hablar a la casa de Israel.» Abrí la boca y me dio a comer el volumen, diciéndome: «Hijo de Adán, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este volumen que te doy.» Lo comí, y me supo en la boca dulce como la miel. Y me dijo: «Hijo de Adán, anda, vete a la casa de Israel y diles mis palabras.»

   2. Salmo 118,14.24.72.103.111.131: Mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas.

   Tus preceptos son mi delicia, tus decretos son mis consejeros.

   Más estimo yo los preceptos de tu boca que miles de monedas de oro y plata.

   ¡Qué dulce al paladar tu promesa: más que miel en la boca!

   Tus preceptos son mi herencia perpetua, la alegría de mi corazón.

   Abro la boca y respiro, ansiando tus mandamientos.

   3. Mateo 18, 1-5.10.12-14: «En aquella ocasión se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Quién juzgas que es el mayor en el Reino de los Cielos? Entonces, llamando a un niño, lo preso en medio de ellos y dijo: En verdad os digo: si no os convertís y os hacéis como los niños no entraréis en el Reino de los Cielos. Pues todo el que se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos; y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños, pues os digo que sus ángeles en los Cielos están viendo siempre el rostro de mi Padre que está en los Cielos.

   ¿Qué os parece? Si a un hombre que tiene cien ovejas se le pierde una de ellas, ¿no dejará las noventa y nueve en el monte e irá a buscar a la que se ha perdido? Y si llega a encontrarla, os aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se habían perdido. Del mismo modo, no es voluntad de vuestro Padre que está en los Cielos que se pierda ni uno solo de estos pequeños.» 

B. Comentario:

 

   1. Ezequiel relata hoy su vocación. Tiene que "comer la Palabra" de Dios, hacerla propia, hacerse una sola cosa con ella, hasta el momento en que, al fin, esa Palabra nos arrastre del todo y nos moldee. -"El Señor me dijo: «Tú, hijo de hombre, escucha lo que voy a decirte. No seas rebelde como esta casa de rebeldes»"

   -"Abre la boca y come lo que te voy a dar". Un momento al que jamás llegamos del todo y que hemos de perseguir constantemente: por eso la Palabra debe llegar sin cesar a nosotros para que aprendamos a vivir en ella (Sal Terrae).

   -"Vi una mano tendida hacia mí, que tenía un libro enrollado. Estaba escrito por ambas caras. Contenía cantos lúgubres, lamentaciones y gemidos. Me dijo: Hijo de hombre, come lo que se te ofrece, y ve luego a hablar a la casa de Israel". Este símbolo es claro: el profeta tendrá que transmitir la Palabra de Dios... su palabra humana tendrá un alcance divino, porque primero habrá tenido que asimilar el pensamiento de Dios, para luego ser su portavoz. Y porque se acerca el Exilio con su cortejo de sufrimientos, lo que tendrá que comer es muy amargo, es: «luto, lamentaciones, gemidos». Asumir mi existencia. Hacer frente a lo que se presente.

   -"Aliméntate y sáciate de este rollo que te doy". La Palabra de Dios hay que masticarla, alimentarse y saciarse de ella. Nos evoca el discurso de Jesús como «pan de vida»: «Trabajad no ya por el alimento perecedero sino por el alimento que perdura hasta la vida eterna... El pan de Dios da la vida al mundo... Quien venga a Mí, no tendrá nunca hambre... Quien coma de este pan, vivirá eternamente...»

   ¿Me alimento suficientemente de la Palabra de Dios? ¿Transformo esta Palabra en mi propia carne, en mi propia vida? de tal manera que no quede todo en palabras, sino en comportamientos, en actos concretos (Noel Quesson).

   -"Lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel. Me dijo entonces: «Hijo de hombre ¡levántate! Ve a la casa de Israel, y le hablarás con mis palabras»"

   2. El Salmo nos ayuda a estar unidos a la voluntad divina: "mi alegría es el camino de tus preceptos, / más que todas las riquezas".

   Esto nos da la felicidad: "Tus preceptos son mi delicia, / tus decretos son mis consejeros".

   Te pedimos, Señor, ser fieles a tu Palabra: "Más estimo yo los preceptos de tu boca / que miles de monedas de oro y plata".

   Quiero gustar tu bondad, Señor: "¡Qué dulce al paladar tu promesa: / más que miel en la boca!  / Tus preceptos son mi herencia perpetua, / la alegría de mi corazón". / Abro la boca y respiro, / ansiando tus mandamientos".

   3. Este es el cuarto de los cinco discursos de las enseñanzas de Jesús, sobre la vida de la comunidad, por eso se llama «discurso eclesial» o «comunitario». Es sorprendente que el más importante no va a ser ni el que más sabe ni el más dotado de cualidades humanas: «llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: os digo que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el Reino». Lo pequeño, humilde… "si me preguntáis qué es lo más importante en la religión y en la disciplina de Jesucristo, os responderé: lo primero la humildad, lo segundo la humildad, y lo tercero la humildad" (S. Agustín). ¿Un niño el más importante?

   Jesús, te pido que la lección me aproveche, para no ir buscando los primeros lugares y creer que soy más importante con la ciencia o dotes de liderazgo o prestigio humano. Que sepa hacerme como un niño en su pequeñez, indefensión, apertura y confianza, porque necesita de los demás. Que cambie de actitud, me convierta, sea sencillo de corazón, abierto, no demasiado calculador, ni lleno de mí mismo, sino convencido de que no puedo nada por mis solas fuerzas y necesito de Dios.

   «Vuestro Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños». Jesús vino como el Siervo, no como el Triunfador. No vino a ser servido, sino a servir. Nos enseñó a no buscar los primeros lugares en las comidas, sino a ser sencillos de corazón y humildes. Los orgullosos, los autosuficientes como el fariseo que subió al Templo, ni necesitan ni desean la salvación: por eso no la consiguen (J. Aldazábal).

   Un infantilismo malo sería reducir a Dios al papel de policía o de contable que castiga las faltas o sopesa los méritos. Reducir la religión a una acumulación de ritos y preceptos a los que es necesario ser fiel si se quiere "ganar el cielo" y "salvar el alma"; los sacramentos, los medios para procurarse la buena conciencia o estar en regla; y el pecado, la trasgresión de una ley que debe evitarse por temor al castigo que le seguirá (Colete Hovase).

    "Cualquiera que se haga tan "pequeño" como este chiquillo, ése es el más "grande"..." Es la primera regla de vida comunitaria: cuidar de los más pequeños... hacerse uno mismo pequeño...

   -"Y el que acoge a un chiquillo como éste por causa mía, me acoge a mí". ¡El que toca a un niño, toca a Jesús! San Pablo descubrirá esto en el camino de Damasco: "¡Yo soy Jesús, a quien tú persigues!"

   -"Cuidado con mostrar desprecio a un pequeño de esos, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial".

   Los pequeños son también los necesitados, desvalidos… Ayúdame, Jesús, a no ser intransigente con los demás, sino que aprenda de ti, Buen Pastor, que no esperas el arrepentimiento para amar al pecador sino que lo dejas todo para ir en su búsqueda. Me hace pensar en tu corazón ver a alguna madre, cuando se da por entero sin esperar correspondencia. Los pequeños son los indefensos… te pido, Jesús, que la Iglesia y sus instituciones seamos según tu corazón, y nunca demasiado severos con los pobres y pecadores (Maertens-Frisque). Así los hacían los primeros cristianos como cuenta San Ignacio de Antioquia: «Orad sin interrupción por los demás hombres. Hay en ellos esperanza de conversión, una conversión que les conducirá a Dios. Volveos hacia ellos, para que, por medio de vuestras obras, se hagan discípulos vuestros. Ante su cólera estad llenos de dulzura. Ante su jactancia tened sentimientos de humildad. Ante sus blasfemias, estad en oración. Ante sus errores, permaneced firmes en la fe. Ante sus violencias, sed pacíficos, sin imitarlos».

   -"Suponed que un hombre tiene cien ovejas y que una se le extravía; ¿no deja las noventa y nueve en el monte para ir en busca de la extraviada?" Cada oveja, por pequeña y pecadora que parezca, comparada con todo el rebaño, es preciosa a los ojos de Dios: él no quiere que se pierda ni una. Así decía S. Asterio de Amasea: "jamás desesperemos de los hombres ni los demos por perdidos, que no los despreciemos cuando se hallan en peligro, ni seamos remisos en ayudarlos, sino que cuando se desvían de la rectitud y yerran, tratemos de hacerlos volver al camino, nos congratulemos de su regreso y los reunamos con la muchedumbre de los que siguen viviendo justa y piadosamente". Todos somos esa oveja al mismo tiempo, necesitados del Señor… oveja…

   -"Pues lo mismo es voluntad de vuestro Padre del cielo que no se pierda ni uno de esos "pequeños"". Los pequeños son los q ue amas, Jesús, por ellos estás dispuesto a ir hasta el final.

Llucià Pou Sabaté

 

Lunes de la semana 19 de tiempo ordinario: nospide Jesús que seamos ciudadanos ejemplares, sabiéndonos encompañía del buen Dios en nuestro camino de la vida

Lunes de la semana 19 de tiempo ordinario: nos pide Jesús que seamos ciudadanos ejemplares, sabiéndonos en compañía del buen Dios en nuestro camino de la vida

A. Lecturas:

1. Ezequíel (1,2-5.24–2,1a): El año quinto de la deportación del rey Joaquín, el día cinco del mes cuarto, vino la palabra del Señor a Ezequíel, hijo de Buzi, sacerdote, en tierra de los caldeos, a orillas del río Quebar.
   Entonces se apoyó sobre mí la mano del Señor, y vi que venia del norte un viento huracanado, una gran nube y un zigzagueo de relámpagos. Nube nimbada de resplandor, y, entre el relampagueo, como el brillo del electro. En medio de éstos aparecia la figura de cuatro seres vivientes; tenían forma humana. Y oí el rumor de sus alas, como estruendo de aguas caudalosas, como la voz del Todopoderoso, cuando caminaban; griterío de multitudes, como estruendo de tropas; cuando se detenían, abatían las alas. También se oyó un estruendo sobre la plataforma que estaba encima de sus cabezas; cuando se detenían, abatían las alas. Y por encima de la plataforma, que estaba sobre sus cabezas, había una especie de zafiro en forma de trono; sobre esta especie de trono sobresalía una figura que parecia un hombre. Y vi un brillo como de electro (algo así como fuego lo enmarcaba) de lo que parecía su cintura para arriba, y de lo que parecía su cintura para abajo vi algo así como fuego. Estaba nimbado de resplandor. El resplandor que lo nimbaba era como el arco que aparece en las nubes cuando llueve. Era la apariencia visible de la gloria del Señor. Al contemplarla, caí rostro en tierra.

2. Salmo 148,1-2.11-12.13.14: Alabad al Señor en el cielo, alabad al Señor en lo alto. Alabadlo, todos sus ángeles; alabadlo, todos sus ejércitos. 

   Reyes y pueblos del orbe, príncipes y jefes del mundo, los jóvenes y también las doncellas, los viejos junto con los niños. 

   Alaben el nombre del Señor, el único nombre sublime. Su majestad sobre el cielo y la tierra. 

   Él acrece el vigor de su pueblo. Alabanza de todos sus fieles, de Israel, su pueblo escogido. 

   3. Mateo 17,22-27: «Cuando estaban en Galilea les dijo Jesús: El Hijo del Hombre debe ser entregado en manos de los hombres, que lo matarán, pero al tercer día resucitará. Y se pusieron muy tristes. Llegados a Cafarnaún, se acercaron a Pedro los recaudadores del tributo y le dijeron: ¿No va a pagar vuestro Maestro la didracma? Respondió. Sí. Al entrar en la casa se anticipó Jesús y le dijo: ¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes reciben tributo o censo los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños? Al responderle que de los extraños, le dijo Jesús: Luego los hijos están exentos; pero para no escandalizarlos, ve al mar, echa el anzuelo y el primer pez que pique sujétalo, ábrele la boca y encontrarás un estárter; tómalo y dalo por mí y por ti».

B. Comentario:

   1. Ezequiel es el profeta que comenzamos a leer hoy, durante dos semanas, pues tiene muchas cosas. Está lleno de fantasía, es imaginativo, con un lenguaje cargado de simbolismos. Era sacerdote en Jerusalén cuando, junto con otros muchos israelitas, fue deportado al destierro de Babilonia. Vive el mayor desastre nacional y religioso (597-570 a. C.).

   Señor, hoy nos muestras que en los períodos más dramáticos de la historia, sigues cercano a nosotros. Personas que viven las mismas dificultades que los demás, y así, desde esa solidaridad, ejercen su misión profética.

   Ante una desgracia personal o colectiva, nos preguntamos a veces: ¿cómo lo permite Dios?; ¿dónde está Dios en este momento? No sabemos más que la bondad de Dios, que se compadece («padece-con») sus hijos, con su pueblo que sufría en Egipto. Que pasaba hambre y sed en el desierto, o estaba en el destierro. Todo irá bien, sabemos que de todo saca Dios algo bueno. Que nos acompaña y nos da fuerza, como Jesús nos dijo: «yo estaré con vosotros todos los días», «donde dos o tres están reunidos en mi nombre estaré yo». Y contigo, Jesús, no puede pasarnos nada malo, aunque nos hagan daño.

   Así, en medio de su visión, dice el profeta: -"Vi algo como fuego que producía un resplandor en torno... Era la visión de la imagen de la gloria del Señor".

   2. Con esta esperanza de que todo contribuye a nuestro bien, cantamos en el salmo: «Alabad al Señor en el cielo... los jóvenes y también las doncellas, los viejos junto con los niños, alaben el nombre del Señor... él acrece el vigor de su pueblo». Tú, Señor, nos das vigor y ánimos en nuestra vida.

   3. Leemos hoy un nuevo anuncio de su muerte y resurrección, que entristece mucho a sus discípulos. Jesús y los discípulos iban «yendo un día juntos por Galilea» (Mt 17, 22). Va Jesús junto a los suyos, y les abre su Corazón para confiarles el camino de su Pasión, Muerte y Resurrección, es decir, algo que Él lleva muy adentro y que no quiere que, aquellos a quienes tanto ama, ignoren: es el afán de Jesús por estar con nosotros. Dice el Señor en el libro de los Proverbios: «Mi delicia es estar con los hijos de los hombres» (Pr 8, 31).

¡Cómo cambia, esta realidad, nuestro enfoque de la vida espiritual en la que a veces ponemos sólo la atención y el acento en lo que nosotros hacemos, como si eso fuera lo más importante! La vida interior ha de centrase en Cristo, en su amor por nosotros, en su entrega hasta la muerte por mí, en su constante búsqueda de nuestro corazón. Es esencial mirarle a Él, en lugar de mirar el éxito de las apariencias, del mundo material.

Vemos hoy también cómo pagas un impuesto, Señor. Desde tiempos de Nehemías era costumbre que los israelitas mayores de veinte años pagaran, cada año, una pequeña ayuda para el mantenimiento del Templo de Jerusalén: dos dracmas (en moneda griega) o dos denarios (en romana). Era un impuesto que no tenía nada que ver con los que pagaban a la potencia ocupante, los romanos, y que recogían los publicanos.

   -"Los que cobraban el "didracma", tributo anual para el templo, se acercaron a Pedro y le preguntaron: "Vuestro Maestro no paga el impuesto"?" Y Pedro responde: "¡Sí, cabalmente!"

   Jesús respeta las normas de una convivencia honrada, pagar impuestos justos, seguir la ley en lo civil, en los negocios, en nuestro tiempo las de tráfico… no son aparte de la vida cristiana sino el sitio donde podemos agradar a Dios. «Lo autoridad sólo se ejerce legítimamente si busca el bien común del grupo en cuestión y si, para alcanzarlo, emplea medios moralmente lícitos. Si los dirigentes proclamasen leyes injustas o tomasen medidos contrarias al orden moral, estas disposiciones no pueden obligar en conciencia. En semejante situación, la propia autoridad se desmorona por completo y se origina una iniquidad espantosa» (Catecismo 1903).

   «La corresponsabilidad en el bien común exige moralmente el pago de los impuestos, el ejercicio del derecho al voto y la defensa del país» (Catecismo 2240). La pillería de evitar "arrimar el hombro", es un mal, una plaga que en ciertos tiempos se ve más claro: subvenciones mal distribuidas, fondos mal llevados… aparte de colaborar en el bien común, también podemos canalizar a través de la Iglesia, como "Caritas", colectas de dinero para actividades buenas que podemos desarrollar.

   -"Cuando llegó a casa se adelanto Jesús a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón?..."" Jesús, me gusta tu método: no das enseguida la "solución", preguntas, haces reflexionar. Qué bellos debían de ser esos diálogos sostenidos entre Tú y tus apóstoles, a lo largo de los días, cara a los acontecimientos... o al anochecer, en la calma de la casa... Ayúdame también a ser una persona de diálogo, respetuoso con la opinión ajena, capaz de escuchar, sin imponer mis propias opiniones.

   -"Los reyes de este mundo, ¿a quiénes cobran tributos e impuestos?: ¿a sus hijos o a los extraños? Contestó Pedro: "A los extraños" Jesús le dijo: "O sea, que los hijos están exentos..." Una vez más, y a propósito de un pequeño suceso banal, nos adentras, Jesús, en tu psicología profunda. Un día habías dicho: "...hay aquí más que el Templo..." (Mateo 12, 6). Y, en otra ocasión: "Hay aquí más que Salomón" (Mateo 12, 42).

   -"Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago y echa el anzuelo; toma el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda".  ¡Admirable humildad del Hijo de Dios, que "siendo de condición divina no reivindicó celosamente su igualdad con Dios", dirá San Pablo! -"Toma esta moneda de cuatro dracmas y págales por mí y por ti".

Llucià Pou Sabaté

 

sábado, 10 de agosto de 2024

Viernes de la 18ª semana de Tiempo Ordinario. El Señor se vuelca nos nosotros, nos pide que consideremos que necesita nuestra correspondencia, para podernos dar más amor

Viernes de la 18ª semana de Tiempo Ordinario. El Señor se vuelca nos nosotros, nos pide que consideremos que necesita nuestra correspondencia, para podernos dar más amor

 

A. Lecturas:

   1. Nahum 2, 1.3; 3, 1-3. 6-7: Miren sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz. Celebra tus fiestas, Judá, cumple tus votos, porque el hombre siniestro no pasará más por ti: ha sido exterminado por completo. ¡Un destructor te ataca de frente! ¡Monta guardia en la fortaleza, vigila los accesos, cíñete el cinturón, concentra todas tus fuerzas!

   Sí, el Señor ha restaurado la viña de Jacob y la viña de Israel. Los salteadores las habían saqueado y habían destruido sus sarmientos.

   ¡Ay de la ciudad sanguinaria, repleta de mentira, llena de rapiña, que nunca suelta la presa! ¡Chasquido de látigos, estrépito de ruedas, galope de caballos, rodar de carros, carga de caballería, centelleo de espadas, relampagueo de lanzas! ¡Multitud de víctimas, cuerpos a montones, cadáveres por todas partes! ¡Se tropiezan con los cadáveres!

   Arrojaré inmundicias sobre ti, te cubriré de ignominia y te expondré como espectáculo. Así, todo el que te vea huirá lejos de ti, diciendo: « ¡Nínive ha sido devastada! ¿Quién se lamentará por ella? ¿Dónde iré a buscar alguien que te consuele?»

   2. Salmo Deut 32, 35c-36b. 39abcd. 41: Yo doy la muerte y la vida. Está cerca el día de su ruina y ya se precipita el desenlace.

   Sí, el Señor hará justicia con su pueblo y tendrá compasión de sus servidores.

   Miren bien que yo, sólo yo soy, y no hay otro dios junto a mí.

   Yo doy la muerte y la vida, yo hiero y doy la salud.

   Cuando afile mi espada fulgurante y mi mano empuñe la justicia, me vengaré de mis enemigos y daré su merecido a mis adversarios.

   3. Mateo 16,24-28: "En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad»".  

 

B. Comentario:

   1. Leemos hoy el libro de Nahúm, que sólo tiene tres páginas. Es de tiempos de Jeremías, inmerso en aquel período agitado.

   -"Mira correr por las montañas al mensajero que anuncia la paz". Corre con todas sus fuerzas para ir a anunciar a sus conciudadanos esta buena noticia. Llega resoplando y grita su mensaje:

   -"Celebra tus fiestas, Judá. Cumple tus votos. El malvado no volverá por ti: ha sido exterminado, pues el Señor restablece la viña de Jacob como la viña de Israel". Los saqueadores la habían saqueado y habían destruido sus sarmientos. En el momento en que Judá e Israel titubean bajo los golpes de los ejércitos asirios. ¿Soy capaz de esperar?; ¿incluso en los momentos en que todo parece perdido?

   -"¡Ay de ti, Nínive, ciudad sanguinaria, llena de fraudes, de violencias, y de incesante pillaje!" Cuando Nahúm profetiza, Nínive, capital de Asiria está en el apogeo de su poder. Los bajorrelieves que llenan los museos son testigos de esta civilización prestigiosa y violenta que hace temblar al mundo. En 553 antes de Jesucristo, el imperio asirio y sus ejércitos invencibles han conquistado incluso Tebas, capital del poderoso Egipto. Ahora bien, cincuenta años después, Nínive se derrumba a su vez bajo la embestida de Babilonia. Al describir por adelantado esta caída de la orgullosa Nínive, lo que canta el profeta es la esperanza de los pobres: todas las pequeñas naciones, hasta ahora aplastadas, podrán levantar la cabeza.

   -"Ay de ti, Nínive... ¡Escuchad el chasquido de los látigos, el estrépito de las ruedas, el galope de los caballos, la oleada de los carros! ¡Caballería que avanza, flamear de espadas, centellear de lanzas! ¡Multitud de heridos, montones de muertos, cadáveres por doquier, cadáveres con los que se tropieza! Arrojaré inmundicia sobre ti, te deshonraré y te pondré como espectáculo". Cuando Asiria se proclama la dueña del mundo, Nahúm la ve como el símbolo del orgullo y de la violencia, de los "poderosos" de todo orden. Fraudes, violencias, barbarie, brutalidad, no son privilegio de aquel tiempo ni de aquella civilización. La ve como ciudad que quiere dominar el mundo, y que no podría durar ante Dios! Será destruida.

   Son hoy todas estas potencias sin escrúpulos, que, en el seno de los sistemas económicos actuales, se aprovechan del dinero y de la mentira, para oprimir a los débiles indefensos. Los imperios caen, unos después de los otros. Y la historia continúa. Nínive, la "maravilla del mundo" es hoy un campo de ruinas. Meditemos sobre la fragilidad de las cosas (Noel Quesson).

   Los regímenes perversos tienen acciones sanguinarias con excusa de coberturas ideológicas «que entusiasman y seducen». Asiria, como dice Nahún, fue un buen ejemplo (3,1-4): el hombre es destruido a la vez por la adoración de los ídolos que no son nada (Sal 11,4-8) y por la espada. Pero Dios-Yahvé incluso en el castigo pretende la conversión, por eso la definición que más conviene a Dios sigue siendo la de Ex 3 13ss: Yo soy el que estoy y estaré a vuestro lado (Armengol).

   2. El responsorio de hoy está tomado del Deuteronomio 32, y nos infunde esperanza en el Señor: "El día de su perdición se acerca / y su suerte se apresura, / porque el Señor defenderá a su pueblo / y tendrá compasión de sus siervos".

   Es un Dios que se implica, verdadero, y no hay otro fuera de él: "Pero ahora mirad: yo soy yo, / y no hay otro fuera de mí; / yo doy la muerte y la vida, / yo desgarro y yo curo". Pedimos al Señor que nos cure, por la mediación de Santa María.

    3. Jesús, nos avisas de que, al igual que tú mismo, en tu camino hacia la Pascua, a todos nos tocará «negarse a si mismos», «cargar con la cruz», «seguirle», «perder la vida». Te dedicas, Señor, a formar intensamente a tus apóstoles:

   -"Jesús, después de haber anunciado a los discípulos su pasión y su resurrección, les dijo: "El que quiera venirse conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga". Es una de las paradojas de la vida, la cruz… me gusta tu amor a la libertad: "Si alguien quiere venirse conmigo..." Este "si" condicional, o sea la frase inicial: "El que quiera", me ayudan a penetrar en un misterio esencial de Dios: Tú, Señor, has inventado la libertad del hombre... Jamás la fuerzas. Quiero decirte ahora: ¡Sí, Señor, lo quiero! Pero ¡ven a ayudar mi flaqueza! Esto es, precisamente, lo que me atrae en el evangelio: seguirte, ir contigo, vivir mi vida humana "como la vivió Cristo". Tú has ido delante. Tú me precedes a cualquier parte que yo vaya. Considerarme como "aquel-que-trabaja-con": mis trabajos de hoy, mis responsabilidades, "contigo", siguiéndote.

   -"Que renuncie... que cargue con su cruz"... Sin estos requisitos no hay vida cristiana verdadera. La vida según el evangelio no es una vida fácil, como agua de rosas, muelle y sin consistencia. Seguir a Cristo supone un cierto número de elecciones y de rupturas. He escogido esto, he renunciado a aquello. Es necesario que revise mi vida para ver si de hecho encuentro que hay en ella renuncias. ¿A qué he renunciado por ti, Señor? ¿El que quiera salvar su vida, la perderá... el que pierde su vida por mí, la conserva. He aquí una fórmula paradójica que Jesús pronunció ciertamente, y, sin duda, con esas mismas palabras... seis veces las encontramos en los evangelios.

   Nuestra vida no está hecha para ser guardada, sino para ser entregada. Amar no es "sentir emoción", no es desear poseer al otro, es olvidarse de sí mismo para darse al otro. Cada vez que uno "toma" para sí, deja de amar. No digas que amas cuando quieres solamente disfrutar del otro: ¿no sería esto entonces un amarte solamente a ti mismo? Sí, amas de veras, si eres capaz de renunciarte, de olvidarte, si eres capaz de morir a ti mismo en beneficio de aquel a quien amas. El que más ha amado, es Jesucristo. La "cruz" de Jesús no es solamente un instrumento de suplicio, de renuncia... es el signo mismo del más grande amor que haya levantado jamás a un corazón. "No te he amado en broma..."

   -"¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si malogra su vida? o ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida?" Estas palabras tocaron en lo más profundo de su alma san Francisco Javier, para cambiar de vida… Jesús, ayúdame a saber experimentar, como dices, que para "salvarse" que hay que "perder": la renuncia no tiene su fin en sí misma... es la condición de una "vida" en plenitud. ¡Por la renuncia y la cruz, Jesús no propone una destrucción, sino un desarrollo... una expansión total y eterna!

   -"Porque el Hijo del hombre va a venir entre sus ángeles con la gloria de su Padre: Entonces pagará a cada uno según su conducta". Señor, ayúdanos a vivir los verdaderos valores (Noel Quesson).

 

Llucià Pou Sabaté

Sábado de la 18 semana del tiempo ordinario (par). La fe nos abre a los dones que Dios quiere concedernos, en nuestra vida personal y en la historia de los hombres

 Sábado de la 18 semana del tiempo ordinario (par). La fe nos abre a los dones que Dios quiere concedernos, en nuestra vida personal y en la historia de los hombres

A. Lecturas:

   1. Ageo 1, 12—2, 4: Señor, ¿no eres, desde siempre, mi Dios?  ¡Oh, Santo, que no muramos! Señor, lo pusiste para sentenciar; ¡oh, Roca!, lo estableciste para juzgar.

   Tus ojos, puros para contemplar el mal, no soportan ver la opresión. ¿Por qué, pues, ves a los traidores y callas, cuando el malvado se traga al justo?

   Tratas a los hombres como a peces del mar, como a reptiles sin dueño. Los atrapa a todos con su anzuelo, los arrastra con su red; los amontona en su barca contento y alegre.

   Por eso ofrecen sacrificios a su red e incienso a su barca, pues en ellos tienen su sustento, su ración y comida abundante. ¿Seguirá vaciando su red, asesinando pueblos sin compasión?

   Aguantaré de pie en mi guardia, me mantendré erguido en la muralla y observaré a ver qué me responde, cómo replica a mi demanda.

    Me respondió el Señor: Escribe la visión y grábala en tablillas, que se lea de corrido; pues la visión tiene un plazo, pero llegará a su término sin defraudar.

    Si se atrasa, espera en ella, pues llegará y no tardará. Mira, el altanero no triunfará; pero el justo por su fe vivirá.

   2. Salmo 9, 8-9. 10-11. 12-13:  Dios está sentado por siempre en el trono que ha colocado para juzgar. Él juzgará el orbe con justicia y regirá las naciones con rectitud.

   Él será refugio del oprimido, su refugio en los momentos de peligro. Confiarán en ti los que conocen tu nombre, porque no abandonas a los que te buscan.

   Tañed en honor del Señor, que reside en Sion; narrad sus hazañas a los pueblos; él venga la sangre, él recuerda y no olvida los gritos de los humildes.

   3. Mateo 17,14-20: "En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: -«Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo.» Jesús contestó: -« ¡Generación perversa e infiel! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.» Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: -«¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?» Les contestó: - «Por vuestra poca fe. Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible»".  

B. Comentario:

   1. Leemos hoy en Habacuc (1,12-2,4): "-Desde los tiempos más lejanos, ¿no eres Tú, Señor, mi Dios, mi Santo, Tú, que no puedes morir?" Siempre  se ha pensado que por encima de las fragilidades y de las ruinas, de las dificultades y de los fracasos, Dios puede más, es «el eterno», el fuerte, el santo, el inmortal. Podemos tener una idea de Dios pequeñita, pero es siempre más grande de lo que podamos pensar, de los ejemplos que podamos poner.

   -"Tú estableciste el pueblo de los caldeos para ejecutar el juicio y llevar a cabo el castigo". Ayer veíamos a Nínive aplastada por los caldeos de Babilonia. Hoy Habacuc nos invita a considerar que esos mismos caldeos, instrumentos de la intervención de Dios, irán, a su vez, demasiado lejos en su represión.

   -"Tus ojos son demasiado puros para ver el mal, no puedes mirar la opresión. Entonces, ¿por qué callas cuando el malvado devora a un hombre más justo que él?" Es duro ver el dolor, la muerte de los inocentes. Este «por qué», esta pregunta dirigida a Dios... ¡cuán actual es! Aunque nos hayamos hecho de Dios un concepto de Fortaleza, de Justicia, de Santidad... esto no resuelve todas nuestras preguntas. Nos quedamos en la duda. ¿Por qué, Señor, todo parece salirles bien a los impíos? ¿Por qué el sufrimiento, por qué? No hemos de temer preguntar a Dios. Señor, tengo la confianza de que pase lo que pase, las cosas contribuyan a hacer avanzar, quizá sin saberlo, tus proyectos.

   -"Entonces el Señor me contestó: «Escribe la visión, ponla clara en tablillas para que se pueda lee de corrido. Esta visión se realizará, pero solamente cuando llegue su tiempo.»" Dios es enteramente el otro. Hay que saber esperar. Con El, hay que hacer el salto a lo desconocido. El proyecto de Dios "se realizará pero a su debido tiempo". Mientras tanto hay que caminar en la noche.

   Nos quedamos viviendo en la esperanza, con esa promesa de que todo se cumplirá según esos límites que Dios pone en la historia, y esa capacidad divina de cumplir sus proyectos a su tiempo (Noel Quesson).

   2. El Salmo 17 proclama ese amor confiado que Dios provoca en nosotros: "Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. / Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos. / Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador: tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu Ungido".

   3. Después de la transfiguración, Jesús, te encuentras con tus apóstoles que no han sido capaces de curar a un epiléptico. Como los días pasados, aprovecha estos hechos para fomentar la fe.

   -"Un hombre se acerco a Jesús: "Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y con los ataques su estado es muy deplorable... Se lo he traído a tus discípulos y no han podido curarlo". Señor, Hijo de Dios altísimo, Tú, el Santo, has aceptado vivir con pobres seres obtusos, pecadores, incrédulos. Perdón, Señor, por nuestras pequeñeces y por nuestras mezquindades. Perdón, Señor, por todas las decepciones que te infligimos.

   Te preguntan, Señor: -..."¿Por qué razón no pudimos echar ese demonio nosotros? Y tú les respondes: -"Porque tenéis poca fe". Tropezaste con la incredulidad… Yo creo, señor, pero te pido más fe. "El demonio se mete en mi vida de mil formas distintas: suscitándome tentaciones de avaricia y sensualidad, sugiriéndome que escoja siempre lo fácil y cómodo y, sobre todo, engrandeciendo mi soberbia, mi amor propio, el deseo de que los demás se fijen en mí.

   "El gran triunfo del demonio es que la gente no crea en su existencia. De esta forma puede «trabajan» a sus anchas sin encontrar la menor resistencia. Nunca ha estado más activo que ahora que el mundo piensa que ha vencido este mito (Pablo Cardona). Con una visión sin fe, una visión cientificista, desaparece la responsabilidad de las acciones, la misma noción de pecado y, en el fondo, la libertad. El demonio actúa…

   "El «non serviam» de Satanás ha sido demasiado fecundo. ¿No sientes el impulso generoso de decir cada día, con voluntad de oración y de obras, un «serviam»  ¡te serviré, te seré fiel!  que supere en fecundidad a aquel clamor de rebeldía?»" (San Josemaría, Camino 413).

   «La Escritura atestigua la influencia nefasta de aquel a quien Jesús llama "homicida desde el principio" y que incluso intentó apartarlo de la misión recibida del Padre. "El hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo". La más grave en consecuencias de estas obras ha sido la seducción mentirosa que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios» (Catecismo, 394).

   -"Os aseguro que si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a esta colina: "Muévete de aquí allá". Y se movería". ¡Cuántas veces fracasamos en nuestro empeño por falta de fe! Tendemos a poner la confianza en nuestras fuerzas, en los medios, en las instituciones. No planificamos con la ayuda de Dios y de su Espíritu. Jesús nos avisó: «sin mí no podéis hacer nada». Apoyados en él, con su ayuda, con un poco de fe, fe auténtica, curaríamos a más de un epiléptico de sus males. El que cura es Cristo Jesús. Pero sólo se podrá servir de nosotros si somos «buenos conductores» de su fuerza liberadora. Como cuando Pedro y Juan curaron al paralítico del Templo. La de cosas increíbles que han hecho los cristianos (sobre todo, los santos) movidos por su fe en Dios. Tener fe no es cruzarse de brazos y dejar que trabaje Dios. Es trabajar no buscándonos a nosotros mismos, sino a Dios, motivados por él, apoyados en su gracia (J. Aldazábal).

   ¡Hay que tomar en serio esas palabras del Señor! Efectivamente no se trata de desplazar materialmente "montañas" de piedras; pero la Fe puede realizar otras tareas que no son menos difíciles: desplazar montañas de orgullo, de egoísmo, de cobardía... cambiar corazones, hábitos... transformar hombres, haciéndoles capaces de entrar en relación con Dios... ¡Desplaza mis "montañas", Señor! ¡Dame esa fe, que es el apoyo de tu propio poder divino!

   -"Y nada os será imposible". ¡Cuánto me gusta oírte decir esto, Señor Jesús! Repíteme esa palabra. La escucho. La aplico serenamente a mi jornada de hoy sin exaltación extraordinaria, pues me conozco, sino contando solamente contigo. Sí, líbrame de mis entusiasmos que no llegan al día siguiente. Pero dame esa tenacidad de la Fe adulta, y nada me será imposible, como lo has prometido... La Fe, tal como Jesús la ve, es una fuerza: triunfa de lo imposible, duplica las fuerzas del hombre, es un "poder de Dios" para la salvación de cualquiera que cree (Rm 1,15; Noel Quesson). 

   -"Después, «increpó al demonio y salió, y en aquel momento se curó el niño»". Te pido, Señor, participar de tu curación, yo personalmente y todas las personas por las que te rezo en estos momentos.

Llucià Pou Sabaté

 

10 de agosto. Fiesta de San Lorenzo: fiel a Cristo, es modelo de coherencia en la verdad y caridad sin límites

10 de agosto. Fiesta de San Lorenzo: fiel a Cristo, es modelo de coherencia en la verdad y caridad sin límites

 

A. Lecturas:

   1. II Corintios 9,6-10. Hermanos: El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni por compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta.» El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia.

   2. Salmo 111,1-2.5-6.7-8.9. Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita.

   Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo.

   No temerá las malas noticias, su corazón está firme en el Señor. Su corazón está seguro, sin temor, hasta que vea derrotados a sus enemigos.

   Reparte limosna a los pobres; su caridad es constante, sin falta, y alzará la frente con dignidad.

   3. Juan 12,24-26. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»

 

B. Comentario: Hoy celebramos la fiesta de San Lorenzo, mártir en el año 258,  diácono arcediano, "mano derecha" del Papa, que llevaba el dinero para ayudar a los pobres, como el "administrador bueno y fiel" y la pasión de Policronio cuenta que el emperador Valeriano quiso ese dinero que custodiaba, reclamó "los tesoros de la Iglesia", y san Lorenzo se presentó con los más pobres de la ciudad de Roma diciendo: "estos son los tesoros de la Iglesia". Fue torturado cruelmente, asado en el fuego, y cuando estaba siendo quemado vivo dijo a su verdugo: "Ya estoy asado por este lado; da la vuelta y come".

   Constantino en el lugar del enterramiento hizo construir una basílica en su honor, que se ha convertido en uno de los lugares más importantes de Roma. De san Lorenzo hablaron en sus homilías grandes santos, doctores y padres de la Iglesia: san Ambrosio, san Agustín, san León Magno, etc. y su nombre fue incluido en el Canon Romano de la Misa.

   1. Su caridad está en consonancia con las palabras de Jesús: "Vengan, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; estuve desnudo y me vistieron; enfermo y me asistieron; encarcelado y fueron a verme." Todo lo bueno que hagamos a favor de los demás que no sea para ostentación y alabanza nuestra, sino para la gloria de Dios, de tal forma que nuestra mano izquierda no sepa lo que haga la derecha; de lo contrario nuestra recompensa se habrá perdido en un aplauso humano. Procuremos el bien de todos; pero que nuestro servicio de caridad sea hecho siempre con alegría, sabiendo que, especialmente en el servicio a los pobres, necesitados y enfermos, estamos sirviendo y asistiendo al mismo Cristo. "Si Dios colma de bendiciones temporales a quienes cultivan la tierra y se ocupan de las necesidades de sus cuerpos, con más razón bendecirá a quienes cultivan el Cielo y se aplican a la salvación de sus almas… por tanto, quiere no solamente que demos limosna, sino que la demos con generosidad. Por eso llama "semilla" a la limosna. El grano echado en tierra produce espigas; así la limosna producirá frutos de justicia y una cosecha abundante" (S. Juan Crisóstomo). Y como apunta el apóstol "Dios ama a quien da con alegría", "si das el pan entristeciéndote pierdes el pan y la recompensa" (S. Agustín).

   2. El salmo proclama feliz a quien sigue la ley del Señor y luego se va exponiendo en qué consiste esta dicha por comportarse con rectitud, "A los que por la misericordia de Dios han vencido estos combates, y con la perseverancia entrado a las terceras moradas ¿qué les diremos, sino bienaventurado el varón que teme al Señor?" (Teresa de Jesús).

   Juan Pablo II comentaba: "El salmo 111, composición de índole sapiencial, nos presenta la figura de estos justos, los cuales temen al Señor, reconocen su trascendencia y se adhieren con confianza y amor a su voluntad a la espera de encontrarse con él después de la muerte. A esos fieles está reservada una "bienaventuranza": "Dichoso el que teme al Señor" (v. 1). El salmista precisa inmediatamente en qué consiste ese temor: se manifiesta en la docilidad a los mandamientos de Dios. Llama dichoso a aquel que "ama de corazón sus mandatos" y los cumple, hallando en ellos alegría y paz.

   La docilidad a Dios es, por tanto, raíz de esperanza y armonía interior y exterior. El cumplimiento de la ley moral es fuente de profunda paz de la conciencia. No es la moral del éxito material, pues el éxito no se reduce a eso. Es "dichoso el que se apiada y presta (...). Reparte limosna a los pobres" (vv 5.9), y Clemente Alejandrino (siglo II) dice: Jesús "declara injusta por naturaleza cualquier posesión que uno conserva para sí mismo como bien propio y no la pone al servicio de los necesitados; pero declara también que partiendo de esta injusticia se puede realizar una obra justa y saludable, ayudando a alguno de los pequeños que tienen una morada eterna junto al Padre (cf Mt 10,42; 18,10)… Así pues, es hermosa la afirmación del Apóstol: "Dios ama a quien da con alegría" (2 Co 9,7)… dichoso el hombre que es "justo, clemente y compasivo"… y así no debemos tener miedo a la muerte, porque tenemos la felicidad que viene de Dios y que dura para siempre".

   3. La vida de san Lorenzo nos recuerda las palabras de Jesús: "En verdad, en verdad os digo, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, quedará solo, pero si muere llevará mucho fruto" (Jn 12,24). "Quien vive preocupado por su vida, la perderá; en cambio, quien no se aferre excesivamente a ella en este mundo, la conservará para la vida eterna".