viernes, 10 de noviembre de 2023

Sábado de la 31ª semana (impar). Jesús nos enseña el desprendimiento, para vivir felices



Sábado de la 31ª semana (impar). Jesús nos enseña el desprendimiento, para vivir felices

A. Lecturas:

1. Romanos 16,3-9.16.22-27. Hermanos: Saludos a Prisca y Aquila, colaboradores míos en la obra de Cristo Jesús; por salvar mi vida expusieron su cabeza, y no soy yo sólo quien les está agradecido, también todas las Iglesias de los gentiles. Saludad a la Iglesia que se reúne en su casa. Saludos a mi querido Epéneto, el primer convertido de Cristo en Asia. Saludos a Maria, que ha trabajado mucho por vosotros. Saludos a Andrónico y Junia, mis paisanos y compañeros de prisión, ilustres entre los apóstoles, que llegaron a Cristo antes que yo. Saludos a Ampliato, mi amigo en el Señor. Saludos a Urbano, colaborador mío en la obra de Cristo, y a mi querido Estaquis. Saludaos unos a otros con el beso ritual. Todas las Iglesias de Cristo os saludan. Yo, Tercio, que escribo la carta, os mando un saludo en el Señor. Os saluda Gayo, que me hospeda, y toda esta Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y nuestro hermano Cuarto. Al que puede fortaleceros según el Evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús, revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en los escritos proféticos, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe, al Dios, único sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

2.
Salmo 144, 2-3.4-5.10-11.
Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza, es incalculable su grandeza.

   Una generación pondera tus obras a la otra, y le cuenta tus hazañas. Alaban ellos la gloria de tu majestad, y yo repito tus maravillas.

 
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.

 

3. Lucas 16,9-15: "En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: -«Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.» Oyeron esto los fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él. Jesús les dijo: -«Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres Dios la detesta»".  

 

B. Comentario:

            1. Al final de carta, Pablo recuerda agradecido a diversos colaboradores, la mayoría laicos, que le han ayudado en su misión. Pablo trabajaba en equipo, se apoya en personas como Andrónico, Junia, Ampliato, Urbano, Estaquis, Gayo, Cuarto... También ahora, ¡cuántas personas "anónimas" están aportando una contribución valiosísima en la catequesis, en la pastoral de los niños o de los enfermos, en las misiones, en el sostenimiento también económico de las obras de la Iglesia! Están en la lista de Dios.

-"Saludad a Prisca y Aquilas, mis cooperadores en Cristo Jesús... así también a la Iglesia que se reúne en su casa". Es un matrimonio cristiano... que reúnen en su casa a un grupo de otros cristianos para celebrar la eucaristía, con una simplicidad y fervor de vida "juntos" en la fe en el mismo Cristo Jesús.

-"Saludad a Epeneto, María, Andrónico, Junia, Ampliato, Urbano, Estaquio..." Y los cristianos que están con Pablo se unen a él para firmar la carta. Mujeres y hombres.

-"Yo Tercio, que ha escrito esta carta os saludo en el Señor... De igual modo Gayo, Erasto, Cuarto..." Pablo saluda… ¿Sabemos saludar y agradecer nosotros?; ¿sabemos los nombres de las personas que colaboran en los equipos en que participamos? Saludar es salir un poco de sí mismos. Saludar agradecidos es reconocer que no somos protagonistas exclusivos: que sin la ayuda de otros, no hubiéramos hecho casi nada. Saludar es ser humilde y poner buena cara a todos, a los adictos y a los alejados. Además de agradecer a Dios y de bendecir su nombre, también debemos agradecer a las personas y tener un detalle con ellas (cumpleaños, Navidades, motivos de alegría o de luto familiares). Que el gesto de paz antes de comulgar, con los que están más cercanos a nosotros, sea verdadero, no ficticio, aprendiendo cada día a descubrir los valores que tienen las personas que viven con nosotros.

De esos primeros cristianos se decía: «¡Ved cómo se aman!» En mi vida cotidiana, ¿qué hago yo en este mismo sentido para crear una fraternidad con otros, «en el Señor»?

-"Gloria a Dios"... Para san Pablo, la acción de gracias es el clima de su vida. Pasa el tiempo dando "Gloria a Dios". –"A Aquel que puede fortaleceros y consolaros conforme al Evangelio..." Hemos destacado a menudo el tema de la «fuerza» del evangelio. La vida cristiana no es blandura, pasividad, sino "fuerza", dinamismo.

-"Este es el «Misterio» que ha sido ahora revelado: mantenido en el silencio desde siempre... Pero hoy manifestado"... «El proyecto de Dios se revela poco a poco a través de la historia».

-"Por disposición del Dios eterno, ese "misterio" ha sido dado a conocer a todas las naciones para conducirlas a la "obediencia" de la fe". La fe permite al hombre comulgar con este proyecto de Dios, corresponder a él y participar de él (Noel Quesson).

 

2. "Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza, es incalculable su grandeza". Queremos unirnos a esa alabanza de toda la creación, al Santo Nombre del Señor.

"Una generación pondera tus obras a la otra, y le cuenta tus hazañas. Alaban ellos la gloria de tu majestad, y yo repito tus maravillas". Anunciar a Dios es predicar su amor, con nuestra sonrisa, y no mostrar tristeza hablando de pecados solamente: "Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas".

3. Continúa el Evangelio con la parábola de ayer, la del administrador injusto. Jesús, nos enseñas cómo actuar con el dinero: -"Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas". Son palabras enigmáticas. Por un lado, Señor, me parece que nos indicas que el dinero y todos los demás bienes de este mundo son buenos, si se usan bien. Necesitamos comer y vestirnos, apoyos materiales. Estas cosas pueden también estorbar. Hemos de compartirlas con los demás, pues como decía Teresa de Calcuta, "lo único que nos queda es lo que damos; lo que te guardas, se pudre". Hay gente tan pobre que solo posee dinero, y vive para eso. La ambición, la codicia y la avaricia no ayudan a la persona, lo degradan y le ponen triste. Como aquel que era rico de sí mismo, se fue triste y no pudo ver la entrega al Reino de Dios, que acogen los que no están llenos de sí.

-"El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?" Aquí nos haces ver que si el dinero sirve de algo es porque lo administramos bien, según el amor. La misma tierra y todo lo que posee está en nuestras manos para poder hacer el bien, poder desarrollar la creación como amor de Dios.

"Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.» ¡Qué pena, ser esclavo del dinero! En otros momentos nos dijiste que los pobres no pueden entender lo del cielo, como un camello no puede pasar por el agujero de la aguja. Por tanto, en sí el dinero no es un bien, sino un medio para poder hacer el bien, no cuenta el "tener" sino el "ser".

Los dos señores en pugna son el amor a Dios y al dinero. Y la decisión en favor de uno nos coloca automáticamente en el bando adverso al otro. El dinero puede brindar consideración y respetabilidad en las sociedades humanas del presente, pero esa consideración es engaño y abominación ante los ojos de Dios.

Con el amor de Dios, el dinero puede "servir" y llegar así a ser un símbolo del amor. Lo de ganar amigos con el dinero injusto era lo que hizo el de la parábola del "administrador astuto". El dinero es algo "no importante", "un bien ajeno", a veces para algunos un "bien mal adquirido", pero "con el cual se puede servir" (Noel Quesson).

"Oyeron esto los fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él". No le gustó eso a los fariseos, y también se burlarán de nosotros, si no aceptamos la pillería de quedarnos con el dinero de otros, si nos negamos a negocios sucios y trampas que otros hacen, Jesús les dijo: -«Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres Dios la detesta»"  

Jesús, me recuerdas que no puedo servir a Dios y al dinero. Lo que tengo, mis talentos, me los has dado para escoger con ellos a Dios sobre todas las cosas, o acabaré amando a todas las cosas sobre Dios con una comezón de querer más que no acaba nunca. Si hago las cosas por Dios, usaré las cosas como medios, no como fines; y ese desprendimiento hace que saboree las cosas con libertad.

"La abundancia de riquezas no sólo no sacia la ambición del rico, sino que la aumenta, como sucede con el fuego que se fomenta más cuando encuentra mayores elementos que devorar. Por otra parte, los males que parecen propios de la pobreza son comunes a las riquezas, mientras que los de las riquezas son propios exclusivamente de ellas" (San Juan Crisóstomo).

Vivimos en una sociedad de querer tener cosas, a veces superfluas, inútiles. Le llamamos "sociedad de consumo". Esto tiene sus inconvenientes, como la avidez desmesurada, acumulación desmedida, compulsiva y egoísta. En cambio, la generosidad de socorrer a los necesitados nos hace felices, a imagen de Cristo que se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza. Se da totalmente en la Eucaristía, donde vemos que lo más frágil de la tierra, el don desinteresado, de quedarnos sin lo nuestro porque lo damos, entonces somos ricos, y esa cosa tan frágil que es el amor en realidad es la fuerza más grande del mundo. Señor, al pedirte el pan de cada día, te pido lo que necesitemos los demás y yo, y sobre todo te pido ese amor.

 

Llucià Pou Sabaté

 

jueves, 9 de noviembre de 2023

Viernes de la 31ª semana (impar). Con la misma dedicación que la astucia de los hijos de la luz, pero por amor, hemos de trabajar como buenos administradores de los dones que Dios nos concede

Viernes de la 31ª semana (impar). Con la misma dedicación que la astucia de los hijos de la luz, pero por amor, hemos de trabajar como buenos administradores de los dones que Dios nos concede

 

A. Lecturas:

1. Romanos 15,14-21. Respecto a vosotros, hermanos, yo personalmente estoy convenido de que rebosáis de buena voluntad y de que os sobra saber para aconsejaros unos a otros. A pesar de eso, para traeros a la memoria lo que ya sabéis, os he escrito, a veces propasándome un poco. Me da pie el don recibido de Dios, que me hace ministro de Cristo Jesús para con los gentiles: mí acción sacra consiste en anunciar el Evangelio de Dios, para que la ofrenda de los gentiles, consagrada por e Espíritu Santo, agrade a Dios. En Cristo Jesús estoy orgulloso de mi trabajo por Dios. Sería presunción hablar de algo que no fuera lo que Cristo hace por mi miedo para que los gentiles respondan a la fe, con mis palabras y acciones con la fuerza de señales y prodigios, con la fuerza del Espíritu de Dios. Tanto, que en todas direcciones, a partir de Jerusalén y llegando hasta la Iliria, lo he dejado todo lleno del Evangelio de Cristo. Eso sí, para mi es cuestión de amor propio no anunciar el Evangelio más que donde no se ha pronunciado aún el nombre de Cristo; en vez de construir sobre cimiento ajeno, hago lo que dice la Escritura: «Los que no tenían noticia lo verán, los que no habían oído hablar comprenderán.»

 

2. Salmo 97, 1.2-3ab.3cd-4:
Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.

 
El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.

 
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclamad al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad.

 

3. Lucas 16,1-8: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido." El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa." Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?" Éste respondió: "Cien barriles de aceite." El le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta." Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" Él contestó: "Cien fanegas de trigo." Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta." Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que habla procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz».

 

B. Comentario:

1. Pablo no puede vivir sin "anunciar la buena noticia de Dios a los gentiles". Lo ha dejado todo y ahora irá a Roma, la capital del mundo. Es atrevido, libre: "El don recibido de Dios me ha hecho un ministro de Jesucristo para con los paganos, ejerciendo el sagrado oficio del Evangelio de Dios"... desea que ellos también sean santificados por el Espíritu. Ahí termina su ciclo, su misión.

2. "El Señor revela a las naciones su victoria", cantamos hoy con el salmista: "cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo". La fidelidad da como recompensa la alegría de sentir esa fuerza divina.

3. "Un hombre rico tenía un administrador... que fue denunciado por malbaratar su hacienda." Y el amo le dice: "¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración". No somos "propietarios" de lo que tenemos (tiempo, dinero, cualidades intelectuales y morales, destrezas, etc.) sino "administradores". El administrador que quedará en paro piensa en su futuro, que hace una estrategia para cobrar (vencían las deudas al año sabático, cada 7 años, y había también un gran perdón cada 50, de ahí el "jubileo" que celebramos a veces en la Iglesia). Sin entrar en esos detalles, la idea de fondo que nos dices, Señor, es "atesorar riquezas en el cielo" (Mt 6,20): la santidad es un don de su Espíritu (1 Tes 4,8). De aquí sacó Teresa de Lisieux su técnica de preferir y recomendar las virtudes pequeñas más que las "grandes" en las cuales fácilmente se infiltra, o la falaz presunción, que falla como pasó con san Pedro (Jn 13,37 ss)…

-"Los "Hijos de este mundo" son más astutos para sus cosas que los "Hijos de la luz"". En los asuntos económicos y financieros podemos poner ingenio en servicio a los demás, pero sobre todo Jesús nos pide ese ingenio para los asuntos espirituales. "Hijos de Dios. —Portadores de la única llama capaz de iluminar los caminos terrenos de las almas, del único fulgor, en el que nunca podrán darse oscuridades, penumbras ni sombras.

"—El Señor se sirve de nosotros como antorchas, para que esa luz ilumine... De nosotros depende que muchos no permanezcan en tinieblas, sino que anden por senderos que llevan hasta la vida eterna" (J. Escrivá).

 

Llucià Pou Sabaté

 

miércoles, 8 de noviembre de 2023

Jueves de la 31ª semana (impar). El amor de Jesús nos hace felices, en la esperanza del cielo, y por ese tesoro podemos renunciar a toda cosa humana

Jueves de la 31ª semana (impar). El amor de Jesús nos hace felices, en la esperanza del cielo, y por ese tesoro podemos renunciar a toda cosa humana

 

A. Lecturas:

1. Romanos 14,7-12. Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para si mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor. Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos. Tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? Y tú, ¿por qué desprecias a tu hermano? Todos compareceremos ante el tribunal de Dios, porque está escrito: «Por mi vida, dice el Señor, ante mi se doblará toda rodilla, a mí me alabará toda lengua.» Por eso, cada uno dará cuenta a Dios de sí mismo.

 

2.
Salmo 26, 1.4.13-14:
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?

 
Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo.

 
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. «Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta»

 

3. Lucas 15,1-10: "En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: -«Ése acoge a los pecadores y come con ellos.» Jesús les dijo esta parábola: -«Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido." Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido." Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».  

 

B. Comentario:

1. Hoy San Pablo nos habla de ser flexible ante las distintas sensibilidades: -"Hermanos, ninguno de nosotros vive para sí mismo, y tampoco muere nadie para sí mismo". Nuestra vida no puede proyectarse hacia un autoperfeccionamiento egoísta sino «hacia los demás», hacia Dios. -"Vivimos para el Señor, morimos para el Señor". Es el primer principio para conservar o desarrollar la unidad entre cristianos de "opciones" opuestas: que cada uno actúe con lealtad "como servidor del mismo Señor". -"Ya vivamos, ya muramos, pertenecemos al Señor", referencia absoluta. Hoy vemos conservadores, progresistas… cada uno que siga su conciencia sin uniformizar todo. La unidad no ha de hacerse a ese nivel concreto, sino más profundamente, en el esfuerzo de cada uno para ser «servidor del mismo Dios», para pertenecer al mismo Dios. Necesitamos  hoy también, como siempre, una cultura de pluralismo. Señor, ayúdanos a que te pertenezcamos... a que aceptemos las tensiones que nos dividen en todos los otros puntos.

-"Entonces tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? Tú, ¿por qué desprecias a tu hermano?" Es el segundo «principio»: ayúdanos, Señor, a no juzgar, a no despreciar. Cuando tenemos comprensión de amor, ya no juzgamos ("no juzguéis, y no serési juzgados"; discernimos, cuando nos toca… Es bonito ver que no tendremos juicio, si no lo hacemos a los demás, también esto está recogido en el padrenuestro). Así no impondremos nuestra opinión, no habrá discordias…

2. "El Señor es mi luz…" que para un cristiano tiene una nueva referencia en las palabras de Jesús: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8,12; cf 1,9). San Juan de Nápoles dice que las almas iluminadas por esta luz no caen en el pecado, no tropiezan en el mal, caminan con el Señor.

3. El capítulo 15 de san Lucas ha sido llamado "el corazón del evangelio". Ha sido llamado "el evangelio de la misericordia" por Juan Pablo II: hoy leemos la de la oveja descarriada y la de la moneda perdida. La del hijo pródigo, la más famosa, la leemos en Cuaresma.

Los fariseos y los letrados murmuraban de él porque acogía a los publicanos y pecadores y comía con ellos. La lección, por tanto, va para estas personas que no tienen misericordia, que solían acercarse en masa para escuchar a Jesús pero lo criticaban diciendo: "Este hombre acepta a los pecadores y come con ellos". Nos dejaron sin querer una de las definiciones de Jesús: "aquel que acepta bien a los pecadores". He ahí una revelación sorprendente de Dios. Jesús les dice:

-"Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una ¿no deja las noventa y nueve en el campo para ir en busca"... La aritmética de Dios no es la nuestra. El número, la cantidad nos impresionan siempre. Para Dios "uno" iguala a "noventa y nueve". Cada hombre tiene un valor inestimable. Misterio del respeto que Dios tiene para cada uno de nosotros. ¡Tú nos amas, Señor, con un amor "personal", "individualizado"! Pienso por contraste mi poco interés en recordar los nombres de este niño, de la persona que me atendió en tal ocasión… y cada uno de ellos, es amado por Dios. El Buen Pastor es Cristo: "puso la oveja sobre sus hombros, porque, al asumir la naturaleza humana, Él mismo cargó con nuestros pecados" (San Gregorio Magno).

La parábola es una explicación de la conducta de Jesús, y nos explica que frente a Él, quien le juzga acaba por ser juzgado en aquello mismo que juzga. La estructura de esta parábola, como la de la dracma perdida, son similares: expresan la alegría por haber encontrado lo perdido y Jesús añade que así es la alegría en el cielo por el arrepentimiento de un pecador de manera que el oyente entiende que la actitud del pastor o de la mujer, su alegría, representan a Dios que no se queda cruzado de brazos ante nuestras debilidades, sale a buscar lo perdido, y con un celo hace lo necesario para encontrarnos, pero sobre todo se alegra cuando le buscamos a él: "mas esta fuerza tiene el amor, si es perfecto, que olvidamos nuestro contento por contentar a quien amamos. Y verdaderamente es así que, aunque sean grandísimos trabajos, entendiendo contentamos a Dios, se nos hacen dulces" (Santa Teresa de Jesús; cf Biblia de Navarra).

-..."Para ir en busca de "la descarriada", hasta que la encuentra" Me la imagino. Es precisamente aquella que se ha escapado, o que se ha perdido, Es aquella la que embarga todo el pensamiento del pastor. Sólo ella cuenta, por el momento. ¡Es así nuestro Dios! Un Dios que sigue pensando en los que le han abandonado, un Dios que ama a los que no le aman, un Dios que anda en busca de sus "hijos dispersos" ¡La oveja que causa preocupación a Dios! ¿Soy quizá yo?

-"Cuando la encuentra, se la carga en los hombros, muy contento..." Un hombre, un pastor feliz, sonriente, exultante, muy contento. ¡Así se nos presenta Dios!

-"Y de regreso a su casa, reúne a sus amigos y a sus vecinos para decirles: "alegraos conmigo, porque he encontrado mi oveja, la que había perdido"". Alegraos conmigo, dice Dios. Dios es un ser que se alegra, y de su alegría, hace partícipes a los demás. La "alegría de Dios" es encontrar de nuevo a los hijos que estaban perdidos.

-"Os digo: "Lo mismo pasa en el cielo, da más alegría un pecador que se enmienda, que noventa y nueve justos que no necesitan enmendarse, convertirse"". En el cielo hay alegría ¿Quién quiere alegrarse conmigo, dice Dios? ¡Un solo pecador que se convierte! ¿Lo he oído bien? ¡Un solo pecador que se convierte! ¡Uno solo! pasa a tener una importancia desmesurada a los ojos de Dios. Parece que sólo "él" es el que cuenta. Y tú, ¡no te contentas con esperar que ella vuelva! Tú saliste a buscarla. ¿Y yo? ¿Tengo ese mismo afán por la salvación de los hombres? ¿Tengo, como Dios, un corazón misionero? ¿enviado para salvar lo que se ha perdido?

-"Y, si una mujer tiene diez monedas de plata y se le pierde una, ¿no enciende un candil, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla?" Lucas es el único que nos cuenta esa parábola "femenina", que nos repite lo mismo; con otra imagen. "Alumbrar"... "barrer"... "buscar con cuidado..." Yo, pecador, como todos los pecadores, soy objeto de ese amor (Noel Quesson).

La Virgen María, en su Magníficat, cantaba a Dios porque "acogió a Israel su siervo acordándose de su misericordia". Si al pueblo elegido de Israel le tuvo que perdonar, también a nosotros, que no somos mucho mejores. Pero la lección se orienta a nuestra actitud con los demás, cuando fallan. Sería una pena que estuviéramos retratados en los fariseos que murmuran por el perdón que Dios da a los pecadores, o en la figura del hermano mayor del hijo pródigo que no quería participar en la fiesta que el padre organizó por la vuelta del hermano pequeño. ¿Tenemos corazón mezquino o corazón de buen pastor?
San Agustín nos dice que Jesucristo, Dios Hombre, nos dio ejemplo de humildad para curarnos del "tumor" de la soberbia, «ya que gran miseria es el hombre soberbio, pero más grande misericordia es Dios humilde».

La imagen de Jesús como Buen Pastor perdura como el primer icono de Jesús que carga sobre sus hombros a la oveja descarriada (la famosa estatua del siglo III que se conserva en el Museo de Letrán en Roma), que no vino a condenar sino a perdonar y a salvar; me gustaría que no pusiéramos solo la cruz sino las dos imágenes, pues se explican una a la otra, además de que el salmo del buen pastor nos muestra de un modo gráfico "los pastos", "el banquete" y las demás formas de explicar la Iglesia y el cielo. Precisamente la nota dominante en las parábolas de la misericordia es la alegría que reina en el ambiente (Gracia en griego se dice "járis" y va unida con la alegría, que se dice "jára"). No importa si nos sentimos pecadores, pues la confianza en Jesús nos muestra que la salvación no depende de que seamos perfectos, sino de que nos dejemos amar por Dios, que ha dado la vida por mí y por todos (Jn 13,1). Y que nos inventemos "condenados" viendo a personas que hacen el mal, pues Él no da por definitivamente perdida a ninguna de sus ovejas. Veremos los próximos días en el Evangelio que la vida es como un volver a la casa del Padre (Lc 15,11-32).  Mientras tanto, con confianza, digamos el Padrenuestro: «perdona nuestras ofensas...», y agradecer que lo hace, seguramente cuando nos presentemos ante Dios cuando muramos, sin saber qué decirle, nos dará un abrazo como al hijo pródigo y nos dirá: "¡gracias por haberme pedido perdón tantas veces!".

 

Llucià Pou Sabaté

 

9 de noviembre. Dedicación de la Basílica de Letrán. El templo de Dios ya no es de piedra sino Jesús, del agua que mana del lado derecho de su Cuerpo en la Cruz da vida a todos, para ser piedras vivas de ese nuevo Templo que es la Iglesia



9 de noviembre. Dedicación de la Basílica de Letrán.  El templo de Dios ya no es de piedra sino Jesús, del agua que mana del lado derecho de su Cuerpo en la Cruz da vida a todos, para ser piedras vivas de ese nuevo Templo que es la Iglesia

 

A. Lecturas:

1. Ezequiel 47, 1-2. 8-9. 12. En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante -el templo miraba a levante-. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho. Me dijo: -«Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente. A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.»

 

2. Salmo 45,2-3.5-6.8-9. Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar.

   El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada. Teniendo a Dios en medio, no vacila; Dios la socorre al despuntar la aurora.

   El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Venid a ver las obras del Señor, las maravillas que hace en la tierra: pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe.

 

3. 1 Corintios 3,9c-11.16-17. Hermanos: Sois edificio de Dios. Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, coloqué el cimiento, otro levanta el edificio. Mire cada uno cómo construye. Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo. ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.

«El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho»

 

4. Juan 2,13-22: "Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: -«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.» Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.» Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: -«¿Qué signos nos muestras para obrar así?» Jesús contestó: -«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.» Los judíos replicaron: -«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo habla dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús".

 

B. Comentario:

1. El templo de Jerusalén, añorado por los judíos durante su destierro en Babilonia, fue profanado y destruido por los babilonios. El profeta ve un templo renovado y espléndido, construido por el mismo Dios. De uno de sus costados laterales, el que mira hacia oriente, se ve surgir un torrente de aguas milagrosas que, a través del valle del Cedrón, fluye hasta alcanzar el Mar Muerto, purificando y dando vida a sus aguas. A orillas del torrente verdeará la tierra de árboles frutales cuyas hojas son medicinales. En realidad, hasta el día de hoy, todas son tierras desérticas hacia el oriente del lugar donde se levantaba el templo de los judíos, y el Mar Muerto sigue siendo un lago de aguas saladas sin ningún género de vida visible. La visión del profeta se realiza no un lugar determinado de la tierra, sino allí donde los cristianos viven el evangelio, amando a sus hermanos y sirviéndolos por amor a Jesucristo, constituyendo comunidades cristianas en las cuales, no sólo la naturaleza, sino sobre todo los seres humanos, son renovados, respetados y amados.

Ezequiel nos presenta un templo del que brotan la vida y la salvación. Un lugar de gracia. Un manantial de vida que sanea las aguas dañadas y que hace fecundos los árboles, con frutos deliciosos y nutritivos, y con hojas medicinales. La imagen es muy fuerte: el río se va volviendo más y más impetuoso a medida que corre. Todo lo cambia a su paso avanza invencible restaurando el orden y la salud que se habían perdido. Si lo miramos bien, se trata de un retorno victorioso a la condición inicial del paraíso. Del templo sale una fuerza que hace posible el plan original de Dios. En el templo, pero más aún: desde el templo la redención nos acerca a la hermosura y la inocencia propias de la creación. Según esto, el templo es la señal visible de la acción progresiva de la gracia. Mientras la gracia tenga que seguir peregrinando, necesitamos de templos que marquen el ritmo de su caminar maravilloso (fray Nelson).

2. "Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza". "La resurrección matutina nos proporciona el apoyo del auxilio celestial; esa resurrección, que ha vencido a la noche, nos ha traído el día, como dice la Escritura: "Despiértate y levántate, resucita de entre los muertos. Y brillará para ti la luz de Cristo". Advierte el sentido místico. Al atardecer se realizó la pasión de Cristo. (...) Al despuntar la aurora, la resurrección. (...) Muere al atardecer del mundo, cuando ya desaparece la luz, porque este mundo yacía totalmente en tinieblas y estaría inmerso en el horror de tinieblas aún más negras si no hubiera venido del cielo Cristo, luz de eternidad, a restablecer la edad de la inocencia al género humano. Por tanto, el Señor Jesús sufrió y con su sangre perdonó nuestros pecados, ha resplandecido la luz de una conciencia más limpia y ha brillado el día de una gracia espiritual" (San Ambrosio).

3. Para Pablo el santuario, la edificación de Dios, es la comunidad cristiana: "El templo de Dios sois vosotros." "Templo donde Dios reinará eternamente, sois su tienda porque él os acompaña en el camino. Tiene sed en vosotros, tiene hambre en vosotros (Mt 25,35) Esta tienda, hermanos, sois vosotros mismos en el desierto de esta vida, hasta que lleguéis a la tierra prometida. Entonces tendrá lugar la verdadera dedicación, entonces será edificada la auténtica Jerusalén, no ya bajo la forma de una tienda sino de una ciudad.

Pero ya ahora, si somos verdaderos hijos de Israel según el Espíritu, si hemos salido de Egipto en espíritu, ofrezcamos todos nuestros bienes a la construcción del tabernáculo: "A cada cual se le concede la manifestación del Espíritu para el bien de todos..." (cf 1Cor 12,4ss). ¡Que todo sea común para todos! ¡Que nadie considere como bien propio el carisma que haya recibido de Dios! ¡Que nadie tenga envidia de un carisma otorgado a otro hermano, sino que esté convencido de que el suyo sirve para bien de todos y no dude que el bien de su hermano es también su propio bien. Dios actúa de manera que cada uno necesite al otro. Lo que uno no tiene, lo puede encontrar en el hermano. Así se guarda la humildad, la caridad aumentará y la unidad será manifestada en el Cuerpo del Cristo total" (Elredo de Rielvaux: 1110-1167).

Las "piedras vivas y espirituales" hemos de procurar no estar divididos, formando bandos, como estaban los de Corinto. Las causas de la división resultaban y resultan hoy mezquinas y chocantes, es como atacar al único cuerpo de Cristo, que es la Iglesia y en el que habita el Espíritu Divino, y por tanto, atentar contra la unidad de la comunidad es atentar contra el Espíritu Santo.

Tenemos en los pueblos y ciudades templos pequeños, o grandes catedrales… Hoy es un día óptimo para meditar sobre nuestra condición de templos, sobre el templo que es la iglesia. El templo de Herodes el Grande quedó destruido, y los judíos de hoy veneran lo que queda, el Muro Occidental (Muro de las Lamentaciones).

4. San Juan de Letrán es la catedral del papa, es cabeza de todas las iglesias del mundo católico. Mandada construir por Constantino. Jesús, siguiendo la tradición de los profetas, sustituye el templo de Jerusalén por su propio cuerpo. Le vemos como condena el templo como un mercado. El lugar de encuentro con Dios, la casa de Dios, es convertida en cueva de ladrones. El auténtico templo es el cuerpo resucitado de Jesús. Los primeros cristianos se reunían en las casas o en sitios comunitarios, pero nunca edificaron templos hasta que pudieron hacerlo en libertad. La catedral es el lugar de la "cátedra", sede propia de la predicación y la enseñanza del obispo. Sin la palabra de los apóstoles y de sus sucesores la catedral sería sólo un edificio bonito, quizá un buen museo. Es el lugar de la escucha de la Palabra, que alimenta la comunidad.

Junto a la Cabeza, la piedra angular, también los miembros son piedras vivas -piedras vivas y despiertas, no durmientes- de ese templo espiritual. Por tanto, un triple templo recordamos hoy. El templo material de San Juan de Letrán, y en sentido amplio, de cualquier iglesia. El templo espiritual que forman entre sí, y con Cristo, todos los fieles cristianos en gracia, o Cuerpo Místico. Y el templo del alma cristiana, en gracia, en el que habita el mismo Dios. Dice la Palabra de Dios: "Si alguno me ama... vendremos a él y haremos en él nuestra morada". "¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros?".

El Señor dijo a la samaritana: "se acerca la hora, ya está aquí en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad".

Llucià Pou Sabaté

Martes de la 32ª semana (impar): el servicio a Dios no nos lleva al engreimiento, sino a la humildad de sentirnos instrumentos para ayudar a Dios y a los demás

Martes de la 32ª semana (impar): el servicio a Dios no nos lleva al engreimiento, sino a la humildad de sentirnos instrumentos para ayudar a Dios y a los demás

 

A. Lecturas:

1. Sabiduría 2,23-3,9. Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo, y los de su partido pasarán por ella. En cambio, la vida de los justos está en manos de Dios, y no los tocará el tormento. La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia, y su partida de entre nosotros como una destrucción; pero ellos están en paz. La gente pensaba que cumplían una pena, pero ellos esperaban de lleno la inmortalidad; sufrieron pequeños castigos, recibirán grandes favores, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de si; los probó como oro en crisol, los recibió como sacrificio de holocausto; a la hora de la cuenta resplandecerán como chispas que prenden por un cañaveral; gobernarán naciones, someterán pueblos, y el Señor reinará sobre ellos eternamente. Los que confían en él comprenderán la verdad, los fieles a su amor seguirán a su lado; porque quiere a sus devotos, se apiada de ellos y mira por sus elegidos.

 

2. Salmo 33,2-3.16-17.18-19: Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloria en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren.

Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos.

 

3. Lucas 17,7-10: "En aquel tiempo, dijo el Señor: -«Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa"? ¿No le diréis: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer".  

 

B. Comentario:

1. Si desde el Génesis se nos dice que la persona humana es imagen de Dios, aquí se une a la inmortalidad del alma: –"Dios creó al hombre para una existencia imperecedera, le hizo imagen de su misma naturaleza". Y se añade que el pecado del diablo fue el de envidia: "La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo". Dios creó al hombre para la vida eterna, para la "¡existencia!", ¡para «existir»! Pues Dios «en Sí-Mismo» es el gran viviente, el gran Existente. Y el hombre participa de esa realidad de Dios, es "imagen de Dios". ¡La muerte no es normal! es un incidente de tránsito. Y el autor se atreve a escribir que no es Dios quien ha previsto y querido la muerte. Para aceptar estas Palabras hay que admitir que "la vida humana no se destruye, sino que se transforma" por ese momento que llamamos "la muerte". Ayúdanos, Señor, a creer. Nuestros difuntos están en una "existencia imperecedera".

-"La vida de los justos está en la mano de Dios. Ningún tormento puede alcanzarles". No hay que tratar de imaginar esas cosas. Hay que recibirlas sencillamente tal como se nos dicen. A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto, su partida de este mundo se tuvo como una desgracia, se los creía destruidos, pero ellos están en la paz. Aunque a los ojos de los hombres hayan sufrido castigo por su esperanza poseen ya la inmortalidad. No se trata de "muertos", sino de "vivos": han partido, nos han dejado... Humanamente hablando es una desgracia, es como un aniquilamiento. Y así es. Sin embargo, «están en la paz», "tienen ya la inmortalidad". El evangelio lo dirá de manera sublime.

-"Por una corta corrección recibirán largos beneficios, pues Dios los sometió a prueba y los halló dignos de Él". Como el oro en el crisol, las almas han aprendido a amar por esas penalidades, se han vuelto más perfectas. Se comprende que los mártires, los perseguidos, puedan hallar en esta certeza, un estímulo para su modo de morir.

-"Como un sacrificio ofrecido sin reserva, los «acogió»"... El cristiano puede pues ir a la muerte con confianza y remitirse a Dios. La muerte es un «pasaje hacia Dios». La muerte no es un caer en el vacío, en la nada, se nos «acoge»... Y podemos hacer de la muerte un acto libre y voluntario, una ofrenda, un sacrificio, un don de sí a Dios. Si nuestra fe en esas Palabras divinas fuese muy viva no tendríamos miedo alguno. No acaba todo con la muerte. Todo empieza. Todo continúa. En el fondo se trata de que, durante nuestra vida, vivamos ya en estado de ofrenda y de sacrificio a Dios. En este caso, la muerte es la consagración de la vida (Noel Quesson).

2. "Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloria en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren". Esa alabanza sale del corazón, gloriándose de la relación que le une a Dios, de su interés en él y de lo que espera de él: «En Yahweh se gloriará mi alma.»

Dios ha prometido librar a los justos de todas sus angustias y los salvará: "Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos".

3. Jesús no justifica la situación de desnivel social, la constata y a partir de ahí hace su enseñanza. El contexto de Jesús es partir de la realidad social y trasladarla al contexto de un Dios «padre» amante y servicial que se desvivirá por sus servidores: «¿Qué hará el dueño de la casa? Yo os lo digo, se pondrá en actitud de servicio, hará que se coloquen a la mesa, y, pasando junto a ellos, los servirá» (Lc 12,37).

Hemos de decir: «Somos servidores inútiles, hemos hecho lo que debíamos hacer.» Santa Teresa de Lisieux había comprendido muy bien esa lección capital cuando decía que se presentaría ante Dios con «las manos vacías». Señor, quiero hacer las cosas gratuitamente, por ti, por amor: sin esperar recompensa. Concédenos, Señor, estar a tu servicio desinteresadamente.

Nos llama la atención ver gente con un corazón sencillo, que hacen de lo complejo algo sencillo. Que habla de cosas importantes, y llegan al corazón, con atracción. Rostros sonrientes, aunque hayan sufrido, dispuestos a ayudarnos, adaptarse y comprender. ¡Dan ganas de estar con ellos, porque nos sienta bien, les tenemos confianza, nos ayudan porque ven en la gente lo bueno. No son pretenciosos como quien disimula que no sabe algo, no buscan la apariencia, es el olvido de sí que lleva a darse a los demás, y eso se refleja en su alegría. Una buena petición es: "Señor mío y Dios mío, quítame todo lo que me aleja de Ti. Señor mío y Dios mío, dame todo lo que me acerca a Ti. Señor mío y Dios mío, despójame de mí mismo para darme todo a Ti" (S. Nicolás de Flüe).

La voluntad divina es la guía de esos caminantes, y su unión con el Artista, como el barro en manos del alfarero, como el pincel en manos del pintor, para dejarse hacer… yo quiero ser así, y para esto necesito vida interior y obediencia (más que decir o pensar, hacer las cosas). No apenarme de lo que me falta, pues "las obras de Dios son perfectas" (Dt 32,4), y cuando Dios nos da unos dones, también nos da los medios para usarlos dignamente" (s. Tomás de Aquino). Es lo que se dice en el sacramento de la ordenación sacerdotal, en palabras de S. Pablo: el que ha comenzado la buena obra en ti la llevará a término.

Dame, Señor, la rectitud de intención y humildad en todas mis obras. "Soli Deo honor et gloria", "sólo para Dios el honor y la gloria" (1 Tim 1,17). Esa humildad de instrumentos arraigará en mi corazón, si procuro la unión con la Voluntad de Dios en lo cotidiano. El modelo es la Virgen: "Illum oportet crescere, me autem minui" (conviene que Él crezca, y yo disminuya: Jn 3,30).

   Llucià Pou Sabaté

Miércoles de la 31ª semana de Tiempo Ordinario (impar). El amor a la pobreza y renuncia va unido a la esperanza de la vida plena en Jesús, la vida eterna

Miércoles de la 31ª semana de Tiempo Ordinario (impar). El amor a la pobreza y renuncia va unido a la esperanza de la vida plena en Jesús, la vida eterna

A. Lecturas:

1. Romanos 13,8-10: Hermanos: A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

 

2.
Salmo 111,1-2.4-5.9:
Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita.

 
En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo. Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos.

 
Reparte limosna a los pobres; su caridad es constante, sin falta, y alzará la frente con dignidad.

 

3. Lucas 14,25-33: "En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: -«Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar. ¿0 qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío»".  

 

B. Comentario:

 

1. –"El que «ama" al otro tiene cumplida la Ley", dirá hoy san Pablo: el resto de la ley está ahí. Todos los demás mandamientos son comentario y acompañamiento. Todos "se resumen en esta frase: amarás a tu prójimo como a ti mismo". Un primer nivel de amar es "amar al prójimo como a nosotros mismos". Pero luego Jesús nos dice algo más alto: "como Yo os he amado", y esto llega hasta dar la vida por el otro, viendo en él a Cristo. Amar con el amor con que Dios nos ama, es lo más alto. Y muchos no nos entenderán, lo llamarán "buenismo", o que perdemos el tiempo con los demás, o que se aprovechan de nosotros… Pero las palabras de Jesús nos reconfortan: "a mí me lo hicisteis".

"Amarás al prójimo como a ti mismo" por tanto es el primer paso para cumplir los mandamientos, que, por cierto, nunca cita Jesús como una lista cerrada, ni siquiera los cita con el mismo orden, para darnos una perspectiva de lo que hay detrás de la letra de esa ley. Pasa de las prohibiciones a lo "positivo", al "dinamismo interior", a la exigencia infinita... ¡ama! Las reglas de la Ley son una especie de "minimum": Cuando las hemos cumplido, podemos creer que estamos en regla, es el cumpli-miento que significa "cumplo" y "miento". Pero el amor es distinto: consiste en una "llamada", dirigida a todos. El fariseo de la parábola "estaba en regla". Jesús dice que no quedó justificado. El publicano, en cambio, era un pobre pecador, que no estaba en regla con la Ley, pero que estaba "abierto al amor". Jesús dice que éste quedó justificado.

-"El amor no hace mal al prójimo". ¡Ayúdanos, Señor, a no hacer daño a nadie! Al menos, voluntariamente. Ayúdanos a sanar, en lo posible, las heridas que hemos podido causar.

 

2. La Felicidad del justo es el tema del salmo de hoy: "Dichoso el que teme al Señor". Es el eco de las bienaventuranzas… "ama de corazón sus mandatos" y los cumple, hallando en ellos alegría y paz. "La docilidad a Dios es, por tanto, raíz de esperanza y armonía interior y exterior. El cumplimiento de la ley moral es fuente de profunda paz de la conciencia" (Juan Pablo II): "Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. En su casa habrá riquezas y abundancia". Job es el contrapunto, que representa a muchas personas justas, que sufren duras pruebas en el mundo. Así pues, conviene leer este salmo en el contexto global de la sagrada Escritura, hasta la cruz y la resurrección del Señor…

El centro de esta fidelidad a la palabra divina consiste en una opción fundamental, es decir, la caridad con los pobres y necesitados: "Dichoso el que se apiada y presta (...). Reparte limosna a los pobres". Admirable generosidad, completamente desinteresada… Clemente Alejandrino, el Padre de la Iglesia del siglo II, se pregunta: el dinero, la riqueza, ¿son de por sí injustos? Y dice: Jesús "declara injusta por naturaleza cualquier posesión que uno conserva para sí mismo como bien propio y no la pone al servicio de los necesitados; pero declara también que partiendo de esta injusticia se puede realizar una obra justa y saludable, ayudando a alguno de los pequeños que tienen una morada eterna junto al Padre (…) 'Dios ama a quien da con alegría' (2 Co 9,7), a quien goza dando y no siembra con mezquindad, para no recoger del mismo modo, sino que comparte sin tristeza, sin hacer distinciones y sin dolor; esto es auténticamente hacer el bien"… Eso le pedimos al Señor por intercesión de la Santísima Virgen, que podamos contarnos entre los que oímos esta bienaventuranza: dichoso el hombre que da; dichoso el hombre que no utiliza la vida para sí mismo, sino que da; dichoso el hombre que es "justo, clemente y compasivo"; dichoso el hombre que vive amando a Dios y al prójimo.

Santa Teresa comenta que "a los que por la misericordia de Dios han vencido estos combates, y con la perseverancia entrado a las terceras moradas ¿qué les diremos, sino bienaventurado el varón que teme al Señor?" Y añade que "si no torna atrás, a lo que podemos entender lleva camino seguro de su salvación". Importa vencer las "porque tengo por cierto que nunca deja el Señor de ponerle en seguridad de conciencia", aunque no se trata de una seguridad nuestra, que "no la hay en esta vida", sino confianza en la misericordia divina. Y aunque estemos en vela, "¿qué contento puede tener quien todo su contento es contentar a Dios?" Y esto nos da alegría pues aunque haya tropiezos sabemos "que nos dará Dios la mano para salir de ellos y hacer la penitencia que ellos". Y dice también: "Mas bien sabe Su Majestad que sólo puedo presumir de su misericordia, y ya que no puedo dejar de ser la que he sido, no tengo otro remedio, sino llegarme a ella y confiar en los méritos de su Hijo y de la Virgen". Quien tiene buen corazón recibe el premio del amor de Dios, que 'repartió con largueza, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre' (2 Co 9,8-9).

3. Un gran gentío acompañaba a Jesús por el camino; él se volvió y les dijo: "Si uno quiere ser de los míos y no me prefiere a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas y hasta a su propia vida, no puede ser discípulo mío". Jesús, no va a ser fácil seguirte. Parece que por eso algunos no aceptan tu invitación al banquete de su Reino, la exigencia no gusta, ya no se trata sólo de sentarse a tu mesa, sino "posponer al padre y a la madre, a la familia, e incluso a sí mismo"… Quiero entenderte, Señor, pues tú quieres que amemos a los nuestros. El amor filial, el amor conyugal, el amor fraterno son "sagrados". Ayúdame a entender que el amor de Dios, que sostiene y anima todos los demás amores, debe ser mayor todavía.

"El Jesús que habla ahora es el mismo que ordena amar a los demás como a la propia alma, y que entrega su vida por los hombres: esta locución indica, sencillamente, que ante Dios no caben medias tintas. Se podría traducir las palabras de Cristo por amar más, amar mejor; más bien, por no amar con un amor egoísta ni tampoco con un amor a corto alcance: debemos amar con el Amor de Dios" (J. Escrivá, Es Cristo que pasa 97).

Jesús, ¿cómo amaste Tú a tu familia en la tierra: a María y a José? El Evangelio nos lo resume con una breve frase: «Y bajó con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto» (Lucas 13,34). Siendo Dios, obedeciste a tus padres de la tierra, ayudándoles en sus necesidades: a tu Madre en las labores de la casa, y a José en su taller de artesano. Sin embargo, cuando te «pierdes» en el Templo, haciendo sufrir a tus padres, les recuerdas: «¿No sabíais que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre?» (Lucas 2,49). Jesús, el amor grande que tuviste a tus padres nunca supuso un obstáculo para hacer la voluntad de tu Padre. Por eso, en el momento de la cruz, aun sabiendo que rompías el corazón de tu Madre santísima, obedeciste fielmente a la misión que Dios te había confiado. Que aprenda de tu vida a amar a mi familia con hechos, y a amar más aún a Dios, cumpliendo siempre primero su voluntad (Pablo Cardona).

-"Quien no carga con su cruz y se viene detrás de mí, no puede ser discípulo mío." La cruz puede ser desprendernos de todo lo que tenemos para ayudar a los demás y quedarnos sin nada, o bien usar de esos bienes para hacerlos rendir como en la parábola de los talentos, siendo en los dos casos el servicio lo que está en las intenciones, y no la codicia. Y estas elecciones son interiores, dependen del modo que a cada uno Dios le dé a entender cuál es su camino. Jesús, te pido quitar de mi vida apegamientos que me impidan ese camino. Sé que cuando la fe está enraizada en la cruz, el sacrificio en vez de alejarnos de Dios nos une a Ti: nos hace colaboradores de tu Redención: «Inmolemos cada día nuestra persona y toda nuestra actividad, imitemos la pasión de Cristo con nuestros propios padecimientos, honremos su sangre con nuestra propia sangre, subamos con denuedo a la Cruz. Si quieres imitar a Simón de Cirene, toma la cruz y sigue al Señor» (San Gregorio Nacianceno).

-"Construir…. combatir". Son ejemplos que nos pone Jesús, que nos hablan de reflexión y perseverancia… "sentarse... Para calcular el gastover si podrá afrontar al adversario." Y el principal adversario es nuestro ego: "De igual manera, todo aquel de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío". ¿Qué "he arriesgado" yo por Jesús? En la alegría del don total.

 

Llucià Pou Sabaté

lunes, 6 de noviembre de 2023

Martes de la 31ª semana (impar). Nos pide el Señor que invitemos por los caminos y senderos a todos, para que entren al convite divino, se llene la sala que es la Iglesia

Martes de la 31ª semana (impar). Nos pide el Señor que invitemos por los caminos y senderos a todos, para que entren al convite divino, se llene la sala que es la Iglesia

 

A. Lecturas:

1. Romanos 12,5-16a. Hermanos: Nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los otros miembros. Los dones que poseemos son diferentes, según la gracia que se nos ha dado, y se han de ejercer así: si es la profecía, teniendo en cuenta a los creyentes; si es el servicio, dedicándose a servir; el que enseña, aplicándose a enseñar; el que exhorta, a exhortar; el que se encarga de la distribución, hágalo con generosidad; el que preside, con empeño; el que reparte la limosna, con agrado. Que vuestra caridad no sea una farsa; aborreced lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo. En la actividad, no seáis descuidados; en el espíritu, manteneos ardientes. Servid constantemente al Señor, Que la esperanza os tenga alegres: estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Con los que ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde.

 

2.
Salmo 130,1-3:
Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad.

 
Sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre.

 
Espere Israel en el Señor ahora y por siempre.

 

3. Lucas 14,15-24: "En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: -«¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!» Jesús le contestó: -«Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: "Venid, que ya está preparado." Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: "He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor. "Otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor." Otro dijo: "Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir." El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: "Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos." El criado dijo: "Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio." Entonces el amo le dijo: "Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa." Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete».  

 

B. Comentario:

1. -"Todos nosotros, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los unos miembros de los otros". Es el «principio» de la unidad, el «Cuerpo único que nosotros formamos». Aunque me caiga mal tantas cosas de esa o aquella persona… somos un cuerpo en Cristo.

-"Según la gracia de Dios, hemos recibido dones «diferentes»". Tenemos algo en común, la gracia de Dios, y luego dones diversos que corresponden a la misión que vamos descubriendo en la vida, para la que Dios nos llamó.

-"Don de profecía... Don de servicio... Don de enseñar... Don de animar... Don de dirigir... Don de abnegación..." Concédeme, Señor, no humillar los «dones» de los demás, no humillar a los demás con mis propios dones, poner todos mis dones al servicio del conjunto. Ayúdanos, Señor, a descubrir y a valorar los dones de los demás... a ayudarlos a desplegar su personalidad, a ocupar su lugar en la comunidad. Dedico un rato a descubrir los «dones» de los que me rodean...

-"Manteneos unidos los unos a los otros con afecto fraterno. Sed respetuosos, rivalizando en la estima mutua"... Se trata de hacer carreras en el amor, de cuidar esos pequeños detalles que hacen crecer el fuego del amor.

-"No frenéis el empuje de vuestra generosidad... dinamismo, empuje... Dejad surgir el Espíritu"... ¡Es extraordinaria esta fórmula audaz!

-"Manteneos siempre al servicio del Señor"... Pablo nos lo dijo ya: «servidores».

-"Que la esperanza os mantenga alegres"... Cuando viene la alegría, aceptarla.

-"En las tribulaciones sed enteros"... No os "rajéis". Aguantad.

-"Compartid... Que vuestra casa sea siempre acogedora"... ¡Todo un programa!

-"Bendecid a los que os persiguen. Desead el bien para ellos"... No es nada fácil, Señor.

-"Alegraos con los que se alegran. Llorad con los que lloran"... Adaptarse a los sentimientos de los demás: mantened relaciones interpersonales.

-"No penséis en grandezas... No queráis dominar. Dejaos atraer por lo humilde..." "Después de haber hablado el apóstol de aquellos dones que no son comunes a todos, aquí enseña que la caridad es el don común a todos" (Santo Tomás de A.)

 

2. Tenemos paz cuando estamos con Dios: "junto al Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad. Sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre". Santa Teresa de Lisieux en su "caminito" quiere "permanecer pequeña" para "estar entre los brazos de Jesús".

3. "Jesús estaba a la mesa. Uno de los comensales le dijo: "¡Dichoso el que coma en el banquete del Reino de Dios!"" Me gustaría estar comiendo contigo, Jesús, para hablar de estos temas tan bonitos. Sigues con el tema de la comida, como ayer. Aquí nos hablas de tu Reino como una boda, donde muchos convidados no quieren ir. "Si somos arrastrados a Cristo, creemos sin querer; se usa entonces la violencia, no la libertad. Sin que uno quiera se puede entrar en la Iglesia; sin que uno quiera se puede acercar al altar; puede, sin quererlo, recibir el Sacramento. Pero sólo puede creer el que quiere" (san Agustín). Cuando se respira ese ambiente de libertad, se entiende claramente que el obrar mal no es una liberación, sino una esclavitud. "El que peca contra Dios conserva el libre albedrío en cuanto a la libertad de coacción, pero lo ha perdido en cuanto a la libertad de culpa" (santo Tomás de A.). Manifestará quizá que se ha comportado conforme a sus preferencias, pero no logrará pronunciar la voz de la verdadera libertad: porque se ha hecho esclavo de aquello por lo que se ha decidido, y se ha decidido por lo peor, por la ausencia de Dios, y allí no hay libertad.

Y tú, Señor, abres el convite a "pobres, lisiados, ciegos y cojos". Dios quiere "que se le llene la casa". Sin coacción… mirad cómo atrae el Padre: deleita enseñando, no imponiendo la necesidad. Así atrae hacia El (san Agustín).

La mejor esclavitud es la del Amor de Dios. Pues las otras son fruto del egoísmo. "El Amor de Dios marca el camino de la verdad, de la justicia, del bien. Cuando nos decidimos a contestar al Señor: mi libertad para ti, nos encontramos liberados de todas las cadenas que nos habían atado a cosas sin importancia, a preocupaciones ridículas (…) Esta es la libertad gloriosa de los hijos de Dios (…). Nuestra fe no es una carga, ni una limitación (…) cuando se ama se llega a la libertad más plena: la de no querer abandonar nunca, por toda la eternidad, el objeto de nuestros amores" (J. Escrivá de Balaguer).

 

Llucià Pou Sabatéos recuerda que nza enorme: . niño ", de cuidar esos pequeños detalles que hacen crecer el fuego del amor. ____________________