domingo, 28 de febrero de 2010


Día 11º. SÁBADO PRIMERO (27 de Febrero): Amar es la ley de los hijos
 
Moisés habló al pueblo de la Alianza, el pacto que hizo con Dios, diciendo: “Hoy el Señor tu Dios te manda que cumplas estas leyes... Guárdalas y cúmplelas con todo el corazón y con toda el alma. Hoy te has comprometido con el Señor a que Él sea tu Dios; a ir por sus caminos; a observar sus leyes...; y a escuchar su voz. Y hoy el Señor se compromete a que seas su pueblo propio, como te lo había prometido... Él te elevará por encima de todas las naciones que ha hecho, en gloria, renombre y esplendor...” Las palabras de amistad entre Yahvé y su pueblo elegido tienen intimidad, compromiso y gran ternura. "Yo seré tu Dios y tú serás mi pueblo". ¡Qué bonito, ser del Señor, de los suyos, de su gente!
Jesús nos dirá que somos mucho más: ¡somos de la familia de Dios, hijos de Dios! Y nos quiere con locura; entonces ya solo vale la ley del amor, porque todos somos hermanos. Cuentan de Carlitos, con sus cuatro años, que está enfermo. Su madre está constantemente pendiente de él. El pequeño, sintiendo el cariño de su madre, le echa las manos al cuello y le dice:
-Mamá, te quiero mucho. Te quiero con todo “tu” corazón.
-No se dice con todo “tu” corazón. - Corrige la madre-. Tienes que decir con todo “mi” corazón.
El pequeño, que sabe perfectamente lo que quiere decir, rectifica a su vez:
-No, mamá. Con el tuyo que es más grande. El mío es pequeñito.
“Con todo tú corazón”. Al crío le parecía poca la capacidad de su corazón para el amor que quería dar a su madre. Malo si no nos parece poca la capacidad de amor del nuestro, para todo lo que Dios nos merece y le debemos a Él y a los demás.
Poder amar con el corazón de Dios, eso es algo grande, pero es eso lo que pasa: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo, que se nos ha dado”. Por eso amar es tener un cachito de Dios, y podemos amar como Jesús: “como yo os he amado”. Y por eso Jesús lleva la Ley a la plenitud; dijo: «Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos… sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial».
Una vez hemos quitado las malas hierbas de nuestra alma, queremos arar la tierra y convertirnos, darnos la vuelta, como se hace con la hierba mala, que sirve para abono. Así los pecados sirven para hacernos humildes, pedimos perdón y nos hacen más santos. La primera semana de Cuaresma se recordaba también la siembra en el campo. Queremos sembrar la bondad de Dios y su palabra, el amor, brote en nosotros el don de Dios, la santidad.
A Jaimito le regalan una bicicleta el día de Reyes. Va con su madre al jardín y feliz se dedica a dar vueltas en la bici mientras su madre, sentada en un banco, se entretiene leyendo.
Después de varias vueltas ya se siente seguro y empieza a hacer burradas para lucir sus habilidades. Al pasar por delante de su madre, levanta los pies de los pedales exclamando: ”Mamá, sin pies”. A la vuelta siguiente, saludándola con una mano: “Mamá, sin una mano”. Luego: “Mamá, sin manos”. Y a continuación, lloroso y sangrando por la boca: “Mamá, sin dientes”. Si no vamos con cuidado, lo lógico será que acabemos dándonos la bofetada. Y para ir con cuidado lo importante es obedecer las normas, los mandamientos de la ley de Dios: el amor a Dios y a los demás. Así como en Avatar se “enchufan” a las raíces o a la cabalgadura para conectar con el todo, nosotros queremos conectar con nuestro Padre Dios, cargar las pilas para llenarnos de amor. Si se descuida ese trato, al final no dominamos el potrillo salvaje que llevamos dentro, no controlamos y: “sin dientes”. Querer mantenerse en pie prescindiendo de los puntos de apoyo, es una “jaimitada”.
Y para esto acudimos a la gran santa, Santa María, y le decimos: “bajo tu amparo nos acogemos”. Bajo el manto de la Virgen estamos seguros, ella nos protege de los tropezones y nos lleva a Jesús: “muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre”. En todas nuestras dificultades podemos acudir siempre, con una confianza sin límites, a nuestra Madre.

viernes, 26 de febrero de 2010

Día 10º. VIERNES PRIMERO (26 de Febrero): Dios quiere nuestra conversión, que se vea en el amor a los demás Los profetas escuchan de Dios:



Día 10º. VIERNES PRIMERO (26 de Febrero): Dios quiere nuestra conversión, que se vea en el amor a los demás
Los profetas escuchan de Dios:
-“¿Es que quiero yo la muerte del malvado y que no se convierta de su camino y viva?” Claro, para esto está la Cuaresma, para hacer las paces, el arrepentimiento: «Convertíos a Mí de todo corazón». Lo importante es el amor. La conversión ha de verse en las buenas obras: ser más caritativos, más serviciales, más cariñosos, más amables, más desprendidos, más bondadosos. Dice San Clemente Romano: «Seamos humildes, dejando toda chulería, aparentar y tontería, y los arrebatos de la ira..., emprendamos otra vez la meta de la paz…» recemos también por todos los pecadores, pues dice también el profeta: “Si el malvado se convierte de todos los pecados… vivirá, y no morirá. Ninguna de las ofensas que haya cometido le será recordada: a causa de la justicia que ha practicado, vivirá… preserva su vida. El ha abierto los ojos y se ha convertido de todas las ofensas que había cometido: por eso, seguramente vivirá, y no morirá”.

«Desde el fondo del corazón a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón y así infundes respeto. Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora; porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y Él redimirá a Israel de todos sus delitos». Qué bonito el salmo de perdón, que me lleva a sentirme perdonado por Dios, porque yo también perdono a los demás. Lo explica el Evangelio… Jesús dijo:
-Todo aquel que se enfade contra su hermano, será culpable ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será culpable ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.
Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda”. (Esto no quiere decir que tenga que salir de la fila de comulgar para ir a hacer las paces, pero sí que en mi corazón piense que las haré en cuanto pueda, y que pida ayuda a Jesús en aquella comunión. Además, qué bonito saber que mientras que todos los que mueren serán juzgados, el que no juzga a los demás no tendrá juicio, se lo salta, va directamente al cielo…)
Jesús en este nuevo Sinaí está volviendo a escribir la ley que Dios dio a Moisés, con las palabras del sermón de la Montaña, de las Bienaventuranzas, de su Vida. «Yo digo» completa el «se dijo» que Dios dijo a Moisés, «Yo digo» es “El que soy” que habla de nuevo: «He aquí que hago nuevas todas las cosas».
El gran propósito de hoy es no irritarnos contra nuestros hermanos, ni con palabras, no ser caprichoso que es la fuente de discordia: debes morir a la ley del gusto: hacer las cosas porque me gusta, me apetece, me va bien.... A ver si te gusta esta historia que me acaban de mandar por e-mail de AMOR EN LA LATITA DE LECHE:
Dos hermanitos vestidos de forma harapienta, provenientes del arrabal, uno de cinco años y el otro de diez, iban pidiendo un poco de comida por las casas de la calle que rodea la colina.
Estaban hambrientos y cuando mendigaban por las casas, escuchaban frases detrás de la puerta como "vaya a trabajar y no molesten", o "aquí no hay nada, pordiosero..."
Las múltiples tentativas frustradas entristecían a los niños...
Por fin, una señora muy atenta les dijo: "Voy a ver si tengo algo para ustedes...¡Pobrecitos!".
Y volvió con una latita de leche.
¡Qué fiesta! Ambos se sentaron en la acera. El más pequeño le dijo al de diez años: "tú eres el mayor, toma primero... y lo miraba con sus dientes blancos, con la boca medio abierta, relamiéndose".
Yo contemplaba la escena como tonto... ¡Si vieran al mayor mirando de reojo al pequeñito...!
Se lleva la lata a la boca y simulando que bebía, apretaba los labios fuertemente para que no le entrase ni una sola gota de leche.
Después, extendiéndole la lata, decía al hermano: "Ahora es tu turno. Sólo un poquito."
Y el hermanito, dando un trago exclamaba: "¡Está sabrosa!"
"Ahora yo", dice el mayor. Y llevándose a la boca la latita, ya medio vacía, no bebía nada.
"Ahora tú", "Ahora yo", "Ahora tú", "Ahora yo"...
Y, después de tres, cuatro, cinco o seis tragos, el menor, de cabello ondulado, barrigudito, con la camisa afuera, se acababa toda la leche... él solito.
Esos "ahora tú", "ahora yo" me llenaron los ojos de lágrimas... Y entonces, sucedió algo que me pareció extraordinario.
El mayor comenzó a cantar, a danzar, a jugar fútbol con la lata vacía de leche. Estaba radiante, con el estómago vacío, pero con el corazón rebosante de alegría.
Brincaba con la naturalidad de quien no hace nada extraordinario, o aún mejor, con la naturalidad de quien está habituado a hacer cosas extraordinarias sin darles la mayor importancia.
De aquél muchacho podemos aprender una gran lección: "Quien da es más feliz que quien recibe."
Es así que debemos amar. Sacrificándonos con tanta naturalidad, con tal elegancia, con tal discreción, que los demás ni siquiera puedan agradecernos el servicio que les prestamos."
¿Cómo podrías hoy encontrar un poco de esta "felicidad" y hacer la vida de alguien mejor, con más "gusto de ser vivida"?
¡Adelante, levántate y haz lo que sea necesario!
Cerca de nosotros puede haber un amigo que necesita de nuestro hombro, de nuestro consuelo y, quizá aún más, de un poco de nuestra paz....
Un cristiano hace las cosas por dar gusto a Jesús, a los demás: porque les gustará a Jesús, les dará una alegría, les interesará que yo haga esto, o lo otro. Madre mía, que siempre actúe para darle gusto a mis padres, a mis hermanos; que muera a la ley del gusto mío. Esta es la elección que tengo que hacer vivir esclavo de mis caprichos, o vivir con la ilusión de hacerme amador de Dios, esclavo del amor. Prefiero esto último, María, pero ayúdame.

Día 9º. JUEVES PRIMERO (25 de Febrero): rezar es sobre todo tener confianza en Dios


 
Día 9º. JUEVES PRIMERO (25 de Febrero): rezar es sobre todo tener confianza en Dios
 
Ester y su pueblo están en gran peligro, tenía miedo y rezó así: "Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti, pues yo misma me he expuesto al peligro. Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones, a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetua; y les cumpliste lo que habías prometido. Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la pena, y dame valor, Señor… Pon en mi boca un discurso acertado… A nosotros, líbranos con tu mano; y a mí, que no tengo otro auxilio fuera de ti, protégeme tú, Señor, que lo sabes todo." Ester es un ejemplo de cómo rezar en la angustia. Decirle a Dios lo que nos pasa: "Estoy sola…", no tengo amigas… con el corazón vacío... no me siento comprendida. ¿Hay que aceptarlo, y nada más? o bien, como Ester, ¿ir a Dios y llorar con Él? : «Señor, ven a salvarnos, Tú eres nuestro Dios. Tú nos conoces y nos amas... ¿A quién iríamos? ¡Acuérdate de tus promesas! ¡Haz lo que dijiste!» -“Dame valor...” «Señor, dame fuerza para lograrlo... Ilumíname… ¡Dame valor!» (Noel Quesson).
Y cuando sale del peligro: “Te doy gracias, Señor, de todo corazón, te cantaré en presencia de los ángeles. / Me postraré ante tu santo Templo, y daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. / Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. / Si camino entre peligros, me conservas la vida, extiendes tu mano contra el furor de mi enemigo, y tu derecha me salva. / El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos!” Dios nos envió a su propio Hijo para salvarnos: la Cuaresma es vivir de esta esperanza, con el arma de la oración y con el sacrificio y la limosna.
Jesús nos anima a rezar como niños a su padre: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!”
El otro día Lourdes rezó con sus niños y les preguntó qué entendían ellos al rezar el padrenuestro y escribió en el blog http://primeroseducadores.blogspot.com/ estas palabras, preciosas que seguro que si nos hacemos “peques” entenderemos: “ayer tarde hice una prueba con mis hijos, yo les recitaba el Padre Nuestro y ellos me explicaban su significado, el resumen es el siguiente:
-“Padre Nuestro”: Mi Papi, Tu Papi.
-“Que estás en el cielo”: Ellos veían con naturalidad que su Papi Dios esté flotando en lo alto de una nube o sentando en una estrella, para ellos no hay nada imposible, sólo hay que imaginarlo por que los niños no sueñan con la mente sino con el corazón, entonces vi como su Papi, tu Papi, mi Papi estaba sentado en la estrella que habita en su corazón.
-“Santificado sea tu nombre”: Aquí se acordaron de que Santificado es eso que nos dice mamá que tenemos que ser de mayores, "Santos": ¡claro!, su Papi, tu Papi, mi Papi es lo más de lo más, es SANTO y REyyyy -gritaban alborotados porque después venía lo del reinado.
-“Venga a nosotros tu reino”, donde podremos jugar al balón, a la comba y a la Wii.
-“Hagase tu voluntad en la tierra como en el cielo”, eso, jugamos a todos los juegos que nuestro Papi diga porque como es SANTO Y REY se le ocurren los juegos mas divertidos.
-“No nos dejes caer en la tentación”, su Papi no les dejaría meterse en los charcos porque aunque es divertido luego terminamos empapados.
-“Libranos del mal”, mi Papi me rescatará si viene una inundación (como Spiderman...)
-“AMÉN”, es la mejor respuesta: -“¿que significa Amén?”
-“Mamá, qué va a significar, pues eso: Amén”. (Claro, si está clarísimo… se entiende muy bien…)
La conversación fue bastante más larga y divertida, pero resumido puede quedar así, animo a que hagáis la prueba y vais a ver cómo aprendéis mucho de sus comentarios. A mí me enseñaron que no existe nada mejor que su Papi, tu Papi, mi Papi porque lo puede todo, todo, todo y estar con Él es lo mas divertido”.
Pues eso, nos hemos metido un poco en lo que es el cielo y nuestro Padre, y el corazón de una madre que sabe hacer que sus hijos quieran al padre. El amor lleva a que la madre enseñe a pronunciar “papá” y ella desaparecer, por eso acaba hoy el Evangelio pidiéndonos que pensemos en los demás: “Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas».
Pero habría que decir que Dios nos comprende tanto porque también es madre. Queremos estar, como decía la canción del verano 2009, “colgado de tus manos”, Señor, como un niño en el regazo de su madre, para no tener miedo, para sentir el calor de tus caricias. Iré con la Virgen, mi Madre, que es el camino más fácil, ella me enseñará.
 

miércoles, 24 de febrero de 2010

Día 8º. MIÉRCOLES PRIMERO (24 de Febrero): no hemos de pedir cosas mágicas a Jesús, el éxito de la vida es tenerlo a Él mismo como Amigo, y con Él ten


Día 8º. MIÉRCOLES PRIMERO (24 de Febrero): no hemos de pedir cosas mágicas a Jesús, el éxito de la vida es tenerlo a Él mismo como Amigo, y con Él tenemos todo lo demás; para verlo así necesitamos conversión.
 
Dios no se asusta de mí. Quizá hayas visto la película "Tarzán en Nueva York". Describe las divertidas aventuras de Tarzán y Chita cuando son trasladados en avión desde la selva a la ciudad de los rascacielos, donde todo les llena de asombro y les ocurren mil peripecias. Chita protagoniza una de las sorpresas: al llegar a la habitación del hotel ve reflejada su fea cara sobre el gran espejo del armario. El susto fue tan descomunal que, lanzando un terrible bramido presa de pavor, salió corriendo: no se imaginaba que aquel feísimo "monstruo" que había visto en la habitación era su propia imagen reflejada en el espejo. La escena acaba bien: Chita se refugió en los brazos de Tarzán, que la acogió con afecto, calmándola con sus caricias. Y es que Tarzán quería a Chita como era: con sus pelos negros y largos, su rostro de irracional y su mirada extraviada.
Dios nos quiere a cada uno de nosotros infinitamente más: sabe mejor que nadie cómo somos; conoce nuestros fallos; no ignora que somos miserables y que tenemos muchos defectos. Nos conoce mucho mejor que podemos conocernos a nosotros mismos, y tiene en cuenta nuestras cosas buenas y nuestros deseos de mejorar. Dios no se asusta de nuestras tonterías. Gracias, Dios mío, porque me quieres a mí y a cada uno más que todas las madres del mundo puedan querer a sus hijos; no te asustas ante nuestras torpezas, ni ante nuestras miserias, y nos acoges con un cariño infinitamente mayor que el que tenía Tarzán a Chita. El problema es que cuando yo voy descubriendo mis limitaciones, fallos, miserias, etc., me puedo "medio asustar" y pensar que no me es posible ser santo, que no puedo estar cerca de ti, entonces puedo desanimarme, olvidarme de que Tú me quieres como soy, y alejarme de Ti. Que no me pase esto, Señor. Si alguna vez me alejo de Ti, volveré corriendo a tu lado contándote lo que me pasa. Y también a las personas de quienes me fío: padres, hermanos, abuelos, parientes, en el cole el preceptor o tutor,  amigos y sacerdote, etc., porque cuando se me mete una idea de que soy súper-raro y el único al que le pasa algo, como que tengo una cara fea porque me sale un grano, en cuanto lo cuento y me dicen que es normal… me quedo ya tranquilo. Y esto en todo…
 
Jonás fue a Nínive, la gran ciudad, y predicó durante un día entero: "Dentro de cuarenta días Nínive será destruida". Los ninivitas creyeron en Dios: promulgaron un ayuno y todos, grandes y pequeños, se vistieron de sayal. También el rey de Nínive, al enterarse, se levantó de su trono, se quitó el manto, se vistió de sayal y se sentó en el suelo. Luego mandó pregonar en Nínive este bando: "Por orden del rey y sus ministros, que hombres y bestias, ganado mayor y menor, no prueben bocado, ni pasten ni beban agua. Que se vistan de sayal, clamen a Dios con fuerza y que todos se conviertan de su mala conducta y de sus violentas acciones". Y Dios protegió la ciudad.
Jesús dice hoy que la Reina de Saba “vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay Alguien que es más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio contra esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay Alguien que es más que Jonás”. Le pedimos que no tengamos el corazón duro, y hagamos caso de esta llamada a mejorar. ¡Qué pena, cuando Jesús «vino a los suyos y los suyos no le reconocieron»! Hoy hace una semana que iniciamos la Cuaresma con el rito de la ceniza. ¿Hemos entrado en serio en este camino de los 40 días?, ¿en casa notan ya que estoy mejorando?: si controlo un poco más el potro salvaje que llevo dentro, que hay que domar (ayuno, sacrificio). Si conecto con Jesús como hijo de Dios que es algo mucho más mágico que los de Avatar conectando con la madre tierra o con su cabalgadura pues así “cargamos las pilas” y nos encendemos de energía de amor de Dios, nos revestimos de la coraza de la fortaleza para arrancar las malas hierbas del egoísmo en nuestra vida (oración). Si una vez hemos preparado nuestra alma sembramos la buena semilla del amor y la llevamos a todos con el servicio y la sonrisa (caridad): «Señor, mira complacido a tu pueblo, que desea entregarse a Ti con una vida santa; y a los que moderan su cuerpo con la penitencia, transfórmales interiormente mediante el fruto de las buenas obras». Hay quien piensa que ser feliz es tener una consola o el último juego de la Wii, o tener suerte con los exámenes o con los amigos o con la lotería, tener éxito. Pero el éxito es tener a Jesús, ahí está todo. Él dice: «El que me ha visto a mí ha visto al Padre», el “todo será mejor” del cielo. Queremos ver a Jesús, que se haga realidad todo lo que soñamos, ese mundo mejor, y, de este modo, estar seguros. Jesús responde: «Sí, podéis ver». Ese mundo mágico del Padre se ha hecho visible en el Hijo. Ver a Jesús; ésta es la respuesta. Rezar nos cansa a veces, no sabemos. Hemos de purificarnos, nuestra alma está “miope”, por eso ahora que dentro de cuarenta días será Pascua, la gran fiesta de nuestra salvación, vamos a prepararnos… con el salmo de hoy: «oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme». Nos invita la Iglesia a pedir perdón y a perdonarnos unos a otros. Y por mucho que nos cueste algo, más grande es la misericordia de Dios. Vamos aprendiendo a hacer la confesión con sinceridad, como dice el salmo: “¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! / ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! / Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. / No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu”.
Jonás lo pasó mal, cuentan que no se portaba muy bien y se lo tragó un monstruo marino y los tres días y las tres noches que pasó en el corazón de la tierra, en «lo profundo de los infiernos» quedó marcado, las huellas de la experiencia de la muerte le hicieron madurar, dejó de ser un joven frívolo y salió hecho un profeta de pies a cabeza. Señor, si a veces lo paso mal, y Tú lo permites, que aproveche aquel “castigo” no para encerrarme en mis tonterías, sino para madurar. No para quedarme en mi habitación llorando sin abrir a nadie diciendo “no quiero cenar ni hablar con nadie”, “quiero morirme”, “no quiero respirar”, sino diciéndome: “si Tú quieres esto, Señor, será como tus tres días de estar en la Cruz y en el sepulcro, será para resucitar como el gusano que se transforma en mariposa, para vivir a una vida mejor, para transformarme en una persona mucho más fuerte y aprovechar de esta “crisis” y con ayuda de la Virgen, que me trae toda Gracia, que sea una “oportunidad” de victoria.
 
 

martes, 23 de febrero de 2010

Día 7º. MARTES PRIMERO (23 de Febrero): la oración transforma el alma como tierra fértil para acoger la semilla divina

Día 7º. MARTES PRIMERO (23 de Febrero): la oración transforma el alma como tierra fértil para acoger la semilla divina.
Cuentan de un hombre que estaba arriba el tejado de casa suya durante una inundación; el agua le llegaba a los pies, y pasó uno con una canoa y dijo:
-"He venido a salvarte!"
-"¡No!, dijo él, he rezado a mi Dios y Él me salvará".
Pasaba el tiempo, el agua le llegaba ya a la cintura, cuando llegó una lancha a motor:
-"Quieres que te lleve a un lugar más alto?"
-"No, gracias, tengo fe en Dios, a quien he rezado y él me salvará."
-"Tú te lo pierdes...!"- cogió la lancha y se fue. Y cuanto el agua le llegaba al cuello, lo vio un helicóptero que desde lejos lo había visto, con las sirenas encendidas, y con el altavoz le gritan:
-"¡Cógete a esta cuerda y te subiremos!"
-"¡no gracias, he rezado a mi Señor y tengo fe en él, que me salvarà!”
Desconcertado el piloto, dejó aquel hombre al tejado, y poco después, moría ahogado; y cuanto fue a recibir la recompensa, que se presentó ante Dios, le dijo:
-"Señor, yo tenía total fe en que tú me salvarías y me has abandonado: ¿Porqué?".
Y dice la historieta que Dios le contestó: "¿Que más querías que hiciera?: fuiste tú que no quisiste salvarte. Yo te envié una canoa, una lancha a motor y un helicóptero, ¿qué más querías?"
Bien, a veces no sabemos reconocer estas señales de Dios, y nos obsesionamos, nos ahogamos por un problema y la solución está a nuestro lado; buscamos una felicidad de maneras equivocadas, en lugar de disfrutar de lo que se nos da. El Señor nos escucha siempre, pero no siempre de la forma que le pedimos… A veces pedimos las grandes cosas, y Dios está en las pequeñas cosas, las que pasen hoy y ahora, cada día y a cada hora concreta, en cada momento... ahí nos da “el pan nuestro de cada día”… No podemos dejar pasar aquella oportunidad, cada momento es especial…
Hay una canción de uno que se cree el Rey que manda más que nadie y dice “y mi palabra es la ley…” esto no verdad, porque ya vimos el domingo que no somos Dios, y nos estropeamos si no queremos obedecer la ley de Dios, como nos dice hoy por boca del profeta Isaías: “Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé”. La Virgen María es la que sabe decir que sí a lo que Dios le pide, y es estupendo cómo nos trajo a Jesús. Los que dicen que sí pueden hacer cosas grandes, como el paso del Mar Rojo, y aunque a veces lo pasen mal tienen la compañía del Señor. Por eso dice el salmo que el Señor está al lado de los que tienen roto el corazón, y los ayuda.
En el evangelio, Jesús nos recomienda la oración y nos enseña el «Padrenuestro». Podemos hablar con Dios como padre, “papá”, con una confianza de niño pequeño con su padre, santa osadía: Jesús nos anima a tratar a Dios como padre, como Él lo trata: “Padre nuestro, que estás en el cielo, / sólo tu eres santo, / tu estás por encima de todo, / eres ternura y misericordia. / ¡Bendito sea tu nombre! / ¡No abandones la obra de tus manos, / hazte reconocer por lo que eres, / que venga tu Reino, / que los hombres descubran tu presencia, / pues tú eres el Dios fiel!
¡Danos hoy el pan de la vida, / tu palabra y tu Hijo, / tu gracia y tu luz, / para el camino de este día! / ¡Bendito seas, / tú que has cancelado toda nuestras deudas / salvándonos por Jesucristo: / también hoy perdónanos, / como nosotros perdonamos / a todos los que nos ofenden, / en la paz de tu gracia! / ¡Padre, / no nos sometas a la gran prueba, / guárdanos en la fe y la esperanza / pues nunca renegaremos de tu nombre y tu palabra! / ¡Líbranos del Adversario, / pues tú eres nuestro Dios, el único, / Dios santo, Padre de ternura!” (Sal Terrae).
Es tan bonito ver que no es un “dios” lejano al que rendimos homenaje y pedimos a cambio cosas, sino un “padre” al que amamos y que espera de nosotros correspondencia a su amor. La palabra "abba" expresa esa confianza extrema en aquella tierra, la que los niños usan al echarse en brazos de su padre: algo así como "¡papaíto querido!"
Esto es la oración, que nuestro corazón se haga campo para la palabra como decía el profeta, tierra que se deja absorber por la semilla. Como María, para que esa semilla sea su alma, y una nueva vida pudiera ver la luz.
 

sábado, 20 de febrero de 2010

UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA CUARESMA 2010

UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA

CUARESMA 2010

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      Llucià Pou Sabaté 

 

 

 

 

Para hablar con Dios no hace falta que "nos hagan un mapa", pues es nuestro Padre y para hablar con nuestros padres no necesitamos instrucciones. Pondré entre "comillas" las palabras de la Misa de cada día, de la Biblia. No es leer y ya está. LO QUE NO ESTÁ ESCRITO es lo mejor, porque lo que tú digas tiene más valor, Él te quiere a ti, no a un papagayo o a un loro que repite. De todas formas, como es Dios, queremos aprender a adorarle, por eso algún día puedes empezar el rato de oración con el Padrenuestro o la   "oración inicial para cada día"; después, puedes meditar el "texto de cada día", y terminar rezando la "oración final".

 

ORACIÓN INICIAL  PARA CADA DÍA: Jesús mío, creo en ti, que estás aquí conmigo, siempre a mi lado en el camino de la vida; ayúdame en esta oración a pedirte y agradecerte. PEDIRTE que seas mi mejor amigo, que abra las puertas de mi corazón a tu gracia y que hagamos todo juntos, Y AGRADECERTE cuánto me amas, que me dé más cuenta y con obras corresponda a tu amistad: ¡Tuyo soy, para ti nací!: ¿qué quieres, Señor, de mí?  

 

ORACIÓN FINAL de S. Ambrosio:Ven Jesús a buscarme, busca la oveja perdida. Ven, pastor. Deja las noventa y nueve y busca la que se ha perdido. Ven hacia mí. Estoy lejos. Me amenaza la batida de los lobos. Búscame, encuéntrame, acógeme, llévame. Puedes encontrar al que buscas, tomarlo en brazos y llevarlo. Ven y llévame sobre tus huellas. Ven Tu mismo. Habrá liberación en la tierra y alegría en el cielo.

 

Día 1º. MIÉRCOLES DE CENIZA (17 de Febrero): inauguramos un tiempo de entrenamiento para vencer contra las fuerzas del mal: con la capa de la caridad, la espada del sacrificio y la coraza de la oración

 

¿Qué es la cuaresma? Cuarenta días… ¿de qué? De Jesús en el desierto preparándose para su vida de predicar el Evangelio. "Ahora es tiempo favorable" para convertirnos, "ahora es día de salvación". Jesús dijo que no hagamos las cosas "para ser vistos", y nos habla de hacer limosna, rezar y ayunar. Jesús, enséñame esta ciencia de ayudar a los demás, de rezar y hacer sacrificios, sobre todo sacrificios que hagan felices a los demás: como sonreír, hacer las paces, pedir perdón… Mientras el mundo anda de Carnaval, con máscaras, la Iglesia nos anima a quitarnos la máscara del pecado y pedir perdón, y libres de toda culpa alabar a Dios con el corazón sincero.

Cuentan de un niño que se peleaba con una niña en una escuela de enseñanza infantil, y cuando la maestra le regañó se puso a llorar; entonces, ella le dijo: "no te preocupes, que no has sido tú sino el demonio quien te ha hecho hacer esto" y el niño, serio, contestó: "tirarle de la trenza quizá sí que ha sido el demonio pero escupirle a la cara ha sido idea mía"… reconocía sus faltas, era sincero.

Cuando tuvimos la imposición de ceniza en el cole, los más pequeños querían que les "echara" agua bendita a ellos también. Eso dice el salmo: "limpia mi pecado. Rocíame con el hisopo y quedaré limpio; lávame y quedaré más blanco que la nieve. Hazme oír el gozo y la alegría… Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa». Hazme sentirme limpio. Hazme sentirme perdonado, aceptado, querido. Si mi pecado ha sido contra ti, mi reconciliación ha de venir de ti. Dame tu paz, tu pureza y tu firmeza. Dame tu Espíritu, que vea ante el espejo de la verdad. Mata, Dios mío, el gusano de mal que hay en mí; / haz de mí mariposa de tu agrado, / y que pueda volar con libertad / en nuevo paraíso. / Transforma, oh Dios, la fiera que hay en mí; / conviérteme en la persona que Tú sueñas: / sensible, generosa, solidaria, / lléna mi corazón de santo Espíritu... / y te cantaré mi amor (Caritas).

La oración, sacrificio y limosna son las armas para vencer todas las fuerzas del mal, del demonio, como veremos el domingo con las tentaciones de Jesús que resumen todos los males. Con estas armas vencermos la batalla y cumpliremos la misión, como la Comunidad del Señor de los Anillos, aunque haya malicia en el mundo que quiera romper el mundo como en Avatar. Así pedimos a Dios "iniciar un camino de auténtica conversión para afrontar victoriosamente, con las armas de la penitencia, el combate contra el espíritu del mal".

Recibir la ceniza en nuestra cabeza, con la señal de la cruz, es quedar marcados, el otro día algún niño llevaba a bolígrafo marcas en la frente… no es un juego ni algo mágico, sino un signo religioso, de algo muy grande, de que Dios en nuestro interior nos ha dado el Espíritu Santo, y nos ha marcado como suyos, y escrito nuestros nombres en el libro de la Vida. Pero hemos de luchar con alegría para prepararnos para la Olimpiada en estos 40 días, para la Pascua. Por eso se nos dice: "Convertíos y creed el Evangelio" o también: "Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás". Este día, los mayores de 14 años debemos hacer abstinencia de carne, como los demás viernes de cuaresma. Los que tenemos entre 18 y 59 años, ayuno. Es un día de penitencia, para que ayudemos a los demás (obras de misericordia) y para ello nos privemos de lo nuestro (por ejemplo dejando los juguetes o las cosas personales a los hermanos, sin tanto miedo a que nos las rompan).

Hemos de hacer "ayuno" sobre todo "del yo". Si te fijas, los hombres estamos continuamente con el Yo en la boca: que si me han dicho, si siempre tengo que hacerlo yo, si me tienen manía, si era mío o para mí, que si yo he metido el gol, si yo le dije y entonces .... si me apetece a mí, qué pensarán de mí, ... y mil frases más que conjugan con distintos verbos el Yo, a Mí, Mío. Y hoy, miércoles de ceniza, la Iglesia nos recuerda: polvo eres y en polvo te convertirás. ¿Sabes qué quiere decir eso? Dios creó el cuerpo de Adán de la tierra, y nuestro cuerpo volverá a ser tierra con la muerte. Y nuestra alma volverá a Dios. La ceniza nos hace pensar en todo esto, y quitar las malas hierbas del egoísmo… la Virgen, la muy humilde, nos ayudará a concretar esas armas para la lucha.

 

Día 2º. JUEVES 18 de Febrero: el camino de la cruz. Jesús anuncia por primera vez a sus discípulos que ha de morir y resucitar

 

"Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha. Si escuchas los mandamientos del Señor… si amas al Señor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces vivirás, te multiplicarás, y el Señor, tu Dios, te bendecirá... Pero si tu corazón se desvía y no escuchas" lloverán desgracias: "yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes, con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel. Porque de ello depende tu vida y tu larga permanencia en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob". Es el resumen del discurso de Moisés a su pueblo; el salmo lo dice de otra manera: «dichoso el que ha puesto su confianza en el Señor, que no entra por la senda de los pecadores... será como árbol plantado al borde de la acequia», que tiene raíces que pueden beber, «no así los impíos, no así: serán paja que arrebata el viento; porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal».

Pero este camino no es de rosas, sino que tiene espinas. Jesús les dice que tiene que sufrir, y el que le sigue también: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?». El Señor está a nuestro lado aunque no le veamos, y nos anima a verle en la cruz, a ayudarle a llevarla, porque con Él nos llevará al cielo. Pero nos gusta más pasarlo bien, que hacer algo que nos cuesta. Por eso nos vendrá bien la historia de una princesa triste de leyenda, que sueña felicidades extrañas asomada al jardín del palacio. De pronto, entre las flores aparece su hada madrina y le dice:

         - La felicidad va a venir por estos caminos; si logras conocerla, ve tras ella y te dará la dicha que sueñas.

         Desapareció el hada después de haber tocado con su varita mágica los rosales.

         Y apareció un hada magnífica, adornada con todo tipo de joyas de oro y plata. La siguió la princesa anhelante y al ver que no era dichosa con ella, le preguntó:

         -¿Eres tú la felicidad?

         - No, contestó: soy la riqueza.

         - Por eso, dijo la princesa, sentía yo a tu lado sabor de tierra despreciable en mis labios.

         Y apareció enseguida otra hada cubierta con un manto de estrellas. La princesa caminó con ella, y al notar el corazón vacío, le preguntó:

         -¿Eres tú la felicidad?

         - No, contestó: soy la gloria.

         -Por eso -dijo la princesa- sentía yo a tu lado llena de humo y de viento la cabeza.

         Y apareció después otra hada, sonando cascabeles de alegría. La princesa la siguió y al ver en sus ojos una niebla triste, le preguntó:

         -¿Eres tú la felicidad?

         -No: soy el placer.

         - Por eso -dijo la princesa- sentía yo en el alma un peso de ilusiones muertas.

         Y apareció una viejecita astrosa, pero agradable, con un rostro surcado de lágrimas, entre las que miraba sonriente. La princesa la siguió. Caminaba por caminos largos, de abrojos y espinas, y sentía la princesa como un descanso parecido al placer. Y en medio de un bosque se trocó en la más admirable de las hermosuras.

         -¡Oh! -gritó la princesa, cayendo de rodillas- ¡Tú eres la felicidad!

         -No -contestó ella-. ¡Soy el sacrificio! La felicidad completa no existe  en  esta vida; pero entre todas las apariencias del mundo, soy la única verdadera.

        

Nada más empezar esos 40 días, nos habla la Iglesia que fueron tambén 40 años del pueblo de Israel en el desierto, con Moisés, para llegar a la Tierra prometida, que hablaba con Dios que les acompañaba y les guiaba. Moisés tenía una misión que cumplir. Queremos vivir estos días hablando con Dios para que nos acompañe y nos guíe a la misión que nos tiene preparada el Señor.

 

Día 3º. VIERNES 19 de Febrero: el sacrificio, necesario para la vida cristiana

El Señor dice que no quiere sacrificios de gente que reza y luego maltrata a los demás, que quiere que la gente se quiera. No quiere que nos pongamos piedras en los zapatos sino el amor a los demás. Cuando le preguntan a Jesús por qué no ayunan los suyos, les contesta: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán». Habla de fiesta. Por eso, lo que decíamos ayer de pensar en sacrificios va unido a la alegría, que decía S. Josemaría que es un árbol "que tiene las raíces en forma de cruz",  esta cruz que nos encontramos cada día unidos a la de Jesús.

Hay una historia que une las tres armas que nos dice la Iglesia para estos días. Había una vez un ermitaño, que vivía solo en la montaña, en lo alto había una antigua iglesia con su casita donde vivía, trabajando, buscando alimento. Durante el día, bajaba al pueblo a vender sus productos, y luego subía otra vez hacia su ermita. Cuando hacía calor, al subir tenía muchísima sed y sudaba. Pasaba por una fuente y... no bebía, le ofrecía a la Virgen aquel sacrificio y proseguía su camino. Al anochecer, el ermitaño miraba al cielo y veía una estrella, regalo de la Virgen, en recompensa a su sacrificio...

Pero, un jovencito, al ver la vida del ermitaño, llegó a admirarlo y quiso ser como él. Entonces hacía lo que el ermitaño hacía... Cuando subían acalorados, con mucha sed, el ermitaño pensó que el chico tenía sed, y que si él no bebía el muchacho tampoco lo haría. Pero, que si bebía, no tendría el lucero por la noche como premio, porque no habría hecho el sacrificio. Al final, venció el corazón y bebió, y también el chico. Pensó al subir que no había podido ofrecer a la Virgen su sacrificio, y quién sabe si tendría recompensa aquel día, si vería su estrella en el firmamento. Pero, al tener al jovencito a su lado éstaba contento y pensó que valía la pena. Al anochecer miró al cielo con miedo y vio que no había una estrella… aquel día la Virgen le había hecho un regalo distinto… había dos estrellas en el firmamento.

¿Se encienden de verdad las estrellas?, No sé en el cielo, pero en nuestro corazón seguro que sí, el Señor enciende una luz mágica, como nos dicen las lecturas de hoy: "Entonces brotará tu luz como la aurora", tendrás una fuerza especial, divina, serás hijo de Dios, y es lo que pedimos en la Misa de hoy: «Confírmanos, Señor, en el espíritu de penitencia con que hemos empezado la Cuaresma" para tener "la sinceridad de corazón" de la mano de Jesús: «Señor, enséñame tus caminos e instrúyeme en tus sendas». ¿Dónde poner estos sacrificios?

·         al dejar cada cosa en su sitio

·         ponerme a estudiar, hacer los deberes puntualmente

·         estar atento a clase sin irme "de aventuras" con al imaginación, puedo imaginar en cambio cosas con lo que explican, la historia, la geografía, y hacerme una "película" para aprenderlo mejor

·         no escoger lo mejor en la comida, ceder el sitio…

·         obedecer a la primera

·         rezar por la noche aunque tenga sueño

·         levantarme a la primera por la mañana –minuto heroico

·         limpiarme los zapatos, bajar la basura

·         no decir motes que molestan a los demás

·         "ayunar" de tele sobre todo cuando no toca

·         Sonreír cuando me cuesta

·         Dominar el mal humor cuando las cosas cuestan o no salen como esperaba

·         Dominar la curiosidad

·         Aprender a comer de todo, así me preparo para la vida: cada día un poco más de lo que no me gusta

·         -

·         -

·         -

Puedes tachar, cambiar y añadir alguna, y repasarlas de vez en cuando, para ver cómo va ese "entrenamiento"… (Josep Maria Torras).

 

Nos puede ayudar el testimonio de los mártires. El cardenal Mindszenty de Hungría cuando entraron los comunistas lo metieron en la cárcel, donde pasó muchos años (salió de la cárcel cuando Hungría se independizó de la Rusia comunista; era ya muy mayor y murió al poco tiempo). Fue un ejemplo como cristiano por su fortaleza y fidelidad a Dios y a la Iglesia. Una muestra, es, por ejemplo, su firmeza en vivir la abstinencia, que es el mandamiento de la Iglesia que nos manda a los cristianos mayores de 14 años, que vivamos la mortificación de no comer carne los viernes de todo el año. Como sabes, fuera de la Cuaresma la abstinencia de carne se puede sustituir por otro acto penitencial (oración, mortificación o limosna); pero durante la cuaresma no.

Todos los viernes, y sólo los viernes, le daban carne para comer y cenar. El cardenal sabía que en sus circunstancias no le obligaba esa ley de la Iglesia, pero jamás tomaba aquella carne. Quería libremente vivir aquella mortificación. En sus "memorias" escribe este diálogo con el Comandante de la prisión, un día en que el policía no pudo aguantar más aquella actitud:

- ¿Cree usted que son los presos quienes dictan el reglamento en la cárcel?

- No; no creo semejante cosa.

- Pues entonces coma lo que se le da.

- Los viernes no como carne.

- No le daré otra cosa.

- Tampoco pido que me dé otra comida. Pero si me da carne no la comeré los viernes.

- En tal caso, le castigaré.

- Estoy dispuesto a aceptar cualquier castigo.

Aquel día la comida se quedó sobre la mesa. Se la llevaron poco antes de la cena, que también consistió en un poco de carne, La escena se repitió en los sucesivos viernes, hasta que acabaron por dársela los domingos.

Señor, cuántas veces yo tengo compasión de mí mismo, y me busco excusas para no mortificarme, o no obedecer a mi madre la iglesia. A veces, por el deporte o por el estudio soy capaz de esforzarme y sufrir, y sin embargo cuando lo tengo que hacer por ti me echo para atrás. Si te amase más, sería más generoso y fuerte. Te amo, Señor, pero quiero amarte más. La próxima vez que ante una mortificación me venga a la cabeza una excusa, la rechazaré "porque te quiero". Y, en concreto, tomaré la comida que me pongan porque te quiero

 

Día 4º. SÁBADO 20 de Febrero: al reconocernos pecadores podemos recibir la misericordia divina

 

Nos dice Dios que nos portemos bien con los demás, sin insultar. "Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: "¡Aquí estoy!"… tú serás como un jardín bien regado", nos dará el Señor todo lo que necesitamos, si nosotros lo hacemos con los demás, si no los dejamos solos. ¿A quién puedo dar una alegría? ¿Quién espera algo de mí, a mi alrededor?

Dicen que un joven iba por carretera en coche, cuando vio a una señora anciana, fuera de un coche parado, al lado de la carretera. Llovía fuerte y  oscurecía, y al verla necesitada, detuvo su coche y se acercó. La señora al verle vestido pobremente tuvo miedo, y el joven le dijo: "Estoy aquí para ayudarla, señora, no se preocupe. ¿Por qué no entra en el coche que estará mejor? Me llamo Renato". Ella tenía una rueda pinchada y Renato la cambió… la mujer le contó que estaba de paso, y que se encontraba perdida en aquel lugar, sin saber qué hacer, y no sabía cómo agradecer la preciosa ayuda; preguntó qué podía pagarle. Renato respondió: "Si realmente quisiera pagarme, la próxima vez que encuentre a alguien que precise de ayuda, déle a esa persona la ayuda que ella necesite y acuérdese de mí"...

 

Algunos kilómetros después, la señora se detuvo en un restaurante más bien pobre. La camarera era joven, muy amable, le trajo una toalla limpia para que secase su cabello y le dirigió una dulce sonrisa... estaba con casi ocho meses de embarazo, le notó cierta preocupación en su cara, y quedó curiosa en saber cómo olvidaba sus problemas para tratar tan bien a una extraña, y le dio pena que trabajara hasta tan tarde, en esas condiciones. Entonces se acordó de Renato. Después que terminó su comida, se retiró... Cuando la camarera volvió notó algo escrito en la servilleta, en la que había 4 billetes de 500 euros... Leyó entre lágrimas lo que decía: - "Tú no me debes nada, yo tengo bastante. Alguien me ayudó hoy y de la misma forma te estoy ayudando. Si tú realmente quisieras reembolsarme este dinero, no dejes que este círculo de amor termine contigo, ayuda a alguien". Aquella noche, cuando fue a casa, cansada, pensaba en el dinero y en lo que la señora dejó escrito... ¿Cómo pudo esa señora saber cuánto ella y el marido necesitaban de aquel dinero? Con el bebé que estaba por nacer el próximo mes, todo estaba difícil... Quedó pensando en la bendición que había recibido, y que últimamente estaba enfadada con su situación y que las cosas no iban bien con su marido; cambió su cara y dibujó una gran sonrisa... Agradeció a Dios y besó a su marido con un beso suave y susurró: -"Todo estará bien: ¡te amo... Renato!"

 

En la película "Cadena de Favores" vemos esta idea: un niño inicia un movimiento que sugiere que alguien haga un favor grande a tres personas; cada una de esas tres personas ayudará a otras tres, y así sucesivamente, hasta llegar a un nivel donde el se multiplican los favores y buenas intenciones y se logre mejorar el lamentable estado en el que está el mundo. El niño entonces ayuda a quienes más cerca están de él, sin darse cuenta del lío que va a organizar, como una gran ola de gente que le va a seguir. Uno se puede dejar contagiar de la agresividad que nos rodea, el "mal rollo", o puede sembrar amabilidad. Uno puede ir a la suya, y construir su destino, o bien hacer el bien, y ayudar a todo el que te necesite. La vida es algo misterioso, y la historia de Renato sería una cursilada si no fuera porque experimentamos que en nuestras vidas muchas veces es realmente así... en la medida que hagamos a los demás, ellos harán con nosotros; la vida es un espejo... ciertas "casualidades" nos hacen ver que todo lo que uno da, ¡vuelve a  uno!  Es como si hubiera un espejo que funciona con lo que expresamos; si damos odio nos vuelve odio, si lo que damos a los demás es amor, también lo recibimos. ¿Siempre? Porque a veces parece que no recibimos lo que damos: en realidad lo recibimos siempre, pero de otro modo, pues el fruto más importante de nuestras acciones ya ha crecido en nuestro interior, aunque fuera no germine aparentemente; aunque no siempre se ven los resultados, aún así vale la pena. La regla de oro siempre es la del Evangelio: hacer a los demás lo que queremos que hagan con nosotros, sabiendo que hay más alegría en dar que en recibir

Hoy, Jesús invita al publicano Levi-Mateo a seguirlo. Y el pecador se levanta, lo deja todo y va en seguimiento de Jesús. Le ofrece un gran banquete para celebrar su conversión. San Mateo era antes un recaudador de impuestos, vendido a los romanos, hacía un negocio sucio, y era odiado: por ser un traidor del pueblo. El Señor lo miraría con cariño (una mirada de misericordia, que llena de esperanza), y le dijo: "Sígueme". Le dicen "¿cómo es que comes con publicanos y pecadores?" y Cristo dirá: "no he venido a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan", y es que los que se creen justos no se dejan salvar… Él es el remedio de nuestros males: todos andamos un poco enfermos y por eso tenemos necesidad de Cristo. Debemos ir a Él como el enfermo va al médico, diciendo la verdad de lo que le pasa, con deseos de curarnos: "Señor, si quieres, puedes curarme". Y el Señor actuará: "Quiero, sé limpio". También dice: "Id y mostraos a los sacerdotes", y vamos al sacramento de la penitencia.

 

Día 5º. DOMINGO PRIMERO (21 de febrero): las tentaciones de Jesús son el resumen de todos los males, y nos enseña cómo combatirlos y salir vencedores

 

Moisés da sus consejos, y dice que se ofrezca a Dios todas las cosas. ¡Qué bonito empezar el día ofreciéndolo a Dios! Por ejemplo, persignándonos, mientras nos hacemos la señal de la cruz  en la frente y diciendo "todos los pensamientos" y luego en los labios" las palabras" y en el pecho "las obras todas de este día" y luego la señal de la cruz "yo te ofrezco en este día, y la vida entera, por amor". O cualquier otra oración". Abel, hijo de Adán y Eva, como era pastor, le ofrecía la mejor de sus ovejas, la más gorda y saludable. Caín, en cambio, era labrador, y le ofrecía lo peor de su cosecha: tomates podridos y manzanas picadas. Dios aceptaba la ofrenda de Abel, y por eso su humo subía derecho al Cielo, pero rechazaba la de Caín, cuyo humo se estancaba a ras del suelo.

En la Misa ponemos imaginariamente sobre el altar el fruto de nuestro trabajo; en la del Domingo, por ejemplo, ofrecemos a Dios el estudio y las tareas domésticas de toda la semana. Ahora bien, hay que trabajar bien, no podemos ofrecerle chapuzas. Y si hemos trabajado mal, al menos pediremos perdón con el propósito de rectificar. Oración:

Te ofrezco, Señor, mi trabajo

como ofrenda limpia y pura,

este esfuerzo de aquí abajo

hasta ti quiero que suba.

 

No queremos la malicia de Caín, sino la bondad de Abel.

Un ejemplo. Papá y mamá están ocupados trabajando en el jardín y ruegan a la pequeña Sofía, su hija, que ponga la mesa. Sofía, que está viendo su programa favorito de televisión, dice que sí, pero continúa ante el televisor, de tal forma que cuando sus padres entran en casa, la mesa no está puesta. Aquello desagrada a los padres, pero no les ofende, porque en la desobediencia de Sofía ha habido poco interés, descuido, poca malicia, ir a lo suyo en algo pequeño.

Una noche, sin embargo, Vanesa, la hija mayor, ya en la puerta, se enfrenta a sus padres y les dice: "¡Ya estoy harta de que me digáis a qué hora tengo que regresar. Me voy de casa, aquí os quedáis, volveré cuando me apetezca!". Y, dando un portazo, desaparece. En este caso, está claro que hay mayor malicia, una desobediencia buscada y querida, que lleva consigo desprecio a los padres y rechazo de su autoridad. Entre la desobediencia de Sofía y la de Vanesa, hay una diferencia. Pues bien, tal es la diferencia que existe, desde el punto de vista de Dios, entre el pecado mortal y el pecado venial; una diferencia inmensa. El pecado mortal mata la presencia de Dios en mí; rompe y destruye mi relación con Dios: le doy un portazo y desaparezco.

 

Señor, te pido que me ayudes a darme cada vez más cuenta de que mis pecados, son actos míos que te duelen a ti, momentos en los que paso de ti, elijo lo que a mí me viene bien, dejándote a ti o a otros de lado; y por lo tanto mis pecados te duelen. Dame dolor de mis pecados, dolor de amor. El pecado mortal es el mal de verdad, lo que mancha el mundo, lo que le duele a Dios, lo que nos hace daño. Pero también nos pone enfermitos los veniales sobre todo si hay un montón, como el que tiene un grano y no pasa nada, pero si le aparecen cientos… ¿Te duelen de verdad los pecados veniales? ¡Madre mía, antes morir que pecar!

"Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás… todo el que invoca el nombre del Señor se salvará": ¡qué tranquilidad, nos dan esas palabras tuyas, Dios mío…  (José Pedro Manglano).

Jesús, después del Bautismo, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: - "Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan". Es la primera tentación: las cosas materiales, la concupiscència de la carne, la ley del gusto. Si tenemos presentes el siete pecados capitales aquí cabrían tres: la lujú- ría, la gula y la pereza. Ansias de comerse un pastel, necesidad de hacer nuestro capricho… pereza que es tristeza, y luego falta de entusiasmo, falta de alegría, falta de amor. La tristeza va con el egoísmo, es lo que queda tras haber quemado el fuego del egoísmo, cuanto no queda nada, la escoria, lo que más brilla. Jesús contesta: "no solo de pan vive el hombre". La solución para todas esas fuerzas, es la oración. Con la oración, recibimos las vitaminas, la fuerza de la fe.

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: - «Te daré el poder y la gloria de todo eso… Si tú te arrodillas delante de mi, todo será tuyo». La concupiscència de los ojos, el tenerlo todo, el desear, esta especie de "cosa que veo, cosa que quiero". Y ante esta concupiscència, que serian los pecados de avaricia y de envidia, que es querer tener o desear el mundo del otro, o tener tristeza por el bien del otro..., es una cosa muy mala porque la persona tiene una especie de inquietud por el que tiene el otro. Vive más pensando en el otro que en un mismo y no tiene la libertad de vivir la vida propia; vive sólo por el otro, por hacerle daño o por llorar porque el otro tiene más. Es también lo que S. Juan llama el mundo: El mundo, el demonio y la carne. Jesús le contestó: - «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".» No adorar cosas que no son Dios: la solución es la caridad, es darse, darse. Si antes vimos que la oración es la fe, aquí la virtud teologal que está reflejada es la caridad, tener detalles con los demás, que es la limosna, el segundo gran medio que Jesús nos dice para la cuaresma.

-La tercera tentación, es la más demoníaca, hacer cosas extraordinarias: lo llevó a Jerusalén y lo puso en lo alto del templo y le dijo: - "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti""… le pone palabras de Dios para animarlo a hacer el chulo… la soberbia, sería el que nos falta junto con la ira: Jesús le contestó: - «Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".» Es la gran tentación del orgullo, se debe vencer con la humildad, para no querer ser como dioses, sino obedecer, hacer sacrificios, el ayuno que es la tercera manera de vencer al mal, con la Esperanza de que estos sacrificios y la cruz nos llevan al cielo. "Ayuno del yo", con la esperanza del cielo, de una vida de amor, es la vitamina que necesitamos para vencer esta concupiscencia -la soberbia de la vida, donde se esconde el demonio-. No queremos ser Dios: es la tentación de pecado más grande.

Con las armas de la oración, sacrificios y amor a los demás, el demonio no puede nada, como un león atado, que si no nos acercamos no nos muerde… así nos nos entrenamos en esta cuaresma.

Los dos primeros domingos son hablan de compartir la lucha y el triunfo de Cristo, los otros tres nos invitarán a la conversión y a la reconciliación: se trata de reconocer a Jesús y abrir nuestro corazón a su salvación, como hizo el buen ladrón, y Jesús le dijo: "Hoy estarás conmigo en el paraíso".

Día 6º. LUNES PRIMERO (22 de Febrero): necesitamos convertirnos, para crear el "buen rollo" del amor, y además en el amor seremos juzgados para entrar en el cielo.

 

El Señor fue dando a Moisés un "código de santidad": "No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él. No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor": mientras que hay cosas que cambiaron con Jesús pero otras que nunca cambian: no robar, no engañar, no guardar rencor, no maldecir al sordo (aprovechando que no puede oir) y no poner tropiezos ante el ciego (que no puede ver). La consigna final es bien positiva: «amarás a tu prójimo como a ti mismo». Todo ello en nombre de Dios: «yo soy el Señor». Dios quiere que seamos santos como él, que le honremos más con las obras que con los cantos y las palabras. "Sed santos, porque Yo el Señor, vuestro Dios, soy Santo". Jesús dirá: «sed perfectos como vuestro Padre es perfecto».  Y es que lo demás no nos llena, como decía S. Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (Confesiones 1,1).

El Salmo nos recuerda que "la ley del Señor es perfecta, reconforta el alma…; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos… los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos". El mandamiento de Dios es el amor, y el amor verdadero es el que sigue estos mandamientos… ¡qué misterio! Al final, es lo que hace feliz: «Tus palabras, Señor, son espíritu y vida»… Si contemplamos la Palabra de Dios viva, que es Jesús, si hacemos oración, si hacemos de su Palabra nuestro alimento cotidiano, nuestra delicia... por ese camino alcanzaremos la santidad.

Somos como un coche con muchas posibilidades, pero que está mal de frenos… nos avisa la cabeza: "que viene bajada, no aceleres", pero a veces nos gusta la velocidad, y ya es demasiado tarde… no tomamos bien la curva y nos salimos, o chocamos contra un árbol… por eso tenemos los mandamientos: prohiben lo que es contrario al amor de Dios y del prójimo y mandan lo que le es esencial, para ayudarnos a no salirnos del camino, a no chocar, a no estrellarnos llevados por las pasiones.

Hoy se nos recuerda el juicio final, «cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces  dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme"". Entonces los que van al cielo piensan: resulta que Cristo estaba en los demás, y no lo veíamos, y le dicen: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?" Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis"». Sigue con los condenados, pero ahora no vamos a leerlo porque nos da mucha pena…

Jesús no habla aquí de ir a Misa y cumplir otros mandamientos, sino de tener buen corazón con los demás. Hacemos o dejamos de hacer con él lo que hacemos o dejamos de hacer con los que nos rodean. Es una de las páginas más sorprendentes de todo el evangelio. Una página que se entiende demasiado bien. El amor fraterno es la mejor preparación para participar de la Pascua de Cristo, se nos dice desde el principio de la Cuaresma. Es un programa exigente. Amar a nuestro prójimo: a nuestra familia, a los compañeros de clase, a los vecinos del barrio o de la escalera del edificio. Va en serio: «cada vez que lo hicisteis con ellos, conmigo lo hicisteis; cada vez que no lo hicisteis con uno de ellos, tampoco lo hicisteis conmigo». Tenemos que ir viendo a Jesús mismo en la persona del prójimo. Si la primera lectura urgía a no cometer injusticias o a no hacer mal al prójimo, la segunda va más allá: no se trata de no dañar, sino de hacer el bien. Si hemos visitado al enfermo y le hemos explicado las cosas que han dado en clase mientras no ha ido. Se trata de un nivel de exigencia bastante mayor. Se nos decía: no odies. Ahora se nos dice: ayuda al que pasa hambre: si guardamos en la hucha para dar a los que vemos en la tele que están necesitados. Si estudiamos para arreglar el mundo, el día de mañana, con nuestra ciencia. Alguien ha dicho que tener un enfermo en casa es como tener el sagrario: pero entonces debe haber muchos «sagrarios abandonados». En la Eucaristía, con los ojos de la fe, no nos cuesta mucho descubrir a Cristo presente en el sacramento del pan y del vino. Nos cuesta más descubrirle fuera de misa, en el sacramento del hermano. Pues sobre esto va a versar la pregunta del examen final, para ir al cielo. Al Cristo a quien hemos escuchado y recibido en la misa, es al mismo a quien debemos servir en las personas con las que nos encontramos durante el día. Será la manera de preparar la Pascua de este año: «anhelar año tras año la solemnidad de la Pascua, dedicados con mayor entrega a la alabanza divina y al amor fraterno» (prefacio I de Cuaresma). Será también la manera de prepararnos a sacar buena nota en ese examen final. «Al atardecer de la vida, seremos juzgados sobre el amor» (S. Juan de la Cruz): si hemos dado de comer, si hemos visitado al que estaba solo. Al final resultará que eso era lo único importante (J. Aldazábal).

Por tanto, en la vida no es importante hacer cosas grandes sino amar, ésta es la cosa grande, como dice S. Agustín: "A los que se salvan Jesús no les dirá: "hiciste esta o aquella obra grande", sino: "tuve hambre y me disteis de comer"; a los que están a la izquierda no les dirá: "hicisteis ésta o aquélla obra mala", sino: "tuve hambre y no me disteis de comer." Los primeros, por su limosna irán a la vida eterna; los segundos por su esterilidad, al fuego eterno, Elegid ahora el estar a la derecha o a la izquierda"… Cristo vive en los cristianos, y le da un sentido más profundo a las relaciones humanas, ver a Jesús en los demás da una orientación a todo nuestro actuar: "el corazón del progreso es el progreso del amor. Y el corazón del amor es la cruz, el perderse con Jesús" (Ratzinger). Hoy en Roma se revive una "estación", una Misa en una iglesia importante, es en San Pedro "in Vinculis", iglesia construida al lado de un tribunal romano; ahí se guardan las cadenas de Pedro en la cárcel. ¿El amor encadena? De una manera diferente al juego al que uno se engancha, pero engancha… pero qué bonito engancharse a lo bueno…

Hoy rezamos: "dame fuerzas, Señor, para convertirme". ¿Qué es convertirse? Seguir a Jesús, acompañarle, caminar con Él, no querer ser "libres" de Dios, sino engancharnos a él, tener necesidad de su amor, de rezar, desear la fe, esperanza y amor antes que nuestro gusto, caprichos y comodidades, los falsos dioses que nos engañan.

Cuentan que un importante señor gritó al director de su empresa, porque estaba enfadado en ese momento. El director llegó a su casa y gritó a su esposa, acusándola de que estaba gastando demasiado, porque había un abundante almuerzo en la mesa. Su esposa gritó a la empleada porque rompió un plato. La empleada dio una patada al perro porque la hizo tropezar. El perro salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por la acera, porque le cerraba el paso. Esa señora fue al hospital para ponerse la vacuna y que le curaran la herida, y gritó al joven médico, porque le dolió la vacuna al ser aplicada. El joven médico llegó a su casa y gritó a su madre, porque la comida no era de su agrado. Su madre, tolerante y un manantial de amor y perdón, acarició sus cabellos diciéndole: - "Hijo querido, prometo que mañana haré tu comida favorita. Tú trabajas mucho, estás cansado y precisas una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias y perfumadas, para que puedas descansar en paz. Mañana te sentirás mejor". Bendijo a su hijo y abandonó la habitación, dejándolo solo con sus pensamientos... En ese momento, se interrumpió el círculo del odio, porque chocó con la tolerancia, la dulzura, el perdón y el amor. Si tú eres de los que entraron en un círculo del odio, acuérdate que puedes romperlo con tolerancia, dulzura, perdón y amor. No caigamos en el círculo del odio pensando que es imposible encontrar amor: la manera más rápida de recibir amor es darlo, hay más alegría en dar que en recibir. El amor lo perdemos cuando lo queremos para nosotros, es como el fuego que cuando lo extendemos nos acaricia con su calor; el amor tiene alas y no hay que encadenarlo. El amor es el don más preciado que Dios nos ha regalado, y que nos da la oportunidad de regalar. Además, cuanto más se da más nos queda porque se agranda nuestro corazón al amar, ahí está el secreto del amor. De nada tiene necesidad este mundo como del amor. El amor alienta, sonríe, atrae, confía, enternece, canta, tranquiliza, guarda silencio, edifica, siembra, espera, consuela, suaviza, aclara, perdona, vivifica, es dulce; es pacífico; es veraz, es luminoso, es humilde, es sumiso, es manso, es espiritual, es sublime, todo lo puede... No hay dificultad por muy grande que sea, que el amor no lo supere. -No hay enfermedad por muy grave que sea, que el amor no la sane. -No hay puerta por muy cerrada que esté, que el amor no la abra. -No hay distancias por extremas que sean, que el amor no las acorte tendiendo puentes sobre ellas. -No hay muro por muy alto que sea, que el amor no lo derrumbe. -No hay pecado por muy grave que sea, que el amor no lo redima. -No importa cuan serio sea un problema, cuan desesperada una situación, cuan grande un error, el amor tiene poder para superar todo esto. Quien es capaz de experimentar realmente el amor, puede ser la persona más feliz y más poderosa del mundo. Amar... Siempre... En cada acto, en cada pensamiento, en cada día que amanece, en cada noche que llega, hacer de la vida siempre una canción de amor...

Dice san Juan de la Cruz: «A la tarde te examinarán en el amor. Aprende a amar a Dios como Dios quiere ser amado y deja tu propia condición».