domingo, 13 de mayo de 2012

No nos rendiremos

Saludos!

---------- Mensaje reenviado ----------
De: Por la Vida 

Estimados defensores de la Vida:

Transcribo a continuación una narración que nos llega desde Extremadura. Gracias Margarita por tu ejemplo….

 

Hola a todos, ya sabéis que hoy y mañana tenían lugar las jornadas sexológicas que han sido declaradas de interés sanitario por la Junta de Extremadura y que incluyen una charla sobre el aborto que impartirá el propio gerente del abortorio de Badajoz.

 

Después de intentar que la Junta desautorizase la propaganda en la que se decía que se obtendría un diploma avalado por la Junta (que calificaba al aborto como de interés sanitario) y los créditos de la universidad y visto que todos se pasaban la pelota los unos a los otros; hemos decidido actuar para que las cosas no pasen como si nada.

 

Porque creedme "el mal triunfa cuando los buenos no hacemos nada". Así que pedimos permiso al ayuntamiento para que nos dejara poner una mesita informativa que "complementara" la información de los ponentes nteresados.

 

Hemos llevado los carteles que tan generosamente nos envió CIDEVIDA de gran valor explicativo y grafico. ¡Muchísimas gracias Juanjo!. Hemos repartido muchos piececitos y oraciones escritas para orar por la familia.

 

Hemos mostrado los úteros con bebes que hacían las delicias de los niños y a los que les hacíamos la bromita de meternos dentro de la camiseta al bebe más grande y le preguntábamos como se llamaba él o ella y decíamos que nace, que nace...fulanita y sacábamos al bebe de la camiseta y los niños se reían. Ha sido estupendo.

 

Al comenzar la mañana hemos estado en la puerta del Instituto sexológico para mostrarles a las personas que venían a las jornadas las imágenes de bebes abortados. Les decíamos estamos aquí para "complementaros" la información que vais a recibir con datos que seguro nadie os cuenta. Bueno os podéis imaginar...lo de siempre. Me ha dicho uno presumiendo de cátedra "yo vengo de la universidad de Salamanca" como si eso lo explicara todo. jajaja.

Después cuando han entrado todos nos hemos ido a montar la mesita al paseo de San Francisco. 

 

Bueno ha sido estupendo. Muchos amigos que nos han saludado y nos han hecho un poquito de compañía: Jose Antonio Pulido, Luis Felipe... Begoña... gracias a todos por apoyarnos.  

 

En la lucha en defensa de los mas débiles no nos rendiremos; para que cuando Dios nos pregunte ¿que hiciste tu? no tengamos que bajar la cabeza avergonzados.

 

Besos a todos 

marga 

 

 

Si no desea recibir más información basta con responder a este correo diciendo: NO MÁS INFORMACIÓN

 




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Llucià Pou Sabaté
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RECORTES PARA POLÍTICOS. INDIGNANTE!!! MEDIO MILLÓN DE POLÍTICOS NO SON NECESARIOS SINO PROFESIONALES HONRADOS Y HONESTOS.

Saludos!


---------- Mensaje reenviado ----------
De: Jose Ramon Talero Islan

¿TÚ CREES QUE ESTE GOBIERNO REDUCIRÁ EL NÚMERO DE POLÍTICOS EN ESPAÑA?
EN UNA DECLARACIONES  QUE ESCUCHÉ  DE Dª ESPERANZA AGUIRRE LO DEJÓ
REALMENTE CLARO ¿QUÉ PIENSAS?


LAS AUTONOMIAS Y DUPLICACIONES DE COMPETENCIAS (MAMANDURRIA DE
POLÍTICOS) NOS ARRUINARÁN DEFINITIVAMENTE

Pues resulta que por fin se sabe el número de políticos que pululan
por esta nuestra España.
 Y como era de esperar, resulta que tenemos más políticos
viviendo de los presupuestos que ningún país de Europa.  Enlace a la
noticia<http://www.rankia.com/foros/economia-politica/temas/1223628-tenemos-445-568-politicos-empleados-administracion-publica-casi-doble-segundo-que-italia>.

Resulta que tenemos EL DOBLE de políticos que el segundo país con más
políticos de Europa (Italia).

Resulta que tenemos 300.000 políticos más que Alemania ¡con la mitad de
población! Además Alemania está mucho más descentralizada que España. Alemania
cuenta con 6 niveles administrativos (Estado - Länder - Regiones
Administrativas - Distritos - Mancomunidadades - Municipios) y España sólo con
4 (Estado - Comunidad Autónoma - Provincia - Municipio).

Resulta que tenemos 445.568 políticos.
    165.967 médicos
    154.000 policías
    19.854 bomberos

Resulta que tenemos más políticos que médicos, policías y bomberos... ¡juntos!
¿Y luego lo que sobra son funcionarios? ¿lo que sobra son médicos y bomberos?

VENGA YAAAAAAAAA!!!!

A ESTOS SON A LOS QUE HAY QUE HACERLES UN ERE, Y A ROBAR A SIERRA MORENA!!!!

sábado, 12 de mayo de 2012

Domingo 6 de pascua, ciclo B

Meditación: Domingo de la semana 6 de Pascua; ciclo B, ver
http://www.almudi.org/CalendarioLiturgico/Textos/tabid/478/A/View/ID/24908/Domingo-de-la-semana-6-de-Pascua-ciclo-B.aspx
o texto que sigue. Saludos!
llucià

Meditaciones de la semana
en Word y en PDB

Jesús nos hace el regalo del Espíritu Santo, Amor y causa de
felicidad, para que lo demos a todos


En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Como el Padre me
amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si
guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he
guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he
dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea
colmado.
«Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo
os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus
amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os
llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a
vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre
os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que
yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis
fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis
al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis
los unos a los otros» (Jn 15,9-17).

1. «A vosotros os he llamado amigos», nos dices hoy, Jesús: en este
último último domingo antes de la de la Ascensión y Pentecostés, ya al
final de la Pascua, nos abres tu corazón después de que Te nos has
manifestado como el Buen Pastor y la vid a quien hay que estar unido
como los sarmientos, para darnos hoy el amor, el misterio más profundo
de Dios, el Amor que os une Padre e Hijo. Todo lo que has hecho, desde
la creación hasta la redención, es por amor. Todo lo que esperas de
nosotros como respuesta a Tu acción es amor. Por esto, tus palabras
resuenan hoy: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo;
permaneced en mi amor». Que sepa amar, Jesús, con tu corazón, como nos
lo recuerda san Agustín: «El Maestro bueno nos recomienda tan
frecuentemente la caridad como el único mandamiento posible. Sin la
caridad todas las otras buenas cualidades no sirven de nada. La
caridad, en efecto, conduce al hombre necesariamente a todas las otras
virtudes que lo hacen bueno».

Te doy gracias, por tu amor inmenso: me amas hasta dar la vida. No
quiero darte poco, Jesús, sino como tú, entregarme por entero. Los
enamorados se dicen: "daría la vida por ti", y esto hasta morir por
amor; pero tú Jesús nos enseñas que tan importante o más que "morir"
en un momento es "vivir" toda la vida, cuidar el amor cada día: en el
trabajo y en la familia, con los amigos y en el descanso… Cuentan de
dos hermanos, que como eran pobres sólo podían mandar a uno de los dos
a la escuela, mientras el otro trabajaba para colaborar en que el
hermano pudiera estudiar. Las manos del que trabajaba se ajaron,
mientras las del estudiante se volvieron ágiles con el pincel, pues el
estudiante fue Durero, gran dibujante y pintor, que pintó las manos de
su hermano, agradecido de que por él, llegó a ser lo que era. Jesús,
que yo también esté agradecido, viendo el esfuerzo que hacen los demás
por ayudarme, por sacar las cosas adelante.

Que no se pierda lo bueno por no cuidarlo, como el amor que se
marchita por no atender los detalles. Cuentan de un niño que tenía un
periquito que sabía hablar muchos idiomas, pero en su contento al que
olvidó darle de comer, y el pobre pajarito se murió. Hemos de
alimentar el amor cada día, para que no crezca el odio y otras malas
hierbas. También a otro niño se olvidaba de echar de comer a los peces
hasta que vio que uno se iba comiendo a todos los demás y vio que lo
que tenía era hambre… Así, Jesús, te pido que sepa hacer las cosas que
debo, cumplir por amor. Tú nos enseñas a dar la vida por amor, minuto
a minuto, día a día. Que sepa atender las necesidades de los demás,
como visitar a los enfermos, no marginar a nadie…

Recuerdo también un cuento antiguo, de un abuelo que murió antes de
dar la bendición que tanto apreciaban los nietos, niño y niña, que
vivían en un castillo pues eran nobles. Recibieron una carta cada uno,
y con alegría fueron a contarse uno al otro que tenían por herencia un
tesoro, y la carta decía dónde estaba lo que les tocaba y tenía una
llave. Encontraron el tesoro, que estaba en un cofre, en los sótanos
del castillo. Abrieron las viejas cerraduras, la de cada uno, y
encontraron el tesoro, y también otra carta, una en cada
compartimento, que decía, dirigidos a él y ella: "si lees esto solo,
recibe mi herencia; si estás con tu hermano-con tu hermana, recibe
además mi bendición"… ellos se abrazaron al recibir –como premio a su
amor, a su confianza, a contarse las cosas- lo que más deseaban, la
bendición del abuelo...

2. "Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro
gozo sea colmado". Los Hechos de los Apóstoles nos hablan de Cornelio,
que mandó llamar a Pedro, que se encontraba en Joppe donde tuvo unos
sueños de manjares, que no se atrevía a comer porque estaban impuros,
y Dios le dijo que comiera, pues para Él eran puros. Pedro fue a casa
de Cornelio "cuando cayó el Espíritu Santo sobre todos los que
escuchaban sus palabras". Los que fueron con Pedro "se sorprendieron
de que el don del Espíritu Santo se derramara también sobre los
gentiles". Pedro "mandó bautizarlos en el nombre de Jesucristo". Fue
la gran alegría de que los no judíos recibían el Espíritu Santo.
Estamos contentos, Jesús, de que muchos sean llamados a tratar a Dios
como Padre que está en los cielos y nos quiere como hijos suyos. Y de
que el Espíritu Santo haya venido a nuestra alma, por eso hemos
cantado este Salmo: "Cantad al Señor un cántico nuevo, / porque ha
hecho maravillas, / su diestra le ha dado la victoria, / su santo
brazo". Queremos cantarte, Señor, este cántico nuevo, porque Tú nos da
la vida del alma, porque estábamos en la tierra con frío y soledad, a
oscuras… y nos llenas con la lluvia de tu misericordia, que es el
mismo Jesús, que ha nacido para que nosotros vayamos al cielo con Él.

3. La carta de San Juan nos insiste en este Amor de Dios: "Amémonos
unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido
de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque
Dios es Amor". Nos dice aquí también cómo es Dios. El que no ama no
conoce a Dios porque Dios es Amor. Y «el amor de Dios ha sido
derramado sobre nosotros por el Espíritu Santo que se nos ha dado». Se
es cristiano en la medida en que se responde al amor de Dios. "El que
ama conoce a Dios". Y luego dice que todo lo hemos recibido en Jesús,
la salvación, y que así "vivamos por medio de Él". Y añade algo muy
especial: que podemos amar si nos ama Dios primera; pues para poder
amar con entusiasmo, hemos de recibir amor: "En esto consiste el amor:
no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos
envió a su Hijo, para salvarnos de nuestros pecados". Y la conclusión
está clara: "Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos
amarnos unos a otros". Sigue S. Juan continuando el tema central del
domingo pasado, estar en Cristo, dejarnos posesionar de Jesús, que ha
venido del cielo a la tierra para que la tierra pueda comenzar a ser
un cielo: "A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros,
Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su
plenitud". Gracias, Jesús, por haber venido al mundo, por haber vivido
por mí y haber muerto por mí, y porque sigues viviendo por mí. Tu amor
me da fuerza para vivir, para luchar cuando algo me cuesta.

"¿Donde vive Jesús?" Lo pregunté el otro día a los niños de primera
comunión, y me contestó enseguida uno: -"En el cielo". -"¿Y dónde
más?" –"En la misa, en el sagrario"- "-Y…" –"En nuestro corazón, al
comulgar…".

Una vez vi a un padre muy alto y un niño muy pequeño, muy bajito, el
padre se fue agachando hasta que se puso a su altura… hasta que se
puso cara a cara y le miró a los ojos. Pensé en ti, Señor, que te
"agachas" y te haces pequeño, hasta ponerte a mi altura. Incluso te
haces comida, pan para que podamos comerle… has bajado del cielo,
vienes a la misa, vienes a nuestro corazón, en la comunión, y nos
hablas del amor, de hacer lo que tú has hecho por nosotros: dar la
vida por amor. Nos dices que quien ama conoce a Dios. Y nos mandas que
nos amemos. Señor, ayúdame a perdonar, para sentirme perdonado…
ayúdame a ver que te pones a nuestra altura para hacerte comida que
nos dé fuerza y nos dices: "toma, cómeme". Quiero decirte que sí,
tenerte dentro por tu Espíritu. "En esto conocemos que permanecemos en
Él y Él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros
hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo, para
ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios,
Dios permanece en él y él en Dios".

Llucià Pou Sabaté



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Llucià Pou Sabaté
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jueves, 10 de mayo de 2012

TEXTOS INTERESANTES

Siguiendo la celebración de la Pascua, aqui podeis leer varias
enseñanzas del Papa Benedicto XVI, sacadas de diferentes sitios.

-Cristo resucitado, mi esperanza
-la vida frenética «endurece el corazón»
-la vida de cada hombre es una historia de amor
- la pasión por la verdad del Papa
- la Iglesia y la dimension sexual de la persona


Estamos en el tiempo de Pascua; y para celebrar el Dia del Libro, por
Sant Jordi, os invito a leer estos temas de actualidad religiosa....

·  -Poner la Misericordia en acción

·  - Misericordia para encontrar paz y felicidad

·  - hoy: un encuentro con el Señor resucitado

·  -siempre intentan destruir los valores judeocristianos...



Estamos de Fiesta grande, es Pascua. Aqui os paso cuatro nuevos
articulos que iluminan la Pascua. Feliz Pascua a tod@s!

-Renace la vida, es Pascua
-Aflicción y angustia en las familias
-Cristo entra en el vacio y nos libera
-Cristianos y judios juntos celebramos Pascua


Amig@s, os invito a reflexionar sobre el aquí y ahora con estos 4
artículos (dos del Papa y uno del cardenal  Cañizares) que nos pueden
ayudar a preparar el Paso del Señor, la Pascua:

-Anunciar la belleza y bondad de Cristo
-Una época nueva tras la crisis
-Catequesis del Papa sobre la Virgen
-Intentan separar a Cristo de su Iglesia


Parroquia Santa Maria de Gracia

c/ Sant Pere Martir, 5

08012 - BARCELONA

telf 932187572



***Visitar nuestra Web:

http://infojesusgracia.blogspot.com

http://www.gracianet.org/santamariadegracia
















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Llucià Pou Sabaté
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Cuadro de personajes con sus biografías

ES UN CUADRO INMENSO.

LO CURIOSO ES QUE SI TE PARAS CON EL CURSOR SOBRE LOS PERSONAJES,
INDICA QUIÉNES SON.

PARA MÁS INFORMACIÓN, HACER DOBLE CLICK SOBRE CADA UNO DE ELLOS Y TE
LLEVA A UNA PAGINA DE" WIKIPEDIA ",

EN INGLÉS, LA CUAL TIENE ABAJO A LA IZQUIERDA OPCIONES DE VARIOS
IDIOMAS, Y TRADUCE AL QUE ELIJAS:



http://cliptank.com/PeopleofInfluencePainting.htm




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Llucià Pou Sabaté
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martes, 8 de mayo de 2012

donacion moviles para CIDEVIDA (museo en defensa de la vida en Tordesillas, etc.)

me mandan este e-mail para enviar móviles viejos (imprimir etiqueta
adjunta para mandar gratis)




Hola D. LLucia: Mucha gracias, por tu donativo. Vale cualquier tipo de movil.



El acuerdo, para lo de los móviles, lo tenemos con una empresa de
reciclaje que se llama Movilbank.

Para enviar pocos móviles (menos de 30) el sistema que nos dan es que
pongas tu móvil/es en una bolsa o caja, que imprimas el PDF (el
documento) que te adjuntamos. Como ves lleva una etiqueta-recortable
con nuestro logo de CIDEVIDA. Ese recortable lo pegas en la bolsa o
caja y lo depositas en un buzón o en una oficina de correos y ellos
pagán el franqueo en destino.



Al llevar el logo con nuestra etiqueta, cuando les llegue la bolsa o
paquete valoran el móvil/es y los anotan a nuestra cuenta. Son serios
y funcionan bien.



Algunos colaboradores están haciendo una recogida de móviles usados
entre su entorno de amigos y cuando tienen 30 nos avisan y Movilbank
envia un mensajero a su casa a buscarlos. Pero quizas lo más eficaz es
meter los que ya tienes en sobre o caja con nuestra etiqueta y
enviarlo por correo, pues al ir de correos a correos es muy dificil
que se extravie.



Una vez más gracias, también por el pequeño "trabajillo" que te va a
suponer este envío-donativo.



Un fuerte abrazo de todo el equipo del CIDEVIDA



Juan José Panizo Izaguirre






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Llucià Pou Sabaté
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Tu desprendimiento vale una VIDA

Veo ahora un correo de hace días, que me mandan de cidevida:

Estimado/a defensor/a de la vida:



Seguimos avanzando en nuestro trabajo de difundir la cultura de la
vida. Ya se han superado ampliamente las 2.000 personas que han
visitado el CIDEVIDA (tanto en Tordesillas como la mini-expo en
Madrid), seguimos concertando visitas de colegios para el próximo
curso, estamos preparando material para poder hacer exposiciones
itinerantes y prestarlo a quienes quieran organizarlas.



Hoy queremos invitarte a colaborar en una nueva campaña para conseguir
recursos que nos permitan terminar de pagar la inversión de
instalación y mantener las actividades. Hemos titulado esta campaña:



"TU DESPRENDIMIENTO VALE UNA VIDA"



Se trata de que nos dones objetos que pueden tener un cierto precio,
pero sin vida, para convertirlos en VIDA que no tiene precio.



Aclarando el tema: tú nos donas objetos "valiosos" (a veces se tienen
cosas de "valor" sin que nos demos cuenta, por eso te ponemos al final
de estas líneas unos ejemplos de objetos "valiosos"). Nosotros los
vendemos por Internet  obteniendo ese dinero que tanta falta nos hace.
Y ¿por qué objetos valiosos, peculiares, antigüedades o de
coleccionismo? Porque ahora sólo compra el que no tiene problemas
económicos.



Los baratos hoy no se venden por Internet; los gastos de envío los
encarecen y no son competitivos. Seguro que en las rebajas y en los
chinos los tienen igual y más baratos.



Esta actividad la denominamos



Feria del Arte, Coleccionismo y Antigüedades



Esta campaña es posible gracias a la colaboración de todo un grupo de
expertos en subastas por Internet y promotores del CIDEVIDA
coordinados por Adolfo Rovira, que se encargará de todos los aspectos
técnicos y organizativos de esta Feria del Arte, Coleccionismo y
Antigüedades.



Para colaborar sólo tienes que decirnos por correo electrónico,
info@cidevida.org , que quieres donar e indicarnos una corta
descripción de los aspectos que quieras resaltar, así como sus medidas
si estas son representativas. Dependiendo de lo que sea te daremos la
solución de recogida.



Para cualquier duda u otro modo de operación que te venga mejor puedes
contactar con Adolfo en adolfo.rovira@hotmail.com o en los teléfono
985 25 92 92 // 699 92 34 32.



Algunos ejemplos de objetos "valiosos":

Antigüedades religiosas, joyería, platería, porcelanas de marca,
antigüedades técnicas y ópticas, marítimas, rústicas.
Cajas registradoras, de escribir, coser, molinillos, prismáticos,
catalejos, estilográficas y plumillas, radios antiguas, relojes de
bolsillo, pared o de marca.
Teléfonos antiguos, cámaras de fotos antiguas, precine y cine súper-8.

Filatelia, numismática, papel (acciones, billetes transporte, cromos y
álbumes, chapas, documentos comerciales antiguos, mapas, recortables,
revistas y periódicos hasta 1940).

Juguetes antiguos, de hojalata, modelos a escala, figuras de acción
(tipo madelman).

Libros mientras más antiguos mejor (libros y novelas modernas no, pues
hay mucho y muy barato).

Militar, todo tipo de objetos, (esto se vende mucho).

Discos de pizarra (de vinilo hay muchísimos y muy baratos).

Arte (escultura, pintura, grabados, acuarelas, litografías).

Postales antiguas, tebeos y comics, banderines, dedales, fósiles,
etc., etc., etc.



Como siempre muchas gracias y si rebuscas por casa o por el trastero
seguro que encuentras algo "valioso" para donar y ya sabes:



"TU DESPRENDIMIENTO VALE UNA VIDA"





Juan José Panizo Izaguirre

Centro Internacional para la defensa de la Vida Humana



 (Si no desea recibir más información es suficiente responder a este
e-mail indicando NO MÁS INFORMACIÓN)






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Llucià Pou Sabaté
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Los comentarios litúrgicos comienzan a publicarse también en Almudi.org > Meditación para cada día

Hola! veo que han comenzado a publicar mis comentarios en almudi.org, donde en la sección de recursos, "Meditación para cada día", se puede uno suscribir y recibirla el día antes. Como sabéis, también las publicamos aquí en estas listas:  http://groups.google.com/group/meditaciones-jovenes?hl=es  para la versión corta (o juvenil), que ahora presentamos en esta nueva versión, más centrada en el Evangelio (punto primero) y con otros dos puntos, normalmente dedicados a las otras lecturas. También seguimos con http://groups.google.com/group/homilias?hl=es, versión larga. En los archivos de estos enlaces están las versiones antiguas, como también en homiletica.org (o autorescatolicos.org), tanto en la versión larga  http://homiletica.org/lluciapou/lluciapousabateHOM.html como la corta  http://homiletica.org/lluciapousabateCicloCICLOS.htm, ya ordenadas por ciclos. 

Si alguno quiere colaborar, para mejorar ese material, aportar fotos o preparar su publicación, lo agradeceré. Saludos!
Llucià 

---------- Mensaje reenviado ----------
De: <suscripciones@almudi.org>
Fecha: 8 de mayo de 2012 10:07
Asunto: Almudi.org > Meditación para cada día
Para: llucia.pou@gmail.com


 

Miércoles de la semana 5 de Pascua


Meditaciones de la semana
en Word y en PDB

Permanecer como sarmientos unidos a la Vid que es Cristo, y a la Iglesia en la unidad de Pedro.

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos» (Jn 15,1-8).

1. El Evangelio nos trae algo muy de la cultura hebrea, la imagen de la viña, para expresar el desvelo amoroso de Dios para con su pueblo (la "viña"). Es una de las parábolas más "ricas" y expresivas: "Jesús dijo a sus discípulos: Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el labrador". Ahora vemos que el pueblo es su Cuerpo, todos estamos unidos a Jesús como Cabeza de este Cuerpo: «Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada». Por un lado, somos otros Cristos unidos a Él como cabeza de la Iglesia. De otro, nos identificamos con Él, para ser Cristo, pues Dios sólo tiene un Hijo. ¿Cómo compaginar ese ser "otros Cristos" (alter Cristus) con ser al mismo tiempo "el mismo Cristo" (ipse Cristus)? Son las dos líneas de nuestro pobre pensamiento: por un lado, somos Iglesia, y con ella hijos de Dios en el Hijo, por el bautismo y ese "endiosamiento" por el que Cristo es "primogénito entre muchos hermanos" (otros Cristos, con Él). Por otro lado, el camino es la identificación con Él, pues ser cristiano no es seguir un libro sino una Persona, que vive en nosotros y "gime dentro de nosotros: abbá, Padre" (Gal 4,6). Él nos hace clamar también, en esa "sinergia" que es su inhabitación, que podamos también "nosotros clamar: abbá, Padre" (Rom 8.15). Es "el mayor" de los hermanos en la fe, y está en mí como "lo más íntimo de mi interior". Jesús, sé que si estoy unido a ti, alimentado de tu savia, creceré, daré fruto. Si no, me pierdo (soy "cortado").

San Ignacio de Antioquía nos anima: «Corred todos a una como a un solo templo de Dios, como a un solo altar, a un solo Jesucristo que procede de un solo Padre». El medio de esta identificación, nos lo dice Santa María, Madre nuestra: «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5).

"A todo sarmiento que no da fruto, lo arranca; y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto..." Señor, sé que si se poda, da más fruto… pero también sé que cuando se la poda, la viña 'llora', dicen los viñadores... algunas gotas de savia fluyen antes de que se cierre la cicatriz de mi alma. Y esto, Jesús, me duele, no me gusta… Jesús, tú poda en mí, limpia, purifica. Haz que lo entienda bien, aunque me cueste, sintiendo lo que apuntaba san Josemaría: "Hemos de decirle con sinceridad al Señor que estamos dispuestos a dejar que arranque todo lo que en nosotros es un obstáculo a su acción: defectos del carácter, apegamientos a nuestro criterio o a los bienes materiales, respetos humanos, detalles de comodidad o de sensualidad... Aunque nos cueste, estamos decididos a dejarnos limpiar de todo ese peso muerto, porque queremos dar más fruto de santidad y de apostolado. El Señor nos limpia y purifica de muchas maneras. En ocasiones permitiendo fracasos, enfermedades, difamaciones... ¿No has oído de labios del Maestro la parábola de la vid y los sarmientos? -Consuélate: te exige, porque eres sarmiento que da fruto... Y te poda… para que des más fruto. ¡Claro!: duele ese cortar, ese arrancar. Pero, luego, ¡qué lozanía en los frutos, qué madurez en las obras!" Y sigue: «Yo soy la vid y vosotros los sarmientos». Ha llegado septiembre y están las cepas cargadas de vástagos largos, delgados, flexibles y nudosos, abarrotados de fruto, listo ya para la vendimia. Mirad esos sarmientos repletos, porque participan de la savia del tronco: sólo así se han podido convertir en pulpa dulce y madura, que colmará de alegría la vista y el corazón de la gente, aquellos minúsculos brotes de unos meses antes. En el suelo quedan quizá unos palitroques sueltos, medio enterrados. Eran sarmientos también, pero secos, agostados. Son el símbolo más gráfico de la esterilidad. «Porque sin mi no podéis hacer nada».

Todo depende de la unión contigo, Jesús: el "vino eucarístico" es tu Sangre derramada, tu "poda"…, el fruto de tu "vida", de la "vid" que eres Tú. Nosotros somos miembros de tu Cuerpo y queremos "permanecer" en Ti (nos dices esta palabra ocho veces, en esta página). Sé que no "vivo" sino en la medida de mi contigo, Señor. Ayúdame a entender tus palabras: "Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis mis discípulos". Sé que tengo en la Eucaristía el Camino: «el que come mi Carne y bebe mi Sangre, permanece en mí y yo en él... Como yo vivo por el Padre, así el que me coma vivirá por mí».

"Por tanto -comenta San Agustín-, todos nosotros, unidos a Cristo nuestra Cabeza, somos fuertes, pero separados de nuestra Cabeza no valemos para nada (...). Porque unidos a nuestra cabeza somos vid; sin nuestra cabeza (...) somos sarmientos cortados, destinados no al uso de los agricultores, sino al fuego. De aquí que Cristo diga en el Evangelio: Sin mí no podéis hacer nada. ¡Oh Señor! Sin ti nada, contigo todo (...). Sin nosotros Él puede mucho o, mejor, todo; nosotros sin Él nada".

2. Hoy vemos el primer «Concilio» de Jerusalén, sobre la permanencia de las costumbres judías, o la "innovación" del nuevo injerto. Ya no es una cuestión física, biológica, la pertenencia al nuevo pueblo de Dios: "no han nacido de la carne, ni de la sangre, sino de Dios", por la fe, dirá S. Juan. Desde entonces, hay una evolución histórica, como el hombre es histórico. La Iglesia está asistida por el Espíritu Santo, y hay una renovación en la tradición, posturas en la Iglesia que han de dialogarse, nunca buscar imponerse; y siempre en la unidad con el Papa. San Efrén glosa así las palabras que Cristo dirigió a Pedro: "Simón, mi Apóstol, yo te he constituido fundamento de la Santa Iglesia. Yo te he llamado ya desde el principio Pedro, porque tú sostendrás todos los edificios; tú eres el superintendente de todos los que edificarán la Iglesia sobre la tierra... Tú eres el manantial de la fuente, de la que emana mi doctrina; tú eres la cabeza de mis Apóstoles... Yo te he dado las llaves de mi reino"».

3. Señor, quiero cantar con el salmo de hoy la peregrinación a Jerusalén, donde vemos hoy que van los apóstoles, a la casa del Señor, a buscar la fortaleza en la fe: «Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor. Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor. Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor. En ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David» (Salmo 122/121,1-2.3-5). Rezamos en la Colecta,  buscando esta luz, la Verdad: «¡Oh Dios!, que amas la inocencia y la devuelves a quienes la han perdido; atrae hacia ti el corazón de tus fieles, para que siempre vivan a la luz de tu verdad los que han sido librados de las tinieblas del error».

Acabamos con este propósito de oración, pues «la tentación más frecuente, la más oculta, es nuestra falta de fe. Esta se expresa menos en una incredulidad declarada que en preferencias de hecho. Cuando se empieza a orar, se presentan como prioritarios mil trabajos y cuidados que se consideran más urgentes; una vez más, es el momento de la verdad del corazón y de clarificar preferencias. En cualquier caso, la falta de fe revela que no se ha alcanzado todavía la disposición propia de un corazón humilde: «Sin mí, no podéis hacer nada» (Catecismo 2732).

Yo veo que quiero con mi vida ayudar a los demás… Ayúdame, Jesús, a dar fruto, y para eso no separarme nunca de Ti y así glorificar al Padre: «En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto y seáis discípulos míos.»

Llucià Pou Sabaté

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lunes, 7 de mayo de 2012

MARTES DE LA QUINTA SEMANA DE PASCUA: el cristiano está llamado a ser sembrador de paz y de alegría, fruto de la unión con Jesús.

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Os dejo la paz, mi
paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro
corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: 'Me voy y volveré
a vosotros'. Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre,
porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que
suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con
vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene
ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro
según el Padre me ha ordenado» (Jn 14,27-31a).

1. Jesús "venció a la muerte y al miedo. No nos da la paz «como la da
el mundo», sino que lo hace pasando por el dolor y la humillación: así
demostró su amor misericordioso al ser humano. En la vida de los
hombres es inevitable el sufrimiento… la muerte. Pero Dios, en su
infinito amor, nos ha dado el remedio para tener paz en medio del
dolor: Él ha aceptado "marcharse" de este mundo con una "salida"
sufriente y envuelta de serenidad" (Enrique Cases). «En la Cruz de
Cristo (...), el mismo sufrimiento humano ha quedado redimido» (Juan
Pablo II). Un autor del siglo II pone en boca de Cristo: «Mira los
salivazos de mi rostro, que recibí por ti, para restituirte el
primitivo aliento de vida que inspiré en tu rostro. Mira las bofetadas
de mis mejillas, que soporté para reformar a imagen mía tu aspecto
deteriorado. Mira los azotes de mi espalda, que recibí para quitarte
de la espalda el peso de tus pecados. Mira mis manos, fuertemente
sujetas con clavos en el árbol de la cruz, por ti, que en otro tiempo
extendiste funestamente una de tus manos hacia el árbol prohibido».
«Mi paz os doy. No os la doy como os la da el mundo»: "no es ausencia
de dolor, ausencia de sacrificio.
¿Qué es tu paz? Tu paz es plenitud de sentido en todo: alegrías,
sufrimientos; es darse cuenta de que vale la pena cualquier esfuerzo
si se hace por amor.
Tu paz consiste en buscar la felicidad en el amor, que es darse, y no
en el egoísmo, que es buscarse a sí mismo" (P. Cardona).
«No se turbe vuestro corazón ni se acobarde.» Contigo, Señor, estoy seguro.
«Viene el príncipe del mundo; contra mí no puede nada». Todo mal queda
así curado… Lucha a muerte con los poderes del mal: Jesús contra
Satán, pero que sigue en nosotros: "Me han perseguido, se os
perseguirá." Con paz, en medio de combates: «La victoria sobre el
«príncipe de este mundo» se adquirió de una vez por todas en la Hora
en que Jesús se entregó libremente a la muerte para darnos su vida»
(Catecismo 2853).
Señor, dame creer que contigo puedo superar todas las tentaciones, con
tu consejo de rezar para no caer en la tentación. Ayúdame a luchar
«¡Cómo vas a salir de ese estado de tibieza, de lamentable languidez,
si no pones los medios! Luchas muy poco y, cuando te esfuerzas, lo
haces como por rabieta y con desazón, casi con deseo de que tus
débiles esfuerzos no produzcan efecto, para así auto justificarte:
para no exigirte y para que no te exijan más.
"-Estás cumpliendo tu voluntad; no la de Dios. Mientras no cambies, en
serio, ni serás feliz, ni conseguirás la paz que ahora te falta.
"-Humíllate delante de Dios, y procura querer de veras» (san
Josemaría, Surco 146). La paz no viene de una tranquilidad perezosa,
sino de la lucha, por amor: «El mundo debe conocer que amo al Padre y
que obro tal como me ordenó.» Teresa de Ávila decía: "todo es nada, y
menos que nada, lo que se acaba y no contenta a Dios". "¿Comprendéis
por qué un alma deja de saborear la paz y la serenidad cuando se aleja
de su fin, cuando se olvida de que Dios la ha creado para la santidad?
Esforzaos para no perder nunca este punto de mira sobrenatural,
tampoco a la hora de la distracción o del descanso, tan necesarios en
la vida de cada uno como el trabajo. Ya podéis llegar a la cumbre de
vuestra tarea profesional, ya podéis alcanzar los triunfos más
resonantes, como fruto de esa libérrima iniciativa que ejercéis en las
actividades temporales; pero si me abandonáis ese sentido sobrenatural
que ha de presidir todo nuestro quehacer humano, habréis errado
lamentablemente el camino", dice S. Josemaría, y añade que con el
Señor, "se notan entonces el gozo y la paz, la paz gozosa, el júbilo
interior con la virtud humana de la alegría. Cuando imaginamos que
todo se hunde ante nuestros ojos, no se hunde nada, porque Tú eres,
Señor, mi fortaleza. Si Dios habita en nuestra alma, todo lo demás,
por importante que parezca, es accidental, transitorio; en cambio,
nosotros, en Dios, somos lo permanente (…). El Espíritu Santo, con el
don de piedad, nos ayuda a considerarnos con certeza hijos de Dios. Y
los hijos de Dios, ¿por qué vamos a estar tristes? La tristeza es la
escoria del egoísmo; si queremos vivir para el Señor, no nos faltará
la alegría, aunque descubramos nuestros errores y nuestras miserias.
La alegría se mete en la vida de oración, hasta que no nos queda más
remedio que romper a cantar: porque amamos, y cantar es cosa de
enamorados".
Se va Jesús, pero «volverá» y les dará su paz. Son palabras que
recordamos cada día en la misa, antes de comulgar: «Señor Jesucristo,
que dijiste a los apóstoles: la paz os dejo, mi paz os doy...». Señor,
dame tu paz, fundada en la esperanza de lo que también me dices: «yo
estoy con vosotros todos los días»: ¡éste sí es fundamento bueno para
tener paz!, y también: «donde dos o tres están reunidos en mi nombre,
allí estoy yo»: ¡que no deje mi oración, con mis hermanos!, y: «lo que
hiciereis a uno de ellos, a mí me lo hacéis»: ¡que te vea, Señor, en
los demás! Que no te me eclipsen las cosas, sino que cada día me
recuerde que tú has dicho: «me voy y vuelvo a vuestro lado».
Rezo con la Colecta: «Señor, Tú que en la resurrección de Jesucristo
nos has engendrado de nuevo para que renaciéramos a una vida eterna,
fortifica la fe de tu pueblo y afianza su esperanza, a fin de que
nunca dudemos que llegará a realizarse lo que nos tienes prometido».
San Pedro Crisólogo dice: «La paz es madre del amor, vínculo de la
concordia e indicio manifiesto de la pureza de nuestra mente; ella
alcanza de Dios todo lo que quiere, ya que su petición es siempre
eficaz. Cristo, el Señor, nuestro rey, es quien nos manda conservar
esa paz, ya que Él ha dicho: "La paz os dejo, mi paz os doy", lo que
equivale a decir: Os dejo en paz, y quiero encontraros en paz; lo que
nos dio al marchar quiere encontrarlo en todos cuando vuelva».
San Josemaría Escrivá hablaba de "ser sembradores de paz y de
alegría", y esto reclama "serenidad de ánimo, dominio sobre el propio
carácter, capacidad para olvidarse de uno mismo y pensar en quienes le
rodean; actitudes e ideales humanos, que la fe cristiana refuerza, al
proclamar la realidad de un Dios que es amor, más concretamente, que
ama a los hombres hasta el extremo de asumir Él mismo la condición
humana y presentar el perdón como uno de los ejes de su mensaje" (José
Luis Illanes).
2. Vemos hoy a Pablo apedreado, abandonado medio muerto, y "volvieron
a Listra, Icono y Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos
a perseverar en la fe, diciéndoles que es preciso que entremos en el
Reino de Dios a través de muchas tribulaciones". Es el misterio del
martirio… del sacrificio, del dolor, que al que mira a Jesús lo salva,
bien unido a Él.
3. Queremos alabarte, Señor, con este salmo de hoy, «misionero» y
entusiasta: «tus amigos, Señor, anunciarán la gloria de tu Reino...
Explicando tus hazañas a los hombres». Queremos participar en este
cántico de las criaturas a su Señor.


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Llucià Pou Sabaté
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LUNES DE LA QUINTA SEMANA DE PASCUA: «El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho»

«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama. Y
el que me ama será amado por mi Padre y yo le amaré y yo mismo me
manifestaré a él. Judas, no el Iscariote, le dijo: Señor ¿y qué ha
pasado para que tú te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?
Jesús contestó y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi
Padre le amará y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me
ama, no guarda mis palabras; y la palabra que escucháis no es mía sino
del Padre que me ha enviado. Os he hablado de todo esto estando con
vosotros; pero el Paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviará en
mi nombre, él os enseñará todo y os recordará todas las cosas que os
he dicho.» (Juan 14, 21-26)

1. Estando el mundo como está, nos preguntamos: Señor, por qué no
arreglas ese desbarajuste, de males por la malicia (quien sabe si por
ignorancia) como son tantos crímenes, males de la naturaleza como
terremotos y ciclones… «Señor, ¿y qué ha pasado para que tú te vayas a
manifestar a nosotros y no al mundo?» ¿Por qué no te conoce toda la
gente del mundo, y la creación sigue tus normas? Pero no conocemos los
designios del Padre… Jesús nos responde: "Si alguno me ama, guardará
mi palabra, y mi Padre le amará y vendremos a él y haremos morada en
él". Jesús en nosotros, y con Él, el Padre... «Dios está contigo. En
tu alma en gracia habita la Trinidad Beatísima. —Por eso, tú, a pesar
de tus miserias, puedes y debes estar en continua conversación con el
Señor» (San Josemaría). Señor, dame esta fe viva, de tu inhabitación
divina en mi alma. Dame la gracia de no saberme solo sino hijo de Dios
en Ti, por el Espíritu Santo. No has resuelto el problema del mal,
pero nos consuela saber que has hecho propios todos los males. Hay una
bella imagen de la Crucifixión donde Jesús tiene los bulbos de los
leprosos, que en el hospital pueden sentirse consolados por Él. Un día
un niño me preguntó por qué Dios no "aniquilaba" o mejor "dejaba de
crear" los que fueran malvados, Él que está fuera del tiempo y lo sabe
todo. Intuimos, Señor, que si no pudiera haber mal, si estuviéramos
obligados a hacer el bien, ya no seríamos libres, y por tanto no
podríamos ser buenos. Que si tu presencia abrumadora nos impidiera
equivocarnos, ya no podríamos gozar de tu amor más que como esclavos.
Ser hijos de Dios es seguir a Jesús en libertad: «En esto consiste la
perfección de la vida cristiana: en que, hechos participes del nombre
de Cristo por nuestro apelativo de cristianos, pongamos de manifiesto,
con nuestros sentimientos, con la oración y con nuestro género de
vida, la virtualidad de este nombre» (San Gregorio de Nisa).
De ahí viene el "querer" hacer la voluntad de Dios: «El que conoce mis
mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será
amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él» (Jn 14,21).
Señor, que no pierda el tiempo con pensamientos que me alejen de esta
verdad profunda, siguiendo lo de san Gregorio Magno: «Que no nos
seduzca el halago de la prosperidad, porque es un caminante necio
aquel que ve, durante su camino, prados deliciosos y se olvida de allá
donde quería ir».
Ahora es San Gregorio Magno que nos dice: «El Espíritu se llama
también Paráclito –defensor–, porque a quienes se duelen de sus
pecados cometidos, al tiempo que les dispone para la esperanza del
perdón, libera sus mentes de la aflicción y de la tristeza. Por eso,
con razón se hace esta promesa: 'Él os enseñará todas las cosas'. En
efecto, si el Espíritu no actúa en el corazón de los oyentes, resultan
inútiles las palabras del que enseña".
2. Vemos en la primera lectura que Pablo y Bernabé acaban su viaje. Ha
ido muy bien por Derbe. Han estado en Listra, donde Timoteo se
convertiría a la fe, y ante un hombre cojo de nacimiento le dijo:
"amigo, levántate, ponte derecho. Él dio un salto y echó a andar"...
esto provocó una gran conmoción religiosa entre el pueblo. Los
habitantes de Listra toman a Bernabé y a Pablo por Zeus y Hermes
(Mercurio), dioses viajeros de una leyenda pagana que según una
leyenda habían visitado como caminantes aquella tierra y obrado
prodigios a los que los hospedaron. Piensan que han vuelto, y dicen:
"dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos..." (Hechos 14,
1-17). Ayúdanos, Señor, en apoyarnos sólo en Ti... "Poder de hacer
milagros!: a cuántas almas muertas, y hasta podridas, resucitarás, si
permites a Cristo que actúe en ti.
"En aquellos tiempos, narran los Evangelios, pasaba el Señor; y ellos,
los enfermos, le llamaban y le buscaban. También ahora pasa Cristo con
tu vida cristiana y, si le secundas, cuántos le conocerán, le
llamarán, le pedirán ayuda y se les abrirán los ojos a las luces
maravillosas de la gracia" (san Josemaría, Forja 665). Señor, que sepa
ser tu instrumento, escuchar lo que me pides, amar lo que me mandas, y
con tu fuerza hacerlo con ganas.
En el "cojo de nacimiento" vemos al otro «tullido de nacimiento»
curado por Pedro a la puerta del templo, y coinciden también en la
gran agitación. "Así como el hombre cojo curado por Pedro y Juan en la
puerta del Templo prefigura la salvación de los judíos, también este
tullido licaonio representa a los pueblos gentiles alejados de la
religión de la Ley y del Templo, pero recogidos ahora por la
predicación del apóstol Pablo" (San Beda).
Pablo, Pedro, como Jesús. La Iglesia también está débil, perseguida, y
también muestra el rostro de Jesús, que hace milagros y dice
«¡levántate!». Señor, que en mi vida ves tantos momentos de zozobra
juntos a otros que por tu gracia son de serenidad: hazme dispuesto a
no perder la paz, el equilibrio interior, y ser testimonio de mi fe en
Ti, en nuestro tiempo. También ayúdame a no buscarme a mí mismo: que
no quiera «endiosarme» con mi narcisismo, sino mostrarte a Ti y tu
salvación con mi vida.
3. Como Juan Bautista: «conviene que yo mengüe y Él crezca en mí».
Como dice el salmo de hoy: «no a nosotros, Señor, no a nosotros, sino
a tu nombre da la gloria». Desde que hemos puesto al hombre como
centro del mundo y el pensamiento, hay el peligro de no saber que
cuanto más grande es la dignidad del hombre, es cuando lo vemos
dependiente de Dios, como hijo suyo. Que nunca es tan grande el hombre
como cuando se arrodilla ante Dios, adorándolo: "No a nosotros, Señor,
no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria. Por tu misericordia
(bondad), por tu fidelidad (lealtad)… Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace. Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura
de manos humanas. Benditos seáis del Señor que hizo el cielo y la
tierra. El cielo pertenece al Señor, la tierra se la ha dado a los
hombres»"(Salmo 115/113b,1-4.15-16). Los ídolos caen, por efímeros.
Muchas peleas y amistades rotas, familias destrozadas, son por la
cochina soberbia, porque queremos que nos hagan caso, que nos pongan
en un altarcillo, y nos falta entendimiento con los demás. De un
malentendido se pasa a una enemistad. Que no se fijan en mí, que no me
han agradecido esto, que han hecho esta injusticia… Ten paz, toda la
gloria a Dios, da gracias a Dios que te conoce y al que tú conoces
("Señor, ¿qué ha sucedido para que te muestres a nosotros y no al
mundo?"), y sigue trabajando, orando, entregándote, como la Virgen
María, que con sus palabras trajo a Dios a su vientre. María, con que
tú mires mis trabajos y desvelos y se los muestres a tu Hijo eso me
basta, no quiero más gloria humana (Noel Quesson).
Pedimos en la Colecta: «¡Oh Dios!, que unes los corazones de tus
fieles en un mismo deseo; inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos
y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes
del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría».
Que sepa estar en tu presencia, Señor, vivir según tus mandatos, en mi
día a día. "Toda la luz y el fuego de la vida divina se volcarán sobre
cada uno de los fieles que estén dispuestos a recibir el don de la
inhabitación. La Madre de Dios intercederá —como madre nuestra que es—
para que penetremos en este trato con la Santísima Trinidad" (Norbert
Estarriol).



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Llucià Pou Sabaté
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sábado, 5 de mayo de 2012

Domingo V de Pascua, ciclo B

Domingo V de Pascua, ciclo B: Jesús es la vid, que nos da vida si
permanecemos unidos a Él

Los Hechos de los Apóstoles nos cuentan cuando Pablo fue a Jerusalén,
y los discípulos primero no se fiaban de él. "Entonces Bernabé se lo
presentó a los apóstoles. Saulo les contó cómo había visto al Señor en
el camino, lo que le había dicho", pero los judíos "se propusieron
suprimirlo", y los hermanos le ayudaron a huir. Y la Iglesia
"progresaba en la fidelidad al Señor y se multiplicaba animada por el
Espíritu Santo". En Tarso, Pablo debió predicar intensamente el
evangelio, pues se corrió la voz en las comunidades cristianas de
Judea que decían: "El que nos ha perseguido predica ahora la misma fe
que antes quiso liquidar". Es un motivo de alegría la obra del
Espíritu Santo, como dice el canto de entrada: "Cantad al Señor un
cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; revela a las naciones su
justicia. Aleluya".

El Salmo habla de una fiesta que celebra "todo lo que hizo el Señor",
la liberación esperada que viene del sufrimiento llevado por
obediencia de amor. Esto nos puede servir para encontrar un sentido al
esfuerzo, ahora que estamos a final de curso. Me gustó la anécdota que
leí, de un niño que encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó
a casa. Un día vio que había un pequeño orificio y entonces se sentó a
observar: la mariposa luchaba por abrirlo más y poder salir...
forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño
agujero. Parecía que se había atascado. El niño quiso ayudar con unas
tijeras, y por fin la mariposa pudo salir de aquella cárcel que le
aprisionaba. Tenía un cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y
dobladas. Esperó a que volara, pero inútilmente, se quedó mermada en
sus facultades, pues el niño no sabía que la mariposa necesita un
esfuerzo y tiempo para hacer llegar líquidos a las alas, permitiendo
que éstas se fortalezcan y extiendan. Todo tiene su tiempo, cuesta un
esfuerzo que no es bueno eliminar. Hay que tener paciencia para que
las cosas resulten como lo queremos. El niño esperaba que las alas se
desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, que se
contraería, al reducir lo hinchado que estaba. La mariposa solamente
podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas
dobladas. Nunca pudo llegar a volar. La pequeñez de la abertura del
capullo y la lucha requerida por la mariposa, para salir por el
diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos
del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes
y fuertes y luego pudiese volar. La libertad y el volar solamente
podían llegar tras la lucha. Al privar a la mariposa de la lucha,
también le fue arrebatada su salud. El sentimiento a veces se equivoca
al evitar el esfuerzo, necesitamos las luchas en la vida. Si la
naturaleza nos permitiese progresar por nuestras vidas sin obstáculos,
nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes
como podríamos haberlo sido. A través de nuestros esfuerzos y caídas,
somos fortalecidos así como el oro es refinado con el fuego. A veces
son necesarias las experiencias del dolor, esfuerzo, del error y los
fracasos, para poder crecer.

La carta de San Juan nos dice que "no amemos de palabra ni de boca,
sino con obras y según la verdad", si hacemos las cosas nos quedamos
tranquilos: "En esto conocemos que somos de la verdad, y
tranquilizaremos nuestra conciencia ante Él, en caso de que nos
condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia
y conoce todo". Y el mandamiento más grande para estar en paz es: "que
creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a
otros tal como nos lo mandó".

En el Evangelio, San Juan nos habla de Jesús como "la verdadera vid" y
Dios "Padre es el labrador". El sarmiento para estar vivo ha de estar
unido a la vid… así nosotros, nos dice Jesús: "permaneced en mí y yo
en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no
permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo
soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en
él, ése da fruto abundante, porque sin mí no podéis hacer nada... Si
permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros pediréis lo
que deseéis, y se realizará. La gloria de mi Padre está en que deis
mucho fruto, y así seréis mis discípulos". Vamos a pedir esta unión
íntima con Jesús, con palabras de san Luis María Grignion de Monfort:
"Él es el único maestro que debe instruirnos, el único Señor del que
dependemos, la única cabeza a la que debemos estar unidos, el único
modelo al que debemos asemejarnos, el único médico que nos debe curar,
el único pastor que nos debe alimentar, el único camino que debemos
seguir, la única verdad que debemos creer, la única vida que debe
vivificarnos, lo único que nos debe bastar en todo… todo fiel que no
esté unido a Cristo como el sarmiento a la vid, se cae, se seca y sólo
sirve para ser arrojado al fuego. En cambio, si estamos en Jesucristo
y Jesucristo está en nosotros, no debemos temer ninguna condena. Ni
los ángeles del cielo, ni los hombres de la tierra, ni los demonios
del infierno, ni ninguna otra criatura podrán producirnos mal alguno,
porque no podrá separarnos jamás del amor de Dios, en Jesucristo. Todo
lo podemos por Cristo, con Cristo y en Cristo; podemos dar todo honor
y toda gloria al Padre, en la unidad del Espíritu Santo; podemos
alcanzar la perfección y ser perfume de vida eterna para el prójimo".

Acabamos con una canción que dirigimos a la Virgen, en este mes de
María: "me quedé sin voz... con qué cantar... y mi alma vacía...
dormía en soledad.... y pensé para mí / me pondré en sus manos, /
manos de madre, / me llenarán de amor. / Y tú, María, hazme / música
de Dios, /y tú, María, afina tú las cuerdas de mi alma. / Aleluya,
amén!"
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viernes, 4 de mayo de 2012

SÁBADO DE LA CUARTA SEMANA DE PASCUA: Cristo, en su Iglesia, proclama un cántico nuevo, por el que Jesús muestra al Padre en la fe.

SÁBADO DE LA CUARTA SEMANA DE PASCUA: Cristo, en su Iglesia, proclama un cántico nuevo, por el que Jesús muestra al Padre en la fe.

1ª Lectura, He 13,44-52 (también se lee el domingo 4º de Pascua, C): 44 El sábado siguiente casi toda la ciudad acudió a escuchar la palabra de Dios. 45 Los judíos, al ver tanta gente, se enfurecieron y se opusieron con blasfemias a lo que Pablo decía. 46 Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda libertad: «A vosotros había que anunciar antes que a nadie la palabra de Dios; pero ya que la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, nos vamos a los paganos. 47 Así nos lo mandó el Señor: Te he puesto como luz de las naciones, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra». 48 Los paganos, al oírlo, se llenaron de alegría y aplaudieron la palabra del Señor; y todos los que estaban destinados a la vida eterna abrazaron la fe. 49 La palabra del Señor se difundía por todo el país. 50 Pero los judíos soliviantaron a las mujeres religiosas y nobles y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los echaron de su territorio. 51 Éstos sacudieron el polvo de sus pies contra ellos y se fueron a Iconio. 52 Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

Salmo Responsorial 98,1-4: 1 Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra, su santo brazo, le alcanzó la victoria; 2 el Señor ha dado a conocer su victoria, ha revelado a las naciones su justicia; 3 se acordó de su amor y su lealtad para con la casa de Israel; todos los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. 4 Aclamad al Señor toda la tierra, alegraos, regocijaos, cantad.

Evangelio Jn 14,7-14 (vv. 7-12 se leen en el quinto domingo de Pascua, A): 7 Si me habéis conocido a mí, conoceréis también a mi Padre. Y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto». 8 Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». 9 Jesús le dijo: «Llevo tanto tiempo con vosotros, ¿y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre? 10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que os digo no las digo por mi propia cuenta; el Padre, que está en mí, es el que realiza sus propias obras.11 Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Creedlo al menos por las obras mismas».

Comentario: 1. El pueblo judío había sido elegido primero, pero no podía monopolizar la salvación de Dios, era para todos los pueblos: “los paganos se alegraron y se pusieron a glorificar a Dios... Pero los Judíos incitaron a mujeres distinguidas y a notables del país y promovieron una persecución contra Pablo y Bernabé”. Ayer como hoy: cerrazón de los corazones… obstáculos al evangelio! Hay una referencia a que no llevarán el polvo de Antioquía pegado a sus sandalias (cf. Mt 10,14; Lc 10,11). Perseguidos, expulsados, están «llenos de gozo y del Espíritu»: nunca amarguras, todo sirve para el bien. Cuentan de un chino que tenía un caballo. Le dijeron “hay que ver qué suerte tienes”, y él siempre decía: “no todo es como parece...” El caballo se le escapo y los vecinos fueron a consolarle “por la desgracia”: “¿Quien dice que sea una desgracia?”, comentaba. A la semana siguiente el caballo volvió, trayendo detrás una manada preciosa de caballos. Los vecinos le felicitaron por “la suerte”... “¿quien dice que sea una fortuna?” A los dos días su hijo iba a caballo y cayendo quedó cojo. Volvieron para “consolarle”: “¿quien dice que sea una desgracia?”, les dijo también. Al cabo de poco hubo una guerra y el primogénito por estar cojo se libró de tener que ir a pelear...

Tenemos idea de lo que es bueno y lo malo, pero no tenemos la perspectiva, visión de conjunto de la historia del mundo y cada uno de nosotros. Nos parece muchas veces que la vida es una carrera de obstáculos, que hay una serie de problemas ante nosotros, cada día, y que se trata de irlos superando. En cierto modo es así, pero no podemos agobiarnos con lo que está más adelante, pues el mucho mirar los obstáculos del mañana, el obsesionarse por lo que está aún lejos, puede hacer que caigamos en el obstáculo que tenemos delante, el único que existe y en el que nos hemos de fijar, para no caer: sólo existe el “aquí y ahora”, el presente, y hemos de aprovechar la memoria del pasado como experiencia, y la previsión del futuro como deseo o esperanza. Una de las causas de inquietud que tenemos en nuestro mundo es ésta: que la vida es ir solucionando problemas, a veces agobiantes porque no está en nuestra mano el resolverlos, ir con la lengua fuera corriendo hacia una paz que nunca se alcanza... En realidad, no es ésta la finalidad de nuestra existencia, sino ver en lo de cada día una oportunidad para desarrollar nuestra vocación al amor, al encuentro con Dios. Entonces, en lugar de estar inquietos, veremos la cruz de cada día, como dice el Evangelio: “Por eso os digo: No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento y el cuerpo que el vestido? Fijaos en las aves del Cielo, que no siembran, ni siegan, ni almacenan en graneros, y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿Es que no valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Quién de vosotros por mucho que cavile puede añadir un solo codo a su edad? Y acerca del vestir, ¿por qué preocuparos? Contemplad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan, y yo os digo que ni Salomón en toda su gloria pudo vestirse como uno de ellos. Si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios la viste así, ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe! No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer, qué vamos a beber, con qué nos vamos a vestir? Por todas esas cosas se afanan los paganos. Bien sabe vuestro Padre Celestial que de todo eso estáis necesitados. Buscad, pues, primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os preocupéis por el mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación. A cada día le basta su contrariedad” (Mateo, cap. 6).

Mirar los lirios y los pájaros quiere decir saber contemplar, tener fe en las palabras de Jesús, que es nuestro modelo, Camino, Verdad y Vida, que lo que de veras cuenta es participar en esta aventura divina que es la vida. No podemos perdernos en amarguras del pasado y miedos del futuro. La vida es un continuo regalo de Dios, y hay que vivirla en presente, disfrutarla. Pero esto es duro para quien se deja llevar por dos peligros o tentaciones, el remordimiento del pasado y el miedo por el futuro. El pasado, con sus remordimientos de "hubieras debido actuar de manera distinta a como actuaste, hubieras debido decir otra cosa de lo que dijiste": en determinados momentos de la vida, el casado piensa si debería haber hecho otra elección o haber escogido otra persona... y así en todo; es el sentimiento de culpabilidad de "hubiera debido"; pero aún peor que nuestras culpas son nuestras preocupaciones por el futuro, esos miedos que llenan nuestra vida de "¿qué pasaría si?"... "¿y si perdiera mi trabajo?, ¿y si mi padre muriera?, ¿y si faltara dinero? ¿y si la economía se hundiera? ¿y si estallara una guerra?"... Son los "si" que junto con los "hubiera debido" perturban nuestra vida, como decía Henri J. M. Nouwen: "ellos son los que nos tienen atados a un pasado inalterable y hacen que un futuro impredecible nos arrastre. Pero la vida real tiene lugar aquí y ahora.

Dios es Dios del presente..." no existe ni el pasado (queda sólo en la memoria, es la experiencia de la vida) ni el futuro (que forjaremos con lo de ahora), sólo existe una realidad, la presente, y ésta es la que hemos de afrontar. El stress famoso no viene con la abundancia de trabajo, sino con el estado psicológico de agobio ante el trabajo: es decir no es causado por la materialidad de tener muchas cosas que hacer sino por la sensación subjetiva de no llegar: lo que agobian son las cosas “pendientes”. Pienso que algunas personas, más bien perfeccionistas, tienden a esta “saturación”... una búsqueda de la perfección enfermiza, que genera inquietud; un compararse con los demás, hacer siempre más... Más bien deberíamos pensar que no importa ser perfecto, que la vida no es un circo en el que hay que hacer el “¡más difícil todavía!” sino que se trata de hacer las cosas lo mejor que podamos. No competir con los demás, en la búsqueda del éxito, sino sacar lo mejor de nosotros mismos. Hacer lo mejor que podamos esto que traigo entre manos, sabiendo que “lo mejor es enemigo de lo bueno”.

Los Hechos de los Apóstoles nos muestran la primera evangelización cristiana de la resurrección de Jesús, de los testigos, de cómo Dios ha cumplido aquello que había anunciado por boca de todos los Profetas, de cómo el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos el tercer día... El acto de fe cristiana la veremos también en el Evangelio de hoy, y es siempre en el Espíritu Santo, el gran protagonista. No estamos hablando de la noticia histórica -de relatos escritos u orales- sino de tomar las palabras con la confianza propia de la fe, en el don del Espíritu de Dios. “La fe cristiana no nos viene sólo por una simple noticia, sino por una transmisión testimonial activada por el Espíritu de Dios. En el Credo cristiano se afirma: Creemos en el Espíritu Santo, Señor y Vivificador... que habló por boca de los Profetas”; y al grupo apostólico se le dijo: “...Con la venida del Espíritu Santo sobre vosotros, recibiréis una fuerza, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y la Samaria y de cabo a rabo de la tierra” (Hch 1, 8). Vemos también cómo se van cumpliendo las profecías antiguas. Nos encontramos ante la realidad que constituye la razón del ser de la Iglesia cristiana: comunidad de fieles que, unidos en la Comunitat de los Apóstoles por el bautismo en el mismo Espíritu del Pentecostés, participa de la experiencia pascual del Señor de la Gloria. La Iglesia de Jesucristo la forman los bautizados en la fe de los Apóstoles, fe transmitida en la sucesión de la invocación del Señor que los bautizados hacen en la reunión de la fracción del pan –cena del Señor-, que llamamos eucaristía. Acogiendo la Palabra inspirada y participando de un mismo pan, la comunidad creyente celebra la experiencia pascual unidos al Señor de la Gloria. De este encuentro con el Resucitado brota la capacidad y la misión testimonial de la Iglesia; y ella debe contar al mundo su encuentro con el Señor resucitado, testigo en la fe. En el corazón de la reunión eucarística resuena con clara voz el grito: “Proclamamos el misterio de la fe” (Ramon Pou).

No tendríamos que asustarnos demasiado, por tanto, de que la historia o las leyes civiles vayan poniendo a veces cortapisas a la evangelización. Si la comunidad cristiana está viva, ya encontrará el modo de seguir anunciando a Cristo. Si no lo está, la culpa de su silencio o de su esterilidad no será de las leyes ni de la persecución, como dice San Agustín: «El vendaval que sopla es el demonio, quien se opone con todos sus recursos a que nos refugiemos en el puerto. Pero es más poderoso el que intercede por nosotros, el que nos conforta para que no temamos y nos arrojemos fuera del navío. Por muy sacudido que parezca, sin embargo en él navegan no sólo los discípulos, sino el mismo Cristo. Por esto, no te apartes de la nave y ruega a Dios. Cuando fallen todos los medios, cuando el timón no funcione y las velas rotas se conviertan en mayor peligro, cuando se haya perdido la esperanza en la ayuda humana, piensa que sólo te resta rezar a Dios». Y San Juan Crisóstomo anima también: «No desmayéis, pues, aunque se haya dicho que os rodearán grandes peligros, porque no se extinguirá vuestro fervor, antes al contrario, venceréis todas las dificultades».

2. Se agradece a Dios en el salmo los grandes favores hechos por Él a Israel, se reclama que toda la tierra lo haga. En el brazo de Dios (v. 1) se alude a otros pasajes (Ex 15,16; Is 40,10;51,5.9). Ya en el Benedictus, Zacarías anunciaba a Jesús como «luz para alumbrar a las naciones». La historia, guiada sabiamente por el Espíritu, aunque parezca con líneas torcidas, va llenando de fe a toda la tierra. Como ya prometía el salmo, y repetimos responsorialmente hoy, «los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios».

Dios se ha levantado victorioso sobre sus enemigos. Y a nosotros, que somos no sólo su pueblo sino sus hijos, nos ha hecho partícipes de su victoria, manifestándonos así su amor y su lealtad hacia nosotros. Por eso, quienes le pertenecemos, debemos convertirnos en una continua alabanza de su santo Nombre ante todos los pueblos y naciones, para que, con nuestro ejemplo, les ayudemos a ir hacia el Señor para encontrarse con Él y para vivir también su compromiso de fe con Él.

La persecución hace que el Evangelio se extienda por otras partes y así, al anuncio de la resurrección de Jesús, se difunde por doquier y todas las naciones conocen la revelación de la victoria del Señor. Esto es lo que motiva que la Iglesia cante y proclame la misericordia y la fidelidad del Señor y lo hace ahora con el Salmo 98: «Cantaré al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas”. Señalaba Juan Pablo II que “se trata de un himno al Señor, rey del universo y de la historia (cf v: 6). Es definido como un «cántico nuevo» (v. 1), que en el lenguaje bíblico significa un cántico perfecto, rebosante, solemne, acompañado por música festiva…se abre con la proclamación de la intervención divina dentro de la historia de Israel (cf vv. 1-3). Las imágenes de la «diestra» y del «brazo santo» se refieren al Éxodo, a la liberación de la esclavitud de Egipto. La alianza con el pueblo de la elección es recordada a través de dos grandes perfecciones divinas: «amor» y «fidelidad» (v. 3). Estos signos de salvación son revelados «a las naciones» y a «los confines de la tierra» (vv. 2-3) para que toda la humanidad sea atraída por Dios salvador y se abra a su palabra y a su obra salvadora... En este Salmo, el apóstol Pablo reconoció con profunda alegría una profecía de la obra del misterio de Cristo. Pablo se sirvió del versículo 2 para expresar el tema de su gran carta a los Romanos: en el Evangelio «la justicia de Dios se ha revelado» (cf. Rom 1,17), «se ha manifestado» (3, 21).

La interpretación de Pablo confiere al Salmo una mayor plenitud de sentido. Leído en la perspectiva del Antiguo Testamento, el Salmo proclama que Dios salva a su pueblo y que todas las naciones, al verlo, quedan admiradas. Sin embargo, en la perspectiva cristiana, Dios realiza la salvación en Cristo, hijo de Israel; todas las naciones lo ven y son invitadas a aprovecharse de esta salvación, dado que el Evangelio «es potencia de Dios para la salvación de todo el que cree: del judío primeramente y también del griego», es decir el pagano (Rom 1,16). Ahora «los confines de la tierra» no sólo «han contemplado la victoria de nuestro Dios» (Salmo 97, 3), sino que la han recibido. En esta perspectiva, Orígenes, escritor cristiano del siglo III, en un texto citado después por san Jerónimo, interpreta el «cántico nuevo» del Salmo como una celebración anticipada de la novedad cristiana del Redentor crucificado. Escuchemos entonces su comentario que mezcla el canto del salmista con el anuncio evangélico: «Cántico nuevo es el Hijo de Dios que fue crucificado -algo que nunca antes se había escuchado-. A una nueva realidad le debe corresponder un cántico nuevo. “Cantad al Señor un cántico nuevo». Quien sufrió la pasión en realidad es un hombre; pero vosotros cantáis al Señor. Sufrió la pasión como hombre, pero redimió como Dios”. Orígenes continúa: Cristo “hizo milagros en medio de los judíos: curó a paralíticos, purificó a leprosos, resucitó muertos. Pero también lo hicieron otros profetas. Multiplicó los panes en gran número y dio de comer a un innumerable pueblo. Pero también lo hizo Eliseo. Entonces, ¿qué es lo que hizo de nuevo para merecer un cántico nuevo? ¿Queréis saber lo que hizo de nuevo? Dios murió como hombre para que los hombres tuvieran la vida; el Hijo de Dios fue crucificado para elevarnos hasta el cielo»”.

3. El Padre no es accesible a las miradas, sino a la contemplación, que se apoya en el signo por excelencia del Padre: el Hijo (v. 10) y sus obras (v. 11). El Hijo está en relación con el Padre, su papel es mediador, la significación de sus obras, divina. Es en esta búsqueda del Padre donde la oración cristiana adquiere su verdadero significado (vv. 13-14). Pedir "en el nombre de Jesús" equivale, efectivamente, a solicitar la presencia de Cristo en el actuar humano, a fin de que este último sea verdaderamente signo de la presencia de Dios en el mundo. Solicitan ver al Padre...

“Señor, muéstranos al Padre y esto nos basta”; y Jesús: “Felipe, quien me ve a mí, ve también al Padre”. Es una de las afirmaciones más fuertes de Jesús. Unidad con Dios. La pregunta de Felipe -siempre hay preguntas sencillas de alguien que a Juan le sirven para seguir profundizando en la manifestación de Jesús- conduce a la afirmación más decisiva: «yo estoy en el Padre y el Padre en mí... el Padre permanece en mí y Él mismo hace las obras». “Las consecuencias son riquísimas. Al Padre nadie le ha visto: pero el que ha visto a Jesús, ya ha visto al Padre. El que cree y acepta a Cristo, ha creído y aceptado al mismo Dios. Jesús es la puerta, el camino, la luz, y en Él tenemos acceso a Dios Padre. También el éxito de nuestra oración queda asegurado: «lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré». Tenemos en Jesús al mediador más eficaz: su unión íntima con el Padre hará que nuestra oración sea siempre escuchada, si nosotros estamos unidos a Jesús. Nosotros, como Felipe, no hemos visto al Padre. Y además, a diferencia de Felipe, no hemos visto tampoco a Jesús. Aunque Él ya nos dijo que «dichosos los que crean sin haber visto»… En la Eucaristía tenemos una experiencia sacramental de la presencia de Cristo Jesús en nuestra vida: una experiencia que nos ayuda a saberle «ver» también presente a lo largo de nuestros días, en la persona del prójimo, en nuestro trabajo, en nuestras alegrías y dolores. Convencidos de que unidos a Él, «también haremos las obras que Él hace, y aun mayores», como nos ha dicho hoy” (J. Aldazábal). San Agustín comenta a este respecto: «Así pues, prometió que Él mismo haría aquellas obras mayores. No se alce el siervo sobre su Señor, ni el discípulo sobre su Maestro. Dice que ellos harán obras mayores que las suyas, pero haciéndolas Él en ellos y por ellos, y no ellos por sí mismos. A Él se dirige la alabanza...Y ¿cuáles son esas obras mayores? ¿Acaso que su sombra, al pasar, sanaba los enfermos? Pues es mayor milagro sanar con la sombra que con el contacto de la fimbria de su vestido. Esto lo hizo Él mismo; aquello por ellos, pero ambas cosas las hizo Él, pues es el gran Mediador».

En la Entrada cantamos: «Pueblo adquirido por Dios, proclamad las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y entrar en su luz maravillosa. Aleluya» (1Pe 2,9).En la Colecta seguimos pidiendo entrar en el misterio: «Dios Todopoderoso y eterno, concédenos vivir siempre en plenitud el Misterio Pascual para que, renacidos en el Bautismo, demos frutos abundantes de vida cristiana y alcancemos finalmente las alegrías eternas». Es importante tratar con reverencia las cosas santas: “Por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia” (Sacrosanctum Concilium, 7). “Si la Misa es la representación sacramental del sacrificio de la Cruz, y en el santísimo sacramento de la Eucaristía se encuentra presente el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo y, por lo tanto, Cristo entero está verdadera, real y substancialmente presente, está claro que las normas litúrgicas concernientes a la sagrada Eucaristía merecen nuestra atención. No se trata de rúbricas meticulosas, dictadas por mentes legalísticamente estructuradas” (Sacramentum redemptionis). Aquí entramos de lleno en el Misterio. Y, como todo misterio, nuestra actitud ha de ser de contemplación y, en nuestro caso, de agradecimiento. El capricho humano debe dejar paso a la acción de Dios, que quiere mostrar su generosidad con el derroche de tanta gracia divina. Así, entramos en esta promesa: “Lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré”. Es en la oración donde realmente encontramos la mejor de las maneras para tomar la iniciativa. Si rezamos, y rezamos bien, nos iremos identificando cada vez más con el querer de Dios. Y es en la Eucaristía donde nuestras plegarias se “materializarán” en el sacrificio de Cristo por la salvación de todos nosotros. ¿No merecen, por tanto, una dignidad y atención especiales las rúbricas que acompañan a lo que será nuestro “alimento” por excelencia? «Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré»: conocer a Cristo es tratar a Dios con confianza, saber que entramos entonces en esta corriente de amor de Jesús con su Padre. También hoy pedimos: «Señor, muéstranos al Padre». Lo hacemos unidos a estos primeros creyentes. “La comunidad cristiana está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre” (Gaudium et Spes 1) El Santo Padre describe al cristiano como un hombre que camina hacia la casa del Padre. Esta meta es la que explica y rige todo su obrar. ¡Queremos ver al Padre! Con esas palabras el cristiano recorre la vida como un verdadero hijo de Dios, como hombre resucitado. De ahí nace un caminar alegre y lleno de esperanza. “Hoy el Señor, en esta celebración del Memorial de su Misterio Pascual, nos ha hablado invitándonos a ir tras su camino, el que Él recorrió con gran amor. Quienes entramos en comunión de vida con Él, entramos también en comunión de Misión con Él. Él nos ha dicho que para llegar a gozar con Él eternamente de la gloria del Padre ya sabemos cuál es el Camino. El Camino es Cristo. Si lo confundimos con un dios poderoso y opresor; si lo confundimos con un Dios a quien sólo llenamos de humo de incienso, probablemente al decir que por medio del Bautismo nos hemos hecho uno con Él, queramos vivir oprimiendo a los demás y aplastándolos con nuestro poder; o queramos que todos nos llenen de honores. Pero el Señor, puesto al servicio del hombre para salvarlo, dio su vida por los pecadores y se inclinó ante los pobres para remediar sus males. Al entrar en comunión de vida con Cristo, ya sabemos cuál es el Camino, el único camino que nos conduce al Padre, y que no podemos modificar a nuestro arbitrio o conveniencia. Quien contemple la vida del cristiano debe contemplar al mismo Cristo. Ir tras las huellas de Cristo es caminar con su Iglesia, su esposa, que es la huella de su amor y de su entrega que Él ha dejado a la humanidad para que vaya, con seguridad, al encuentro definitivo del Padre Dios. Ojalá y podamos decir que en verdad vivimos nuestro compromiso de amor con Cristo y con toda la humanidad, y que si no quieren creer por nuestras palabras que lo crean por nuestras obras, pues ellas hablan de que realmente permanecemos en Dios y vivimos conforme a las enseñanzas y al ejemplo que Cristo nos dio. Roguémosle al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, que nos conceda la gracia de saber ir tras las huellas de Cristo, hasta lograr nuestra perfección en Dios. Unidos al Señor, que Él nos conceda ser un signo de su amor para el mundo entero, tanto con nuestras palabras como por nuestras obras. Amén “(www.homiliacatolica.com).