jueves, 19 de octubre de 2023

Viernes la 28ª semana (impar). La misericordia y el perdón divinos nos hacen vivir sin miedo, con amor,con sinceridad.

Viernes la 28ª semana (impar). La misericordia y el perdón divinos nos hacen vivir sin miedo, con amor, con sinceridad.

 

A. Lecturas:

 

1. Romanos 4,1-8. Hermanos: Veamos el caso de Abrahán, nuestro progenitor según la carne. ¿Quedó Abrahán justificado por sus obras? Si es así, tiene de qué estar orgulloso; pero, de hecho, delante de Dios no tiene de qué. A ver, ¿qué dice la Escritura?: «Abrahán creyó a Dios, y esto le valió la justificación.» Pues bien, a uno que hace un trabajo el jornal no se le cuenta como un favor, sino como algo debido; en cambio, a éste que no hace ningún trabajo, pero tiene fe en que Dios hace justo al impío, esa fe se le cuenta en su haber. También David llama dichoso al hombre a quien Dios otorga la justificación, prescindiendo de sus obras: «Dichoso el hombre que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le cuenta el pecado.»

 

2. Salmo 31,1-2-5.11. Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

Habla pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: «Confesaré al Señor mí culpa», y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor; aclamadlo, los de corazón sincero

 

3. Lucas 12,1-7. "En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: -«Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones»".  

 

B. Comentario:

1. "Hermanos: Veamos el caso de Abrahán, nuestro progenitor según la carne. ¿Quedó Abrahán justificado por sus obras?" Se remonta Pablo a Abrahán que era "pagano" cuando Dios le llama, y no puede justificarse por "las obras" que realizaba, perteneciendo a un pueblo idólatra.

-"Si es así, tiene de qué estar orgulloso; pero, de hecho, delante de Dios no tiene de qué. A ver, ¿qué dice la Escritura?: «Abrahán creyó a Dios, y esto le valió la justificación»". Ya en la antigua Alianza era la Fe la que salvaba. Todo «orgullo» es pecado, pretensión de hacerse valer ante Dios, ya sea por la justicia de las obras -entre los judíos- ya sea por la apariencia -entre los griegos-. No los méritos previos, sino la fe y aceptación del plan divino es lo que justifica a Abrahán. Porque su elección había sida totalmente gratuita por parte del Dios que le eligió misteriosamente a él. Los cristianos de Roma provenientes del judaísmo podían sentir un santo orgullo por su pertenencia a la raza de Abrahán, pero aquí Pablo les dice que tanto puede agradar a Dios un judío convertido como un pagano que acepta la fe, que es lo principal.

"El comienzo de la justificación por parte de Dios es la fe, que cree en el que justifica. Y esta fe, cuando se encuentra justificada, es como una raíz que recibe la lluvia en la tierra del alma, de manera que cuando comienza a cultivarse por medio de la ley de Dios, surgen de ella ramas que llevan los frutos de las obras. La raíz de la justicia no deriva de las obras, sino que de la raíz de la justicia crece el fruto de las obras" (Orígenes). ¡Auméntanos la fe, Señor!

"-Pues bien, a uno que hace un trabajo el jornal no se le cuenta como un favor, sino como algo debido; en cambio, a éste que no hace ningún trabajo, pero tiene fe en que Dios hace justo al impío, esa fe se le cuenta en su haber". También con nosotros Dios ha tenido que usar misericordia: la salvación no nos es debida. No es algo merecido, como lo es un salario. No hay que exigir a Dios unos «derechos adquiridos». Dios= «Aquel que justifica al impío»: Aquel que salva.

-"Así también David proclama bienaventurado al hombre a quien Dios declara justo, independientemente de sus obras". Y como si no se hubiere aún comprendido, insiste nuevamente: "Dichoso el hombre que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le cuenta el pecado". Esto no lleva a no hacer nada, sino a saber que todo es gracia. «Cuando se ha hecho todo como no esperando nada de Dios... Hay que esperarlo todo de Dios como si no se hubiese hecho nada por sí...» (M. Blondel).

Puede ser para mí la fuente de una nueva dicha: «bienaventurado el hombre...». Señor, ayúdame a convertir «en bien» todo, también lo malo. Que todo obstáculo, tanto en mí como en los demás, sea ocasión de apoyarnos más en Ti. En este sentido no hay nada peor que creerse justo o que no tener ninguna dificultad: ¡bastarse uno a sí mismo! (Noel Quesson).

2. "Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito". Es el testimonio personal de un convertido. El remordimiento puede provocar un tormento interior terrible, y de esa soledad acompañada nace ese movimiento interior: "Habla pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: «Confesaré al Señor mí culpa», y tú perdonaste mi culpa y mi pecado".

La mortificación y la penitencia remueve como algo de sombra que permanece en nosotros aún después del perdón, y surge una necesidad de satisfacción, no solamente con Dios, sino en la herida abierta con los demás. En todos los casos, se muestra la misericordia divina, más fuerte que la culpa y la ofensa: el perdón generoso de Dios que nos transforma, de ahí la acción de gracias del pecador arrepentido: "Alegraos, justos, y gozad con el Señor; aclamadlo, los de corazón sincero".

Por eso San Pablo escoge las palabras de este salmo penitencial en Romanos, para celebrar la gracia liberadora de Cristo. También podemos aplicarlo al Sacramento de la Reconciliación, donde se experimenta la conciencia del pecado, con frecuencia ofuscada en nuestros días, y al mismo tiempo la alegría del perdón. Al binomio «delito-castigo», le sustituye el binomio «delito-perdón» (Juan Pablo II). San Cirilo de Jerusalén utilizará el Salmo 31 para mostrar a los catecúmenos el Bautismo como purificación radical de todo pecado: «Dios es misericordioso y no escatima su perdón... El cúmulo de tus pecados no será más grande que la misericordia de Dios, la gravedad de tus heridas no superará las capacidades del sumo Médico, con tal de que te abandones en él con confianza. Manifiesta al médico tu enfermedad, y dirígele las palabras que pronunció David: "Confesaré mi culpa al Señor, tengo siempre presente mi pecado". De este modo, lograrás que se haga realidad: "Has perdonado la maldad de mi corazón"»".

3. Sigue diciéndonos Jesús que seamos auténticos: -"En esto habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse uno a otros"... Jesús empezó a hablar, dirigiéndose en primer lugar a sus discípulos: "Guardaos de la levadura de los fariseos que es la hipocresía"" Ante la gente que se agolpa a su alrededor, Jesús hace una serie de recomendaciones, la primera es que tengan "cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía"; la levadura hace fermentar a toda la masa; puede ser buena, como en el pan y en la repostería, y entonces todo queda beneficiado; pero si es mala, todo queda corrompido.

La hipocresía es el pecado típico del fariseo. El discípulo de Jesús debe proceder sin disimulo, sin doblez, sin mentira. Su conducta debe ser siempre franca, como quien obra a la luz del día, como en plena plaza. Toda su acción, toda palabra suya será un día testimonio público. El discípulo es el amigo de Jesús, el que recibe sus confidencia, el hombre de la intimidad. Farisaicos somos cuando pensamos que no tenemos pecado, que no necesitamos del perdón. Farisaico es preferir las tinieblas, en la oscura nube de lo puramente humano -¡cuan pronto se torna incluso animal-! y de lo puramente natural, que en seguida se vuelve hasta contra naturaleza.

El cáliz de la cruz está junto a nuestros labios, igual que el beso del esposo en los de la esposa. La cruz va unida al amor. Es fariseo el que no cree en el amor, el que no bebe el amor, el que no retorna amor por amor. Y no puede pasar al más allá con Cristo quien muere en su pecado. ¿Somos acaso nosotros los fariseos? (Emiliana Löhr).

Algunos fariseos eran los notables de entonces, hombres relevantes... observadores minuciosos de la Ley... conocedores, sabios expertos en cuestiones religiosas. Jesús no les reprocha sus cualidades. Pero no soporta su orgullo ni su desprecio de los pequeños. Nuevas formas de hipocresía las tenemos cuando queremos exigir lo que nosotros no nos exigimos. Aparecer como superiores, disimulando nuestras carencias interiores. Recuerdo que me decía un amigo, profesor, el encanto que supone decir cuando nos preguntan algo que no sabemos: "no lo sé, lo estudiaré…", la vulnerabilidad hace a la persona más atrayente, y no tiene que pasarlo mal disimulando al ir con la verdad por delante. Añadía: "esto me atrevo a hacerlo ahora, cuando ya tengo un nombre, prestigio…" Y es que estamos en un mundo de apariencias… Desconfía de ti mismo si te crees perfecto, si, para ti ¡la verdad eres tú!

-"Nada hay encubierto que no deba descubrirse, ni nada escondido que no deba saberse, porque lo que dijisteis de noche se escuchará en pleno día, y lo que dijisteis al oído en un rincón de la casa, se pregonará desde las azoteas".  Nos invitas, Jesús, a hablar francamente, sin tener en cuenta las opiniones demasiado humanas; como tú lo hiciste y nos aconsejaste: "no temáis a los que matan el cuerpo".

-"¿No se venden cinco gorriones por cuatro cuartos? Y, sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios. No tengáis miedo: valéis mas que todos los gorriones juntos". Dios se ocupa de las más pequeñas de sus criaturas, contempla los pajarillos, se interesa por todo lo que no tiene la menor apariencia de grandeza. Todo lo lleva en su corazón. ¡Mayormente a los hombres! Señor, yo creo que estoy "ante tu mirada" (Noel Quesson).

Con este convencimiento, ¿cómo puedo tener miedo? Le decía S. Tomás Moro a su hija: "Finalmente, mi querida Margarita, de lo que estoy cierto es de que Dios no me abandonará sin culpa mía. Por esto, me pongo totalmente en manos de Dios con absoluta esperanza y confianza. Si a causa de mis pecados permite mi perdición, por lo menos su justicia será alabada a causa de mi persona. Espero, sin embargo, y lo espero con toda certeza, que su bondad clementísima guardará fielmente mi alma y hará que sea su misericordia, más que su justicia, lo que se ponga en mí de relieve... nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor". Esto es fe en la providencia, la divina misericordia que extendió como devoción santa Teresita, pues Dios es padre y no juez despiadado, esa confianza es vivir el Evangelio, estar en la verdad…

 

Llucià Pou Sabaté 

miércoles, 18 de octubre de 2023

Jueves de la semana 28 de tiempo ordinario (impar). Dios nos ha elegido en Cristo para ser hijos suyos, por el amor. Si queremos a los demás, estamos queriendo a Jesús.

Jueves de la semana 28 de tiempo ordinario (impar). Dios nos ha elegido en Cristo para ser hijos suyos, por el amor. Si queremos a los demás, estamos queriendo a Jesús.

A. Lecturas:

1. Romanos (3,21-30a): Ahora, la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los profetas, se ha manifestado independientemente de la Ley. Por la fe en Jesucristo viene la justicia de Dios a todos los que creen, sin distinción alguna. Pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Así quería Dios demostrar que no fue injusto dejando impunes con su tolerancia los pecados del pasado; se proponía mostrar en nuestros días su justicia salvadora, demostrándose a sí mismo justo y justificando al que apela a la fe en Jesús. Y ahora, ¿dónde queda el orgullo? Queda eliminado. ¿En nombre de qué? ¿De las obras? No, en nombre de la fe. Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley. ¿Acaso es Dios sólo de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Evidente que también de los gentiles, si es verdad que no hay más que un Dios.

2. Salmo 129,1-2.3-4.5: Desde lo hondo a ti grito, Señor; / Señor, escucha mi voz; / estén tus oídos atentos / a la voz de mi súplica.

   Si llevas cuenta de los delitos, Señor, / ¿quién podrá resistir? / Pero de ti procede el perdón, / y así infundes respeto.

   Mi alma espera en el Señor, / espera en su palabra; / mi alma aguarda al Señor.  

3. Lucas 11,47-54: «¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así, pues, sois testigos de las obras de vuestros padres y consentís en ellas, porque ellos los mataron, y vosotros edificáis sus sepulcros. Por eso dijo la sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles, y matarán y perseguirán a una parte de ellos, para que se pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas, derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, asesinado entre el altar y el Templo. Sí, os lo aseguro: se le pedirá cuentas a esta generación. ¡Ay de vosotros, doctores de la Ley, porque os habéis apoderado de la llave de la sabiduría!: vosotros no habéis entrado y a los que estaban por entrar se lo habéis impedido» Cuando salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a atacarle con vehemencia y a acosarle a preguntas sobre muchas cosas, acechándole para cazarle en alguna palabra.»

1. Esboza Pablo la revelación de la salvación en Jesucristo: -"Todos los hombres están dominados por el pecado (la ley de Moisés servía solamente para dar conocimiento del pecado). Pero hoy -independientemente de la Ley- Dios manifestó su «justicia» que nos salva". La visión que tiene Pablo de la humanidad podría parecer muy trágica: un mundo entero encerrado en el mal. Pero lo hace para que resalte más la salvación universal ofrecida también a todos los hombres. Contrapone la justicia divina a la cólera: Dios salva a quien lo acepta, no castiga.

-"Esta "justicia de Dios", dada por la fe en Jesucristo, es para todos los que creen". La justicia de Dios culmina en Jesús, en la Cruz. La creencia judía de «merecer» la salvación, por la observancia de los preceptos de la Ley, se declara inútil: la salvación, la santidad, no son objeto de una conquista... se trata principalmente de un «don gratuito» que hay que acoger.

-"En efecto, no hay diferencia alguna: todos los hombres pecaron y están privados de la gloria de Dios que los justifica por el don de su gracia". La gracia de Dios es ofrecida a todos. Pero es necesaria una cooperación del hombre y ésta es la Fe. El hombre no se salva por sus propias fuerzas. Pero tampoco Dios lo salva a pesar suyo (recordemos el problema de la interpretación protestante, de no creer en las obras y quedarse sólo con la fe).

-"En virtud de la redención realizada en Jesucristo. Porque Dios exhibió a Cristo en la cruz a fin que, por la ofrenda de su sangre, fuese perdón para todos los que creen en El". Así, pues, ¡es Jesús quien nos salva y no nosotros! Nuestra parte consiste en agarrarnos a Él, en estar en comunicación con Él, vivir de Él, «creer en Él». La cruz es revelación de la gravedad del pecado, y de la inmensidad del amor de Dios.

-«La ofrenda de su sangre». Evocación del sacrificio de holocausto por los pecados, que se hacía en el templo de Jerusalén, y que eran señal de la ofrenda que sí salva: el Calvario y de la misa. En el día de la expiación el pecador era "rescatado" porque la sangre (símbolo de la vida) de la víctima era puesta directamente en contacto con Dios sobre el propiciatorio. Cristo es "propiciación" y su sangre (la vida) humana está en contacto permanente con Dios, ¡comprendida la muerte! Aquí sangre es signo de vida renovada por Dios, restaurada y perdonada. Un cambio de vida tiene el pecador al contacto con Dios. Esta palabra «la sangre de Jesús» en todo su realismo debe ayudarnos a orar. Nos recuerda el lado oneroso, el precio que pagó Jesús por nosotros. Nos invita a comulgar en su ofrenda.

-"En orden a mostrar su justicia, para ser él justo y justificador del que pertenece a Jesús por la fe". Siempre la misma noción activa de la Justicia de Dios. ¿Te pertenezco a Ti, Señor Jesús? ¿Qué debo hacer para que mi pertenencia sea más sólida, más ligada a Ti, para comulgar contigo?

-"¿Dónde está entonces el derecho a gloriarse? ¡Queda eliminado...! Dios no es solamente Dios de los judíos, sino también de los paganos." La concepción judía del mérito -el hombre que «se gana» la salvación mediante sus buenas obras-, está definitivamente destruida. Oremos unos por otros sin ser pretensiosos: Señor, te ofrezco mi vida y mis pobres esfuerzos para cooperar a esta salvación (Noel Quesson).

2. La justificación se ha producido ya en Jesucristo, mientras que la salvación (y el juicio de Dios) está reservado para el final de los tiempos (Rom 5,9). Para beneficiarse de la justificación, no sirve ninguna obra de la ley; sólo la fe permite llegar hasta ella. Por el contrario, para beneficiarse de la salvación final son necesarias las obras. La vida cristiana es, en efecto, una actividad rica en obras gracias a la compenetración de la acción divina y de la acción humana, compenetración que garantiza la gratuidad de la salvación, pero de una forma distinta de la gratuidad absoluta de la justificación (Maertens-Frisque). Es la actitud que nos sugiere el salmo: "si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón... Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra".

3. Los escribas creen honrar a los profetas asesinados haciéndoles espléndidos sepulcros. Prefieren llevar a Jesús a la muerte por mantener su inteligencia de la ley. Poseedores de la llave de la ciencia cierran el camino de la salvación a los que ponen en ellos su confianza y los siguen como guías. Pecado personal y pecado en el desempeño de su misión. Por eso hoy dice Jesús lanza los improperios contra los hipócritas. Libéranos, Señor, de repetir los crímenes que hicieron entonces…porque hay legalistas que gustan de condenar a los demás con juicios de condenación, fijándose en el cumplimento de ciertas normas, y no en el espíritu: «No hay cosa más peligrosa que juzgar las cosas de Dios con los discursos humanos» (San Juan Crisóstomo).

-"Por eso dijo la Sabiduría de Dios: "Les enviaré Profetas y Apóstoles; a unos los matarán, a otros los perseguirán"". Líbranos, Señor, de los sectarismos que te llevaron a ti a la cruz. ¿A quién quisiera yo anular, ningunear, suprimir? ¿Qué voz desearía que se callase?

-"También se pedirán cuentas a esta generación, de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel..." Llevaron a la muerte al Justo por excelencia, que eras tú, Señor. Pero cada generación te ha condenado, Jesús, cuando se hace daño o condena al inocente. ¡A cada generación se le pedirá cuenta de la sangre de Jesucristo derramada! "Desde Abel", hijo del primer hombre, hasta hoy corre la sangre de los profetas sobre la tierra (Noel Quesson). Ayúdame, Jesús, a ser valiente como tú, y desenmascarar las actitudes de las clases dirigentes de mi época. Porque si ellos se portan bien, hay menos injusticias. La corrupción desaparece con esa honradez del que manda.

Pero más importante aún es el día a día: «Son innumerables las ocasiones que tienen los seglares para ejercitar el apostolado de la evangelización y de la santificación. El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural tiene eficacia para atraer a los hombres hacia la fe y hacia Dios» (Vaticano II. A. A. 6).

Me decía un joven que no creía… y que renegaba de Dios con frecuencia. Le ayudé a ver que si se enfadaba con Dios, es porque creía en él, aunque no entendía algo que le pasaba… que se puede enfadar con su padre, pero no con alguien inexistente. Que muchas dificultades no generan una duda, sino que habrá que resolverlas… que la vida sin Dios es un absurdo, y queriendo arreglar el problema de que no se entienden muchas cosas, se problematiza todo aumentando los problemas… de ahí que entre el absurdo y el misterio, estamos llamados a escoger el misterio, con sus dificultades pero también sus alegrías… con su responsabilidad: «Si; os lo aseguro: se le pedirá cuentas a esta generación». Jesús, me vas a pedir cuentas de cómo aprovecho el don inmenso de la fe. Ayúdame a dar ejemplo con mi vida, para mostrarte a los que me rodean.

Llucià Pou Sabaté

martes, 17 de octubre de 2023

18 de octubre, San Lucas,evangelista: "La mies es abundante y los obreros pocos", nos dice elSeñor, y desea que le ayudemos a corredimir.

18 de octubre, San Lucas, evangelista: "La mies es abundante y los obreros pocos", nos dice el Señor, y desea que le ayudemos a corredimir.

 

A. Lecturas:

 

1. 2 Timoteo (4,9-17a): Dimas me ha dejado, enamorado de este mundo presente, y se ha marchado a Tesalónica; Crescente se ha ido a Galacia; Tito, a Dalmacia; sólo Lucas está conmigo. Coge a Marcos y tráetelo contigo, ayuda bien en la tarea. A Tíquico lo he mandado a Éfeso. El abrigo que me dejé en Troas, en casa de Carpo, tráetelo al venir, y los libros también, sobre todo los de pergamino. Alejandro, el metalúrgico, se ha portado muy mal conmigo; el Señor le pagará lo que ha hecho. Ten cuidado con él también tú, porque se opuso violentamente a mis palabras. La primera vez que me defendí, todos me abandonaron, y nadie me asistió. Que Dios los perdone. Pero el Señor me ayudó y me dio salud para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran los gentiles.

 

2. Salmo 144,10-11.12-13ab.17-18: Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, / que te bendigan tus fieles; / que proclamen la gloria de tu reinado, / que hablen de tus hazañas.

 

Explicando tus hazañas a los hombres, / la gloria y majestad de tu reinado. / Tu reinado es un reinado perpetuo, / tu gobierno va de edad en edad.

 

El Señor es justo en todos sus caminos, / es bondadoso en todas sus acciones; / cerca está el Señor de los que lo invocan, / de los que lo invocan sinceramente.

3. Lucas 10,1-9: "En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. 
Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz en esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el Reino de Dios".

1. En la carta a Timoteo, nos dice san Pablo que el anuncio del Evangelio debe hacerse a tiempo y a destiempo. Y ha de realizarse con gran paciencia y conforme a la enseñanza, dedicados plenamente al Ministerio que Dios nos ha confiado. A pesar de que tengamos que sufrir oposición de muchos, no hemos de dar marcha atrás en aquello que Dios nos ha confiado: proclamar su Nombre salvador a toda la humanidad. El Señor siempre estará a nuestro lado animándonos y fortaleciéndonos para que su Mensaje de salvación llegue a todos los pueblos. La Iglesia de Cristo no sólo ha de evangelizarse continuamente a sí misma, para vivir más conforme a las enseñanzas del Señor y llegar a la madurez en Él; además ha de evangelizar a todos los pueblos, pues esa es la Misión que el Señor le confió al enviarla a todas las gentes de todos los tiempos y lugares. Al final, libres del pecado y de la muerte, a pesar de que hayamos sufrido por anunciar y vivir el Evangelio en ambientes hostiles al mismo, el Señor nos dará la salvación en su Reino celestial de un modo definitivo a quienes, ya desde ahora, lo tuvimos como Señor y Salvador de nuestra vida.

2. En el salmo vemos que el Señor, Creador y Rey soberano de todo, se manifiesta para con nosotros como un Padre cercano, siempre atento a las necesidades de los suyos. Él no está lejos de quien lo invoca:

"Que todas tus obras te den gracias, Señor, / y que tus fieles te bendigan; / que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder". Juan Pablo II ha presentado al mundo la Eucaristía como "una gran escuela de paz que puede formar a hombres y mujeres para ser tejedores de diálogo y de comunión. Es escuela de la paz para vivir esta proclamación de tu gloria, Señor, en un camino hacia una sociedad más justa y fraterna. No puede producir otros frutos.

"Así manifestarán a los hombres tu fuerza / y el glorioso esplendor de tu reino: / tu reino es un reino eterno, / y tu dominio permanece para siempre.

El Señor es justo en todos sus caminos / y bondadoso en todas sus acciones; / está cerca de aquellos que lo invocan,  / de aquellos que lo invocan de verdad". El mundo necesita experimentar que el Señor está cerca, que su destino no va a la deriva, sin rumbo… Dios se imbrica en la historia de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, haciendo, con ellos, historia de Salvación.

3. Hoy es el tercero de los grandes santos que hemos celebrado estos días: Teresa de Jesús, Ignacio de Antioquia y Lucas, autor del tercer evangelio de Jesús, y los Hechos de los Apóstoles. Las parábolas del buen samaritano y del hijo pródigo son alguno de los pasajes más bonitos. Junto a estas páginas sublimes sobre la misericordia, también sólo Lucas nos transmite algunos rasgos de santa María, la madre de Jesús. Al "pintar" tan bien esas escenas, tomó la tradición de que era pintor, y así la leyenda nos dice que es suya una imagen romana de la Virgen.

«Después de esto, el Señor designó a otros Setenta». Mientras que el envío de los Doce representan el nuevo Israel (las doce tribus), los setenta tenían que representar la nueva humanidad (según el cómputo judío, las naciones paganas eran en número de setenta). «Setenta y dos», dicen numerosos manuscritos, intento de reconducir la apertura a la universalidad (esbozada en el número «siete/setenta», al recinto de Israel, delimitado por un múltiplo de «doce» [6 x 12 = 72].)

El éxito de la misión es grande. Jesús les anima a evangelizar: «La mies es abundante y los braceros pocos». La cosecha se prevé abundante, el reinado de Dios empieza a producir frutos para los demás. Cuando se comparte lo que se tiene, hay de sobra. No hacen falta explicaciones ni estadísticas: la presencia de la comunidad se ha de notar por los frutos abundantes que produce. Todos estamos llamados al apostolado, tanto clérigos como laicos, religiosos como seglares… «¡Id! Mirad que os envío como corderos entre lobos». Toda comunidad debe ser esencialmente misionera. La misión, si se hace bien, encontrará la oposición sistemática de la sociedad. Esta, al ver que se tambalea su escala de valores, usará toda clase de insidias para silenciar a los enviados, empleando todo tipo de procedimientos legales. Los enviados están indefensos. La defensa la asumirá Jesús a través del Espíritu Santo, el Abogado de los pobres. «No llevéis bolsa ni alforja ni sandalias». Como en la misión de los Doce, Jesús insiste en que los enviados no confíen en los medios humanos. "Y no saludéis a nadie en el camino". Ellos han de dejar en sus manos aquello que es más esencial para vivir: el Señor, que viste los lirios de los campos y da alimento a los pájaros, quiere que su discípulo busque, en primer lugar, el Reino del cielo y no, en cambio, «qué comer ni qué beber, y [que] no estéis inquietos. [Porque] por todas esas cosas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro Padre que tenéis la necesidad de eso» (Lc 12,29-30).

Han de compartir techo y mesa con aquellos que los acogen, curando a los enfermos que haya, liberando a la gente de todo aquello que los atormente. La buena noticia ha de consistir en el anuncio de que «Ya ha llegado a vosotros el reinado de Dios». Empieza un orden nuevo, cuyo estallido tendrá lugar en otra situación. El proceso, empero, es irreversible. La comunidad ya tiene experiencia de ello (Josep Rius-Camps).

Lucas fue de esos apóstoles más allá de "los Doce", y en su honor decimos hoy en el himno de Laudes:

Vosotros que escuchasteis la llamada / de viva voz que Cristo os dirigía, / abrid nuestro vivir y nuestra alma  / al mensaje de amor que él nos envía.

Vosotros que invitados al banquete / gustasteis el sabor del nuevo vino, / llenad el vaso, del amor que ofrece, / al sediento de Dios en su camino.

Vosotros que lo visteis ya glorioso, / hecho Señor de gloria sempiterna, / haced que nuestro amor conozca el gozo  / de vivir junto a él la vida eterna. Amén.

Llucià Pou Sabaté




 

 

Miércoles de la semana 28 de tiempo ordinario Dios pagará a cada uno según sus obras, según su corazón, judíos y griegos, todos somos hijos de Dios, y la salvación no depende de la rigidez en cumplir leyes sino en el amor de verdad.

Miércoles de la semana 28 de tiempo ordinario

Dios pagará a cada uno según sus obras, según su corazón, judíos y griegos, todos somos hijos de Dios, y la salvación no depende de la rigidez en cumplir leyes sino en el amor de verdad.

A. Lecturas

1. Romanos 2,1-11. Tú, el que seas, que te eriges en juez, no tienes disculpa; al dar sentencia contra el otro te condenas tú mismo, porque tú, el juez, te portas igual. Todos admitimos que Dios condena con derecho a los que obran mal, a los que obran de esa manera. Y tú, que juzgas a los que hacen eso, mientras tú haces lo mismo, ¿te figuras que vas a escapar de la sentencia de Dios? ¿O es que desprecias el tesoro de su bondad, tolerancia y paciencia, al no reconocer que esa bondad es para empujarte a la conversión? Con la dureza de tu corazón impenitente te estás almacenando castigos para el día del castigo, cuando se revelará el justo juicio de Dios, pagando a cada uno según sus obras. A los que han perseverado en hacer el bien, porque buscaban contemplar su gloria y superar la muerte, les dará vida eterna; a los porfiados que se rebelan contra la verdad y se rinden a la injusticia, les dará un castigo implacable. Pena y angustia tocarán a todo malhechor, primero al judío, pero también al griego; en cambio, gloria, honor y paz a todo el que obre el bien, primero al judío, pero también al griego; porque Dios no tiene favoritismos.

2. Salmo 61,2-3.6-7.9. R. Tú, Señor, pagas a cada uno según sus obras.

Sólo en Dios descansa mi alma, porque de él viene mi salvación; sólo él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré.

Descansa sólo en Dios, alma mía, porque él es mi esperanza; sólo él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré.

Pueblo suyo, confiad en él, desahogad ante él vuestro corazón, que Dios es nuestro refugio.

3. Lucas 11,42-46: "En aquel tiempo, dijo el Señor: -«¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar, sin descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle! ¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo! » Un maestro de la Ley intervino y le dijo: -«Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros.» Jesús replicó: -«¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley, que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo!»" (Lucas 11,42-46).  

1. "Tú, el que seas, que te eriges en juez, no tienes disculpa; al dar sentencia contra el otro te condenas tú mismo, porque tú, el juez, te portas igual". Ayer describió Pablo la decadencia pagana, y ahora el extravío judío. El hombre seguro de sí mismo, que se cree perfecto tiende a «juzgar a los demás» desde su superioridad. Y al hacer esto, se juzga a sí mismo porque hay en él las raíces mismas del mismo mal. Gracias. Señor, de darnos esta demora. Gracias de tu paciencia para conmigo.

El juicio está en manos de Dios. San Pablo se dirige a un imaginario interlocutor judío haciéndole ver que nadie puede considerarse justo, pues son pecadores ante Dios y la mera posesión de la Ley no es suficiente para salvarse. Dios mira el corazón de personas y no hace favoritismo hacia un pueblo o persona, al ser juzgado por lo que vive, por tanto no depende de ser judío o "paganos" para ser salvado: «seguir su conciencia», «la ley inscrita en su corazón» (Noel Quesson).

"Pena y angustia tocarán a todo malhechor, primero al judío, pero también al griego; en cambio, gloria, honor y paz a todo el que obre el bien, primero al judío, pero también al griego; porque Dios no tiene favoritismos". Cada uno cosechará «según sus obras». Tenemos aquí motivo de reflexión sobre la importancia de nuestra libertad y de nuestro destino. «Tú que quitas el pecado del mundo, ¡ten piedad de nosotros!»

2. Como dice el salmo de hoy: "tú, Señor, pagas a cada uno según sus obras". Con la confianza puesta en Dios, en cuyo nombre vamos construyendo nuestro destino final: "sólo en Dios descansa mi alma, porque de él viene mi salvación, sólo él es mi roca y mi salvación... él es mi esperanza". Es un canto de confianza.

No podemos apegar el corazón a la riqueza, sino alejar toda ambición mala, que sería una confianza perversa. Somos como un soplo, si fuéramos más conscientes de nuestra caducidad y de nuestros límites como criaturas, escogeríamos el camino de tener confianza en Dios: esa ha de ser nuestra estrella polar en el comportamiento cotidiano, en las decisiones morales, en el estilo de vida.

Es algo que cuesta, cuando vemos las necesidades. Pero es el camino de identificación con Cristo. San Ambrosio argumenta: «Nuestro Señor Jesús, al asumir la carne del hombre para purificarla con su persona, ¿no debería haber cancelado inmediatamente la influencia maléfica del antiguo pecado? Por la desobediencia, es decir, violando los mandamientos divinos, la culpa se había introducido, arrastrándose. Ante todo, por tanto, tuvo que restablecer la obediencia para bloquear el foco del pecado... Asumió con su persona la obediencia para transmitírnosla»".

3. Jesús, echa hoy en cara a fariseos y escribas, para moverlos a conversión, el pecado de poner empeño escrupuloso en las normas insignificantes mientras desprecian lo esencial; en querer aparecer como irreprochables para ser honrados y estimados como piadosos.

-"¡Ay de vosotros, fariseos..." Lucas pudo agrupar aquí, durante la comida en casa de un fariseo, temas que fueron de hecho tratados en otra parte, como un resumen de diversas palabras de Jesús. En las palabras nos falta el tono con que hablabas, Jesús, sin duda cordial. También puede haber afectado a la redacción de esas palabras la enemistad que pronto hay con los fariseos, que atacan los cristianos de un modo tremendo, después de la caída de la ciudad de Jerusalén…

-"Vosotros pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda legumbre, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios". La importancia de los detalles se mide por el amor, por el cuidado de las cosas más importantes: "la justicia"... es decir ¡los "derechos" que mis hermanos tienen sobre mí!, "el amor de Dios"... es decir, lo que da valor a los gestos exteriores. Ayúdame, Señor, a valorar las cosas según su importancia. La salvación no está en saber mucho, sino en cumplir lo que se sabe, no en echar cargas sobre los hombros de los demás, sino en ayudar a los "pobres" a llevar su propia carga.

-"Esto había que practicar, y aquello... no omitirlo". Señor, ayúdame a cumplir mis "pequeños" y mis "grandes" deberes. Jesús, sigues interpelándonos sobre las nuevas formas de ser "fariseos". Te pido vivir tus palabras: "esto habría que practicar (lo importante, lo fundamental), sin descuidar aquello (las normas pequeñas)". Los puestos de honor, la buena fama y el aplauso de todos, me puede gustar tanto que me despiste de lo fundamental.

-"¡Ay de vosotros, los fariseos, que os gusta estar en el primer banco en la sinagogas... y que se os salude en las plazas!..." ¿Apetezco también yo los honores, la consideración? ¿Qué forma tiene en mí ese orgullo universal?, ¿este afán o seguridad de tener la razón?, ¿ese querer llevar a los otros a pensar como yo? Hay mil maneras sutiles de querer el "primer puesto". El otro día un niño de unos 9 años me preguntaba cómo hacer que algún compañero no le "chinchara", pues él no hacía nada malo… y al oírlo un amigo que estaba cerca, le dijo: "anda, ¡si eres tú que te pasas el día molestando a los demás!" Así somos, no nos conocemos mucho, y a veces vemos las cosas al revés…

-"Entonces un Doctor de la Ley intervino y le dijo: "Maestro, diciendo eso, nos ofendes también a nosotros". Pero Jesús replicó: "¡Ay de vosotros también, doctores de la Ley, que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros ni las rozáis con el dedo!""Y también me pregunto si hablo de lo que lucho por vivir, o impongo interpretaciones del evangelio que son demasiado exigentes, cargas insoportables, yendo más allá de lo que dice el Catecismo, cargando la conciencia de los que debería ayudar con cosas que no dan paz…

Jesús, te pones como modelo de dar paz, de no juzgar: "venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, porque mi yugo es suave y mi carga ligera" (Mt 11,29-30). Además, podemos caer en el fallo de ser exigentes con los demás y permisivos con nosotros mismos (J. Aldazábal).

Una vez más Jesús defiende a los pequeños, a los pobres, a los que no pueden cumplir toda la "Ley", de los doctores de la Ley, de los que son expertos en la materia y que lo saben todo. ¿Soy misericordioso con los pecadores? ¿con tantos hombres que no saben bien las exigencias de Dios? (Noel Quesson). ¡Qué paz, las palabras que nos dice el Señor, y muchos santos…! ¡Qué pena, cuando alguien está agresivo poniendo cargas en los demás! Jesús, tú denuncias esa ausencia del Dios de la vida en el ámbito de los dirigentes religiosos, te pido que sepa ser una persona con fe, y con humanidad, sin rigidez ni hipocresía.

Llucià Pou Sabaté

 

lunes, 16 de octubre de 2023

Martes la 28ª semana de Tiempo Ordinario (impar). "Dad limosna, y lo tendréis limpio todo", nos dice Jesús: no nos esclavicemos a tantas normas que ahogan, sino que vivamos el espíritu del amor.

Martes la 28ª semana de Tiempo Ordinario (impar). "Dad limosna, y lo tendréis limpio todo", nos dice Jesús: no nos esclavicemos a tantas normas que ahogan, sino que vivamos el espíritu del amor.

 

A. Lecturas:

1. Romanos 1,1-7. Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor. Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

2. Salmo 97,1.2-3ab.3cd-4. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad.

 

3. Lucas 11, 37-41. "En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa. Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: "Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. 

¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo""

 

B. Comentario:

1. Pablo quiere hablar de la justicia que Dios ofrece a todo el que puede llegar a ella mediante la fe: "-Hermanos, no me avergüenzo del Evangelio, que es una fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: del "judío" en primer lugar y también del «griego» después". "El Evangelio=fuerza de Dios". El termino griego utilizado por san Pablo es "dinamis": es "dinamismo de Dios", es una "fuerza en acción", es un germen, una levadura, según una imagen utilizada por Jesús. Y la evangelización es considerada como una colaboración a ese dinamismo divino ya en acción. Dios trabaja en el corazón de los hombres. Está ya obrando como una fuerza poderosa. Te ruego, Señor, que los cristianos de HOY encuentren de nuevo ese dinamismo gozoso... de anunciadores de la "buena" nueva. Porque es una «buena noticia" saber que «todo» hombre, si cree, puede salvarse, ya sea «judío», establecido en el Pueblo de Dios, ya sea «griego», es decir, pagano. La llamada a la Fe es universal. No hay ninguna restricción: «Quienquiera crea»...

-"Porque la "Justicia-de-Dios" se revela en el Evangelio, de fe en fe, como dice la Escritura: "el justo vivirá por la fe"". La justicia no es la que corresponde a un juez que recompensa o castiga, sino la que salva y justifica inclusive al pecador, porque ella posee la "fuerza" y el poder. El hombre no la recibe si no colabora. Pablo conoce demasiado bien el judaísmo como para ignorar que ser justo significa hallarse delante de Dios en la relación que Él ha querido. El término bíblico y paulino de justicia tiene, efectivamente, muy ricos matices. Tiene un sentido religioso: fidelidad a la alianza; otro jurídico: la relación entre el hombre y Dios: moral: la valoración y juicio que Dios forma; escatológico; la acción de justificar Dios al pecador ofreciéndole la salvación.

Esta justicia no se alcanza ni mediante los esfuerzos del hombre, ni por cumplir la ley, ni por pertenecer a la raza de Abraham. Se obtiene mediante la fe, la obediencia al Evangelio y aceptación de su poder. Según esto, tanto judíos como paganos están en el mismo plano de igualdad: es a Dios a quien deben confiar la salvación como hace el justo de Hab 2, 4. Dice «de fe en fe» pues la Fe es una realidad que ha de ir creciendo, está viva. Es un «continuo avance que se realiza todos los días en cada fiel».

-"La cólera de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia". Dios no puede soportar el mal: es lo que aquí se llama « cólera», imagen antropomórfica. Hay una incapacidad radical de todo hombre de salvarse por sí mismo.

-"Lo que puede conocerse de Dios, les es manifiesto... sus perfecciones invisibles se dejan ver a la inteligencia a través de sus obras..." Sí, el misterio de Dios «invisible» no está totalmente fuera del alcance humano. Las obras de Dios, su maravillosa creación en particular, deberían permitir a los hombres conocerle. Pero, precisamente, el hombre pagano natural, habiendo reconocido un poco a Dios no quiere tener una actitud consecuente: de adoración, acción de gracias. Es pues «inexcusable». Es el caso de tantos hombres de hoy que tienen «una cierta idea de Dios», pero que no adoran a Dios.

-"Adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador". Es el drama de todos los materialismos. Se adora el «confort», el «placer», el «progreso» o la «tradición». ¡Líbranos, Señor, de los ídolos! (Noel Quesson).

3. El evangelista sitúa a Jesús en un banquete: «Un fariseo le rogó que fuera a comer con él» (Lc 11,37). El invitado se saltó la norma ritual de lavarse (que no era un precepto de la Ley, sino de la tradición de los antiguos rabinos) y además les censuró contundentemente a él y a su grupo social.
Al Señor le importaba poco el "qué dirán"; Jesús condena claramente la actuación propia de la doble moral, la hipocresía que busca la conveniencia o el engaño: «Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad» (Lc 11,39).

Decía san Basilio que «de nada debe huir el hombre prudente tanto como de vivir según la opinión de los demás». Si somos testigos de Cristo, hemos de saber que la verdad siempre es y será verdad, aunque lluevan chuzos. Esta es nuestra misión en medio de los hombres con quienes compartimos la vida, procurando mantenernos limpios según el modelo de hombre que Dios nos revela en Cristo. La limpieza del espíritu pasa por encima de las formas sociales y, si en algún momento nos surge la duda, recordemos que los limpios de corazón verán a Dios. Que cada uno elija el objetivo de su mirada para toda la eternidad (Pedro Iglesias).

Llucià Pou Sabaté

 

domingo, 15 de octubre de 2023

Lunes de la semana 28 de tiempo ordinario (impar). Jesús es signo de salvación, y la misma salvación, que nos hace libres, hijos de Dios

Lunes de la semana 28 de tiempo ordinario (impar). Jesús es signo de salvación, y la misma salvación, que nos hace libres, hijos de Dios

A. Lecturas:

1. Romanos (1,1-7): Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor. Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

 

2. Salmo 97: Cantad al Señor un cantico nuevo, / porque ha hecho maravillas: / su diestra le ha dado la victoria, / su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria, / revela a las naciones su justicia: / se acordó de su misericordia y su fidelidad / en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado / la victoria de nuestro Dios. / Aclamad al Señor, tierra entera; / gritad, vitoread, tocad.

 

3. Lucas 11, 29-32: «Habiéndose reunido una gran muchedumbre, comenzó a decir: «Esta generación es una generación perversa; busca una señal y no se le dará otra sino la señal de Jonás.

Porque, así como Jonás fue señal para los habitantes de Nínive, del mismo modo lo será también el Hijo del Hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y los condenará; porque ella vino de los extremos de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, pero mirad que aquí hay algo más que Salomón. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán, porque ellos hicieron penitencia ante la predicación de Jonás; pero mirad que aquí hay algo más que Jonás».

 

1. La carta a los Romanos comienza hoy (la leeremos durante 4 semanas) con un largo saludo a los destinatarios, y en la presentación se llama "siervo de Jesucristo" –como Moisés y los antiguos profetas lo eran de Dios-; "apóstol por vocación" divina como a nivel de los Doce, "designado –elegido- para el Evangelio de Dios", y llama a sus destinatarios, a los que no conoce personalmente, "amados de Dios" y "santos". Pablo vive la "obediencia de la fe" a la que todos estamos invitados (Biblia de Navarra).

-"Yo, Pablo, servidor de Jesucristo... apóstol por vocación... Escogido para anunciar la Buena Nueva..." Estamos en el año 57 o 58. Pablo se presenta a unos cristianos que no le conocen. Pone por delante tres títulos: "Servidor": en el texto griego hay el término "doulos=esclavo"... "Apóstol": es el término elegido por Jesús para designar a los que ha escogido... "Puesto aparte=escogido" es la evocación del acontecimiento del camino de Damasco, el día que Cristo, hace veinte años, "capturó" a Pablo. Todas estas palabras indican un objetivo de Dios: Pablo tiene conciencia de haber sido llamado y consagrado a una obra que sobrepasa totalmente sus fuerzas humanas. Danos, Señor, la dignidad de nuestra vocación cristiana. Ayúdanos a creer que Tú esperas también algo de nosotros.

-"Me dirijo a todos los amados de Dios... Que estáis en Roma". Va inmediatamente al misterio más profundo: cuando piensa en sus hermanos cristianos, los considera como a "muy amados de Dios". Aplico esta consideración a mi vida, a los que conozco. A mis familiares. A los de mi ambiente de trabajo. A cuantos encontraré HOY. ¡Los "muy amados de Dios"!

-"Hemos recibido gracia y misión de apóstol, para predicar la obediencia de la fe a todas las naciones paganas". Este es el anuncio del tema principal de su carta. La fe salvadora. Aquí la Fe es presentada como una "obediencia": la cual implica, en efecto, que el hombre se "someta" al Dios que se revela y que le pide obediencia a su Voluntad. No hay Fe sin una sumisión radical al Solo, al Único. "Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad." De entrada, Pablo nos ha situado ya frente a lo esencial: la relación del hombre con Dios. ¡Trataré de vivir HOY como Tú quieres! (Noel Quesson).

2. Podemos considerar si como Pablo estamos orientados en nuestra vida dirigiendo todo hacia Jesús y de la misión evangelizadora que hemos recibido como cristianos. El salmo de hoy es misionero, nos invita a alegrarnos de que la salvación de Dios alcance a todos: "cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios". Eso es lo que tenemos que hacer posible a nuestro alrededor, aportando nuestro grano de arena a la evangelización de la sociedad.

3. –"Como sea que el gentío se apiñaba a su alrededor, Jesús se puso a decirles:..." La gente te busca, Señor, tenemos necesidad de ti, de tu Palabra y Vida.

-"Se puso a decirles: "Esta generación es mala. Pide una señal..." Es una pena que a veces te busquemos con ese afán de lo extraordinario…

-"Y no se le dará otra señal, excepto la señal de Jonás". Jesús, habías hecho tantos milagros ante sus propios ojos. Pero nunca es bastante. Danos humildad de corazón para aceptar la acción de Dios en el mundo que de ordinario es gris, sin relieve. Que nuestros ojos tengan más luz, para que sepamos ir discerniendo más y más "lo que Tú, Señor, estás obrando" en los acontecimientos, en las personas que me rodean, en los grupos donde convivo, en los que trabajo...

-"En efecto, igual que Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive así va a serlo el Hijo del hombre para la gente de esa generación". Jonás recorre las calles de Nínive gritando que hay que convertirse… El "signo" de Dios, la llamada a la conversión que percibimos a veces: - esa vocecita tímida que alguna vez nos habla en el fondo de nuestras conciencias y que nos repite: "cambia de vida". Ese vozarrón del evangelio que nos sacude a menudo y que nos increpa: "cambia de vida" (Noel Quesson).

La historia de Jonás habla de ti, Señor. En la versión de Mateo, se refiere a que vas a morir por nosotros, pero resucitarás al tercer día. Tu resurrección de entre los muertos será tu señal ante los hombres. Eres el Hijo de Dios hecho hombre, Dios y hombre verdadero. Aquí vemos la persona de Jonás como un signo de salvación.

El signo mejor que nos ha concedido Dios es Cristo mismo, su persona, su palabra. El sábado afirmaba Jesús que los verdaderos discípulos son los que "escuchan la Palabra y la cumplen". Nosotros la escuchamos con frecuencia: pero ¿se puede decir que la ponemos en práctica a lo largo de la jornada? Si a Jonás le hicieron caso y a Salomón le vinieron a escuchar desde tan lejos, ¿no tendrán razones los ninivitas y la reina de Sabá para echarnos en cara nuestra falta de fe en el Maestro auténtico, Jesús?

Pienso que en mis tiempos también se ha de cumplir tu señal. En esta nueva Evangelización a la que nos anima el Papa tanto en los viejos países de tradición cristiana, como en los que está menos desarrollado el anuncio de la fe, adquiere actualidad lo que el último Concilio decía: «Los laicos cumplen también su misión profética evangelizando, con «el anuncio de Cristo comunicado con el testimonio de la vida y la palabra». En los laicos, esta evangelización «adquiere una nota específica y una eficacia particular por el hecho de que se realiza en las condiciones generales de nuestro mundo». Este apostolado no consiste sólo en el testimonio de vida; el verdadero apostolado busca ocasiones para anunciar a Cristo con la palabra, tanto a los no creyentes, como a los fieles» (CIC 905).

-"Los ninivitas se levantarán en el Juicio contra esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay algo mayor que Jonás". Señor, nos dices que eres más que Jonás. Eres en presente. "Tú eres más que un profeta o un filósofo sabio que dejó doctrinas admirables. Eres Dios vivo: ayer, hoy y siempre.

"Por eso vivir cristianamente no consiste sólo en conocer tu doctrina, sino que, sobre todo, consiste en vivir contigo, unido a Ti por la gracia y por el trato personal contigo en la oración. Sólo si te tengo presente durante el día, convirtiendo cada actividad en verdadera oración contigo, podré ser testigo de tu resurrección anunciando con mi vida cristiana que Tú vives, que no eres una figura que pasó.

Señor, "ayúdame a mantener mi fe ardiente, a base de rezar pequeñas jaculatorias y hacer actos de fe durante el día" para crecer en tu presencia (Pablo Cardona).

-"La reina de Saba se pondrá en pie en el Juicio para carearse con esa generación y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y hay más que Salomón aquí".  Los paganos sí supieron reconocer la voz de Dios en los signos de los tiempos. Y los del pueblo elegido, no. Una vez más resuena la queja con que empieza el evangelio de Juan: "vino a su casa y los suyos no le recibieron"(Jn 1,11).

Llucià Pou Sabaté