miércoles, 13 de noviembre de 2024

Miércoles de la 32ª semana. Estamos invitados a volver a Dios, con agradecimiento por su misericordia, por su salvación: y también nosotros ser benévolos

Miércoles de la 32ª semana. Estamos invitados a volver a Dios, con agradecimiento por su misericordia, por su salvación: y también nosotros ser benévolos

 

A. Lecturas:

   1. Tito (3,1-7): Recuérdales que se sometan al gobierno y a las autoridades, que los obedezcan, que estén dispuestos a toda forma de obra buena, sin insultar ni buscar riñas; sean condescendientes y amables con todo el mundo. Porque antes también nosotros, con nuestra insensatez y obstinación, íbamos fuera de camino; éramos esclavos de pasiones y placeres de todo género, nos pasábamos la vida fastidiando y comidos de envidia, éramos insoportables y nos odiábamos unos a otros. Mas cuando ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre, no por las obras de justicia que hayamos hecho nosotros, sino que según su propia misericordia nos ha salvado, con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo; Dios lo derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador. Así, justificados por su gracia, somos, en esperanza, herederos de la vida eterna.

   2. Salmo 22,1-3a.3b-4.5.6: El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.

   Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.

   Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

   Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.

   3. Lucas 17,11-19: "Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: -«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.» Al verlos, les dijo: -«ld a presentaros a los sacerdotes.» Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: -«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios? » Y le dijo: -«Levántate, vete; tu fe te ha salvado»".  

 

B. Comentario:

   1. Pablo sigue instruyendo su discípulo: -"Hijo muy querido, recuerda a los fieles que deben vivir sumisos a los dirigentes, a las autoridades, obedecerles..." La verdadera revolución no era derrocar a los gobernantes, sino que era interior, una renovación de la sociedad antigua...; pero esto se hará por la renovación de las mentalidades y no por la «toma del poder», o principalmente por actuaciones de carácter político. Jesús había ya resistido a esa misma tentación: «dad al César lo que es del César.» Pablo dice que hay que respetar los poderes de la sociedad civil.

   -"Estar disponibles para cualquier buena acción..." En el mundo, se nos pide ser ciudadanos ejemplares: estar dispuestos a toda buena acción. Fórmula admirable. Participación es la palabra que indica nuestra misión en lo social (barrio, escuela, municipio, país).

   -"No injuriar a nadie, no ser discutidores, sino benévolos, mostrándonos amables con todos los hombres..." Los cristianos: seres «bienhechores»... seres «benévolos»... Serviciales. Generosos. Atentos. Afables. Obligados. Comprometidos en el servicio de los demás. Complacientes, amables (Noel Quesson).

   -"Pues también nosotros fuimos, en algún tiempo, insensatos, desobedientes, aborrecibles... Pero, cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador y su amor a los hombres, El nos salvó. No por actos meritorios nuestros, sino según su misericordia. Por el agua del bautismo nos regeneró, y nos renovó en el Espíritu Santo".

   2. El salmo nos hace cantar: "tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida". Por eso debemos también nosotros repartir bondad en torno nuestro.

   3. –"Yendo camino de Jerusalén, atravesó Jesús Samaría"... Jesús, en camino. Es su último viaje. Va «hacia Jerusalén» donde matan a los profetas. «No conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén» (Lucas 13,33). El camino de cruz, el camino de Jesús, ha comenzado desde hace ya mucho tiempo. Contemplo a Jesús subiendo hacia Jerusalén, libremente, conscientemente, voluntariamente, sabiendo donde va.

   -"Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron hacia Él diez leprosos. Le pararon a distancia y le gritaron..." La legislación de Moisés era rigurosa: «El leproso debe desgarrar sus vestidos, dejar los cabellos desgreñados, flotar al viento, cubrir su barba y gritar: «¡impuro!, ¡impuro!» (Levítico 13, 45). Esos pobres entre los más pobres respetan pues la Ley: gritan a distancia. Evoco la escena.

   Los leprosos eran en la época de Jesús los seres más despreciables. Estaban proscritos y permanecían completamente aislados. Vivían en cavernas a las orillas de los caminos y comían lo que los peregrinos les arrojaban. Eran considerados impuros y no aptos para vivir en sociedad. No se podían acercar a nadie, bajo riesgo de morir si incumplían las prescripciones. Prácticamente, no eran considerados seres humanos.

   Jesús permite que un grupo de leprosos se le acerque. Rompe con este gesto la mentalidad segregacionista que divide el mundo en puros e impuros, sacros y profanos. Jesús afronta solo la escena. Los discípulos se ausentan ante tamaño grupo de leprosos proscritos. La petición de los leprosos es simple: haz algo por nosotros. Jesús los remite a los sacerdotes, que era la institución encargada de decidir quién es puro y quién impuro. De camino, todos quedan curados, pero únicamente uno regresa.

   -«¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!» Uno de los grandes clamores de toda humanidad sufriente. Una plegaria que repetimos, con frecuencia en la misa. «¡Señor, piedad!» Que no tenga yo jamás miedo de clamar al Señor, de apelar a su misericordia. En la Biblia, la lepra es a menudo el símbolo del pecado, el mal que desfigura. No es inútil apelar a esa imagen que afecta nuestra sensibilidad, para mejor comprender lo que es el pecado, para Dios.

   -"Al verlos, Jesús les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes.»" Era también la Ley (Levítico 14,2). De paso, es un hermoso ejemplo de sumisión de Jesús a las autoridades de su país. "Mientras iban de camino quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a voces. Se echó, el rostro contra el suelo, a los pies de Jesús, dándole las gracias".

   De los diez leprosos curados, sólo uno, y extranjero, vuelve a dar gracias a Jesús. La breve oración de los diez había sido modélica: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros". Pero luego nueve de ellos, se supone que judíos, no regresan.

   Nosotros empezamos nuestra celebración eucarística con una súplica parecida a la de los leprosos: "Señor, ten piedad". Y hacemos bien, porque somos débiles y pecadores, y sufrimos diversas clases de lepra. La oración de súplica nos sale bastante espontánea. Pero ¿sabemos también rezar y cantar dando gracias? Los varios himnos de alabanza en la misa -el Gloria, el Santo- y tantos salmos de alegría y acción de gracias, ¿nos salen desde dentro, reconociendo los signos de amor con que Dios nos ha enriquecido?, ¿sólo sabemos pedir, o también admirar y agradecer? Hay personas que nos parecen alejadas y que nos dan lecciones, porque saben reconocer la cercanía de Dios, mientras que nosotros, tal vez por la familiaridad y la rutina de los sacramentos -por ejemplo del perdón que Dios nos concede en la Reconciliación- no sabemos asombrarnos y alegrarnos de la curación que Jesús nos concede. Debemos cultivar en nosotros un corazón que sepa agradecer, a las personas que nos rodean y que seguramente nos llenan de sus favores, y sobre todo a Dios (J. Aldazábal).

   «Alabar a Dios a voces» «Darle gracias» Actitud esencial del que ha sido «salvado». Actitud principal del que participa en la «eucaristía», en griego «acción de gracias». Ayúdame, Señor, a saber reconocer tus beneficios... Ayúdame a orar con mis alegrías, mis horas felices, con las gracias que recibo de ti. Cada noche, examinar cómo he pasado el día para darte las gracias. Ir a la eucaristía con el corazón rebosante de gozo por las maravillas de Dios. Y estar dispuesto, durante el acto litúrgico, a glorificar a Dios «de viva voz». Me imagino al leproso curado, sus gritos de alegría, sus gestos...

   -"Ahora bien, era un «samaritano»"... Una vez más -según la parábola del buen samaritano, (Lucas 10,30)-  Jesús pone como ejemplo a los que eran mal vistos por los judíos fieles. Algunos paganos, por sus cualidades humanas auténticas, pueden estar más cerca de Dios que algunos fieles. A través de esos hechos evangélicos, adivinamos la apertura del Evangelio a naciones y países hasta aquí apartadas del pueblo de Dios.

   -"¿Y los otros nueve? ¿Sólo este extranjero ha vuelto para dar gracias a Dios?" La lección que da Jesús va dirigida a sus paisanos: los del pueblo elegido son, a veces, los que menos saben agradecer los favores de Dios, mientras que hay extranjeros que tienen un corazón más abierto a la fe. Ruego por todos los «samaritanos», los extraños a nuestra fe... y también por todos los fieles que no saben alabar a Dios (Noel Quesson).

   A Lucas le encanta subrayar la "vuelta" de sus personajes (el hijo pródigo, los discípulos de Emaús, el leproso curado)? En estas "vueltas" veo representadas las experiencias mías y de muchos. Alejamiento y vuelta: "Jesús, maestro, ten compasión de mí".

   En este Evangelio vemos las claves de lo que debe ser la vida del cristiano, resumida en tres sencillas palabras: misericordia, fe y agradecimiento. Jesús, ¡qué grande es tu misericordia, ante los necesitados y enfermos especialmente! Tu piedad no rebaja sino que libera, levanta a las personas. Siente como tuyo el dolor o el sufrimiento de la persona que tiene ante sí. Esta compasión ayuda a quien te mira a tener fe, y así tú puedes hacer milagros con él. Y así puede quien es por ti curado vivir el agradecimiento siendo a su vez misericordioso con los que le rodean.

   Pienso que vemos este rostro de Dios cuando nos encontramos a alguien que se detiene en su camino para ayudarnos cuando estamos necesitados, en la carretera por ejemplo, si nuestro coche se ha averiado. Pero también en los pequeños detalles, cuando nos ceden el paso en medio del tráfico, nos sonríen amablemente en el trabajo los lunes por la mañana. Copio del 20minutos (27.10.2009): Montse Ventura está viva gracias a que una mujer que viajaba con ella en un bus urbano de Barcelona a principios de año identificó en su cara unas señales sintomáticas de un tumor. Hoy, operada y recuperada, busca a su 'ángel de la guarda' a través de la prensa catalana para darle las gracias. El azar quiso que Montse, de 55 años y ex maestra, viuda y madre de dos hijas, viajara en un bus de vuelta de un museo al lado de una desconocida que no le quitaba ojo. En un momento dado le pidió hablar con ella a solas y le recomendó que se hiciera una analítica. En un papel le escribió los dos marcadores que debía vigilar. Le dijo poco más, sólo que había visto en su cara un agrandamiento de labios y nariz que podría anticipar un tumor de hipófisis. Y otra cosa: que estaba a tiempo, pero que no tardara en mirarse.

   Al cabo de un mes, Montse pidió cita médica y se hizo el preceptivo análisis. Los dos marcadores elegidos por la más que probable doctora del autobús salieron disparados. Tras peregrinar de ginecólogos a endocrinos le diagnosticaron un minúsculo tumor de hipófisis, la parte del cerebro que regula el equilibrio hormonal del cuerpo. Montse decidió operarse, siguiendo el consejo de los médicos, porque la ubicación del tumor era muy peligrosa.

   Ahora Montse busca a una mujer de unos 50 años, delgada, con pelo rizado, castaño, que viajaba en el autobús 64 de Barcelona aquella mañana de principios de año. Quiere darle las gracias por salvarle la vida.

   Ángeles que Dios pone en nuestro camino… "¿Qué cosa mejor podemos traer en el corazón, pronunciar con la boca, escribir con la pluma, que estas palabras: ¡gracias a Dios!? No hay cosa que se pueda decir con mayor brevedad, ni oír con mayor alegría, ni sentirse con mayor elevación, ni hacer con mayor utilidad" (San Agustín).

Llucià Pou Sabaté

Martes de la 32ªsemana (par): elservicio a Dios no nos lleva al engreimiento, sino a la humildad de sentirnosinstrumentos para ayudar a Dios y a los demás

Martes de la 32ª semana (par): el servicio a Dios no nos lleva al engreimiento, sino a la humildad de sentirnos instrumentos para ayudar a Dios y a los demás

 

A. Lecturas:

   1. Tito (2,1-8.11-14): Habla de lo que es conforme a la sana doctrina. Di a los ancianos que sean sobrios, serios y prudentes; que estén robustos en la fe, en el amor y en la paciencia. A las ancianas, lo mismo: que sean decentes en el porte, que no sean chismosas ni se envicien con el vino, sino maestras en lo bueno, de modo que inspiren buenas ideas a las jóvenes, enseñándoles a amar a los maridos y a sus hijos, a ser moderadas y púdicas, a cuidar de la casa, a ser bondadosas y sumisas a los maridos, para que no se desacredite la palabra de Dios. A los jóvenes, exhórtalos también a ser prudentes, presentándote en todo como un modelo de buena conducta. En la enseñanza sé íntegro y grave, con un hablar sensato e intachable, para que la parte contraria se abochorne, no pudiendo criticarnos en nada. Porque ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo. Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.

   2. Salmo 36,3-4.18.23.27.29: Confía en el Señor y haz el bien, habita tu tierra y practica la lealtad; sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón. 

   El Señor vela por los días de los buenos, y su herencia durará siempre.

   El Señor asegura los pasos del hombre, se complace en sus caminos. 

   Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás una casa; pero los justos poseen la tierra, la habitarán por siempre jamás. 

   3. Lucas 17,7-10: "En aquel tiempo, dijo el Señor: -«Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa"? ¿No le diréis: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer".  

 

B. Comentario:

   1. Ahora Pablo va dirigiéndose a diversas personas: -"Vosotros los hombres de edad... Vosotras las mujeres de edad... Vosotros los jóvenes..." Cada uno recibe el evangelio según su estado, su situación y su edad. No hay que copiarse los unos a los otros. Cada uno tiene un papel diferente según sus posibilidades. Según mi situación, ¿qué papel debo cumplir yo?

   -"Sobriedad... Dignidad... Ponderación... Fortaleza en la fe... Caridad... Perseverancia... Gente de buen consejo... Sensatez... Buenas amas de casa..." Va dando el Apóstol consejos muy «humanos»: virtudes naturales, como¡la «ponderación»! Se ve que les convenía a los de Creta. Y a  nosotros.

   -"Muéstrate dechado de buenas obras y conducta intachable... Para que el adversario se avergüence no teniendo nada malo que decir de nosotros". Es lo primero que nos exigen los no creyentes. Que los cristianos den prueba de lo que «dicen», en primer lugar ¡viviendo los valores esenciales de la simple humanidad! ¡Perdón, Señor, por dar tan a menudo, una mala imagen de Ti!

   -"Porque la gracia salvadora de Dios se ha manifestado a todos los hombres. Por ella aprendemos a rechazar el pecado y las pasiones". El humanismo de Pablo no se basa solo en no embriagarse, amar a su mujer o a su marido, llevar bien el cuidado de la casa, tener buena conducta... Todo esto es obra de Dios, fundamentado en la gracia, el don gratuito de Dios que está siempre ahí. En el fondo, Dios quiere, en primer lugar ¡que seamos hombres cabales! Y, para ello, nos da su gracia.

   -"Para vivir en el mundo presente con sensatez, justicia, piedad..." ¡Qué modestia en todo esto! ¿Soy «sensato»? ¿Soy «justo»? ¿Soy «piadoso»? Pienso en lo que esto puede significar para mí, como comportamientos concretos.

   -"Aguardando la dicha que esperamos y la Manifestación de la gloria de Jesucristo, nuestro gran Dios y Salvador". ¡He ahí el «sentido»! Es el carácter específico del cristiano: hombre como todos los demás, invitado a vivir los mismos valores que sus contemporáneos, «sabe a donde va», está orientado, su conducta tiene un Sentido, un objetivo final. Y, para Pablo, ese objetivo del hombre, que justifica y polariza todos sus esfuerzos, es el encuentro de Jesucristo.

   -"Porque se entregó por nosotros para rescatarnos de todas nuestras faltas, y purificarnos para hacer de nosotros un pueblo elegido, entregado a hacer el bien". Toda la «bondad» del mundo dimana de su sacrificio.

   Todo el «bien» que se hace en el mundo proviene del don de sí mismo que nos ha sido hecho. ¡Señor Jesús, purifícanos! ¡Señor Jesús, haz que seamos «entregados» en la práctica del bien! Dame, Señor, mucho entusiasmo, mucho ardor: haz de mí un apasionado de Ti (Noel Quesson).

   2. De nuevo el salmo insiste en las cualidades básicas, en esas virtudes humanas: "haz el bien, practica la lealtad, sea el Señor tu delicia, apártate del mal y haz el bien". Acudimos a la Santísima Virgen, para que demos ejemplo, de personas de corazón, gente de bien.

   3. "-Jesús decía: «Cuando un criado vuestro, labrador o pastor, vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dirá: "Ven enseguida a la mesa?" No, más bien le decís: «Prepárame de cenar, ponte el delantal y sírveme mientras yo como y bebo. Después comerás y beberás tú.» Jesús no justifica esa situación de desnivel social, sino que la constata. A partir del cap. 14, el evangelista nos pone en aviso contra los fariseos y los ricos, especialmente. Los fariseos creen tener derechos sobre Dios, y quizá lo que censuras, Señor, sea eso, más que a los discípulos, que no tienen esa costumbre de tiranizar a los sirvientes que ya han trabajado todo el día.

   -"¿Se tendrá que estar agradecido al criado porque ha hecho lo que se le ha mandado?" El relato va hacia el consejo de «hacer todo lo que Dios ha mandado». Hemos de ver esa parábola en el contexto de un Dios «padre» amante y servicial que se desvivirá por sus servidores: «¿Qué hará el dueño de la casa? Yo os lo digo, se pondrá en actitud de servicio, hará que se coloquen a la mesa, y, pasando junto a ellos, los servirá» (Lc 12,37).

   Pero aquí se subraya nuestra actitud de humildad; hemos de decir: «Somos servidores inútiles, hemos hecho lo que debíamos hacer.» Jesús, pienso que quieres destruir la arrogancia de los fariseos, que a fuerza de buenas obras, pensaban que adquirían unos derechos sobre Dios, por sus propios méritos. Otras veces nos decías: no os gloriéis de vuestras obras ante Dios... y ahora lo dices de otro modo. Santa Teresa de Lisieux había comprendido muy bien esa lección capital cuando decía que se presentaría ante Dios con «las manos vacías». Señor, quiero hacer las cosas gratuitamente, por ti, por amor: sin esperar recompensa. Concédenos, Señor, estar a tu servicio desinteresadamente (Noel Quesson).

   Dice un dicho popular: "Nadie es necesario, pero todos podemos ser útiles". A veces pensamos que somos imprescindibles, que nuestra aportación es irremplazable. Pero en realidad, indispensable solo es el Señor. Y también podemos verlo al revés: si tenemos a Jesús, lo tenemos todo; mientras él no falte, todo va bien. Los ministerios, en la Iglesia, no son para crecimiento personal, sino para el crecimiento de la comunidad.

   Jesús, veo que lo que esperas de nosotros es que estemos siempre dispuestos, como el Buen Pastor, a cuidar de los tuyos, que son nuestros también. No podemos sentarnos a la mesa mientras no lo sirvamos en los hambrientos, sedientos, desnudos, enfermos y encarcelados.

   Decía uno: "Siempre llamó mi atención aquella gente con un corazón sencillo, aquellos que hacen de lo complejo, de lo sofisticado, algo cotidiano, entendible por todos. Gente que quizás habla de cosas importantes, pero tiene en su forma de expresarse una capacidad de llegar al fondo de su mensaje de inmediato. Sea cual fuere el tema del que esas personas hablan, llegan al corazón, el alma se siente atraída. Gente muy sencilla, que quizás sólo nos sirve o ayuda en determinado punto de nuestras vidas. Rostros sonrientes, dispuestos a ayudarnos, adaptarse y comprender.

   ¡Dan ganas de sentarse a hablar con esa gente, a saber de su vida! Ellos no buscan complejidades, no desconfían más de la cuenta, hablan de modo abierto y claro, tienden a creer y a confiar, ven en la gente lo bueno. La simpleza de corazón se opone a esa otra postura, la de buscar siempre los motivos para no creer, la de dudar de todo, la de complicar las cosas, la de plantear siempre obstáculos y objeciones, la de esperar que finalmente algo nos de la excusa para descalificar.

   Esta actitud frente a la vida, la de hacer lo complejo algo sencillo, la de creer, confiar, de poner una sonrisa y un deseo de hacerse entender y querer por el prójimo, es una parte importante del amor. Porque el amor es simple y Dios es simple, El hace las cosas de Su Reino sencillas para nosotros. Pero también pone un velo entre Sus misterios y nuestro entendimiento. Es por este motivo que es tan importante no querer ver o saber más allá de lo que Dios quiera que veamos. ¡Sólo creer en El!

   Esta actitud, la de creer, proviene de un corazón sencillo. Creer, con un alma abierta a las cosas del Reino, más allá de que la mente, nuestro intelecto, no alcance a comprender lo que percibe. Es muy difícil tener fe en Dios si queremos procesar todo a través de nuestra razón". Nuestro orgullo lo complica todo, queremos controlarlo todo..

   Cuando alguien ha de ejercer su autoridad, muchas veces se cubre de apariencia, por ejemplo un profesor intentará disimular lo que no sabe, para explicar las cosas dando la impresión de que controla toda su especialidad, porque necesita dar esa imagen de persona que sabe más de lo que sabe. En cambio, el sencillo es el que no quiere dar más imagen que mostrarse como es, sin aparentar, y qué mezcla más fascinante, cuando un sabio es sencillo y puede responder cuando algo no lo sabe con un sencillo "no lo sé". Se llega así a superar una prueba importante, la de la apariencia, así los pastores nos enseñan el camino a Belén: "Sólo aceptar, orar, adorar al Señor, y disfrutar de los pequeños detalles que él nos permite ver, de Su maravilloso Reino.

   Se me ocurre que una buena petición es: "Señor mío y Dios mío, quítame todo lo que me aleja de Ti. Señor mío y Dios mío, dame todo lo que me acerca a Ti. Señor mío y Dios mío, despójame de mí mismo para darme todo a Ti" (S. Nicolás de Flüe). Te pido, Señor, lo que necesite para ser buen instrumentos tuyo.

   Para ser buen instrumento he de ver como don divino las cualidades que tengo, y usar esos talentos. También se necesita humildad, una perfecta subordinación a la voluntad divina, y una unión con el artista, como el barro en manos del alfarero, como el pincel en manos del pintor, y para esto necesito vida interior y obediencia (más que decir o pensar, hacer las cosas). "Las obras de Dios son perfectas" (Dt 32,4), y cuando Dios nos da unos dones, también nos da los medios para usarlos dignamente" (s. Tomás de Aquino). Es lo que se dice en la ordenación en palabras de S. Pablo: el que ha comenzado la buena obra en ti la llevará a término.

   Dame, Señor, la rectitud de intención y humildad en todas mis obras. "Soli Deo honor et gloria", "sólo para Dios el honor y la gloria" (1 Tim 1,17). Esa humildad de instrumentos arraigará en mi corazón, si procuro la unión con la Voluntad de Dios en lo cotidiano. El modelo es la Virgen: "Illum oportet crescere, me autem minui" (conviene que Él crezca, y yo disminuya: Jn 3,30).

 

            Llucià Pou Sabaté

sábado, 9 de noviembre de 2024

Tiempo ordinario Domingo 32 (B). Las mujeres cristianas son un modelo de fe en la resurrección, que lleva a darse totalmente al servicio de Dios y de los demás.

Tiempo ordinario Domingo 32 (B). Las mujeres cristianas son un modelo de fe en la resurrección, que lleva a darse totalmente al servicio de Dios y de los demás.

A. Lecturas:

   1. I Reyes 17,10-16: En aquellos días, el profeta Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: -Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba. Mientras iba a buscarla, le gritó: -Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan. Respondió ella: -Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mi y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos. Respondió Elías: -No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: «La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra». Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.. Palabra de Dios

   2. Salmo 145: - Que mantiene su fidelidad perpetuamente, que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos.

   - El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos.

   - Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad.

   3. Hebreos 9,24-28: Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres  -imagen del auténtico-, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros. Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces -como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena; si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo-. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo. Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio. De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos. 

   4. Marcos 12,38-44: «Y (Jesús), enseñándoles, decía: Guardaos de los escribas, que les gusta pasear con vestidos lujosos y que los saluden en las plazas, y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; que devoran las casas de las viudas mientras fingen largas oraciones; éstos recibirán un juicio más severo.

Sentado Jesús frente al gazofilacio (cepillo de templo), miraba cómo la gente echaba en él monedas de cobre, y bastantes ricos echaban mucho. Y al llegar una viuda pobre, echó dos monedas, que hacen la cuarta parte del as. Llamando a sus discípulos, les dijo: En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más en el gazofilacio que todos los otros, pues todos han echado algo de lo que les sobraba; ella, en cambio, en su necesidad, ha echado todo lo que tenía, todo su sustento».

B. Comentario:

   1. El libro de los Reyes nos cuenta que el profeta Elías se encontró a una viuda que recogía leña y le pidió que le hiciera pan, pero ella le dijo que sólo le quedaba un poco de harina y aceite: "Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos". El profeta parecía un poco caradura porque le dijo: "No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: «La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra»". Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Y en aquel tiempo de hambre, se le arreglaron los males a madre e hijo: "Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías." Se hizo el milagro, y esto significa que Dios nos paga todo lo que hacemos a los demás, como que lo hacemos a Jesús.

   La lección es clara: para conseguir que el corazón de Dios se sienta "tocado" no hace falta hacer cosas importantes, ni llevar ropas de marca, sino poner el corazón "en la bandeja" y Él lo pone con el suyo, hace el milagro de que ya no se acabe nunca la esperanza, la ilusión, la harina y el aceite sobrenatural que necesitamos para caminar por la vida cristiana.

   La Santísima Virgen, nuestra Madre, es modelo que nos enseña a darnos con lo que somos y tenemos. Ella que se dio sin dudar, sin pereza, como nos muestra el Evangelio, pensando siempre en los demás, antes que en sí misma, cuando ya embarazada hizo un largo viaje hasta la casa de Isabel y Zacarías para ayudar en el nacimiento de san Juan Bautista. O cuando –mujer al fin y al cabo, detallista y previsora- se da cuenta antes que nadie del bochorno que espera a aquellos novios que se quedan sin vino a mitad de la celebración. Madre nuestra,  Mujer modelo de todas las virtudes… ¡Ruega por nosotros!

   2. El Salmo canta: "Alaba, alma mía, al Señor". ¿Procuro alabar a Dios, y darle gracias? Es tan bonito ser agradecido, y nos hace mejores. Además, la fe nos hace ver que al final todo será bueno, que todas las cosas las permite Dios para que sirvan para algo bueno. Hoy es un día en que las protagonistas son mujeres que se fían. Ayer me decía un amigo que fueron un día al piso donde habían vivido sus suegros, de casualidad, y ahí en la escalera había una monja africana sentada ante la puerta del piso, esperando: "¿qué hace usted ahí?" le preguntaron; "esperando a los señores, que me recomendaron venir"; "pero si hace tiempo que no viven aquí…" y ella: "vi abajo en el portón la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y pensé que mejor esperar, que alguien vendría a ayudarme…" Siguió esa intuición, y recibió la ayuda… Tenía fe en que vendrían, porque había visto la imagen de Jesús. A veces nos ponemos a rezar para que se arregle algo, y como por arte de magia aquello acaba bien. Tengo un amigo que dejó el coche y al volver ya no estaba. Llamó a la grúa y a la policía por si le habían robado, pero nada. Sólo cuando rezó y se quedó tranquilo, se acordó de dónde lo había dejado, en una calle cercana. Tantas veces nos hace esos juegos la memoria: perdemos cosas y pensamos: "¿quién me ha quitado esto?" y resulta que lo habíamos dejado en otro lugar… vamos a rezar y con calma lo encontraremos…

   En la vida tenemos "la mala educación" de enfadarnos cuando las cosas nos salen mal, con los demás y con nosotros mismos, ponernos de mal humor… y Dios no lo quiere, está siempre con nosotros, ayudándonos y nos quiere igual, por eso el pan y el aceite que no se acaban nunca son arreglar las cosas enseguida, pidiendo perdón o haciendo las paces, y con una sonrisa. Así, con el pan de la humildad y el aceite del buen humor, siempre irá todo bien, podremos dormir tranquilos, habrá alegría para nosotros y para los demás, "buen rollo" como dicen ahora, al abrigo de todos los riesgos y de todas las miserias, porque qué más da si nos equivocamos: lo arreglamos y ya estamos contentos otra vez. Así podemos llevar como un sacrificio, como decimos en la Misa, todas las cosas, también las que nos cuestan, junto a Jesús: "Mira con bondad, Señor, los sacrificios que te presentamos, para que, al celebrar la pasión de tu Hijo en este sacramento, gocemos de sus frutos en nuestro corazón"; "que él nos transforme en ofrenda permanente".

   Cantamos en el salmo que Yahvé Dios guarda a los peregrinos, protege al huérfano y a la viuda... es una especie de letanía de desgraciados a los cuales ayuda Dios: los "oprimidos", los "hambrientos", los "prisioneros", los "ciegos", los "abatidos", los "extranjeros", las "viudas", los "huérfanos"... ¡Toda la desgracia del mundo que conmueve a Dios!: "Mi Dios"... "Su Dios"... "Tu Dios"...  "Que mantiene su fidelidad perpetuamente, que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. - El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos. - Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente".

   Muchos milagros de Jesús fueron para dar de comer a los hambrientos, dar la vista a los ciegos, la liberación de los prisioneros del pecado... A la sala del festín de su reino, los pobres, los lisiados, los encorvados, los ciegos, son los primeros invitados. Igual que el salmo, Jesús pronunció también "bienaventuranzas": "bienaventurado aquel cuyo auxilio es Dios... Bienaventurado el que escucha la palabra de Dios..." hambre de escuchar a Jesús, y hambre de Jesús: Tenemos hambre de Cristo, y él mismo nos dará el pan del cielo. "Danos hoy nuestro pan de cada día". Y por esto comulgamos, nos alimentamos con el Cuerpo de Cristo.

   3. La Carta a los Hebreos nos dice que "Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres -imagen del auténtico-, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros. Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces… Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación con el pecado, a los que lo esperan, para salvarlos".  Podemos ahondar en la Eucaristía viendo a Cristo Sacerdote que nos salva con su nueva "alianza" (= "testamento" = "última voluntad"). La alianza nueva es, además, "testamento nuevo", es decir, deseo de Cristo de cumplir la voluntad del Padre; testamento que entró en vigor al entregar su vida en sacrificio perfecto. Y desde el cielo nos está subiendo como en una cuerda, "aupando" para que donde Él está estemos también nosotros. Que le dejemos hacer, que nos dejemos querer por su amor, que cuidemos la oración, hablar con él cada día…

   4. Jesús, al ver que muchos ricos daban limosnas en el Templo, te fijas en que "se acercó una viuda pobre y echó dos reales". Entonces llamas a tus discípulos, y les dices: "-Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir". Sigues como ayer y anteayer hablándonos de generosidad… ¿Nosotros damos de lo que nos sobra? Ella, casi avergonzada, echa sus dos moneditas de cobre, las más pequeñas que nadie ve, pero Dios lo ve todo, y se conmueve por un corazón que se da. El otro día vino un chico a entregar su ayuda para el Domund, y se notaba que hacía una entrega especial, le pregunté y ya me dijo entre tímido y orgulloso que había dado de lo que tenía ahorrado, haciendo un sacrificio escondido había dado de lo suyo. Es la alegría del corazón, pues hay más gozo en dar que en recibir: "ha echado más que nadie", pues ha dado de lo suyo… todo lo que tenía.

   Es más tener a Dios en el alma que oro en el arca… ¿Quieres ser rico en Dios? Da a Dios. Dios no valora la cantidad sino la voluntad. Nadie dio tanto como la que no reservó nada para sí. Veremos en la primera lectura otra historia preciosa, también de una viuda. "¿No has visto las lumbres de la mirada de Jesús cuando la pobre viuda deja en el templo su pequeña limosna?  Dale tú lo que puedas dar: no está el mérito en lo poco ni en lo mucho, sino en la voluntad con que lo des" (J. Escrivá, Camino 829).

Llucià Pou Sabaté

 

 

 

Sábado de la 31ª semana. San Pablo nos recuerda el modo de vivir el desprendimiento que Jesús nos indica para vivir felices

Sábado de la 31ª semana. San Pablo nos recuerda el modo de vivir el desprendimiento que Jesús nos indica para vivir felices

 

A. Lecturas:

   1. "En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: -«Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.» Oyeron esto los fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él. Jesús les dijo: -«Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres Dios la detesta»" (Lucas 16,9-15).  

 

   1. Pablo nos cuenta que recibe en la cárcel un "paquete" con ayuda: –"Hermanos, me alegré mucho en el Señor de que pudierais expresar de nuevo vuestro interés por mí". Es tan bonito ayudar al necesitado; y es tan bonito el agradecimiento…

   -"No lo digo movido por la necesidad, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé andar escaso y sobrado... Estar saciado y pasar hambre... Vivir en la abundancia y falto de todo..." Sabe vivir en pobreza y en la  abundancia, es libre porque ama, y ese amor a Cristo le hace feliz en cualquier situación. "Sólo Dios basta", decía santo Tomás de Aquino siguiendo esa idea. ¡He ahí un verdadero secreto de felicidad! Ah, si llegáramos también nosotros a tomar la vida tal como se presenta... a saber apreciar las cosas buenas cuando las tenemos -sin exceso para no apegarnos a ellas-; pero también a saber aceptar las privaciones, ¡cuando todo «falta»! De otra parte, esto es fácil de decir pero no deja de ser un ideal. San Pablo, hombre libre, ruega por nosotros.

   -"Todo lo puedo en «aquél que me conforta»". Nos da el Señor su fortaleza, y eso no se refiere a que lo hagamos todo bien, pues también nos dijo san Pablo: «no hago el bien que quisiera» (Romanos,7-19); pero al mismo tiempo, precisamente con la humildad de no llegar a mucho con nuestras fuerzas, podemos decir con san Pablo que con Dios lo podemos todo…

   -"Nado en la abundancia después de haber recibido lo que me habéis enviado, como suave aroma, «sacrificio» que Dios acepta con agrado. Y mi Dios proveerá con magnificencia a todas vuestras necesidades conforme a su riqueza en Cristo Jesús". Es el final de la carta a los Filipenses. Aquí vemos que la caridad, ayudar a los demás, es una ofrenda a Dios: «incienso perfumado, un sacrificio aceptable que agrada a Dios».

   2. Cuando estamos enfermos o necesitados, ¡cómo se nota una visita amiga! La alabanza del salmo nos anima a descubrir y atender las necesidades de los demás: "dichoso el que se apiada y presta... reparte limosna a los pobres, su caridad es constante, sin falta". Dios no se dejará ganar en generosidad, como nos ha recordado el Apóstol: "Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús".

   Que sepamos "arreglarnos" con poco y con mucho, "en pobreza y abundancia, en hartura y en hambre". Sin codicia ni avaricia ni afán de poseer, conformándonos con lo que nos va deparando la vida. ¿No es ése el secreto de la verdadera felicidad y de la credibilidad ante los demás? Ni riquezas, ni miseria. No servir a dos señores. Considerar a Cristo como el valor fundamental, y todo lo demás, como nos decía ayer Pablo, pérdida y basura (J. Aldazábal). Hoy podemos sacar el propósito, con ayuda de la Virgen, de no valorar en mucho las cosas materiales, una cierta indiferencia para administrar lo que tengamos en bien de los demás, por amor.

   3. Continúa el Evangelio con la parábola de ayer, la del administrador injusto. Jesús, nos enseñas cómo actuar con el dinero: -"Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas". Son palabras enigmáticas. Por un lado, Señor, me parece que nos indicas que el dinero y todos los demás bienes de este mundo son buenos, si se usan bien. Necesitamos comer y vestirnos, apoyos materiales. Estas cosas pueden también estorbar. No entiendo este "ganarse amigos" con el dinero. Supongo que te refieres, Señor, a compartirlo con los demás. Hay gente tan pobre que solo posee dinero, y vive para eso. La ambición, la codicia y la avaricia no ayudan a la persona, lo degradan y le ponen triste. Como aquel que era rico de sí mismo, se fue triste y no pudo ver la entrega al Reino de Dios, que acogen los que no están llenos de sí.

   -"El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?" Aquí nos haces ver que si el dinero sirve de algo es porque lo administramos bien, según el amor. La misma tierra y todo lo que posee está en nuestras manos para poder hacer el bien, poder desarrollar la creación como amor de Dios.

   "Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.» ¡Qué pena, ser esclavo del dinero! En otros momentos nos dijiste que los pobres no pueden entender lo del cielo, como un camello no puede pasar por el agujero de la aguja. Por tanto, en sí el dinero no es un bien, sino un medio para poder hacer el bien, no cuenta el "tener" sino el "ser".

   Los dos señores en pugna son el amor a Dios y al dinero. Y la decisión en favor de uno nos coloca automáticamente en el bando adverso al otro. El dinero puede brindar consideración y respetabilidad en las sociedades humanas del presente, pero esa consideración es engaño y abominación ante los ojos de Dios.

   Con el amor de Dios, el dinero puede "servir" y llegar así a ser un símbolo del amor. Lo de ganar amigos con el dinero injusto era lo que hizo el de la parábola del "administrador astuto". El dinero es algo "no importante", "un bien ajeno", a veces para algunos un "bien mal adquirido", pero "con el cual se puede servir" (Noel Quesson).

   "Oyeron esto los fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él". No le gustó eso a los fariseos, y también se burlarán de nosotros, si no aceptamos la pillería de quedarnos con el dinero de otros, si nos negamos a negocios sucios y trampas que otros hacen, Jesús les dijo: -«Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres Dios la detesta»"  

   Jesús, te pido ser sencillo, no cerrado como esos "observantes" que se creen perfectos. Todo lo que tengo, Jesús, te lo debo a Ti: familia, inteligencia, riquezas. Tú me has dado más o menos talentos para que los haga rendir. Si vivo con la certeza de que todo lo que tengo es prestado y procuro utilizar mis talentos para darte gloria, entonces Tú podrás premiarme con la filiación divina, con la vida eterna.

   Jesús, me recuerdas que no puedo servir a Dios y al dinero. El corazón acaba escogiendo: o amo a Dios sobre todas las cosas o acabaré amando a todas las cosas sobre Dios con una comezón de querer más que no acaba nunca. Si hago las cosas por Dios, usaré las cosas como medios, no como fines; y ese desprendimiento hace que saboree las cosas con libertad.

   "La abundancia de riquezas no sólo no sacia la ambición del rico, sino que la aumenta, como sucede con el fuego que se fomenta más cuando encuentra mayores elementos que devorar. Por otra parte, los males que parecen propios de la pobreza son comunes a las riquezas, mientras que los de las riquezas son propios exclusivamente de ellas" (San Juan Crisóstomo).

   Vivimos en una sociedad de querer tener cosas, a veces superfluas, inútiles. Le llamamos "sociedad de consumo". Esto tiene sus inconvenientes, como la avidez desmesurada, acumulación desmedida, compulsiva y egoísta. En cambio, la generosidad de socorrer a los necesitados nos hace felices, a imagen de Cristo que se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza. Se da totalmente en la Eucaristía, donde vemos que lo más frágil de la tierra, el don desinteresado, de quedarnos sin lo nuestro porque lo damos, entonces somos ricos, y esa cosa tan frágil que es el amor en realidad es la fuerza más grande del mundo. Señor, al pedirte el pan de cada día, te pido lo que necesitemos los demás y yo, y sobre todo te pido ese amor.

 

Llucià Pou Sabaté

 

11 de noviembre. Dedicación de la Basílica de Letrán. El templo de Dios ya no es de piedra sino Jesús, del agua que mana del lado derecho de su Cuerpo en la Cruz da vida a todos, para ser piedras vivas de ese nuevo Templo que es la Iglesia

11 de noviembre. Dedicación de la Basílica de Letrán.  El templo de Dios ya no es de piedra sino Jesús, del agua que mana del lado derecho de su Cuerpo en la Cruz da vida a todos, para ser piedras vivas de ese nuevo Templo que es la Iglesia

 

A. Lecturas:

   1. Ezequiel (47,1-2.8-9.12): En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante –el templo miraba a levante–. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho.

   Me dijo: «Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente. A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.»

   2. Salmo 45,2-3.5-6.8-9: Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar.

   El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada. Teniendo a Dios en medio, no vacila; Dios la socorre al despuntar la aurora.

   El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Venid a ver las obras del Señor, las maravillas que hace en la tierra: pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe.

   3. I Corintios (3,9c-11.16-17): Sois edificio de Dios. Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, coloqué el cimiento, otro levanta el edificio. Mire cada uno cómo construye. Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo. ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.

   4. Juan 2,13-22: "Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: -«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.» Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.» Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: -«¿Qué signos nos muestras para obrar así?» Jesús contestó: -«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.» Los judíos replicaron: -«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo habla dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús".

 

B. Comentario:

   1. La lectura del libro del profeta Ezequiel nos presenta una visión del templo de Jerusalén, el templo añorado por los judíos durante su destierro en Babilonia, después de que fuera profanado y destruido por los babilonios. El profeta ve un templo renovado y espléndido, construido por el mismo Dios. De uno de sus costados laterales, el que mira hacia oriente, se ve surgir un torrente de aguas milagrosas que, a través del valle del Cedrón, fluye hasta alcanzar el Mar Muerto, purificando y dando vida a sus aguas. A orillas del torrente verdeará la tierra de árboles frutales cuyas hojas son medicinales. En realidad, hasta el día de hoy, todas son tierras desérticas hacia el oriente del lugar donde se levantaba el templo de los judíos, y el Mar Muerto sigue siendo un lago de aguas saladas sin ningún género de vida visible. La visión del profeta se realiza no un lugar determinado de la tierra, sino allí donde los cristianos viven el evangelio, amando a sus hermanos y sirviéndolos por amor a Jesucristo, constituyendo comunidades cristianas en las cuales, no sólo la naturaleza, sino sobre todo los seres humanos, son renovados, respetados y amados.

   Ezequiel nos presenta un templo del que brotan la vida y la salvación. Un lugar de gracia. Un manantial de vida que sanea las aguas dañadas y que hace fecundos los árboles, con frutos deliciosos y nutritivos, y con hojas medicinales. La imagen es muy fuerte: el río se va volviendo más y más impetuoso a medida que corre. Todo lo cambia a su paso avanza invencible restaurando el orden y la salud que se habían perdido. Si lo miramos bien, se trata de un retorno victorioso a la condición inicial del paraíso. Del templo sale una fuerza que hace posible el plan original de Dios. En el templo, pero más aún: desde el templo la redención nos acerca a la hermosura y la inocencia propias de la creación. Según esto, el templo es la señal visible de la acción progresiva de la gracia. Mientras la gracia tenga que seguir peregrinando, necesitamos de templos que marquen el ritmo de su caminar maravilloso (fray Nelson).

   2. "Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar.

   El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada. Teniendo a Dios en medio, no vacila; Dios la socorre al despuntar la aurora". "la resurrección matutina nos proporciona el apoyo del auxilio celestial; esa resurrección, que ha vencido a la noche, nos ha traído el día, como dice la Escritura: "Despiértate y levántate, resucita de entre los muertos. Y brillará para ti la luz de Cristo". Advierte el sentido místico. Al atardecer se realizó la pasión de Cristo. (...) Al despuntar la aurora, la resurrección. (...) Muere al atardecer del mundo, cuando ya desaparece la luz, porque este mundo yacía totalmente en tinieblas y estaría inmerso en el horror de tinieblas aún más negras si no hubiera venido del cielo Cristo, luz de eternidad, a restablecer la edad de la inocencia al género humano. Por tanto, el Señor Jesús sufrió y con su sangre perdonó nuestros pecados, ha resplandecido la luz de una conciencia más limpia y ha brillado el día de una gracia espiritual" (San Ambrosio).

   "El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Venid a ver las obras del Señor, las maravillas que hace en la tierra: pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe".

   3. Para Pablo el santuario, la edificación de Dios, es la comunidad cristiana: "El templo de Dios sois vosotros." "Templo donde Dios reinará eternamente, sois su tienda porque él os acompaña en el camino. Tiene sed en vosotros, tiene hambre en vosotros (Mt 25,35) Esta tienda, hermanos, sois vosotros mismos en el desierto de esta vida, hasta que lleguéis a la tierra prometida. Entonces tendrá lugar la verdadera dedicación, entonces será edificada la auténtica Jerusalén, no ya bajo la forma de una tienda sino de una ciudad.

   Pero ya ahora, si somos verdaderos hijos de Israel según el Espíritu, si hemos salido de Egipto en espíritu, ofrezcamos todos nuestros bienes a la construcción del tabernáculo: "A cada cual se le concede la manifestación del Espíritu para el bien de todos..." (cf 1Cor 12,4ss) ¡Que todo sea común para todos! ¡Que nadie considere como bien propio el carisma que haya recibido de Dios! ¡Que nadie tenga envidia de un carisma otorgado a otro hermano, sino que esté convencido de que el suyo sirve para bien de todos y no dude que el bien de su hermano es también su propio bien. Dios actúa de manera que cada uno necesite al otro. Lo que uno no tiene, lo puede encontrar en el hermano. Así se guarda la humildad, la caridad aumentará y la unidad será manifestada en el Cuerpo del Cristo total" (Elredo de Rielvaux: 1110-1167).

   Las "piedras vivas y espirituales" hemos de procurar no estar divididos, formando bandos, como estaban los de Corinto. Las causas de la división resultaban y resultan hoy mezquinas y chocantes, es como atacar al único cuerpo de Cristo, que es la Iglesia y en el que habita el Espíritu Divino, y por tanto, atentar contra la unidad de la comunidad es atentar contra el Espíritu Santo.

   Desgraciadamente la Iglesia sigue dividida, a pesar de la enseñanza del apóstol. Casi siempre nos sentimos orgullosos de la belleza de nuestros templos, y trabajamos mucho por mantenerlos espléndidos, como símbolos de la vitalidad de nuestras comunidades. Esto sucede tratándose de las humildes capillas e iglesitas campesinas, y de los grandes templos, santuarios y catedrales de nuestras ciudades. Si le hiciéramos caso a Pablo, trabajaríamos más bien por mantenernos unidos en la misión, en el servicio y en el testimonio, y por lograr la anhelada unidad de todos los cristianos en una sola Iglesia.

   Hoy es un día óptimo para meditar sobre nuestra condición de templos, sobre el templo que es la iglesia. En la carta a los corintios, Pablo dice: "Sois templo de Dios". La razón es que "el Espíritu de Dios habita en vosotros". Para los judíos el templo de Jerusalén representaba un lugar sagrado. Desde su destrucción por parte de Tito en el año 70 no se ha vuelto a reconstruir. Sólo quedan unas enormes piedras del muro de contención sobre el que se erguía el templo de Herodes el Grande. Los judíos de hoy lo llaman el Muro Occidental. Nosotros lo conocemos, más bien, como el Muro de las Lamentaciones. A todas las horas del día y de la noche hay hombres y mujeres que rezan a Dios orientando sus cuerpos hacia esos restos (no es de extrañar que tengan la impresión de hablar con una pared…). Jesús salda definitivamente la distancia entre Dios y nosotros. No necesitamos ya ningún lugar separado para entrar en relación con Él porque todos los lugares pueden ser santos. El lugar por excelencia es el mismo cuerpo de Cristo. Este el templo nuevo. Nosotros somos las piedras de ese templo. Por tanto, la relación con Dios está ligada al reconocimiento de su presencia en todos aquellos que constituimos el cuerpo de Cristo. De aquí surge una nueva espiritualidad que siempre está por estrenar, que en toda época resulta demasiado rupturista como para que podamos aceptarla tranquilamente. Al final siempre se impone la fortaleza de un templo de piedra a la debilidad de los templos de carne y hueso (P. Gonzalo, claretiano).

   4. San Juan de Letrán es la catedral del papa, es cabeza de todas las iglesias del mundo católico. Mandada construir por Constantino. Jesús, siguiendo la tradición de los profetas, sustituye el templo de Jerusalén por su propio cuerpo. Le vemos como condena el templo como un mercado. El lugar de encuentro con Dios, la casa de Dios, es convertida en cueva de ladrones. El año 70, cuando el templo fue destruido por los romanos, se cumple lo que anuncia Jesús, pero se refiere a su cuerpo. El cristianismo nació así claramente como una religión sin templo. Su único templo era el cuerpo resucitado de Jesús. Los cristianos se reunían en las casas o en sitios comunitarios, pero nunca edificaron templos (Josep Rius-Camps).

   La catedral es el lugar de la "cátedra", sede propia de la predicación y la enseñanza del obispo. Sin la palabra delos apóstoles y de sus sucesores la catedral sería sólo un edificio bonito, quizá un buen museo. Es el lugar de la escucha de la Palabra, que alimenta la comunidad.

    El templo material es a la vez símbolo del templo espiritual, el Cuerpo Místico de Cristo. En la cúspide de este templo está la piedra viva, y esencial, la piedra divina angular, Cristo. "He aquí que yo pongo en Sión una piedra angular, escogida, preciosa..."

   Junto a la Cabeza, la piedra angular, también los miembros son piedras vivas -piedras vivas y despiertas, no durmientes- de ese templo espiritual. Por tanto, un triple templo recordamos hoy. El templo material de San Juan de Letrán, y en sentido amplio, de cualquier iglesia. El templo espiritual que forman entre sí, y con Cristo, todos los fieles cristianos en gracia, o Cuerpo Místico. Y el templo del alma cristiana, en gracia, en el que habita el mismo Dios. Dice la Palabra de Dios: "Si alguno me ama... vendremos a él y haremos en él nuestra morada". "¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros?".

   Adoremos al Señor en espíritu y en verdad. Dios está en Jerusalén, en el Mar, en el Campo... Dios está en cada corazón en que fija su morada de amor.

    El Señor dijo a la samaritana: "se acerca la hora, ya está aquí en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad".

Llucià Pou Sabaté

Viernes de la 31ª semana (par). Con la misma dedicación que la astucia de los hijos de la luz, pero por amor, hemos de trabajar como buenos administradores de los dones que Dios nos concede

Viernes de la 31ª semana (par). Con la misma dedicación que la astucia de los hijos de la luz, pero por amor, hemos de trabajar como buenos administradores de los dones que Dios nos concede

 

A. Lecturas:

   1. Filipenses (3,17–4,1): Seguid mi ejemplo, hermanos, y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros. Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas. Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo. Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mí corona, manteneos así, en el Señor, queridos.

   2. Salmo 121,1-2.4-5: ¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.

   Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David.

   3. Lucas 16,1-8: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido." El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa." Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?" Éste respondió: "Cien barriles de aceite." El le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta." Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" Él contestó: "Cien fanegas de trigo." Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta." Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que habla procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz».

 

B. Comentario:

   1. –"Hermanos, sed imitadores míos y fijaos en los que viven según el modelo que tenéis en nosotros", nos dice san Pablo hoy. Esta es también una fórmula que hoy nos choca. Sin embargo es pronunciada sin orgullo. Toma de nuevo una fórmula de Jesús: «se coloca la lámpara sobre el lampadario... a fin que los hombres vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos...» Dar ejemplo. Tratar de ser un modelo para los demás. Irradiar. No vivir para sí. Atraer.

   -"Porque os lo dije a menudo y ahora lo repito llorando: muchos viven como «enemigos de la cruz de Cristo». Van a la perdición. Su Dios es el vientre..." El objetivo de su vida es terreno. La condena, aquí también, es vigorosa. «Su Dios es el vientre.» Cuán frecuente hoy, como en tiempo de san Pablo, nos dejamos acaparar por las «cosas de la tierra», por todo lo que nos impide ver más lejos y más alto: entonces, estamos faltos ya de horizonte... nuestro objetivo es terreno... nuestra existencia corre el riesgo de concentrarse en Si misma.

   El «vientre» es una imagen que representa todo lo que, siendo perecedero, ocupa demasiado lugar en la vida, todo lo que «achata la existencia» reduciéndola a un horizonte demasiado restringido, desprovisto de más elevadas aspiraciones. Se trata tanto de comidas demasiado copiosas y refinadas, como de placeres sexuales no controlados... pero se trata también de nuestros egoísmos perezosos, y de esa búsqueda del confort tranquilo y comodón que nos hace olvidar a los demás...

   Antes de aplicar estos textos a los otros miro hasta qué punto estoy yo apegado a ellos. ¿Cuál es mi objetivo?

   -"Pero nosotros somos «ciudadanos del cielo»; y es a este título que esperamos como salvador al Señor Jesús..." Oponiéndose a esas perspectivas demasiado pequeñas porque se reducen a la tierra, Pablo propone «esperar la Venida del Señor». Jesús es «el que viene». Nuestra vida es una larga marcha. Nuestro fin es grandioso, es infinito. Nuestro fin es Dios... No hay que detenerse antes: por lo tanto decimos que nuestro horizonte es inmenso... ¡somos ciudadanos «del cielo»! Nuestra patria está en el cielo. Aquí abajo estamos «de paso». Nuestra vida, ya empezada, se acaba allá arriba. ¿Me es familiar esta perspectiva?

   -"Esperamos al Señor Jesucristo, el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene sobre todas las cosas". ¡Para esto hemos sido hechos! No, no hay en estas palabras ningún «desprecio» del cuerpo ni «del mundo». Por el contrario, es una visión más completa del cuerpo y del «mundo»: las enfermedades y limitaciones de nuestra «pobre» carne -que constatamos más cuando nos vamos acercando a la muerte, pero que existen desde la juventud- son sólo temporales. De hecho, nuestros cuerpos están destinados a la resurrección, «¡a imagen de su Cuerpo glorioso!».

   Gracias, Señor, gracias. Amo absoluto de la materia, Jesús tiene «poder» de dominarlo todo y de comunicarnos su vida. ¿Tengo, de veras, esta esperanza? Y además ¿empiezo ya a orientar según ella mi existencia, mi manera de apreciarlo todo?

   -"Así, hermanos míos queridos, que sois mi gozo, manteneos firmes en el Señor". Ninguna tristeza. Puesto que el Señor hace al hombre más hombre, puesto que vamos hacia aquello que nos ha prometido y donde él está ya, ¿por qué estaríamos tristes? Tenemos que anunciar y vivir una gozosa noticia: ¡Cristo viene a instaurar en el hombre una fiesta eterna!

   2. Por eso cantamos con el salmo: "¡Qué alegría cuando me dijeron: / "Vamos a la casa del Señor"! / Ya están pisando nuestros pies / tus umbrales, Jerusalén.

   Allá suben las tribus, / las tribus del Señor, / según la costumbre de Israel, / a celebrar el nombre del Señor; / en ella están los tribunales de justicia, / en el palacio de David".

   3. Una vez más, Lucas es el único que relata la parábola:  -"Un hombre rico tenía un administrador... que fue denunciado por malbaratar su hacienda." Y el amo le dice: "¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración". No somos "propietarios" sino "administradores". Todo lo que poseo: mis bienes, mis cualidades, mis riquezas intelectuales y morales, mis facultades afectivas, los aspectos de mi carácter... De todo ello, se me pedirá cuenta. No soy más que el gerente de todo esto que me ha sido "confiado" por Dios, y que continúa perteneciendo a Dios. No tengo derecho a "malbaratar" los dones de Dios. Tendré que dar cuenta de las riquezas que no hubiere acrecentado.

   -"El administrador pensó: Qué voy a hacer ahora... para que cuando me echen de la administración, haya quien me reciba"... Se trata de asegurar el futuro. ¿Tengo yo también esa preocupación... que evidentemente hay que referirla al "futuro escatológico"? Jesús, a menudo ha repetido la idea de que nuestra vida aquí abajo y nuestras decisiones actuales, comprometen nuestro "futuro eterno". El gerente aprovecha el tiempo que le queda, para preparar su porvenir.

   -"El amo alabó al administrador injusto": no entendemos exactamente el por qué, pero sí el mensaje de Jesús: que con buen humor, no tengamos apego a las cosas de la tierra, más o menos riquezas, sino que pensemos en aprovechar los dones que nos concede. La idea no es tanto ver las trampas en la economía, que las había y hay, sino que seamos tan espabilados para nuestras cosas como ese gerente lo fue para las suyas.

   Quizá se refiere también a la sagacidad del administrador en que hace actuales unas deudas que podían caducar, con el año sabático (cada 7 años, en teoría había un perdón, y el gran perdón cada 50). Al renovar los recibos, quizá también había una nueva deuda viva, que podía llevarse ante el juez, de manera que el amo salía ganando porque era dinero más seguro aunque en menor cantidad que el otro que –en mayor cantidad- ya era menos probable que cobrara, a la vez que el administrador se conseguía un amigo para después del despido por rebajar el precio de la deuda… Pero la idea de fondo que nos dices, Señor, es "atesorar riquezas en el cielo" (Mt 6,20): seguir a Cristo con más libertad e imitarlo más de cerca. La santidad es un don de su Espíritu (1 Tes 4,8). De aquí sacó Teresa de Lisieux su técnica de preferir y recomendar las virtudes pequeñas más que las "grandes" en las cuales fácilmente se infiltra, o la falaz presunción, como dice el Kempis, que luego falla como la de Pedro (Jn 13,37 ss), o la satisfacción venosa del amor propio, como en el fariseo que Jesús nos presenta (18,9ss), cuya soberbia, notémoslo bien, no consistía en cosas temporales, riquezas o mando, sino en el orden espiritual, en pretender que poseía virtudes (Servicio bíblico latinoamericano).

   -"Porque los "Hijos de este mundo" son más astutos para sus cosas que los "Hijos de la luz"". Quiere decir que hemos de estar despiertos, para las tareas del Evangelio.¡Desoladora constatación! En los asuntos económicos y financieros, los hombres despliegan maravillas de ingenio y de inteligencia para asegurar el mejor rendimiento, la eficacia. El hombre moderno, sobre todo es muy sensible a ese aspecto. ¡Y Jesús no parece reprochárselo! Jesús reprocha más bien a los cristianos el hecho de no tener el mismo ingenio ni la misma inteligencia para "sus asuntos espirituales". El Reino de Dios, en algunos aspectos, no está condenado a la ineficacia ni a la incomprensibilidad. ¿Pongo yo todas mis cualidades humanas, todo mi ingenio, al servicio del Reino? "Hijos de la luz" (Noel Quesson).

   "Hijos de Dios. —Portadores de la única llama capaz de iluminar los caminos terrenos de las almas, del único fulgor, en el que nunca podrán darse oscuridades, penumbras ni sombras.

   "—El Señor se sirve de nosotros como antorchas, para que esa luz ilumine... De nosotros depende que muchos no permanezcan en tinieblas, sino que anden por senderos que llevan hasta la vida eterna" (J. Escrivá).

 

Llucià Pou Sabaté