lunes, 9 de octubre de 2023

Martes de la XXVII semana (impar): Jesús explica a Marta y María el modo de hacer las cosas del mejor modo, escoger la mejor parte. San Pablo nos ayuda a vivir cara a Dios

Martes de la XXVII semana (impar): Jesús explica a Marta y María el modo de hacer las cosas del mejor modo, escoger la mejor parte. San Pablo nos ayuda a vivir cara a Dios

 

A. Lecturas:

 

1. Jonás 3,1-10. De nuevo vino la palabra del Señor sobre Jonás: -«Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te dijo.» Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: -«¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!» Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños. Llegó el mensaje al rey de Nínive; se levantó del trono, dejó el manto, se cubrió de saco, se sentó en el polvo y mandó al heraldo a proclamar en su nombre a Nínive: -«Hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, no pasten ni beban; vístanse de saco hombres y animales; invoquen fervientemente a Dios, que se convierta cada cual de su mala vida y de la violencia de sus manos; quizá se arrepienta, se compadezca Dios, quizá cese. el incendio de su ira, y no pereceremos.» Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

2. Salmo 129,1-2.3-4: Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica. / Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto. / Porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos.

3. Lucas 10,38-42: "En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: -«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.» Pero el Señor le contestó: -«Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán»". 

B. Comentario:

1. "De nuevo vino la palabra del Señor sobre Jonás: levántate y vete a Nínive". Yahvé se sale con la suya: Jonás se da cuenta de que no puede desobedecer, se levanta, va a Nínive y empieza a proclamar el mensaje que se le ha encargado. -"Jonás se levantó y partió hacia Nínive, según la palabra del Señor. Ahora bien, Nínive era una ciudad extraordinariamente grande: se necesitaban tres días para atravesarla". El éxito no depende de él sino del Señor… hizo un día de camino recorriendo la ciudad proclamando: "¡Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida!"

-"Enseguida los ninivitas creyeron en Dios". Se convierten al toque de la llamada divina (Mt 12,4), y quedan en la tradición cristiana como modelo de penitencia, como recuerda S. Clemente Romano: "recorramos todos los tiempos, y aprenderemos cómo el Señor, de generación en generación, concedió un tiempo de penitencia a los que deseaban convertirse a él. Noé predicó la penitencia, y los que lo escucharon se salvaron. Jonás anunció a los ninivitas la destrucción de su ciudad, y ellos, arrepentidos de sus pecados, pidieron perdón a Dios y, a fuerza de súplicas, alcanzaron la indulgencia, a pesar de no ser del pueblo elegido". Y entonces Dios "se compadeció" y desistió de aplicar el castigo amenazado. Dios es el que perdona. Es lo suyo.

¡Qué poca confianza tenemos a veces en las personas! Sí, hay motivos para pensar que la sociedad está distraída, preocupada por otras mil cosas y no precisamente por el amor. Pero ¿tenemos derecho a perder la esperanza, a no dar a nuestros contemporáneos un margen de confianza, como el que les da Dios?

2. "Desde lo hondo a ti grito, Señor". El pecado provoca en nosotros arrepentimiento y así el perdón. San Ambrosio señala: "Tenemos un Señor bueno, que quiere perdonar a todos (…) si quieres ser justificado, confiesa tu maldad: una humilde confesión de los pecados deshace el enredo de las culpas... Mira con qué esperanza de perdón te impulsa a confesar". Añade: "Y no sólo te devuelve lo que te había quitado, sino que además te concede dones inesperados". Como con Zacarías, padre de Juan Bautista. "Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón... porque del Señor viene la misericordia".

3.  En su camino hacia Jerusalén, Jesús se hospeda en una casa amiga: la de Marta y María. Jesús sabe tomarse un descanso y es capaz de amistad. Hermanas de Lázaro, a quien Jesús resucitó. La breve escena es muy familiar. Marta y María tienen carácter muy diferente: una, buena ama de casa, se esmera en atender a las cosas materiales; la otra se sienta a los pies de Jesús, en actitud de discípula, y le escucha atentamente. He aquí un relato propio de Lucas que sin duda lo había obtenido de un grupo de mujeres, de las que siguieron a Jesús y habían conservado unas tradiciones originales.

Marta y María aparecen en tres relatos, y en los tres las descripciones de sus temperamentos coinciden: Marta, la activa... María, la sensible, la contemplativa: Lucas (10,38-42) cuenta una comida muy sencilla que Jesús compartió con ellas... Juan (11,1-44) cuenta la pena que estaban pasando por la muerte de su hermano Lázaro... Juan (12,1-8) relata la unción perfumada que hizo María, una semana antes de la pasión... De modo que Jesús tenía amigos y en su casa se encontraba bien. Allí regresaba cada tarde de la última semana anterior a la pasión. Viven las dos la hospitalidad según su genio, como dice S. Agustín: "aquella se agitaba, ésta se alimentaba; aquélla disponía muchas cosas, ésta sólo atendía a una. Ambas ocupaciones eran buenas".

-"María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra" ¿De qué les hablas, Señor? Seguramente, de lo que llevas dentro, tu próxima muerte y su resurrección, y necesitas la compasión y la amistad de los amigos. Eso haría más verosímil el hecho que María comprendiera, mejor que otros, el misterio de la unción previa a la sepultura de Jesús y el de la resurrección (Lc 14,8; 16,1). María está "sentada a los pies de Jesús", la posición del "discípulo" (Lc 8,35; Hch 22,3). Las posiciones corporales no son indiferentes, tienen una significación simbólica, y además facilitan o estorban tal o cual tipo de oración. La posición "sentado" facilita el escuchar.

-"Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose dijo: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile pues que me ayude"". Marta es útil. Su servicio es indispensable. Pero se queja. El hacerse víctima quita valor al servicio. Todo amor, puesto al servicio de los demás, honra a Jesús, como tú has dicho: "me disteis de comer, me disteis de beber... venid los benditos de mi Padre" (Mt 25,34-35). Te ofrezco, Señor, las múltiples tareas domésticas, tan humildes, hechas con tanto amor, de innumerables mujeres de todo el mundo. Ayúdame a reconocer su grandeza.

-"Le respondió el Señor: "Marta, Marta, te afanas y preocupas por muchas cosas y hay necesidad de una sola..." La "preocupación", la "inquietud", es lo que veo que quieres que evitemos; tú, Jesús, lo repites a menudo. "No os agobiéis", decías (Lc 12,22-31; 8,14; 21,34). Hay personas que ven muchas cosas, pero no ven lo importante, que es el amor con que hemos de hacer las cosas. Sin estar sometidos a la obligación, pues el deber esclaviza si no ponemos amor. También hemos de descansar,

-"María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada". No quieres que nos desviemos de lo esencial, Señor. Son las dos cosas, interioridad y acción, pues dirá también Jesús que bienaventurados "los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica". La caridad detallista como hacer una buena comida no puede ir acompañada de estar enfadados mientras se come. ¿Cuál es el aspecto que yo descuido?, ¿ me dedico a un activismo ansioso y descuido los momentos de escucha? ¿Hago como Marta que se precipita a "hacer", o sé interiorizar ese amor que luego daré a los demás? Aprenderemos a escoger así "la mejor parte".

 Llucià Pou Sabaté  

 

 

domingo, 8 de octubre de 2023

Lunes de la 27º semana (impar). La clave de la vida eterna es amar, en esta vida, a los demás, como nos recuerda la parábola del buen samaritano

Lunes de la 27º semana (impar). La clave de la vida eterna es amar, en esta vida, a los demás, como nos recuerda la parábola del buen samaritano

 

A. Lecturas

1. Jonás. 1:1-2,1.11. 1. La palabra de Yahveh fue dirigida a Jonás, hijo de Amittay, en estos términos: «Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella que su maldad ha subido hasta mí.» Jonás se levantó para huir a Tarsis, lejos de Yahveh, y bajó a Joppe, donde encontró un barco que salía para Tarsis: pagó su pasaje y se embarcó para ir con ellos a Tarsis, lejos de Yahveh. Pero Yahveh desencadenó un gran viento sobre el mar, y hubo en el mar una borrasca tan violenta que el barco amenazaba romperse. Los marineros tuvieron miedo y se pusieron a invocar cada uno a su dios; luego echaron al mar la carga del barco para aligerarlo. Jonás, mientras tanto, había bajado al fondo del barco, se había acostado y dormía profundamente. El jefe de la tripulación se acercó a él y le dijo: «¿Qué haces aquí dormido? ¡Levántate e invoca a tu Dios! Quizás Dios se preocupe de nosotros y no perezcamos.» Luego se dijeron unos a otros: «Ea, echemos a suertes para saber por culpa de quién nos ha venido este mal.» Echaron a suertes, y la suerte cayó en Jonás. Entonces le dijeron: «Anda, indícanos tú, por quien nos ha venido este mal, cuál es tu oficio y de dónde vienes, cuál es tu país y de qué pueblo eres.» Les respondió: «Soy hebreo y temo a Yahveh, Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra.» Aquellos hombres temieron mucho y le dijeron: «¿Por qué has hecho esto?» Pues supieron los hombres que iba huyendo lejos de Yahveh por lo que él había manifestado. Y le preguntaron: «¿Qué hemos de hacer contigo para que el mar se nos calme?» Pues el mar seguía encrespándose. Les respondió: «Agarradme y tiradme al mar, y el mar se os calmará, pues sé que es por mi culpa por lo que os ha sobrevenido esta gran borrasca.» Los hombres se pusieron a remar con ánimo de alcanzar la costa, pero no pudieron, porque el mar seguía encrespándose en torno a ellos. Entonces clamaron a Yahveh, diciendo: «¡Ah, Yahveh, no nos hagas perecer a causa de este hombre, ni pongas sobre nosotros sangre inocente, ya que tú, Yahveh, has obrado conforme a tu beneplácito!» Y, agarrando a Jonás, le tiraron al mar; y el mar calmó su furia. Y aquellos hombres temieron mucho a Yahveh; ofrecieron un sacrificio a Yahveh y le hicieron votos. Dispuso Yahveh un gran pez que se tragase a Jonás, y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches. Y Yahveh dio orden al pez, que vomitó a Jonás en tierra.

 

2. Jonás 2,2-5,8: Jonás oró a Yahveh su Dios desde el vientre del pez. Dijo: Desde mi angustia clamé a Yahveh y él me respondió; desde el seno del seol grité, y tú oíste mi voz. Me habías arrojado en lo más hondo, en el corazón del mar, una corriente me cercaba: todas tus olas y tus crestas pasaban sobre mí. Yo dije: ¡Arrojado estoy de delante de tus ojos! ¿Cómo volveré a contemplar tu santo Templo? Cuando mi alma en mí desfallecía me acordé de Yahveh, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo Templo.

 

3. Lucas, 10,25-37. "Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?» Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?» Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.» Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás.» Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?» Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva." ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» Él dijo: «El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo»".

 

B. Comentario:

1. Jonás vivió en tiempos del rey Jeroboam II (cf 2 R 14,25), pero más tarde, en el siglo V, aparece como protagonista de una parábola didáctica, con la intención de mostrar que Dios tiene planes de salvación para todos. Así, desde la primera línea de este apólogo, el autor nos revela la clave: Dios no es solamente el Dios de Israel, sino el de todas las naciones. El amor de Dios es universal. Sea cual sea el color de nuestra piel, cualquiera que sea nuestra religión, todos estamos invitados a la salvación.

-"Jonás se levantó, pero huyó a Tarsis [España], lejos del rostro del Señor". En el barco, mientras dormía plácidamente, una tormenta hace pensar a los marineros que los dioses están enfadados con alguien, a quien hay que arrojar al agua, y acabará Jonás ofreciéndose, y en la historia acaba en el vientre del cetáceo, tres días, como Jesús en el sepulcro antes de resucitar.

2. Leemos como salmo un poema tomado del mismo libro de Jonás: "sacaste mi vida de la fosa, desde el vientre del infierno pedí auxilio y escuchó mi clamor". Leemos ahora un mosaico de trozos de salmos en acción de gracias, por salir de angustias pasadas, por la salvación, promesa de sacrificios y votos ofrecidos a Dios…

3. Es una parábola de Lucas en exclusiva, de las más bonitas: -"En esto, un Doctor de la Ley le preguntó a Jesús: 'Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?'" Pregunta similar a la del "joven rico". Siempre los hombres han esperado "otra vida". Jesús también habló a menudo de ella, y aun decía que esa vida eterna ya ha comenzado, está en camino, si bien inacabada, naturalmente. ¿La deseo? ¿Pienso en ella? ¿Comienzo a vivirla? También es bueno considerar qué respuesta doy, pues podemos reducir la vida cristiana a cumplir obligaciones piadosas, pero Jesús dice más…

-"Jesús le pregunto: '¿Qué está escrito en la Ley?' El jurista contestó: 'Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda la mente... Y a tu prójimo como a ti mismo'... Jesús le dijo: 'Bien contestado. Haz eso y tendrás la vida'". Y ante la pregunta de "-¿Quién es mi prójimo?" Jesús concreta: -"Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó... Lo asaltaron unos bandidos y lo dejaron medio muerto, al borde del camino... Pasó un sacerdote y luego un levita que lo vieron y pasaron de largo..." Quedan muy mal parados el sacerdote y el levita, ambos judíos, ambos considerados como "oficialmente buenos". "Pero un samaritano... al verlo le dio lástima, se acercó a él y le vendó las heridas, lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada... ¡Anda, haz tu lo mismo!" Amar no es, ante todo, un sentimiento; es un acto eficaz y concreto: los samaritanos eran odiados por los judíos, y fue uno de ellos al que presenta Jesús como misericordioso. "¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo...?"

La clave es amar. Si buscamos la vida eterna, sabemos que el amor es la propuesta de Jesús es clara: «Vete y haz tú lo mismo». Vivir la realidad del amor, venciendo las discriminaciones sociales, algo que brota del corazón de la persona. San Juan de la Cruz nos recuerda que «al atardecer de la vida te examinarán del amor».

En la película "Las sandalias del pescador" en su discurso final, el protagonista que hace de Papa recién elegido habla de esta atención a los necesitados… repartir los bienes. Quizá unas formas nuevas de repartirlos sea el hacerlos fructificar con buenas inversiones, puestos de trabajo… pero la clave está en hacer de buen samaritano. ¿Dónde quedamos retratados nosotros?, ¿en los que pasan de largo o en el que se detiene y emplea su tiempo y su dinero para ayudar al necesitado? ¡Cuántas ocasiones tenemos de atender o no a los que encontramos en el camino: un hijo en edad difícil, un amigo con problemas, un familiar menos afortunado, un enfermo a quien nadie visita. Claro que resulta más cómodo seguir nuestro camino y hacer como que no hemos visto, porque seguro que tenemos cosas muy importantes que hacer. Los primeros que pasaron sabían muchas cosas. Pero no había amor en su corazón. El buen samaritano por excelencia fue Jesús: él no pasó nunca al lado de uno que le necesitaba sin dedicarle su atención y ayudarle eficazmente. Al final de la historia el examen será sobre eso: "me disteis de comer... me visitasteis". La voz de Jesús suena hoy claramente para mí: "anda, haz tú lo mismo" (J. Aldazábal).

 

Llucià Pou Sabaté

sábado, 7 de octubre de 2023

Tiempo ordinario XXVII, domingo (A): el amor de Dios con nosotros escomparado al cuidado que tiene el agricultor con su viña amada; nosotros somossu viña, y en Jesús nos lo entrega todo

Tiempo ordinario XXVII, domingo (A): el amor de Dios con nosotros es comparado al cuidado que tiene el agricultor con su viña amada; nosotros somos su viña, y en Jesús nos lo entrega todo

 

A. Lecturas:

1. Isaías 5, 1-7: Voy a cantar en nombre de mi amigo / un canto de amor a su viña.

Mi amigo tenía una viña / en fértil collado. / La entrecavó, la descantó / y plantó buenas cepas; / construyó en medio una atalaya / y cavó un lagar.

Y esperó que diese uvas, / pero dio agrazones.

Pues ahora, habitantes de Jerusalén, / hombres de Judá, / por favor, sed jueces / entre mí y mi viña.

¿Qué más cabía hacer por mi viña / que yo no lo haya hecho? / ¿Por qué, esperando que diera uvas, / dio agrazones?

Pues ahora os diré a vosotros / lo que voy a hacer con mi viña: / quitar su valla / para que sirva de pasto, / derruir su tapia / para que la pisoteen.

La dejaré arrasada: / no la podarán ni la escardarán, / crecerán zarzas y cardos, / prohibiré a las nubes / que lluevan sobre ella.

La viña del Señor de los ejércitos / es la casa de Israel; / son los hombres de Judá / su plantel preferido.

Esperó de ellos derecho, / y ahí tenéis asesinatos; / esperó justicia, / y ahí tenéis: lamentos.

 

2. Salmo 79, 9 y 12.13-14.15-16.19-20:  Sacaste, Señor, una vid de Egipto, / expulsaste a los gentiles, / y la trasplantaste. / Extendió sus sarmientos / hasta el mar / y sus brotes hasta el Gran Río.

¿Por qué has derribado su cerca, / para que la saqueen los viandantes, / la pisoteen los jabalíes / y se la coman las alimañas?

Dios de los ejércitos, vuélvete: / mira desde el cielo, fíjate, / ven a visitar tu viña, / la cepa que tu diestra plantó, / y que tu hiciste vigorosa.

No nos alejaremos de ti / danos vida, para que invoquemos tu nombre. / Señor Dios de los ejércitos, restáuranos, / que brille tu rostro y nos salve.

 

3. Filipenses 4, 6-9. Hermanos: Nada os preocupe; sino que en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito tenedlo en cuenta.

Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis en mí ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

 

4. Mateo 21,33-43. En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: —Escuchad otra parábola:

Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: «Tendrán respeto a mi hijo.» Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: «Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia.» Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo ataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?

Le contestaron: —Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen labradores que le entreguen los frutos a sus tiempos.

Y Jesús les dice: —¿No habéis leído nunca en la Escritura: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente»? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el Reino de los Cielos y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.

 

Comentario:

1. Is 5, 1-7. La imagen de la viña aplicada al pueblo se encuentra bastantes veces en la Biblia. Con ocasión de la fiesta de la vendimia, tenemos aquí una de las piezas líricas más preciosas, que clama justicia (se ve en la injusticia del pueblo la causa de que Israel será abandonada a su propia suerte y fácil presa a los asirios, pero Jesús  nos dirá que los males no vienen muchas veces por las culpas).

La alianza de Dios con su pueblo se expresa también como unión conyugal (cf. Os 1-3), ya que la vid es también el símbolo del amor (Ct 1. 6-14; 2,14; 8,12). Es un canto de amor, donde se toma la imagen de la viña para hablar de la amada. La esterilidad es la falta de amor. El amor exige una respuesta de cariño y de exclusividad. Esas son las uvas que espera Dios, y no causar injusticias; decía S. Ambrosio: "Paga al obrero su salario, no le defraudes en el jornal debido por su trabajo, pues tú también eres asalariado de Cristo, quien te ha dado trabajo en su viña y te tiene preparado el salario en los cielos. No causes perjuicio, pues, al siervo que trabaja en verdad ni al jornalero que consume su vida en el trabajo; no desprecies al pobre que se gana la vida con su trabajo y se sustenta con su salario. Pues es un homicidio negar a un hombre el salario que le es necesario para su vida".

Junto a Oseas, Isaías es el primero en describir el amor apasionado de Yahvé, así como las atenciones que prodiga a su esposa y la venganza que no duda en tomarse, caso de que ésta le sea infiel. Poco a poco se irá revelando que Dios es paciencia, por encima de la debilidad e inconsistencia del hombre.

El cantar al amado el canto de la viña sigue siendo un desvelar el amor divino por nosotros, la alegría de su corazón: mandará a su hijo para cuidar la viña, es más, «Cristo es la verdadera vid, que comunica vida y fecundidad a los sarmientos, que somos nosotros, que permanecemos en Él por medio de la Iglesia, y sin Él nada podemos hacer (Jn 15, 1-5)» (Catecismo 755).

2. El salmo 79 nos habla de la viña con la perspectiva de la oración; y es imagen de la Iglesia que implora la visita de su Señor. "Cristo es siempre el Mediador y el Sujeto de nuestra oración. Como Mediador, ora por nosotros; como sujeto, es el Orante que une a Sí a la Iglesia haciéndose presente en aquellos que se reúnen en su nombre. Así pues, nuestra oración de hoy presupone a Cristo activamente presente, implicando en su alabanza e intercesión a la Iglesia, de la que es Cabeza y a la humanidad de la que es Primogénito, según la expresión de Tertuliano: "Cristo es el Sacerdote universal del Padre." "Se puede y se debe rezar de varios modos, como la Biblia nos enseña con abundantes ejemplos. 'El Libro de los Salmos es insustituible'. Hay que rezar con «gemidos inefables» para entrar en el 'ritmo de las súplicas del Espíritu mismo'. (…) Y a través de todo esto hay que proclamar la gloria. 'La oración es siempre un «opus gloriae»'" (Juan Pablo II).

El Señor es la verdadera vid, nosotros los sarmientos y su Padre el labrador. De las cepas de los Patriarcas y los Profetas, ha germinado Cristo, como un vástago prodigioso. La antigua viña infiel ha sido renovada por Él y de ella ha nacido la Iglesia, plenitud de Cristo mismo, que forma con Jesús una misma cosa y se extiende y dilata sobre toda la superficie de la tierra (Félix Arocena).

"La viña representa el don, la gracia, el amor de Dios; por otra, exige el trabajo diario del campesino, gracias al cual produce uvas que pueden dar vino y, por consiguiente, simboliza la respuesta humana, el compromiso personal y el fruto de obras justas. A través de la imagen de la viña, el Salmo evoca de nuevo las etapas principales de la historia judía: sus raíces, la experiencia del éxodo de Egipto y el ingreso en la tierra prometida. [Y después de contar las desgracias el salmista toma un tono optimista:] En este punto el Salmo se abre a una esperanza con colores mesiánicos… está implícita la confianza en el futuro Mesías, el "hijo del hombre" que cantará el profeta Daniel (cf. Dn 7, 13-14) y que Jesús escogerá como título predilecto para definir su obra y su persona mesiánica. Más aún, los Padres de la Iglesia afirmarán de forma unánime que la viña evocada por el Salmo es una prefiguración profética de Cristo, "la verdadera vid" (Jn 15, 1) y de la Iglesia (…). Es un canto marcado fuertemente por el sufrimiento, pero también por una confianza inquebrantable. Dios siempre está dispuesto a "volver" hacia su pueblo, pero es necesario que también su pueblo "vuelva" a él con la fidelidad. Si nosotros nos convertimos del pecado, el Señor se "convertirá" de su intención de castigar:  esta es la convicción del salmista, que encuentra eco también en nuestro corazón, abriéndolo a la esperanza" (Juan Pablo II). Podemos rezar hoy: gracias, Señor, por ser un viñador amoroso, me veo reflejado en estas palabras y sentimientos.

3. Flp 4, 6-9. Hay un "amor al mundo" que aletea en la Buena Nueva. A lo largo de la historia hemos visto concepciones de la vida muy pegadas a gozar de la tierra, y otras que desprecian esta realidad y buscan el cielo. Joan Maragall en su cántico espiritual se refería a un mundo al que amaba, y le costaba imaginar algo más grande: "si el mundo es ya tan hermoso, Señor, … / ¿qué más nos podéis dar en otra vida? /… querría / detener muchos momentos de cada día / para hacerlos eternos dentro de mi corazón"; su fe le llevaba no sólo a pensar en un más allá, sino ver a Dios en nuestra realidad, por eso acababa su plegaria diciendo: "¡Déjame creer, pues, que estás aquí!" Luego, quizás llevado por un escrúpulo de exceso de "vitalismo", añadió la estrofa final sobre la maravilla del cielo. Hay quien piensa que el gozo del mundo no es bueno, hay un miedo a quedarse con lo humano: "¿puede pregustarse la felicidad eterna en esta vida temporal hasta el punto de volverse innecesaria la misma felicidad eterna?", pero si bien hace años había este tipo de dificultades culturales, ahora podemos entender lo que quiso decir el poeta: sin miedo a la vida, pues este amor por la vida no está reñido con el deseo del más allá. "¿Es bueno sentirse feliz ya aquí, sin perder la fe en el más allá?" Y respondemos claramente: ¡sí! El placer no es pecado, y la vida no es sólo un "valle de lágrimas" donde es obligatorio llorar; decía una mujer: "es un valle de lágrimas la vida, pero, ¡qué bien se llora!". La vida no es sólo mirar al más allá, olvidando disfrutar del regalo que Dios nos ha hecho. Si el mundo es un regalo divino (volviendo a la poesía citada), y Dios nos ha hecho un jardín delicioso como regalo, ¿no sería una blasfemia cerrar los ojos y despreciar este regalo? ¿Cómo se agradecen los regalos? Abriendo el envoltorio, y disfrutándolos. Pues por ahí va la poesía. Oímos hablar mucho de que la vida moral es hacer la voluntad de Dios en el cumplimiento de obligaciones, cuando lo que Dios quiere en ese cumplir por amor es que seamos felices: "la felicidad del cielo es para los que saben ser felices en la tierra", decía San Josemaría Escrivá quien hablaba de "amar el mundo apasionadamente".

Ciertas corrientes de maniqueísmo ha hecho que a veces no se acepte la belleza y el gozo en sí mismos. El cielo será también belleza y encanto, y no se llega a él sólo a través de obligaciones y cosas desagradables, palabras muertas que no mueven: "¿Cuando llegará el momento que despreciaréis cualquier otro ritmo y no hablaréis sino con palabras vivas? Entonces seréis escuchados con entusiasmo y vuestras palabras misteriosas darán frutos de vida verdadera y desvelaréis entusiasmo" (decía también Joan Maragall). San Ireneo nos dará una aportación importante para captar lo que es la gloria de Dios, la voluntad de Dios: "Gloria Dei vivens homo", la gloria de Dios es la vida del hombre, y la vida del hombre es la visión de Dios. Esto está bien lejos de considerar a Dios como un ser lejano de los hombres, como un rey que recibe el tributo de los hombres con una especie de autocomplacencia. La gloria de Dios es nuestra vida plena, humana y divina: hacia el más allá, viviendo "a tope" nuestra existencia actual, con una "alegría de vivir" que lejos de ser un vitalismo hueco, hedonista, es una verdadera pasión por la vida en la que ya tenemos "el más allá", pues "Dios está aquí", "en presente": abrir los ojos a la vida es alegría, sentirse en casa, libres, sin atarse a nada más que al amor que procede de ese Dios que nos ama… eso es la vida. Jesús amaba la vida con asombro y entusiasmo, sabía disfrutar de todo lo humano, dentro del camino pascual.

El cristiano debe estar siempre abierto a los auténticos valores. En el último capítulo de su carta, Pablo da a los filipenses unos consejos. En primer lugar, hace una invitación a la alegría (4,4). La causa de esta alegría es la próxima venida del Señor (v. 5). Es cierto que dicha venida ha de ser también motivo de vigilancia y que no podemos vivir "alegremente", pero debemos descansar de todas nuestras preocupaciones en el Señor. Por eso Pablo añade: "Nada os preocupe". Es una llamada a la serenidad de ánimo que nace de la confianza en Dios y que nos libera de la inquietud propia de cuantos no tienen en quien confiar.

La petición es la oración del pobre, del que todavía no ha llegado, del que todavía camina hacia la plenitud de Dios. Por eso es la oración de los cristianos que esperan la venida del Señor. Por otra parte, sabemos que Dios nos ama y se ha revelado en su Hijo, Jesucristo. Así que tenemos siempre motivos para dar gracias a Dios, y nuestras peticiones deben ir acompañadas incesantemente de la acción de gracias.

4. Mt 21, 33-43. Después de muchos emisarios como son los profetas, en la plenitud de los tiempos, Dios manda a su hijo, y con él nos lo da todo. La viña de la parábola es el pueblo de Dios, y Jesús es la viña, a quien "lo empujaron fuera de la viña y lo mataron". Así se hacía con el chivo expiatorio, que quita los pecados del mundo por sustitución. Y así acudimos en la oración Colecta a la misericordia divina: "Con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican". Dios es más grande que nuestros méritos y deseos. Es más grande que nuestra conciencia y nuestras súplicas. Y aquí radica nuestra confianza: "en caso de que nos condene nuestra conciencia, Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo" (1Jn 3, 20). El cristiano no descansa en sí mismo (en sus méritos, deseos, súplicas, en el arrepentimiento...) sino en la bondad del Padre que se ha manifestado en Jesús, el Señor. Y si el pecado es el fruto agrio de nuestras vidas, Dios a la viña «la cercó de vallado, esto es, la defendió con la muralla de la protección divina, para que no sufriera fácilmente por las incursiones de las alimañas espirituales..., y cavó un lagar donde fluyera, espiritualmente, el fruto de la uva divina» (San Ambrosio).

Llucià Pou Sabaté

 

viernes, 6 de octubre de 2023

Sábado de la semana 26ª del tiempo ordinario. En medio de las penas el Señor enciende la esperanza de la salvación. En el nombre de Jesús nos Dios nos concede todo

Sábado de la semana 26ª del tiempo ordinario. En medio de las penas el Señor enciende la esperanza de la salvación. En el nombre de Jesús nos Dios nos concede todo

 

A. Lecturas:

Baruc (4,5-12.27-29): Ánimo, pueblo mío, que llevas el nombre de Israel. Os vendieron a los gentiles, pero no para ser aniquilados; por la cólera de Dios contra vosotros os entregaron a vuestros enemigos, porque irritasteis a vuestro Creador, sacrificando a demonios y no a Dios; os olvidasteis del Señor eterno que os había criado, y afligisteis a Jerusalén que os sustentó. Cuando ella vio que el castigo de Dios se avecinaba dijo: «Escuchad, habitantes de Sión, Dios me ha enviado una pena terrible: vi cómo el Eterno desterraba a mis hijos e hijas; yo los crié con alegría, los despedí con lágrimas de pena. Que nadie se alegre viendo a esta viuda abandonada de todos. Si estoy desierta, es por los pecados de mis hijos, que se apartaron de la ley de Dios. Ánimo, hijos, gritad a Dios, que el que os castigó se acordará de vosotros. Si un día os empeñasteis en alejaros de Dios, volveos a buscarlo con redoblado empeño. El que os mandó las desgracias os mandará el gozo eterno de vuestra salvación.»

 

2. Salmo 68,33-35.36-37: Miradlo, los humildes, y alegraos, / buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. / Que el Señor escucha a sus pobres, / no desprecia a sus cautivos. / Alábenlo el cielo y la tierra, / las aguas y cuanto bulle en ellas.

 

El Señor salvará a Sión,  / reconstruirá las ciudades de Judá, / y las habitarán en posesión. / La estirpe de sus siervos la heredará, / los que aman su nombre vivirán en ella.

 

3. Lucas 10,17-24: En aquel tiempo, regresaron alegres los setenta y dos, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos».

En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».

 

B. Comentario:

 

1. –"¡Animo, pueblo mío!..." El mismo profeta que ayer hizo que  fuesen conscientes de su propia participación al pecado del mundo a las  comunidades judías dispersas en el paganismo, les envía ahora un mensaje  de esperanza. -"Habéis sido vendidos a las naciones paganas, pero no para  vuestra destrucción; por haber provocado la ira de Dios, habéis sido  entregados a los enemigos. Pues irritasteis a vuestro Creador". Sería  un error extrañarnos de esos antropomorfismos que prestan a Dios unos  sentimientos humanos. Cómo hablar de Dios de otro modo que con  nuestras palabras y nuestras experiencias corrientes... Aquí se presenta la  experiencia de una padre, o de una madre que castiga a sus hijos porque  los ama y no para «destruirlos», sino para conducirlos a la felicidad  verdadera.

   -"Olvidasteis al Dios eterno, el que os sustenta. Contristasteis  a Jerusalén, la que os crió..." En efecto, se trata de la experiencia  maternal. Este lenguaje nos anuncia ya lo que el evangelio nos repetirá en  términos inolvidables. Dios sufre más que nosotros de nuestros pecados.  

   -"Con gozo los había yo criado. Los he despedido con lágrimas  y duelo. Que nadie se regocije de mi suerte, que soy viuda y  abandonada de todo el mundo. Estoy sola a causa de los pecados de  mis hijos, porque se apartaron de la ley de Dios". Es con «lágrimas y  duelo» también que el padre del hijo pródigo verá «partir» a su hijo. Otro  antropomorfismo emocionante: ¡mis pecados hacen «sufrir» a Dios! Y  Jerusalén, personificada como una viuda dolorosa, es la imagen del  sufrimiento de Dios. Esas imágenes concretas son más elocuentes que todos los tratados de teología. Conviene contemplar esas hermosas comparaciones, que nos hablan de Dios: un padre a quien los hijos hacen sufrir, una madre abandonada por sus hijos... Sí, mi pecado no es ante todo una infracción a un orden legal, ¡es una relación de amor rota, una herida hecha al corazón de alguien! ¡Piedad, Señor, porque hemos pecado!

   -"¡Animo hijos! clamad a Dios. El que os infligió la prueba se acordará de vosotros." Una infracción a una Ley permanece ineluctablemente: ¡el mal está hecho! Cuando un vaso se rompe, queda roto para siempre. A este nivel de apreciación, el mal es dramático. Pero una relación de amor puede restablecerse. Y el perdón concedido, lo mismo que la gestión de reconciliación, pueden ser el origen de un mayor amor (Lucas 7,36-50.)

   -"Vuestro pensamiento os ha llevado lejos de Dios. Una vez convertidos, buscadle con ardor cada vez mayor". Esta es la gran maravilla: podemos, efectivamente apoyarnos sobre la conciencia del pecado para amar diez veces más a ese Dios que nos ha perdonado.

   -"Pues el que trajo sobre vosotros estas calamidades, os traerá la alegría eterna con vuestra salvación". ¡La alegría eterna! Tal es la intención de Dios. Y la desgracia que nos viene de nuestros pecados puede, de hecho, ser un trampolín que nos haga desear la felicidad que Dios quiere para nosotros, y más aún que nosotros (Noel Quesson).

   El destierro ayudó al pueblo israelita a madurar en su fe. Las pruebas de la vida nos templan, nos van puliendo, nos hacen revisar nuestros caminos y reorientar la dirección de nuestras vidas. A Ignacio de Loyola la herida de Pamplona le resultó providencial para encontrar cuál era la voluntad de Dios sobre su futuro. A nosotros, los diversos acontecimientos de la vida, también las desgracias y hasta nuestros propios fallos y pecados, nos recuerdan que somos frágiles y nos urgen a adoptar una actitud, ante Dios y ante los demás, no de orgullo y autosuficiencia, sino de humildad. Se nos invita también a nosotros a aprovechar lo malo para que de ahí salga un bien.

   2. "Buscad al Señor y vivirá vuestro corazón", nos anima el salmo, y si lo hacemos experimentaremos que "el Señor salvará a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá y los que aman su nombre vivirán en ella". Se refiere a Cristo, es ésta "una plegaria del Salvador, pronunciada en función de su humanidad, y recoge también las causas por las que fue conducido a la muerte en la cruz. Además, cuenta claramente sus sufrimientos, así como las desgracias que tenían que acaecerles a los judíos después de su Pasión. En cuanto a que el Señor ha presentado esta plegaria en función de su naturaleza humana, esto está indicado al final del salmo cuando dice: el Señor escucha a los necesitados, no desdeña a sus cautivos" (S. Atanasio). 

   3. Los setenta y dos discípulos volvieron muy alegres de la "misión". La maldición de las ciudades hostiles no debe hacernos olvidar este otro aspecto: junto al fracaso, también muchos se abren al reino de Dios: se les escuchó y su trabajo apostólico dio mucho fruto. ¡Y regresaron muy alegres!

   -"Y contaron: "Señor, hasta los demonios se nos someten por tu nombre"". Les impresiona sobre todo esto… y cuentan a Jesús sus correrías apostólicas: ¿lo hago yo también, "contar" a Jesús mis empresas apostólicas?

   -"Jesús les dijo: "Yo veía a Satanás que caía del cielo como un rayo..."" Mientras trabajaban en los pueblos y aldeas, Jesús estaba en oración, y "veía"... el amor intuye lo invisible, lo que está a distancia, pues el amor hace estar en el otro, la persona amiga, que se ama. Pero además, cuando se trata de Dios, que conoce lo más íntimo de mí mismo… Contemplaba su victoria espiritual. ¿Estoy yo también convencido de que Jesús "ve" lo que estoy tratando de hacer? ¿Y de que Él trabaja conmigo?

   -"Os he dado poder sobre toda fuerza enemiga, y nada podrá haceros daño". Escucho y me repito estas palabras.

   -"Sin embargo, no os regocijéis porque se os someten los espíritus; más bien regocijaos porque vuestros nombres están escritos en el cielo". Somos como instrumentos en manos del artista, como una flauta que se deja sonar por el gran músico, y así quiero estar, Señor, en tus manos como un instrumento que se deja hacer. Sentir también tus palabras: "Vuestros nombres están escritos en el cielo".

   -"Entonces se llenó de gozo en el Espíritu Santo". Trato de contemplar detenidamente ese estremecimiento, esa alegría expresada, esa felicidad que se traduce corporalmente... y que florecerá también en oración.

   -"Se llenó de gozo en el Espíritu Santo y dijo: "Bendito seas Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque si has ocultado esas cosas a los sabios y entendidos se las has revelado a la gente sencilla, a los pequeñuelos..."" Qué pena dan esos cristianos tristes, o esa película de Passolini sobre "El Evangelio de San Mateo", donde se ve uno que interpreta a Jesús muy serio… Me alegra verte feliz, Señor, y dar de tu alegría a los demás. La alegría de Jesús se transforma en "Acción de gracias" al Padre. Su júbilo pasa a ser "eucaristía". El trabajo misionero de sus amigos fue también una participación a la obra del Padre. Y, ¿de qué se alegra Jesús? De que los "pequeños" los pobres entienden los misterios de Dios, en tanto que los doctores de la Ley, los intelectuales de la época, los que figuraban... ellos, se cierran a la revelación. Esta experiencia de la misteriosa predilección de Dios era muy corriente en la Iglesia primitiva. 

   -"Sí, Padre, bendito seas, por haberte parecido eso bien. Mi Padre me lo ha enseñado todo; quien es el Hijo lo sabe sólo el Padre; quien es el Padre, lo sabe sólo el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar... ¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros véis!" Dichosos los que aceptan dejarse introducir en ese misterio de las relaciones de amor entre el Padre y el Hijo... relaciones absolutamente perfectas, símbolos y modelos de todos nuestros propios amores (Noel Quesson).

   Este "himno de júbilo" del Señor al ver cómo los humildes entienden y aceptan la palabra de Dios nos recuerda las palabras de Teresita de Jesús: "los niños no reflexionan sobre el alcance de sus padres. Sin embargo, sus padres cuando ocupan un trono y poseen inmensas riquezas, no vacilan en satisfacer los deseos de sus pequeñuelos (…). No son las riquezas ni la gloria (ni siquiera la gloria del cielo) lo que reclama el corazón del niñito (…). Lo que pide es el amor… No puede hacer más que una cosa: ¡amarte, oh Jesús!" Dar gracias a Dios nos da un buen corazón, nos hace mejores…

   Escribe san Agustín: «¿Podemos llevar algo mejor en el corazón, pronunciarlo con la boca, escribirlo con la pluma, que estas palabras: 'Gracias a Dios'? No hay nada que pueda decirse con mayor brevedad, ni oír con mayor alegría, ni sentirse con mayor elevación, ni hacer con mayor utilidad». Así debemos actuar siempre con Dios y con el prójimo, incluso por los dones que desconocemos, como escribía san Josemaría Escrivá. Gratitud para con los padres, los amigos, los maestros, los compañeros. Para con todos los que nos ayuden, nos estimulen, nos sirvan. Gratitud también, como es lógico, con nuestra Madre, la Iglesia.  La gratitud no es una virtud muy "usada" o habitual, y, en cambio, es una de las que se experimentan con mayor agrado. Debemos reconocer que, a veces, tampoco es fácil vivirla. Santa Teresa afirmaba: «Tengo una condición tan agradecida que me sobornarían con una sardina». Los santos han obrado siempre así. Y lo han realizado de tres modos diversos, como señalaba santo Tomás de Aquino: primero, con el reconocimiento interior de los beneficios recibidos; segundo, alabando externamente a Dios con la palabra; y, tercero, procurando recompensar al bienhechor con obras, según las propias posibilidades (Josep Vall i Mundó).

 

Llucià Pou Sabaté

jueves, 5 de octubre de 2023

Viernes 26º (impar). La penitencia transforma nuestro corazón, como el dolor, y nos hace agradables a Dios y dignos del perdón y de su amor, corredentores con Jesús

Viernes 26º (impar). La penitencia transforma nuestro corazón, como el dolor, y nos hace agradables a Dios y dignos del perdón y de su amor, corredentores con Jesús

 

A. Lecturas

1. Baruc (1,15-22): Confesamos que el Señor, nuestro Dios, es justo, y a nosotros nos abruma hoy la vergüenza: a los judíos y vecinos de Jerusalén, a nuestros reyes y gobernantes, a nuestros sacerdotes y profetas y a nuestros padres; porque pecamos contra el Señor no haciéndole caso, desobedecimos al Señor, nuestro Dios, no siguiendo los mandatos que el Señor nos había dado. Desde el día en que el Señor sacó a nuestros padres de Egipto hasta hoy, no hemos hecho caso al Señor, nuestro Dios, hemos rehusado obedecerle. Por eso, nos persiguen ahora las desgracias y la maldición con que el Señor conminó a Moisés, su siervo, cuando sacó a nuestros padres de Egipto para darnos una tierra que mana leche y miel. No obedecimos al Señor, nuestro Dios, que nos hablaba por medio de sus enviados, los profetas; todos seguimos nuestros malos deseos, sirviendo a dioses ajenos y haciendo lo que el Señor, nuestro Dios, reprueba.

 

2. Salmo 78,1-2.3-5.8.9: Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad, / han profanado tu santo templo, / han reducido Jerusalén a ruinas. / Echaron los cadáveres de tus siervos en pasto a las aves del cielo, / y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra.

 

Derramaron su sangre como agua / en torno a Jerusalén, y nadie la enterraba. / Fuimos el escarnio de nuestros vecinos, / la irrisión y la burla de los que nos rodean. / ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Vas a estar siempre enojado? / ¿Arderá como fuego tu cólera?

 

No recuerdes contra nosotros / las culpas de nuestros padres; / que tu compasión nos alcance pronto, / pues estamos agotados.

 

Socórrenos, Dios, salvador nuestro, / por el honor de tu nombre; / líbranos y perdona nuestros pecados / a causa de tu nombre.

 

3. Lucas 10,13-16: "En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido. Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado».

 

B. Comentario:

 

1. Hoy y mañana leemos una selección del libro de Baruc (es probablemente el secretario y hombre de confianza del profeta Jeremías), también de la época del destierro de Babilonia y la vuelta a Sión.

-"Al Señor, nuestro Dios, pertenece la justicia, a nosotros, en cambio, la confusión del rostro, como es patente en el día de hoy". La humildad no tiene HOY buena prensa. El mundo se burla de los humildes. Esta postura o estado se considera una dimisión. Y sin embargo, más allá de posibles desviaciones contra las que tenemos que luchar para no contribuir a que esta virtud resulte odiosa a nuestros contemporáneos, la humildad es un valor esencial, de verdad, algo atractivo asociado a la sencillez, lo contrario de la ampulosidad y la suficiencia. Desde el punto de vista religioso, la humildad es el reconocimiento de nuestra verdadera situación delante de Dios.

-"Sí, hemos pecado contra el Señor, le hemos desobedecido". En efecto, nuestra "condición humana" no es solamente frágil, limitada, efímera... es pecadora. Es preciso, es verdad, cerrar los ojos para no verlo. Basta mirar lúcidamente el fondo de nuestro interior para descubrir allí tendencias malas. El solo hecho de «reconocer» este pecado en nosotros es ya liberador: afirmamos por ende cuál es la dirección esencial de nuestra vida. Cuando reconozco que te he desobedecido, Señor, afirmo al mismo tiempo que eres Tú el verdadero sentido de mi vida.

La oración de Baruc sigue siendo actual. Solemos excusarnos echando las culpas a los demás o a las instituciones o al mundo que nos rodea. Pero entonar el "mea culpa" de cuando en cuando, con golpes en el pecho bien dados -en el nuestro, no en el de los demás-, nos ayuda a progresar en nuestra vida de fe. Lo hacemos normalmente al empezar la Eucaristía, con el acto penitencial. Lo hacemos, sobre todo, cuando celebramos el sacramento de la Reconciliación. Eso nos ayuda a reflexionar sobre si estamos "siguiendo nuestros malos deseos sirviendo a dioses ajenos". Y nos invita a corregir la dirección de nuestra vida para no llegar hasta la ruina total.

-"En nuestra ligereza, no hemos escuchado la voz del Señor. Cada uno de nosotros, según el capricho de su perverso corazón, hemos ido a servir a dioses extraños, a hacer lo malo a los ojos del Señor, nuestro Dios". Nuestra libertad profunda no se ejerce de veras más que en los límites de nuestra conciencia real. Nuestra responsabilidad recae en lo que «sabemos». Y Jesús pudo decir de sus verdugos: «perdónalos, Padre, que no saben lo que hacen». Efectivamente, nuestra ligereza y nuestra inconsciencia nos inducen a satisfacer «nuestros propios caprichos» en lugar de cumplir «la Voluntad de Dios» porque Dios sólo quiere nuestro bien más profundo.

-"Por esto, como sucede en este día, se nos han pegado los males". El pensamiento judío, como también el pensamiento popular de muchos pueblos, piensa que hay una relación entre el pecado y la desgracia. Es la tesis de la «retribución»: ¡cosecha lo que ha sembrado! Cristo ha superado netamente ese punto de vista demasiado estrecho, -defendiendo de toda acusación al ciego de nacimiento- (Juan 9,3).

Sigue siendo verdad que la felicidad consiste en seguir a Dios. Y todo aquello que nos desvía de su voluntad, nos aleja también de nuestro bien más profundo (Noel Quesson).

2. El salmista comienza con un lamento por las desgracias (pérdida del Templo, deportación) que causaron los gentiles, y pide la liberación… Hagamos nuestro el salmo y sus sentimientos: "¿hasta cuándo, Señor?, ¿vas a estar siempre enojado? Que tu compasión nos alcance pronto. Socórrenos, Dios, Salvador nuestro, líbranos y perdona nuestros pecados". Es una buena manera de afirmar que no estamos conformes ni con nuestra vida ni con la situación de la sociedad, si la vemos decadente, y que estamos dispuestos a luchar por su mejora.

Dios, por medio de Jesús, su Hijo, ha descubierto su brazo a la vista de nuestros enemigos y nos ha liberado de ellos. Dios escucha el clamor de sus pobres y está pronto a sus plegarias para librarlos de la muerte. Aún en medio de nuestras más grandes miserias, aún cuando hayamos vivido demasiado lejos del Señor, volvamos a Él nuestra mirada y nuestro corazón, pues el Señor es rico en misericordia y su bondad nunca se acaba. Retornemos a Él dispuestos a dejar que nos purifique de nuestras maldades y nos revista de su propio Hijo, de tal forma que no sólo participemos de sus bienes, sino que, bien calzados nuestros pies, vayamos a anunciar el Evangelio de la paz y de la misericordia que el Señor nos ha manifestado, y del cual quiere que participen los hombres de todos los lugares y tiempos.

3. Ayer, al final del "envío en misión", Jesús daba una última consigna: "Cuando no seáis recibidos, salid a las plazas y decid: -"Hasta el polvo de este pueblo que se nos ha pegado a los pies nos lo limpiamos, ¡para vosotros! De todos modos sabed: que ya llega el reino de Dios". En Galilea ha habido contrariedades, quedan recuerdos amargos. De paso por Samaria no les han querido hospedar. En Jerusalén habrá cosas aún peores. Hoy día también vemos dificultades. Tantas veces oímos: "yo creo en Cristo, pero en la Iglesia, no". Sería bueno que la Iglesia fuera siempre santa, perfecta, y no débil y pecadora como es (como somos). Pero ha sido así como Jesús ha querido ser ayudado, no por ángeles, sino por hombres imperfectos. Jesús, nos hablas de que en el mundo hay trigo y cizaña hasta el final, pero también nos aseguras que el juicio, a su tiempo, dará la razón y la quitará (J. Aldazábal).

-""Yo os digo: El día del Juicio le será más llevadero a Sodoma que a ese pueblo"". Y estallan las maldiciones de los labios de Jesús: -""¡Ay de ti Corazoín, ay de ti Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que habrían hecho penitencia cubiertas de sayal y sentadas en ceniza". Las ciudades de Corazoín, Betsaida y Cafarnaun, al nordeste del Lago de Tiberíades, delimitan el triángulo, el "sector" en el que más trabajó Jesús. Esas ciudades recibieron mucho... Serían ricas de grandes riquezas espirituales si hubiesen querido escuchar. Si se las compara a las ciudades paganas de Sodoma, Tiro y Sidón, éstas son unas "pobres" ciudades que no han tenido la suerte de oír el evangelio: pues bien, una vez más, Jesús se queda con éstas, prefiere las pobres. Esas amenazas hay que escucharlas en nuestros días. Las "riquezas espirituales", de ningún modo constituyen una seguridad: cuanto más abundantes son las gracias recibidas, tanto más hay que hacerlas fructificar.

-"Por eso, en el Juicio, habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras." Es difícil ver el juicio de Dios, y muchas veces lo suplantamos con falsas seguridades…

-"Y tú Cafarnaún, ¿piensas encumbrarte hasta el cielo? No, te hundirás en el abismo". Cafarnaún es donde Simón Pedro tenía su casa y su oficio. Es la ciudad más nombrada en el evangelio -dieciséis veces-. Jesús hizo en ella numerosos milagros… pero no aceptaron la Palabra…

-"Quien os escucha a vosotros, me escucha a mí; quien os rechaza a vosotros, me rechaza a mí". Esas palabras nos hacen ver que la tarea apostólica o misionera es una participación a la misión misma de Jesús. Dios necesita de los hombres. Hay hombres por los cuales habla Dios... ¿Con qué amor, con qué atención estoy delante de los "enviados" de Dios? Y en principio, acepto yo que Dios me envíe otros hombres, hermanos débiles como yo, pero con el peso de esta responsabilidad? (Noel Quesson).

Hay un sentimiento de tristeza en el corazón del Señor, al ver que esos sitios queridos piensan que se encumbran, cuando en realidad se hunden. Pienso que nos puede pasar en el "Estado de bienestar" que provoca crisis económicas, por culpa de una suma de egoísmos de las personas que llevan los centros neurálgicos de la banca, bolsa, comercio… parece que prosperan esas culturas, cuando en realidad se están hundiendo.

«Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha» (Lc 10,16). Estas palabras con la que concluye el Evangelio son una llamada a la conversión y traen esperanza. Si escuchamos la voz de Jesús aún estamos a tiempo. La conversión consiste en que el amor supere progresivamente al egoísmo en nuestra vida, lo cual es un trabajo siempre inacabado  (Jordi Sotorra). San Máximo nos dirá: «No hay nada más agradable y amado por Dios como el hecho de que los hombres se conviertan a Él con sincero arrepentimiento».

El Catecismo nos explica esta penitencia que reclama el Señor: "La penitencia interior es una reorientación radical de toda la vida, un retorno, una conversión a Dios con todo nuestro corazón, una ruptura con el pecado, una aversión del mal, con repugnancia hacia las malas acciones que hemos cometido. Al mismo tiempo, comprende el deseo y la resolución de cambiar de vida con la esperanza de la misericordia divina y la confianza en la ayuda de su gracia. Esta conversión del corazón va acompañada de dolor y tristeza saludables que los Padres llamaron "animi cruciatus" (aflicción del espíritu), "compunctio cordis" (arrepentimiento del corazón) (1431)".

Pidamos a la Virgen por este mundo nuestro que continúa dominado por tantos egoísmos y tantos males provocados, incluso, por personas que se confiesan cristianas. Que no nos quedemos con la profesión de fe hecha con los labios, por mera costumbre o tradición familiar, mientras nuestro corazón está lejos del Señor. Que sepamos sustentar en la oración y la caridad nuestra vida de seguidores de Jesús, y la alegría desbordante se comunicará en esa misión apostólica a nuestro alrededor.

 

Llucià Pou Sabaté

miércoles, 4 de octubre de 2023

Jueves de la 26 semana (impar). El cristiano ha de llevar la paz y alegría a los demás, ser portador de Cristo. La fe nos ayuda a vencer las dificultades

Jueves de la 26 semana (impar). El cristiano ha de llevar la paz y alegría a los demás, ser portador de Cristo. La fe nos ayuda a vencer las dificultades

 

A. Lecturas

1. Nehemías 8,1-4a.5-6.7b-12: "En aquellos días, todo el pueblo se reunió como un solo hombre en la plaza que se abre ante la Puerta del Agua y pidió a Esdras, el escriba, que trajera el libro de la Ley de Moisés, que Dios había dado a Israel. El sacerdote Esdras trajo el libro de la Ley ante la asamblea, compuesta de hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Era el día primero del mes séptimo. En la plaza de la Puerta del Agua, desde el amanecer hasta el mediodía, estuvo leyendo el libro a los hombres, a las mujeres y a los que tenían uso de razón. Toda la gente seguía con atención la lectura de la Ley. Esdras, el escriba, estaba de pie en el púlpito de madera que había hecho para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo -pues se hallaba en un puesto elevado- y, cuando lo abrió, toda la gente se puso en pie. Esdras bendijo al Señor, Dios grande, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: "Amén, amén." Después se inclinaron y adoraron al Señor, rostro en tierra.

Los levitas explicaron la Ley al pueblo, que se mantenía en sus puestos. Leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura. Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que enseñaban al pueblo decían al pueblo entero: "Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: No hagáis duelo ni lloréis." Porque el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la Ley. Y añadieron: "Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza." Los levitas acallaban al pueblo diciendo: "Silencio, que es un día santo; no estéis tristes." El pueblo se fue, comió, bebió, envió porciones y organizó una gran fiesta, porque había comprendido lo que le habían explicado.

 

2. Salmo 18: La ley del Señor es perfecta / y es descanso del alma; / el precepto del Señor es fiel / e instruye al ignorante.

Los mandatos del Señor son rectos / y alegran el corazón; / la norma del Señor es límpida / y da luz a los ojos.

La voluntad del Señor es pura / y eternamente estable; / los mandamientos del Señor son verdaderos / y eternamente justos.

Más preciosos que el oro, / más que el oro fino; / más dulces que la miel / de un panal que destila.

 

3.  Lucas 10,1-12: "En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios". Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: "Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios." Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo".

 

B. Comentario:

 

1. -"Se pidió al escriba Esdras que trajera el libro de la Ley... En presencia de la asamblea, compuesta de hombres, de mujeres y de todos los niños con uso de razón. Esdras, vuelto hacia la plaza, hizo la lectura... Estaba de pie sobre un estrado de madera. Todo el pueblo le veía porque dominaba la asamblea". Se realza pues la importancia del Libro, así como la del lector. No se trata de un libro ordinario, ni de una lectura banal: se trata de una Palabra de Dios que se va a proclamar, con solemnidad. Danos, Señor, da a todos los hombres el respeto de tu Palabra.

La solemne renovación de la Alianza es una página espléndida, llena de sentido para el futuro: - se reúne la gran asamblea, ya no se centra la atención en el Templo, pues están lejos y se reúnen en casas, tiene lugar la costumbre de la sinagoga y su institución; - todos escuchan con atención el libro de la Alianza, que proclama el sacerdote Esdras; - se dividen en grupos y los levitas van explicando a todos el sentido de lo que acaban de leer; - la gente se llena de alegría y llora de emoción al escuchar esta Palabra; - y lo celebran después con comida y bebida y una gran fiesta.

-"Y todo el pueblo, alzando las manos, respondió: "¡Amén! ¡Amén!" Luego se inclinaron y se postraron ante el Señor, rostro en tierra". Cuando Dios habla, hay que responder. Y la respuesta normal es un asentimiento, un «sí». El «Amén» que hemos conservado del hebreo tiene ese significado. Amén = «es verdad»... «es seguro»... Es el resumen mismo de la Fe, que es la respuesta del hombre a la revelación que Dios nos propone. Notemos que la asamblea no se contenta entonces con un mero asentimiento de los labios: todo el cuerpo participa de ese «sí» que proviene del fondo del ser. Se alzan las manos, luego todos se prosternan hasta el suelo. Espectáculo que sorprende; cuyo sentido se ha perdido en nuestras iglesias occidentales llenas de sillas y de bancos. Los jóvenes HOY encuentran de nuevo esta expresión en la liturgia. Los pueblos africanos y asiáticos pueden enseñarnos algo, respecto a esto. ¡La asamblea de miles de musulmanes haciendo la gran postración es digna de ser contemplada!

-"Esdras leyó en el libro de la Ley de Dios, aclarando e interpretando el sentido para que los asistentes comprendieran la lectura". La Palabra es una semilla que tiene que producir fruto en nosotros. En la solemnidad de aquella ocasión, o la constancia de la Eucaristía celebrada cada domingo -o cada día- y con la pedagogía de una oportuna homilía: la Palabra de Dios va iluminando nuestro camino y dándonos fuerza para ir mejorando nuestra vida. Ojalá también ahora el pueblo cristiano pueda sentir una profunda alegría "porque han comprendido lo que les han enseñado".

Ese día está consagrado al Señor, vuestro Dios; no estéis tristes ni lloréis Porque todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley. En efecto, la Palabra de Dios nos interpela. Nos revela nuestros pecados. Escuchar a Dios es oír unas exigencias infinitas que nos hacen sentir tanto más nuestras pobrezas.

Id y comed manjares suculentos, bebed bebidas aromatizadas y mandad una ración a quien no tiene nada preparado, Porque este día está consagrado a nuestro Dios: ¡la alegría del Señor es vuestra muralla y fortaleza!» Domina ciertamente la alegría. ¡Una atmósfera de fiesta! La «alegría de Dios» ¿es de veras mi fortaleza? (Noel Quesson).

La proclamación de la Ley aparece ligada a la fiesta de las Tiendas, 7 días en los que Esdras sigue leyendo la Ley como prescribe Dt 31,9-13 para cuando la fiesta cae en año sabático. Ahí se ve el origen de la "gran sinagoga", un órgano oficial para discernir los libros sagrados que tendrán los siglos siguientes. Esa lectura sagrada será la función principal de las reuniones religiosas (Biblia de Navarra).

2. "La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante". El salmo proclama que la alegría nos viene de Dios: "los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón... y dan luz a los ojos". Por medio de su Palabra, el Señor ha iluminado el camino del creyente. Por eso hemos de conocerla y meditarla para convertirnos en sabios y llegar a vivir con rectitud del corazón.

"La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y eternamente justos". El Señor nos ha indicado que quien quebrante uno de estos mandamientos, el más mínimo, y enseñe eso a los demás, será el más pequeño en el Reino de los cielos: son "más preciosos que el oro, más que el oro fino; más dulces que la miel de un panal que destila".

3. Hoy expandes la misión, Jesús, con el envío de 72 discípulos para que vayan de dos en dos a prepararle el camino: -"Entre sus discípulos, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir El". Es un envío similar al de los Doce…

-"La mies es abundante y los braceros pocos; por eso rogad al dueño de la mies que mande obreros a su mies". Les dices, Señor, que lo primero es la fuerza de la oración, que pidan a Dios que envíe obreros a recoger la cosecha, porque hay mucha labor y pocos brazos. Me gusta ver que sabes de pesca, de labores de campo… que te interesa la vida, entras en los detalles de las personas, de la cultura… Todo cristiano se debe sentir misionero, con una entrega generosa a la misión que nos encomiendas, Señor. Y lo primero es la oración. Hay mucho por hacer, y Jesús nos invita a trabajar con fe:

-"Id, mirad que os envío como corderos entre lobos". Jesús, pasas a hablar de cómo han de comportarse los "enviados de Dios", los misioneros: la no-violencia, pues, en primer lugar son hombres "indefensos", "corderos" entre lobos.

-"No llevéis bolsa, ni alforja ni sandalias; y no os paréis a saludar a nadie por el camino". La pobreza. No confiemos mucho en los medios humanos sino en la gracia de Dios: "tanta ha de ser la confianza que ha de tener en Dios el predicador, que, aunque no se provea de las cosas necesarias para la vida, debe estar persuadido de que no le han de faltar, no sea que mientras se ocupa de proveerse de las cosas temporales, deje de procurar a los demás las eternas" (S. Gregorio Magno). La preocupación por las seguridades terrestres puede quitarnos la paz. La libertad del apóstol, no estar atado a muchos negocios mundanos, le da alas para su misión. Jesús, tú siempre tienes tiempo para atender a todos; ¿qué quieres decir con lo de no pararse a saludar? Supongo que no nos perdamos por caminos laterales, porque es urgente la tarea principal.

-"Cuando entréis en una casa, lo primero, saludad: "Paz a esta casa". Si hay allí "gente de paz", la "paz que les deseáis", se posará sobre ellos; si no, volverá a vosotros". La paz es otra de tus consignas, Señor, la alegría. La nuestra ha de ser una comunicación de paz y de alegría. Hay que volver a leer y a meditar de nuevo esas fórmulas admirables y, a su luz, revisar nuestra vida.

-"Curad a los enfermos que haya en la casa o en la ciudad donde estéis y decid a los habitantes: "Ya os llega el reino de Dios"". Hacer el bien, apartar el mal. Aliviar... anunciar el Reino de Dios. Jesús se dirige a nosotros, y nos acompaña con su gracia.

Llucià Pou Sabaté